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- “Se criminaliza y encarcela a las personas de sectores populares porque es la lógica de la guerra en Ecuador”
Mujeres de Frente, que nació en 2004 de un grupo de mujeres presas y otras externas, sostiene y acompaña en el actual marco que vive el país y que "lleva ya décadas organizándose bajo la égida del Gobierno norteamericano". Texto: Tatiana Romero Mujeres de Frente es “una comunidad de cooperación y cuidado entre mujeres, diversas y desiguales, indígenas, mestizas, afrodescendientes, cholas, y sexualmente diversas, así como una comunidad de reflexión y acción política”, en sus palabras. Una comunidad de mujeres diversas cuyas acciones se extienden también al interior de los muros de las prisiones, en donde son red y sostén de mujeres encarceladas. Está conformada por alrededor de 60 mujeres junto con sus hijas e hijos, y organizadas de manera asamblearia. Gestionan un espacio de encuentro en el centro de Quito llamado Casa de las Mujeres, donde tienen dos emprendimientos colectivos, un espacio para las criaturas y un aula grande para la Escuela de Formación Política Feminista y Popular, que cuenta su correlato al interior de la prisión de mujeres Regional Cotopaxi, en Latacunga. Hemos visto en los últimos días las imágenes de una violencia desatada en Ecuador y nos hemos llevado con sorpresa y horror las manos a la cabeza. Sin embargo, esta violencia no es nueva en Ecuador. Es parte de una estrategia de guerra que ya hemos visto en otros países de América Latina, como Colombia y México, en donde el Estado le declara la guerra a un enemigo difuso pero encarnado en “el narco”; es lo que llamamos “guerra contra las drogas”, que no es otra cosa más que, en palabras de Mujeres de Frente, una estrategia racista y patriarcal que beneficia al capital. “El resultado de la guerra contra las drogas, como ya hemos visto en México y en Colombia, es la construcción de una situación de guerra que ubica a las poblaciones racializadas y más empobrecidas bajo fuegos cruzados”, cuentan en conversación online. “Todas las políticas sobre drogas fueron creadas por varones cis blancos”, dijo en una entrevista en Pikara Magazine la antropóloga brasileña antropóloga brasileña Luana Malheiro. En este marco de guerra, el presidente Daniel Noboa decretó el 9 de enero un “conflicto armado interno” complementario al “estado de excepción”, con una duración de 60 días y que incluye la total libertad de acción de las Fuerzas Armadas, la suspensión del derecho de libertad de reunión y del derecho a la inviolabilidad del domicilio, y toque de queda diario entre las 23 y las cinco horas. Mientras, Mujeres de Frente hace lo que lleva haciendo desde hace ya dos décadas: sostener y acompañar. La periodista ecuatoriana Soraya Constante explica en El Salto que las detenciones y encarcelamientos de narcotraficantes que operaban en la costa que parecían esporádicas tienen mucho que ver en cómo está el país hoy. “Ecuador es territorio del narco aunque no lo hayamos visto venir, se ha perdido el gobierno de las cárceles. Por eso preocupa que la guerra declarada contra las drogas sea más bien contra los eslabones más débiles de la cadena”, escribe la reportera. Mujeres de Frente también mencionan la reforma penitenciaria de 2014 como un punto de inflexión que ha supuesto “un proceso de deshumanización de las personas encarceladas”. Cuentan que esa reforma de hace una década “ha hecho posible las masacres en las cárceles”. “El resultado de la guerra contra las drogas, como ya hemos visto en México y en Colombia, es la construcción de una situación de guerra que ubica a las poblaciones racializadas y más empobrecidas bajo fuegos cruzados” ¿Para Mujeres de Frente qué es lo que está sucediendo actualmente en Ecuador? El criterio de Mujeres de Frente, como una organización popular, feminista, antirracista, integrada por mujeres actualmente presas, excarceladas, familiares de personas en prisión, comerciantes autónomas de las calles, trabajadoras a destajo del hogar, del sexo, estudiantes, profesoras, desde la diversidad, desde abajo, pensamos que lo que estamos viviendo estos días en Ecuador es una intensificación de una estrategia de Gobierno que lleva ya décadas organizándose bajo la égida del Gobierno estadounidense, es la llamada guerra contra las drogas: la idea de un enemigo difuso, dedicado a los negocios ilegales de las drogas y otros afines, que aparece como un enemigo de origen popular y difuso, en los barrios, en los pueblos, agazapado entre las personas más empobrecidas y racializadas del país. Esa guerra implica la militarización como respuesta estatal, lo que termina siendo una respuesta bélica en contra de barrios, pueblos y sectores populares. El resultado de la guerra contra las drogas, como ya hemos visto en México y en Colombia, es la construcción de una situación de guerra que ubica a las poblaciones racializadas y más empobrecidas bajo fuegos cruzados. Estamos viviendo una intensificación de esta estrategia, y el efecto claramente no es la paz, ni la reducción del negocio del narcotráfico y afines, sino la organización de territorios en guerra en los cuales la confusión destruye los tejidos sociales y la organizativos, incrementando el racismo y generando incluso formas de paramilitarización en un país que tiene libre porte de armas. Esta estrategia beneficia directamente al capital, al capital que se acumula entre lo legal y lo ilegal. Es innegable que funcionarios de Estado, militares, policiales y civiles están directamente vinculados con lo que llamamos estructuras del crimen organizado y está claro que quienes fueron también parte de las Fuerzas Armadas pertenecen a grupos del crimen organizado. Esto es una estrategia patriarcal, la guerra es patriarcal; la idea de la violencia contra los cuerpos, la crueldad contra las personas dentro y fuera de las prisiones es el lenguaje del patriarcado, según el cual las formas de diálogo, autoorganización, de paz y de vínculo social son ingenuas y por tanto no son funcionales para la disciplina social y racista. Es una guerra que criminaliza de manera generalizada y coloca en estado de sitio a las poblaciones de raigambre indígena, montubia y muy especialmente africana. “Es innegable que funcionarios de Estado, militares, policiales y civiles están directamente vinculados con lo que llamamos estructuras del crimen organizado” ¿Qué implica en su día a día lo que está sucediendo? Esta guerra nos está obligando no solamente a querer buscar otras alternativas para sostener la vida, otras alternativas de trabajo, sino también implica que nos están enviando a las personas de sectores populares a delinquir, porque si a nosotras, que trabajamos en la calle, que buscamos la comida para nuestras familias, no se nos permite trabajar, ni se nos dan alternativas para la subsistencia y por el contrario se nos criminaliza y encarcela, sin siquiera haber cometido ningún delito simplemente porque es la lógica de la guerra, está claro que lo que sucede es que no podemos subsistir. Hace pocos días se aprobó el decreto 111, que le da carta blanca al Gobierno para acusar de terrorismo a cualquier persona que sea “sospechosa”, así, la policía saca informes de que en 24 horas y “supereficientemente” atrapa a 200 personas acusadas de terrorismo. En realidad, lo que sucede es que se detiene a personas de sectores populares y se las acusa de terrorismo. Esto aterroriza a la población y permite aprobar una serie de medidas neoliberales, securitarias, que de otra forma habría enfrentado más oposición popular. Lleva años gestándose, desde el 2007 con [el entonces presidente Rafael] Correa, y hoy día se está materializando, porque nunca hemos vivido este estado de pánico generalizado en el que festejamos que las Fuerzas Armadas nos están “cuidando”. “Es una guerra que criminaliza de manera generalizada y coloca en estado de sitio a las poblaciones de raigambre indígena, montubia y muy especialmente africana” Mujeres de Frente nació en 2004 en la cárcel El Inca, entre mujeres de adentro y de fuera de la cárcel. En 2008, hubo un indulto masivo a personas sentenciadas o en proceso de sentencia por microtráfico de drogas, así muchas de las mujeres que formaron la organización al interior de la prisión salieron y comenzaron a construir ahora desde afuera, para llegar a ser lo que es hoy Mujeres de Frente. Son una comunidad de apoyo y de cooperación, hay mujeres universitarias y también mujeres con muchísimos saberes situados, hay trabajadoras informales, vendedoras ambulantes, asalariadas, jornaleras. Con la reforma a las prisiones en 2014, las cárceles se trasladan de la ciudad hacia las regiones, y comienzan los niveles altísimos de hacinamiento. Esta lejanía supuso un bloqueo para las organizaciones que trabajaban dentro de las cárceles. Ustedes mencionan siempre la reforma penitenciaria de 2014 como un punto de inflexión, ¿por qué? Antes de la construcción de las megacárceles, nosotras podíamos visitar a las personas presas, llevarles comida, abrazarlos, tocarlos, llevar a las criaturas; eso les provocaba una sensación de acompañamiento y protección, porque tenían la seguridad de que la familia iba a estar en las visitas, no solo una persona, como es ahora, sino la familia al completo. Entrábamos con la pena y el dolor de tener una persona encarcelada, pero era un aliento, nuestra presencia paliaba un poco todas las violencias que sufrían al interior de la prisión. La reforma penitenciaria nos ha quitado todo eso, ya no podemos entrar a la cárcel más que de dos en dos, tenemos solo dos horas de visita y las criaturas ya solo pueden entrar en momentos especiales. Esto ha sido un proceso de deshumanización de las personas encarceladas. A nuestro entender es esta reforma la que ha hecho posible las masacres en las cárceles. Este sistema es mucho más violento que el anterior; a pesar de que es el Gobierno el que se hace cargo materialmente de estas megaprisiones industriales, las y los presos todavía necesitan conseguir fondos para sostener su vida ahí dentro. Desde la reforma y sobre todo a partir de 2019, el número de presos comienza a crecer, se hacen juicios rápidos para meter a más personas presas y es también ese momento en que la policía comienza a manejar directamente la cárcel, en lugar del Ministerio de Justicia y de Derechos Humanos; así que lo que por lo menos en el nombre tenía un sentido de respeto a los derechos humanos pasa a pertenecer a una Administración que tiene que demostrar trabajo, y la forma de hacerlo es a partir de la encarcelación de personas. ¿Qué implica para las mujeres estar tanto dentro como fuera de la cárcel sosteniendo a personas encarceladas? La cárcel implica muchas cosas difíciles tanto para quienes lo viven en primera persona como para quienes acompañamos los procesos de encarcelamiento. Es un lugar horrible, en donde todo el tiempo estás sobreviviendo; te arrebata la dignidad cada vez que entras, cuando acercas tu cuerpo al de la policía para revistarte. La cárcel como espacio físico te aleja de la gente porque los trayectos que recorremos hasta la prisión suelen ser dos horas de viaje de ida y vuelta. Es contradictorio, porque por un lado es un estigma, pero por el otro lado es un espacio en donde se ha podido construir mucho. Mirar cómo las compañeras adentro se mantienen en la Escuela [de Formación Política Feminista y Popular] porque encuentran ahí un lugar bonito en el que sentirse acompañadas y lo construyen es esperanzador. Hay mucha creatividad política al interior de las prisiones. La cárcel como institución está hecha para deshumanizarnos, pero para nosotras es importante remarcar que incluso en esas condiciones se puede construir algo ahí dentro. “Las mujeres y las armas son la moneda de cambio entre los funcionarios y las redes mafiosas de presos con armas y poder” ¿Las mujeres encarceladas sufren abandono familiar? Las mujeres son las que sostienen la vida y cuando son ellas quienes caen presas no hay nadie que las sostenga a ellas. Cuando las relaciones familiares se cortan, las mujeres que están dentro sin un tejido que las sostenga y nadie que pueda sostenerlas económicamente tienen que hacer lo que sea para poder sobrevivir: tráfico de drogas, prostitución, entre otras muchas cosas. La prostitución está de cierta forma institucionalizada dentro de las prisiones, porque es el sistema penitenciario quien de manera informal negocia con ellas al interior de las prisiones; las mujeres y las armas son la moneda de cambio entre los funcionarios y las redes mafiosas de presos con armas y poder. ¿Qué papel desempeña Mujeres de Frente, en la situación vital de las mujeres presas? Sostenerlas. Tratamos de ser un apoyo emocional y económico en la medida de nuestras posibilidades, con recaudación de fondos. Buscamos crear las condiciones materiales para las compañeras, y que, al salir de prisión, tengan una posibilidad real de tener recursos para sobrevivir. Es importante que las mujeres al salir de la cárcel también sientan que tienen un espacio afectivo seguro que las acompañe, que pueden venir cuando quieran, sin ser juzgadas, ni criminalizadas. Nosotras queremos hacerles ver que pueden integrarse de nuevo a la sociedad, que tenemos dolores comunes, pero que ellas vienen de un lugar de mucha violencia y queremos ser un lugar de sostenimiento. Lo mismo queremos ser para personas LGTBIQ+ que no puedan salir del clóset, o que no tengan un lugar seguro para ser quienes son. Tenemos emprendimientos productivos colectivos en donde los medios de producción se ponen en común. Son proyectos que están pensados para que cada uno de ellos sea gestionado por unas 10 compañeras. También tenemos un taller de costura que funciona de la misma forma, queremos en un futuro sacar ropa a la venta para las compañeras de la organización a bajos precios. Estamos pensando también en construir una biblioteca y conectarla con la Escuela de Formación Política Feminista y Popular. Estamos constantemente pensando en sacar proyectos adelante y hay que remarcar que es el esfuerzo militante el que hace que, en contextos de falta de recursos, la organización se sostenga. En Mujeres de Frente, cuentan, todas acompañan y son acompañadas: “Entendemos que hay momentos críticos en la vida de muchas mujeres y para nosotras lo importante es ser un espacio seguro. También, o más bien, sobre todo, en este marco de guerra”. Fuente https://www.pikaramagazine.com/2024/01/se-criminaliza-y-encarcela-a-las-personas-de-sectores-populares-porque-es-la-logica-de-la-guerra-en-ecuador/
- Foro Viento Sur: La larga crisis argentina, el gobierno de Milei y la resistencia popular.
Adrián Piva, sociólogo, militante de poder popular en Argentina. ESCUCHAR https://soundcloud.com/traficantesdesue-os/foro-viento-sur-la-larga-crisis-argentina-el-gobierno-de-milei-y-la-resistencia-popular
- Ocho tesis para profundizar la lucha feminista
Es urgente combatir el sistema monstruoso de destrucción capitalista y extractivista que afecta las condiciones de vida de las mujeres Silvia Federici / Verónica Gago 19/08/2023 La forma de autodefensa feminista es una estrategia crucial para la lucha contra el extractivismo. / Wikimedia Commons Vivimos un momento crucial, de aceleración de la crisis que el capitalismo está produciendo en la vida de millones de personas, de movilizaciones y formas diversas de subversión de la vida cotidiana empujadas por los feminismos. Tenemos ante nosotras muchas temáticas que necesitamos abordar y debatir. Requerimos discutir cuáles son las prospectivas políticas y los horizontes actuales de las luchas feministas, y elaborar un análisis feminista sobre “el plan del capital”, las nuevas formas de explotación y de imperialismo, y las formas más contundentes de resistencia y de construcción de una nueva realidad social. En lo que sigue, vamos a enunciar algunas tesis que pueden servir para abrir un debate y una elaboración colectiva sobre estas temáticas. I Las luchas feministas y las políticas feministas no tienen como finalidad solamente mejorar las condiciones de vida de las mujeres y de las personas disidentes de la heteronorma, sino que tienen como objetivo cambiar el mundo. No hay cambio sustancial en la vida de nuestras comunidades sin una profunda transformación social. Como mujeres, somos el sujeto fundamental que hace posible la reproducción de la vida y, en esta sociedad capitalista, que hace posible la reproducción de la fuerza de trabajo, la reproducción de lxs trabajadorxs. Por eso, hay acuerdo entre los movimientos feministas que desde nuestro terreno de lucha y análisis, que bajo nuestras perspectivas principales, se asientan en la reproducción social. Afirmamos, entonces, que los feminismos en lucha deben tener un punto de vista sobre todos los aspectos de la vida social, una mirada que logramos gracias a la ampliación y conexión entre luchas muy diversas. Eso significa que podemos y debemos intervenir en cualquier temática, en todas las temáticas. No hay cambio social, no hay perspectiva ni problemática que no afecten la reproducción de la vida. La reproducción de la vida es el punto de partida de la metodología de análisis y de la producción de nuestras estrategias. II Es esencial presentar una visión comprensiva del plan del capital: entender cuáles son las formas en que el capitalismo está avanzando, cómo está organizando sus formas de explotación y extracción, sus guerras imperialistas, sus pugnas inter–capitalistas. Es esencial presentar una visión comprensiva del plan del capital: entender cuáles son las formas en que el capitalismo avanza ¿Cuál es el plan del capital hoy? Descifrándolo, podemos comprender cómo interviene en las políticas específicas y también cómo responde a las luchas concretas que estamos protagonizando. Un ejemplo de esto es la lucha contra el extractivismo, que es una lucha contra una política que destruye la vida y una lucha antisistémica. Es así porque el extractivismo es un pilar fundamental del avance del capitalismo. Además de condenar y luchar contra el daño específico que el extractivismo hace en lugares particulares, requerimos entender en conjunto este sistema monstruoso de destrucción. III Necesitamos una metodología y una visión comprensiva que pueda poner en contacto el conjunto de luchas que se están desplegando –las luchas en defensa de los cuerpos con las luchas en defensa de los territorios, las luchas contra la deuda y contra la destrucción ecológica, entre otras– y ampliar los horizontes de cada una de ellas. En cualquier lucha, aunque sea pequeña, se puede y se debe manifestar la razón y los objetivos por los cuales luchamos, y aquello que queremos construir. Desde ahí podemos unirnos con compañeras de otras partes del mundo y elaborar un programa en común. Requerimos unir la comprensión de lo que el capital está haciendo y de lo que queremos conseguir con nuestras luchas y producir una mirada más amplia para orientarnos. Requerimos unir la comprensión de lo que el capital está haciendo y de lo que queremos conseguir con nuestras luchas ¿Qué está haciendo y planeando ahora el Fondo Monetario Internacional (FMI)? ¿Cómo sus decisiones van otra vez en contra de las distintas luchas por una justicia estructural? ¿En qué dirección van las inversiones –o la falta de inversión– del capital internacional? ¿Cuál es el impacto de esas inversiones en la reproducción social? Así, cuando vayamos a proponer y organizar acciones, tendremos una visión comprensiva de lo que está ocurriendo. IV Hay tres temáticas que están íntimamente conectadas en el plan general del capital: la guerra, la crisis y la deuda. Vivimos en un orden social en el cual millones están endeudadxs y no pueden pagar, y la crisis del capital y la guerra son permanentes. Por eso hoy, a nivel internacional, el movimiento feminista debe elaborar una teoría feminista de la guerra. Necesitamos definir qué entendemos por guerra y cómo la guerra se enmarca en el orden del capital. Debemos demostrar que más allá de la guerra clásica, del enfrentamiento y de las armas, hay otra guerra, que la economía es también una guerra, las deudas son formas de guerra. Ahora, en Estados Unidos, la tasa de interés sigue subiendo, diez veces desde el 2022, y esto va a incrementar todas las deudas, sea en Estados Unidos como en todos los países “endeudados”. Es preciso entender esta decisión como una declaración de guerra. Con cada subida de la tasa de interés, la parte de la riqueza que extrae el capital financiero aumenta y hay una destrucción consecutiva de economías, de vidas, de países. Explotación, empobrecimiento y guerra están inextricablemente conectados. Si vemos, por ejemplo, las guerras que han devastado África, encontramos que siempre, al inicio, hubo un gran proceso de empobrecimiento estructural causado por los programas de austeridad. En Sudán, como una vez en Ruanda, al inicio hubo una intervención del FMI; es decir, una guerra financiera. Lo mismo ocurre hoy en Argentina. La imposición de programas de austeridad crea un terreno donde los conflictos sociales se agudizan. Reclutan jóvenes para sus ejércitos (regulares e irregulares) a través de la cooptación y captura de economías informales y también con motivo de los sueldos de miseria en el mundo laboral formal. Lo que está sucediendo en El Salvador de Bukele, con cárceles masivas pobladas de jóvenes y festejo de una economía de bitcoin, parece la utopía punitiva–financiera propuesta para América Latina. Con estas guerras financieras y económicas, pero también coercitivas a través del aparato represivo del estado y el paramilitarismo, comienza todo un proceso de desestructuración social. Los jóvenes emigran, otros que se quedan son reclutados por ejércitos formales e informales que van destruyendo los países. Parece que el gobierno de los Estados Unidos y la Comunidad Europea tienen un catálogo sobre cómo se pueden destruir países. Y ya lo han aplicado en varios: Somalia, Irak, Afganistán, Libia y Sudán, que está siendo destruido ahora. Es importante ver que el discurso de la guerra es multidimensional. No se pueden separar los actos de guerra armada de los actos de las finanzas. Las finanzas son guerra. V El movimiento feminista tiene una posición privilegiada para entender y analizar esto porque lo estamos viendo desde los territorios y el terreno de la reproducción social. A nivel económico, sea en torno a las finanzas o a las armas, son acciones las que afectan sobre todo a las mujeres, porque son quienes deben ocuparse de la reproducción de la vida, de lxs niñxs, de las personas enfermas o heridas, de la comida, de la sobrevivencia. Con guerra o sin guerra la gente requiere comer, beber, vestirse, seguir naciendo, y son las mujeres las que aseguran que la vida, a pesar de todo, continúa. Este enorme precio de la destrucción de la vida, de las condiciones de sostén de la reproducción, por lo general, lo pagan las mujeres. Cada guerra es una guerra de destrucción de las posibilidades de la vida. Por eso hay tanta desesperación. Este enorme precio de la destrucción de la vida, de las condiciones de sostén de la reproducción, lo pagan las mujeres La guerra es parte de la economía cotidiana del capital, sobre todo en tiempos de crisis. Lo que hemos visto en este período es un incremento brutal de los fondos destinados a la guerra y a la militarización de la vida. Estados Unidos tiene un fondo increíblemente grande para financiar guerras. El presupuesto para la defensa nacional del año fiscal 2023 en los Estados Unidos es de 816,7 mil millones de dólares. Y parece que Alemania enviará tres mil millones de euros para que Ucrania siga comprando armas. Biden también ha informado que añade otros dos mil millones a los 6,4 billones de dólares que ya ha destinado para enviar armas a Ucrania. Ahora ya no se habla de millones. Ahora se habla directamente de miles de millones. Alemania es el país que tiene mayor peso en Europa. Ahora hay una discusión parecida a la de la época de Rosa Luxemburgo, hace más de 100 años, sobre los recursos destinados para la guerra. VI El capitalismo está en crisis y se sostiene principalmente a través del saqueo y de la destrucción. ¿Eso nos recuerda la idea de Joseph Shumpeter de la necesidad de una “destrucción creativa”? “Creativa” porque elimina las partes muertas, inútiles, del capital. El capital con la guerra se moderniza, se libera de lo que ya no le sirve, crea nuevas condiciones de acumulación y derrota muchas resistencias. Quizá más bien, como dice Maurizio Lazzarato, vivimos un momento de “destrucción destructiva.” Pensamos que esta situación de guerra permanente es una de las causas de la falta de natalidad en varios países. El colapso de la natalidad es quizá una manera en que las mujeres han rechazado la guerra. Esta situación de guerra permanente es una de las causas de la falta de natalidad en varios países En Alemania y en Italia la natalidad ha caído bajo cero después del final de la segunda guerra mundial. Las mujeres han rechazado producir soldados para las guerras, han rechazado trabajar días y noches para que sus hijos no sean enviados a las guerras a morir. Sin embargo, es claro que el colapso de la natalidad nace también del deseo de no parir en condiciones de miseria, del deseo de otros planes vitales. En Argentina, un informe reciente reportó que bajó el índice de natalidad, pero sobre todo de embarazo adolescente en los últimos cinco años. Los diarios lo catalogaban como crisis de la natalidad, pero desde la lectura feminista decimos que está sucediendo gracias a la despenalización del aborto y a los debates sobre educación sexual, en los que se afirma que la maternidad será deseada o no será. Las mujeres que rechazan parir son parte de lo que está sucediendo como lucha. Si estamos en países que viven en estado de empobrecimiento constante o de guerra declarada, armada o financiera, el rechazo a la procreación se entiende de otra manera. VII Las consecuencias de las guerras son muchas y siempre destruyen comunidades, vidas, esperanzas para el futuro. En los Estados Unidos, hoy la policía está militarizada, tanto en sus armas como en sus tácticas. Los varones que vuelven de la guerra traen toda la violencia, a la cual se les acostumbró, a las casas y a los barrios. El uso generalizado de armas de guerra en Estados Unidos hoy es un gran problema, causa de continuas matanzas. Por eso es importante entender que la guerra se ha convertido en parte de nuestra vida cotidiana. Es una guerra que tiene caras diferentes, que se hace en diferentes niveles y de distintas formas, pero que necesitamos conectar como un problema fundamental. VIII Cerramos con la cuestión de la autodefensa. Pensamos, por ejemplo, en lxs comunerxs de Cherán, México, que han creado una guardia comunitaria. ¿Cómo organizamos rondas de mujeres, o formas de apoyo? Hay experiencias de cooperativas de mujeres taxistas en distintos países que organizan traslados seguros. Hubo grupos de apoyo mutuo en la crisis intensificada por la pandemia. Hay acompañamientos permanentes que son los lazos cercanos y de confianza que funcionan como verdadera infraestructura de fuga ante la violencia en las casas. Pero es necesario mucho más. Una perspectiva feminista tiene que incluir la dimensión de la autodefensa. La eliminación física es siempre la respuesta del capital a las luchas. Pensar y programar formas de autodefensa es especialmente importante en una perspectiva feminista abolicionista. Si apoyamos la abolición de la policía, tenemos que construir alternativas. La disputa sobre cómo entender y lidiar con la violencia en los territorios es central. Las ultraderechas están interviniendo directamente ahí. Cuando la reproducción social es sistemáticamente agredida y se generaliza la inseguridad y la violencia, la “seguridad” policial viene a proponer como la solución una guerra civil ya desatada entre quienes menos tienen. Crear alternativas en la forma de autodefensa feminista es una estrategia crucial. Fuente https://ctxt.es/es/20230801/Firmas/43499/Silvia-Federici-Veronica-Gago-lucha-feminista-antisistema-capitalismo-extractivismo.htm ----
- Ni luna de miel ni hostias
Los análisis sobre la violencia machista pueden contribuir a conceptualizarla para combatirla, pero tienen el peligro de considerarla una categoría de comportamiento psicológicamente diagnosticable y no lo que es: violencia política. Texto: Irantzu Varela 17/01/2024 Ilustración de Evgeny Gromov (iStock). Quienes se dedican a analizar la violencia machista científicamente te cuentan que tiene tres fases: la de tensión, la de explosión o agresión y la de arrepentimiento o luna de miel. La de tensión es, básicamente, cuando se le hinchan los cojones, la de agresión es cuando te tortura y la de luna de miel es cuando intentas sobrevivir hasta la próxima. Muchas facultades y algunas investigadoras -y los pocos investigadores que eligen un campo tan feminizado para que acaben destacando por mediocres que sean, aunque sea a costa de la irrelevancia y el desprecio académico- se empeñan en explicar desde la perspectiva de la Sociología, la Psicología, la Psiquiatría, la Medicina u otras ciencias más o menos exactas las razones por las que los hombres de todas las culturas pegan, torturan, violan y asesinan a las mujeres. Pero ni con la Etología lo podrían explicar. Por lo mismo que no se puede dar una explicación científica a la esclavitud, al fascismo, al sionismo, a la acumulación del 80 por ciento de la riqueza en el uno por ciento de la población mundial, a la violencia policial o la tauromaquia. Porque son políticas. Porque no son comportamientos desviados de conductas comprensibles que se puedan aislar y analizar, explicar y prevenir. Son elecciones personales conscientes y voluntarias. Lo único que las diferencia de las actuaciones consideradas intolerablemente crueles es el apoyo popular. A la gente le puede parecer mal, ojo, pero si le parece “lo de siempre”, que “no se puede hacer nada” o “no es para tanto”, o “cada pareja es un mundo” se puede desarrollar en completa impunidad; porque la sociedad, la cultura, la gente, la universidad de la vida, el mundo real te ha dado la inmunidad. Con la violencia machista, por ejemplo, la vas a tener que matar delante de testigos, entregarte a la policía y asegurar que no has albergado ni una pizquita de arrepentimiento para que se te caiga realmente el pelo. A no ser que seas muy guapo, muy rico o muy español (de los blancos, de los payos payos) que entonces igual todavía hay quien te entiende o quien te defiende, y libras. Seguramente Lenore Walker tenía las mejores intenciones cuando acuñó el concepto “ciclo de la violencia” en su libro The Battered Woman, en 1979, y es probable que Walker intentara hacer una aportación a la lucha feminista, pero mi querida Lenore -no te lo vas a creer- es una señora blanca que nació en Nueva York en los años 40 y fue a la uni y se hizo investigadora y le agradecemos mucho su trabajo, pero ya estaría. La violencia machista es un síntoma inevitable de la enfermedad degenerativa del capitalismo En la violencia machista no hay fases, hay niveles de peligro. Está el peligro evidente pero relativamente manejable de las mujeres lo suficientemente privilegiadas como para no estar sometidas económicamente a ningún hombre y lo suficientemente afortunadas como para no tener un proyecto de vida común con ningún hombre (y dirás tú, te falta lo suficientemente politizadas como para no tener una relación con un hombre machista; y yo te diré, no flipes) de manera que solo están expuestas a las agresiones, las violaciones y el feminicidio de manera esporádica, en parte protegidas y en parte amenazadas por el azar. Y está el peligro extremo de las que viven encerradas entre las paredes de la precariedad, la anulación psicológica, las presiones de la heteronorma y el fentanilo del amor romántico (hetero). Y todas estamos en algún punto en el medio de ambos. Y si estás ahora pensando que se me ha ido de las manos, que no estoy bien, que no es tu caso, te remito a la primera encuesta del CIS sobre igualdad (la primera, ¿eh? en 2024, ¿eh? en el paraíso feminista que es este Reino de España) cuyas cifras señalan que “más del 44 por ciento de los hombres cree que la promoción de la igualdad ha llegado tan lejos que ahora se les discrimina a ellos”. El tuyo es de estos. Porque piensa en los que no lo han dicho, pero lo creen. Y en los que creen que no lo creen. Y echa cuentas. Según la teoría de Walker, aceptada alegremente por áreas de Igualdad, instituciones y academias que quieren cambiar sin molestar -como algunas políticas-, en la fase de la luna de miel “el agresor se arrepiente, pide perdón, busca excusas para explicar su conducta, hace promesas de cambio, hace regalos, da muestras de importarle la pareja, la familia, fomentando la idea de cambio e incluso puede ir a tratamiento. Su fin es mantener la relación. Por ello, muchas mujeres retiran la denuncia y minimizan el comportamiento agresivo y perduran en el tiempo”. Vamos, que respira, come y caga y se comporta como un humano. Esa es la clave para mí. Llamar LUNA DE MIEL a que un explotador, torturador, violador y ladrón (que siempre está a una hostia de ser asesino), que es -además- incapaz de las tareas más básicas para sostener su propia supervivencia, se comporte como una persona y “busque excusas para explicar su conducta”, haga regalos, o dé “muestras de importarle la pareja, la familia”. Como a la gente, ¿sabes? Peroquesuertetienestiamiraquémajoquetecuidayquéromanticoquetevieneabuscaraltrabajo. Porque cuando llevas años, incluso décadas, sometida a la tortura psicológica diaria llega un momento en el que que no te maltraten de forma directa y violenta te parece una fantasía. Después de una cotidianidad de gritos, humillaciones, te lo mereces, a ti quién te va a querer, mira lo que me haces hacer, confundes las violaciones con el sexo, y el infierno con el cielo y la ausencia puntual de agresiones directas con una luna de miel, aunque tú también sabes quién es la tira insecticida y quién la mosca. Sin heteronorma no hay familias, sin familias no hay cuidados gratis y sin cuidados gratis no hay masculinidad Qué luna de miel ni qué hostias. Lo que pasa es que hasta las áreas de Igualdad, instituciones y academias que quieren cambiar sin molestar -como algunas políticas- saben que la violencia machista es un síntoma inevitable de la enfermedad degenerativa del capitalismo. Sin heteronorma no hay familias, sin familias no hay cuidados gratis y sin cuidados gratis no hay masculinidad, lo que performan esos inútiles que solo saben mover el culo para trabajar por dinero y que solo saben usar la violencia contra quienes perciben más débiles. Al jefe, ni chistar, pero a la parienta, la contraria, la contraparte, a esa, todos los gritos y las ostias que te permita, sin dejar de hacerte la cena. Y todos los chistes sobre la condena de tener mujer mientras trabaja para ti y te limpia la mierda y la fruta y el sable, campeón. Y así se bruñen las esposas hasta que parecen adornos. Qué luna de miel ni qué hostias. Aprender a contener, a adivinar, a disimular el terror de recibir cada regalo, que sabes que no es para que perdones una hostia sino para que te prepares para la siguiente, cada caricia, que sabes que no es para que olvides cada violación sino para que te prepares para la siguiente. Aprender a creer que el cielo en un infierno cabe. Como decía el puto Lope de Vega, que eso es amor, que “quien lo probó lo sabe”.Porque para qué vamos a hacer una cultura que hable de mujeres libres o de mujeres asesinas, en su defecto, ¿sabes? Que a Despentes por poco la meten en la cárcel por Baise-moi y desde entonces no ha habido unas buenas vengadoras sanguinarias, ni siquiera en la ficción, que acaban todas muertas. Como todas. Qué luna de miel ni qué hostias. Que todas pensáis que si estuvierais en una relación de maltrato os daríais cuenta y os iríais, pero lo que no sabéis (espero) es que ningún maltratador empieza por lo físico, que es lo más evidente, y que cuando te hace algo que te parecería una red flag en condiciones normales de autoestima y salud psicológica tú ya estás en la mierda y recibes como un regalo cualquier interacción que te recuerde que eres una persona (y él también); como la policía en las películas cuando le dan un cigarro al torturado (me ha dicho que en la realidad no hacen eso); como los nazis cuando sonreían a las niñas que no sabían que iban a ser horneadas; como los centros de tortura que tienen un médico para que no te mueras. “Por ello, muchas mujeres retiran la denuncia y minimizan el comportamiento agresivo y perduran en el tiempo”. Minimizan el comportamiento agresivo, ¿sabes? ELLAS Y esta es la trampa inasumible en la que todas las que llevamos décadas tratando de combatir la violencia machista hemos caído: tratar de explicarla. Y ahora sabemos que la violencia machista solo tiene una explicación y es ideológica. De “ideología”: conjunto de ideas fundamentales que caracteriza el pensamiento de una persona, colectividad o época, de un movimiento cultural, religioso o político, etcétera. Todas las herramientas para señalar, visibilizar, conceptualizar, teorizar y combatir la violencia patriarcal vienen del feminismo Y la única forma en la que se combate la violencia ideológica es la lucha política, y la única forma de luchar políticamente contra todas las explicaciones que implica -y necesitan y provoca- la ideología basada en que la mitad de la humanidad nace mejor por cómo se desarrollaron sus hormonas en la séptima semana del embarazo de su madre es EL FEMINISMO. Lo dice Nerea Barjola y yo lo aplaudo: todas las herramientas para señalar, visibilizar, conceptualizar, teorizar y combatir la violencia patriarcal vienen del feminismo. Y para eso necesitamos esquemas, textos y referencias bibliográficas. Pero las necesitamos para nutrir un movimiento que se mueve en la calle. Y la calle no es el 8M y el 25N, que también. La calle es cuestionar(te) todas las relaciones que entablas, todos los vínculos que generas, todos los polvos, todas las broncas, todas las reconciliaciones, todos los ocios, todos los trabajos, todo, desde una perspectiva en la que no seas ni explotada ni explotadora. Y esto es muy difícil, muy ingrato y dura toda la vida. Y no hay premio. La otra opción es creerte las milongas de las relaciones tóxicas, los locos aislados, los monstruos, los víctimas de infancias duras o de problemas, adicciones, circunstancias varias que porloquesea explican, los paralíticos emocionales y los notolmen. Pero lo cierto es que si a más de la mitad de las mujeres asesinadas las mata su pareja o expareja hombre, si la violencia machista es la principal causa de muerte no natural de mujeres jóvenes y que si todas las mujeres del mundo (sí, también las que dicen que no) hemos desarrollado estrategias de autodefensa para la vida que son para defendernos única y exclusivamente de los hombres heterosexuales (sí, del tuyo también, porque igual a ti no te da miedo -ilusa- pero a otras se lo da, seguro; y con razón) y si la Organización Mundial de la Salud (ese lobby feminazi) dicen que la violencia contra las mujeres tiene dimensiones de pandemia, pues igual tenemos que empezar a hablar de violencia unidireccional, colectiva, estructural, sistemática, sistémica y política. Ya te dice Assata Shakur que “nadie en la historia ha conseguido nunca su libertad apelando al sentido moral de sus opresores”; y yo te digo que tampoco apelando al análisis psicológico de su comportamiento. Ni luna de miel ni hostias. Fuente https://www.pikaramagazine.com/2024/01/ni-luna-de-miel-ni-hostias/
- El Verdugo
Sinopsis Cayetana Guillén Cuervo presenta la película "El verdugo", una comedia negra dirigida por Luis García Berlanga con José Isbert, Nino Manfredi, Emma Penella y José Luis López Vázquez en los papeles protagonistas. En el coloquio, el poeta Marcos Ana, el preso político que ha permanecido más tiempo ininterrumpido en prisión (23 años) y que estuvo condenado a muerte en dos ocasiones. https://www.rtve.es/play/videos/version-espanola/version-espanola-verdugo/1717828/ Ver la película = https://www.tokyvideo.com/es/video/el-verdugo-1963
- Cuando flamencos y jipis descubrieron que no eran lo mismo, pero eran iguales
El historiador Antonio Orihuela explica su libro ‘100 hogueras. Flamencos, hippies y poetas en la Andalucia contracultural’ y se enfrenta a los mitos del flamenco puro y salvaje. También habla del “hippismo de clase obrera” de la Andalucía de la época nacido a la sombra de las bases norteamericanas Jose A. Cano @caniferus 6 JUL 2023 06:00 La contracultura andaluza fue de clase obrera, fue flamenca, fue política sin saberlo ni pretenderlo, fue fugaz y fue canalla. En los años 60, en pleno franquismo, al calor de la llegada de los turistas con sus tópicos y buscando su sol y playa, a la sombra de las entonces recientes bases militares estadounidenses y con la cultura como excusa para la juerga. Una lucha por la libertad que fue fagocitada por la industria y por el mismo tipismo contra el que se revelaba, pero que hoy en día se mantiene con vida en los márgenes de un flamenco siempre híbrido y en movimiento. Son algunas de las conclusiones de 100 hogueras. Flamencos, hippies y poetas en la Andalucía contracultural (Piedra Papel, 2023), el prolijo ensayo que el historiador Antonio Orihuela ha dedicado a aquella al encuentro, durante poco más de dos décadas, entre los jipis que trajo la apertura del régimen franquista al turismo y el aliado estadounidense y el mundo del flamenco amateur, aquellos que decía Gonzalo García Pelayo que “un día descubrieron que eran lo mismo”. En su libro, Orihuela no se atreve tanto a contradecir al productor musical y cineasta jerezano como a matizar aquella afirmación: “No es que fueran lo mismo, pero había aspectos que los hermanaban, sobre todo a los flamencos que encarnaban las convenciones de la vieja bohemia. Como sus formas de vida, con un pie dentro y otro fuera del sistema productivo, su desconfianza de los valores de la clase media, sus formas culturales consumidas y producidas en comunidad y complicidad, a menudo fuera de foco, que desdibujaban las fronteras entre arte y vida hasta resultar intercambiables…”. La historia que quiere contar 100 hogueras arranca cronológicamente con la llegada de las bases norteamericanas, en 1953, los Pactos de Madrid que daban legitimidad internacional al régimen de Franco por la vía de aceptar la presencia militar estadounidense en plena Guerra Fría. En esos años 50 empezarán a llegar los primeros turistas, que provocarán una progresiva apertura, al menos en la forma y de puertas hacia fuera, de la mano dictatorial. Y provoca que en Morón de la Frontera, a la sombra de una de esas bases, se encuentren dos hombres: el guitarrista Diego del Gastor y el estudioso norteamericano Don Pohren, entonces recién llegado a España. Pohren aterriza primero en Madrid, como estudiante de Filosofía y Letras, y luego se traslada a Sevilla en 1956. Va en busca del flamenco, que había descubierto en México de la mano de Carmen Amaya, y acaba persiguiéndolo por los pueblos de la provincia. En el festival del Potaje Gitano de Utrera de 1960 conoce a Del Gastor y desde entonces no cejará hasta conseguir su sueño: el cortijo Espartero, situado en Morón, una mezcla de centro de flamencología y lugar de juerga constante, que Orihuela describe como pantagruélicas, que se convierte en foco de atención para los popes de la contracultura de su país. Un proyecto que, en parte, financió trabajando como contable civil para la base aérea y que se convirtió en epicentro de migración tanto flamenca como jipi. “La finca Espartero era una especie de universidad de verano donde vivir la experiencia del flamenco de primera mano, y así lo publicitaba en los Estados Unidos”, explica el autor. “Pero su efecto llamada tuvo consecuencias imprevisibles: Morón fue incluido en las guías y artículos de viajes de las revistas underground europeas y norteamericanas como parada obligada en el tour low cost del mundillo jipi”. Llegaron buscando a Diego del Gastor y los suyos no para aprender música, “sino para asistir a alguno de aquellos rituales flamencos de los que habían oído hablar, en los que el guitarrista de Morón fue elevado a una especie de gurú, y constatar hasta qué punto su corte gitana coincidía con lo que describía Lorca en su Romancero Gitano o en su Poema del Cante Jondo”. Antonio Orihuela, historiador, escritor, ensayista y poeta, nació en Moguer en 1965. Desde allí organiza el encuentro poético anual Voces del Extremo, y allí también ha desarrollado la mayor parte de su carrera. En la misma editorial Piedra Papel con la que ahora publica 100 hogueras ya apareció en 2020 El refugio más breve. Contracultura y cultura de masas en España (1962-1982). Y señala también cómo la contracultura andaluza tuvo sus diferencias con la que se produjo en otras partes de España, como la más urbana de Madrid o Barcelona. Sus protagonistas no eran hijos de la burguesía acomodada, sino obreros o trabajadores del campo, cuando no puro lumpen. “Esa contracultura andaluza bebía de muchas prácticas de resistencia al poder y la autoridad que ya existían antes de que los jipis descubrieran la vida en común, el apoyo mutuo, la autarquía, el compartir, las relaciones horizontales, el antidogmatismo, la valoración del mundo natural, el gusto por el contacto físico, la fiesta, la calle o el cante”, dice Antonio Orihuela “Contracultura” es el término que acuñó Theodore Roszak en 1968, que abarcaba aquellas prácticas políticas y culturales transformadoras que se estaban dando entre los jóvenes, y que constituían una impugnación del modelo de sociedad capitalista y consumista, y sus mecanismos de opresión y violencia, entre ellos la cultura. “En Andalucía, estos modelos contraculturales se irán fraguando durante los años 60 y 70, a medida que el país se introduce en la sociedad de consumo, y la cultura urbana desplaza los valores del mundo rural preindustrial”, explica Orihuela. “Lo característico es que esa contracultura andaluza, más allá de lo que hoy reconocemos como sus artefactos, bebía de muchas prácticas de resistencia al poder y la autoridad que ya existían antes de que los jipis descubrieran la vida en común, el apoyo mutuo, la autarquía, el compartir, las relaciones horizontales, el antidogmatismo, la valoración del mundo natural, el gusto por el contacto físico, la fiesta, la calle o el cante. Todo este magma libertario, mucho más intangible, ya estaba aquí como una manera de ser, estar y vivir, y atraviesa toda la historia contemporánea de las clases subalternas andaluzas”. Los jipis andaluces, en su inmensa mayoría, “eran gente sin recursos y sin apoyos de ningún tipo”, que se hicieron jipis “en un proceso más o menos consciente de adopción de las nuevas formas culturales que llegaban de fuera” para luego adaptarlas a su propia idiosincrasia, “dentro de los márgenes que permitía la experiencia de la vida cotidiana en la dictadura, entrando en conflicto con la normalidad instituida, cuando no rozando la mera ilegalidad”. Orihuela los desmitifica en lo posible: “Eran jóvenes precarios, muy entusiastas, pero que hacían lo que podían con los medios a su alcance. No eran muy numerosos, pero sí fácilmente reconocibles. Entrados los años 70 no hubo pueblo que no tuviera su pequeña representación de melenudos que hacían lo que podían por reafirmar su identidad, fundamentalmente agrupándose en torno a un proyecto teatral, una banda de rock, un fanzine o un espacio comunitario”. “El antifranquismo militante, fundamentalmente organizado en torno al PCE, vivió de espaldas a la contracultura. Su objetivo era derrocar el franquismo y tomar el poder. Veían la contracultura como otro agente más al servicio del imperialismo yanqui”, explica Orihuela Son hechos históricos, o arqueología cultural, que pelean contra la mencionada romantización. Con matices, Orihuela compara a los jipis con los hispanistas que recorrieron España en el siglo XIX de resaca de las Guerra Napoleónicas y en medio de otra tiranía que la mantenía alejada de Europa, la de Fernando VII. Pero insiste en separar esa contracultura y ese flamenco subterráneo de la expresión política. “El antifranquismo militante, fundamentalmente organizado en torno al PCE, vivió de espaldas a la contracultura. Su objetivo era derrocar el franquismo y tomar el poder. Veían la contracultura como otro agente más al servicio del imperialismo yanqui”, explica. Los jipis flamencos de aquella Andalucía, “lejos querer tomar el poder o tener un programa político sólido que confrontar con el régimen, se dedicaron a vivir entre las grietas del tardofranquismo. No tenían nada que ver con él, aunque estuviera ahí y de vez en cuando les hiciera correr por las calles o intentara coartar la libertad que ellos se habían otorgado por su cuenta y riesgo. Lo sufrían, pero no vivían bajo su influencia, ellos ya eran demócratas y libres en su fuero interno, y como tales se comportaban”. Finalmente, el otro mito romántico que intenta desmontar es de un flamenco subterráneo que se enfrentaba al oficial. “Fueron muchos los que se lanzaron a la busca del artista que solo concebían químicamente puro, como el carismático Diego del Gastor, que encajaba perfectamente en el retrato del estereotipo del flamenco que buscaban los jipis extranjeros como los autóctonos militantes del neo-jondismo”. Eran intelectuales que “concebían el flamenco como un arte ancestral, absolutamente visceral y espontáneo, apenas conservado en espacios marginales gracias a unos pocos artistas, primitivos y genuinos”. Ese flamenco “no es que haya quedado fuera de la historia oficial, es que conserva su potencia mítica, y eso aunque los resultados de todas esas investigaciones fueron lamentables, pues ni el flamenco perdido que recuperaron era significativo en cuanto a la cantidad de formas halladas, ni en cuanto a la calidad de las mismas, ni los artistas desconocidos eran tampoco numerosos, ni artistas siquiera, en la mayoría de los casos. Que no es que huyeran de la profesionalización y despreciaran la comercialización de su arte, sino todo lo contrario, la buscaban para poder vivir y profesionalizarse”. De aquellos años de experimento quedó “la experiencia reflejada en el espejo del tiempo. La industria absorbió lo que consideró que se podía convertir en dinero”. Fue “un proceso lento, que arranca a comienzo de los años 60 y dura hasta hoy”. Pero, para Orihuela, “eso no significa que el flamenco haya renunciado a transitar por las prácticas contraculturales”. Si una conclusión extrae de 100 hogueras, después de enfrentarse a tantas reclamaciones de pureza, es que “paradójicamente, el flamenco seguirá asegurándose su inmortalidad gracias a su capacidad de corromperse”. Fuente https://www.elsaltodiario.com/culturas/antonio-orihuela-jipis-flamenco-andalucia-contracultura-libro-cien-hogueras
- Un aprendizaje desigual del amor
Adaptación del artículo 'Un aprendizaje desigual del amor' a los criterios de lectura fácil (LF) por Lectura Fácil Euskadi Irakurketa Erraza. Recomendamos su lectura en un ordenador por su mejor adaptabilidad. Las palabras en color rojo están explicadas al final del texto. Las palabras en color rojo están explicadas al final del texto. Texto: Laura Latorre / Lectura Facil Euskadi - Irakurketa Erraza Imagen: Señora Milton A niñas y niños nos educan de forma distinta. A las mujeres nos enseñan que lo más importante es cuidar a los demás. A los hombres, a ser fuertes y decididos. Las mujeres aprendemos a poner las necesidades de la familia o la pareja por delante del trabajo, de nuestros deseos o incluso de nuestra propia salud. A los hombres se les enseña a buscar el éxito en el trabajo o en la pareja, e incluso, a ser agresivos. En las relaciones sexuales, a las mujeres las educan para estar guapas. Son los hombres los que tienen la iniciativa, A ellos les han educado para desear sexo y tener placer. Muchas personas creen que cada género, el masculino y el femenino, tiene capacidades distintas desde que nacemos. Eso no es verdad. Se dice que las mujeres somos más cariñosas porque podemos ser madres y que los hombres nacen más agresivos. Pero no es verdad. Hay hombres cariñosos y mujeres violentas. Aprendemos nuestros comportamientos en nuestras familias, en el colegio y en las redes sociales. Aprendemos a ocultar o mostrar los sentimientos igual que aprendemos a hablar, a leer o a comer. Además, hay personas que nacen con sexo masculino que sienten que son mujer. Y hay personas que se sienten hombres aún teniendo un cuerpo femenino. Incluso hay personas que no se sienten ni hombre ni mujer. Está claro que cada persona tiene sus cualidades y que no dependen del género. A lo largo de la historia, la educación ha cambiado y hoy en día se procura educar en la igualdad. Pero, ¿hay realmente igualdad? Muchos hombres se ocupan de limpiar, de comprar y de cocinar. Pero las tareas que tienen que ver con los cuidados las siguen haciendo sobre todo mujeres, como acompañar a alguien al médico, asistir a reuniones escolares, resolver disputas o recordar cumpleaños y otras fechas. Estas mismas tareas, si las hacen los hombres, se valoran más porque se ve como algo extraordinario, La educación distinta de hombres y mujeres provoca desigualdad en las relaciones amorosas. La intuición y mostrar los sentimientos se consideran actitudes femeninas. A menudo muchos hombres no las comprenden porque han sido educados para ocultar las emociones. También hay mujeres que confundimos serenidad con indiferencia. Desde la infancia nos dicen que los hombres no lloran. La sociedad en general tiene una visión masculina de lo que es estar bien de salud mental, de lo que es normal. Muchas veces se nos describe a las mujeres como locas o exageradas porque mostramos emociones, o tenemos más cambios de humor. A hombres y a mujeres se nos enseña a amar de forma distinta y esto genera malos entendidos y relaciones desiguales. Como a las mujeres se nos enseña que importa más cómo estén los demás, que nuestro propio bienestar, esto nos provoca inseguridad en las decisiones. Es lo que llamamos baja autoestima. Los niños, en cambio, son educados para decidir, a tenerlo todo bajo control. Hay muchos tipos de violencia, no solo la física. La manipulación, los engaños, desautorizar o burlarse a alguien a menudo y la falta de diálogo también son formas de violencia. El hecho de tener pareja se considera normal, es algo bueno, un signo de éxito y de madurez. Es habitual creer que un hombre está solo porque lo ha decidido él. En cambio, si una mujer no tiene pareja se cree que es porque nadie la aguanta. Ya no creemos tanto en el amor para toda la vida, pero vivimos las rupturas amorosas como un fracaso, sobre todo, de las mujeres, educadas para para mantener los vínculos afectivos. Nos enseñan que encontraremos a la pareja perfecta entre todos los millones de seres humanos. Pero solemos enamorarnos de un mismo tipo de personas. Lo erótico también se aprende. Lo que se considera sexi en un hombre no es lo mismo que es sexi en una mujer. Nos educan en la heterosexualidad y con una idea determinada de belleza. Hoy se sigue considerando más atractivo al chico misterioso, seguro y agresivo que al simpático, vulnerable y sensible. Los hombres no valoran a las chicas con iniciativa, porque han sido educados para conquistar. Por suerte, hay personas que educan de otra manera. El amor debe ser algo voluntario y deseado porque tener pareja no es una obligación. Las feministas queremos unas relaciones eróticas alejadas de la violencia, del control y más iguales. Como dijo nuestra querida María Zambrano hace muchos años, un amor que no sea ciego, sino que nos hace visionarias. Extraordinario: Que es fuera de lo normal. Autestima: Es el sentimiento que nos hace valorar nuestra personalidad y querernos a nosotras mismas. Erótico: Aquello que tiene que ver con las relaciones sexuales entre personas, el amor sensual, el placer físico… Heterosexualidad: Sentir atracción sexual por una persona de sexo distinto al suyo. María Zambrano fue una escritora y filósofa feminista. Visionaria: Persona que ve con claridad, que se adelanta a su tiempo. Lee el resto de nuestros contenidos adaptados a los criterios de lectura fácil (LF) por Lectura Fácil Euskadi Irakurketa Erraza Adaptación del artículo ‘Un aprendizaje desigual del amor’ a los criterios de lectura fácil (LF) por Lectura Fácil Euskadi Irakurketa Erraza. Recomendamos su lectura en un ordenador por su mejor adaptabilidad. Las palabras en color rojo están explicadas al final del texto. Fuente https://www.pikaramagazine.com/2023/10/un-aprendizaje-desigual-del-amor-2/ Bilbotik egindako kazetaritza feminista
- La supervivencia del más rico
Hay hombres que se preparan para un mundo digital que poco tiene que ver con hacer del mundo un lugar mejor y mucho con trascender la condición humana en su conjunto y aislarse del peligro real y presente que supone el cambio climático, la subida del nivel del mar, las migraciones masivas, las pandemias globales, el pánico nacionalista y el agotamiento de los recursos. Para ellos el futuro de la tecnología se centra en una sola cosa: escapar. Douglas Rushkoff Douglas Rushkoff es un escritor, profesor y documentalista. Su obra está centrada en las formas en las que las personas, las culturas y las instituciones crean, comparten e influyen sobre sus valores mutuos. Ver bio completa. 23 JUL 2020 12:29 El año pasado me invitaron a un centro turístico privado de superlujo para que pronunciara un discurso inaugural a lo que supuse que serían un centenar de banqueros de inversiones. Fue, y con mucho, la tarifa más grande que jamás me han ofrecido por una charla (casi la mitad de mi sueldo anual como profesor universitario) y lo único que tenía que hacer era ofrecer una visión sobre el “futuro de la tecnología”. Nunca me ha gustado hablar del futuro. Las rondas de preguntas siempre acaban siendo como juegos de salón en los que se me pide que opine sobre las palabras de moda en el campo de la tecnología punta como si fueran indicadores bursátiles para posibles inversiones, por ejemplo la blockchain, la impresión 3D o CRISPR. Rara vez el público está verdaderamente interesado en aprender sobre estas tecnologías o en su potencial impacto más allá de la elección entre invertir en ellas o no. Pero como poderoso caballero es Don Dinero, acepté el bolo. En cuanto llegué me llevaron a lo que yo creí que era un camerino pero, en vez de colocarme un micrófono o llevarme al escenario, me senté en una simple mesa redonda mientras el público venía hacia mí: cinco tipos forrados (sí, todos hombres) de las más altas esferas de los fondos de inversiones libres. Después de algo de cháchara me di cuenta de que no tenían ningún interés en la información que yo había preparado sobre el futuro de la tecnología. Tenían sus propias preguntas. Empezaron de forma bastante inofensiva. ¿Ethereum o bitcoin? ¿La computación cuántica es algo serio? Sin embargo, poco a poco comenzaron a hablar de sus verdaderas preocupaciones. ¿Qué región se verá menos afectada por la crisis climática que se avecina: Nueva Zelanda o Alaska? ¿Es verdad que Google está construyendo un hogar para el cerebro de Ray Kurzweil y que su conciencia sobrevivirá a la transición o, en cambio, morirá y renacerá como una nueva? Por último, el director ejecutivo de una agencia de corredores de bolsa me explicó que ya casi había terminado la construcción de su propio (sistema) búnker subterráneo y preguntó: “¿Cómo puedo mantener la autoridad sobre mi cuerpo de seguridad después del suceso?”. El suceso. Ese era su eufemismo para el colapso medioambiental, la agitación social, la explosión nuclear, los virus imparables o el hackeo de Mr. Robot que hace que todo se desmorone. Esa sola pregunta nos mantuvo ocupados durante el resto de la hora. Sabían que necesitarían guardias armados para proteger sus propiedades de las masas enfurecidas pero… ¿Cómo pagarían a los guardias cuando el dinero no valiera nada? ¿Qué impediría a los guardias elegir a su propio líder? Los multimillonarios habían pensado utilizar unos candados especiales en las reservas de comida cuyas combinaciones solo conocieran ellos. O hacer que los guardias llevaran algún tipo de collares disciplinarios a cambio de su supervivencia. O quizás construir robots que hicieran las veces de guardias y trabajadores, si es que esa tecnología se llegase a desarrollar a tiempo. El suceso. Ese era su eufemismo para el colapso medioambiental, la agitación social, la explosión nuclear, los virus imparables o el hackeo de Mr. Robot que hace que todo se desmorone Ahí fue cuando me di cuenta: aquella sí era una conversación sobre el futuro de la tecnología, al menos en lo que respecta a aquellos hombres. Siguiendo el ejemplo de Elon Musk colonizando Marte, de Peter Thiel revirtiendo el proceso de envejecimiento o de Sam Altman y Ray Kurzweil transfiriendo sus mentes a superordenadores, estos hombres se preparaban para un mundo digital que tenía poco que ver con hacer del mundo un lugar mejor y mucho con trascender la condición humana en su conjunto y aislarse del peligro real y presente que supone el cambio climático, la subida del nivel del mar, las migraciones masivas, las pandemias globales, el pánico nacionalista y el agotamiento de los recursos. Para ellos el futuro de la tecnología se centra en una sola cosa: escapar. No hay nada de malo en las opiniones descabelladamente optimistas sobre cómo la tecnología podría beneficiar a la sociedad humana, pero la tendencia actual hacia una utopía posthumanista es otra cosa. Más que una visión para la migración completa de la humanidad hacia un nuevo estado de ser, se trata de una búsqueda para trascender todo lo humano: el cuerpo, la interdependencia, la compasión, la vulnerabilidad y la complejidad. Tal y como los filósofos tecnólogos han estado señalando durante años, la visión transhumanista actual reduce toda nuestra realidad a datos con demasiada facilidad, concluyendo que “los humanos no son más que objetos que procesan información”. Metafóricamente hablando, es como si redujeramos la evolución del ser humano a un videojuego en el que alguien gana al encontrar una vía de escape y deja que algunos de sus mejores amigos se cuelen con él. ¿Será esa persona Musk, Bezos, Thiel… o Zuckerberg? Estos multimillonarios son los supuestos ganadores de la economía digital, el mismo escenario corporativo basado en la ley del más fuerte que alimenta gran parte de esta especulación desde un principio. Pero no siempre ha sido así, claro está. Hubo un breve momento al principio de los años 90 en el que el futuro digital parecía ilimitado y abierto a cualquier nueva idea. Por aquel entonces la tecnología se estaba convirtiendo en el terreno de juego de de la contracultura, que vio en ella la oportunidad de crear un futuro más inclusivo, distribuido y a favor de las personas. Sin embargo, los intereses comerciales establecidos tan solo vieron un nuevo potencial para el mismo extractivismo de siempre y demasiados tecnólogos se vieron seducidos por las salidas a bolsa. Los futuros digitales se entendieron como futuros de acciones o de algodón, algo que predecir y por lo que apostar. Así que casi todos los discursos, artículos, estudios, documentales o informes se consideraban relevantes únicamente si hacían referencia a un símbolo bursátil. El futuro pasó de ser algo que creamos mediante nuestras acciones o esperanzas para la humanidad a un escenario predestinado por el que apostamos con nuestro capital de riesgo pero al que llegamos de forma pasiva. Esto supuso una liberación de las implicaciones morales de las actividades que se realizaban. El desarrollo tecnológico dejó de ser una historia de prosperidad colectiva y se convirtió en una historia de supervivencia personal. Y lo que es peor: comprendí que señalar todo esto era una forma involuntaria de posicionarse como enemigo del mercado o como un cascarrabias en contra de la tecnología. Así que en vez de recapacitar sobre la ética práctica de empobrecer y explotar a muchos en nombre de unos pocos, la mayoría de los académicos, periodistas y escritores de ciencia ficción trataron unos misterios mucho más abstractos y rocambolescos: ¿Es justo que un corredor de bolsa consuma drogas inteligentes? ¿Se debería colocar implantes para que los niñxs aprendan idiomas? ¿Queremos que los vehículos autónomos den prioridad a la vida de los peatones sobre la de sus pasajeros? ¿Deberían las primeras colonias en Marte ser gobernadas como democracias? ¿Cambiar mi ADN socava mi identidad? ¿Deben tener derechos los robots? A pesar de que preguntarse este tipo de cuestiones sea entretenido desde un punto de vista filosófico, resulta un pobre sustituto de la lucha contra los verdaderos dilemas morales asociados al desarrollo tecnológico desenfrenado en nombre del capitalismo corporativo. Las plataformas digitales han convertido un mercado ya de por sí explotador y extractivo (pensemos en Walmart) en un sucesor aún más deshumanizador (pensemos en Amazon). La mayoría de nosotros ya nos hemos dado cuenta de las desventajas que esto produce en forma de trabajos automatizados, la economía del contratismo y la desaparición del comercio local al por menor. El futuro pasó de ser algo que creamos mediante nuestras acciones o esperanzas para la humanidad a un escenario predestinado en el que apostamos con nuestro capital de riesgo pero al que llegamos de forma pasiva Pero el impacto más devastador del capitalismo digital acelerado recae sobre el medioambiente y en la población pobre del mundo. La fabricación de algunos de nuestros ordenadores y teléfonos móviles sigue utilizando redes de trabajo esclavo. Estas prácticas están tan profundamente arraigadas que una empresa llamada Fairphone (“teléfono justo” en inglés), cuyo objetivo era la creación y comercialización de teléfonos éticos, descubrió que era imposible (ahora el fundador de la compañía se refiere con tristeza a sus productos como teléfonos ‘más justos’). Mientras tanto, la extracción de metales preciosos de la tierra y el desecho de nuestras tecnologías digitales de última generación destruye los hábitats humanos, reemplazándolos por vertederos de residuos tóxicos que más adelante los niños campesinos y sus familias recorren, recogiendo y vendiendo materiales que pueden ser utilizados otra vez por los fabricantes. Esta externalización de la pobreza y de la toxicidad basada en el ‘ojos que no ven, corazón que no siente’ no desaparece al ponernos unas gafas de realidad virtual y sumergirnos en una realidad alternativa. Más bien al contrario: cuanto más ignoremos las repercusiones sociales, económicas y medioambientales, mayor será el problema. Esto a su vez provoca un abandono, un aislacionismo y una fantasía apocalíptica mayores, así como unas tecnologías y unos planes empresariales más desesperados. Es la pescadilla que se muerde la cola. Cuanto más comprometidos estemos con esta visión del mundo, más daremos cuenta de que el ser humano es el origen del problema y la tecnología su solución. La propia esencia de lo que significa ser humano se trata menos como un rasgo que como un fallo. A pesar de sus prejuicios implícitos, las tecnologías se declaran neutrales. Cualquier mal comportamiento que provoquen en nosotros es considerado un reflejo de nuestro propio ‘yo’ corrupto. Es como si culpáramos de nuestros problemas al salvajismo innato humano. Así como la incompetencia de un mercado local de taxis puede “solucionarse” con una aplicación que lleva a la bancarrota a los conductores, las molestas incoherencias de la psique humana pueden corregirse con una actualización digital o genética. Por último, según la ortodoxia tecnosolucionista, el futuro humano culminará al cargar nuestra conciencia a un ordenador o, quizás mejor, al aceptar que la tecnología en sí misma es nuestro sucesor evolutivo. Como miembros de una secta gnóstica, anhelamos entrar en la siguiente fase trascendente de nuestro desarrollo, despojándonos de nuestros cuerpos y abandonándolos, junto con nuestros pecados y problemas. Nuestras películas y programas de televisión hacen realidad estas fantasías. Las series de zombies presentan un postapocalipsis en el que las personas no son mejores que los muertos vivientes y parece que lo saben. Y lo que es peor: estos programas invitan a los espectadores a concebir el futuro como una batalla sin ganadores entre los seres humanos que sobreviven y en el que la supervivencia de un grupo depende de la muerte del otro. Incluso Westworld, una serie basada en una novela de ciencia ficción en la que los robots están fuera de control, terminó su segunda temporada con la revelación definitiva: los seres humanos son más simples y predecibles que las inteligencias artificiales que creamos. Los robots aprenden que todos nosotros podemos acabar reducidos a unas pocas líneas de código y que somos incapaces de tomar decisiones deliberadamente. Maldita sea, ¡si hasta los robots de la serie quieren escapar de los confines de sus cuerpos y pasar el resto de sus vidas en una simulación por ordenador! La gimnasia mental necesaria para llevar a cabo un cambio de papeles tan drástico entre humanos y máquinas depende de la suposición de que los humanos somos una mierda: o los cambiamos o nos alejamos de ellos para siempre. Así se explica que tengamos multimillonarios de la tecnología lanzando coches eléctricos al espacio, como si esto simbolizara algo más que la capacidad de un multimillonario para la promoción corporativa. Y si unos pocos realmente alcanzan la velocidad de escape y de alguna forma logran sobrevivir en una burbuja en Marte (a pesar de ser incapaces de mantener esa burbuja aquí en la Tierra en dos ensayos de biosfera de millones de dólares) el resultado no será tanto una continuación de la diáspora humana como un bote salvavidas para la élite. Cuando los inversores de fondos me preguntaron que cuál sería la mejor forma de mantener la autoridad sobre su cuerpo de seguridad tras “el suceso”, les sugerí que su mejor opción sería tratar a esas personas muy bien ahora mismo. Deberían relacionarse con su personal de seguridad como si fueran miembros de su propia familia. Y cuanto más puedan expandir esa ética de inclusión al resto de sus prácticas corporativas, gestión de cadenas de suministro, esfuerzos de sostenibilidad y distribución de la riqueza, menos posibilidades habrá de que se produzca un “suceso” en primer lugar. Toda esta magia tecnológica se podría aplicar ahora mismo hacia unos intereses menos románticos pero sí más colectivos. Mi optimismo les hizo gracia pero no acabaron de creérselo. No estaban interesados en cómo evitar una calamidad, están convencidos de que hemos traspasado el punto de no retorno. A pesar de toda su riqueza y poder, no creen poder tener ningún impacto en el futuro. Tan solo aceptan el escenario más sombrío y ofrecen el dinero y la tecnología que sean necesarios para aislarse del resto –sobre todo si no pueden conseguir un asiento para el cohete a Marte. Afortunadamente, aquellos que no contamos con los fondos para considerar despojarnos de nuestra propia humanidad tenemos mejores opciones a nuestro alcance. No tenemos por qué usar la tecnología de una forma tan antisocial y fulminante. Podemos convertirnos en los consumidores y perfiles individualistas que nuestros dispositivos y plataformas quieren que seamos… o podemos recordar que el ser humano evolucionado de verdad no camina solo. Ser humano no significa sobrevivir o escapar individualmente. Es un trabajo en equipo. Lo que sea que el futuro depare a los humanos, ahí estaremos. Juntos. Producido por Guerrilla Translation bajo una Licencia de Producción de Pares Traducido por Lara San Mamés y editado por Susa Oñate Artículo original, publicado en OneZero Imagen de portada de Ricky Leong Imágenes de texto de Lord Jim y Seven Resist FUENTE https://www.elsaltodiario.com/global/la-supervivencia-del-mas-rico
- Allende, 50 años después: ¿un conflicto frontal entre Estados y empresas?
CHILE El golpe del 11 de septiembre de 1973 permitió la primera implementación de las ideas del neoliberalismo y fortalecer el poder de las grandes empresas.El golpe del 11 de septiembre de 1973 permitió la primera implementación de las ideas del neoliberalismo y fortalecer el poder de las grandes empresas. Juan Hernández Zubizarreta @JuanHZubiza Pedro Ramiro @pramiro_ Observatorio de Multinacionales en América Latina (OMAL) - Paz con Dignidad 11 SEP 2023 06:00 “Estamos ante un verdadero conflicto frontal entre las grandes corporaciones transnacionales y los Estados”. El 4 de diciembre de 1972, la asamblea general de Naciones Unidas se ponía en pie para aplaudir durante varios minutos las palabras de Salvador Allende sobre esas “organizaciones globales que no dependen de ningún Estado y que en la suma de sus actividades no responden ni están fiscalizadas por ningún parlamento, por ninguna institución representativa del interés colectivo”. El 11 de septiembre del año siguiente, con el golpe de Estado y el triunfo por la fuerza de los Chicago boys, se imponía —primero en Chile, seguidamente en el resto del mundo— la doctrina del shock. Así daba comienzo el periodo histórico que se ha dado en llamar neoliberalismo. A 50 años del golpe militar que acabó con “la vía chilena al socialismo”, las claves enunciadas por el presidente Allende sobre la creciente influencia global de las grandes empresas, no solo en la economía sino también en la política, la cultura y hasta la administración de justicia, siguen vigentes. Hoy como entonces, frente al poder de las grandes corporaciones y los fondos de inversión transnacionales, ¿qué significado real tienen conceptos como soberanía, desarrollo y democracia? ¿Es posible articular relaciones Estado-empresa que respeten el sistema internacional de los derechos humanos? ¿Se puede transformar el modelo socioeconómico dejando a un lado la confrontación con el capital transnacional? Empresas En aquel histórico discurso ante la ONU, Allende citó con nombre y apellidos a las multinacionales que estaban haciendo fortuna en Chile con el saqueo de los recursos naturales: “Dos empresas que integran el núcleo central de las grandes compañías transnacionales que clavaron sus garras en mi país, la International Telegraph & Telephone Company (ITT) y la Kennecott Copper Corporation, se propusieron manejar nuestra vida política”. En 1971, siguiendo la estela de otros países latinoamericanos que igualmente habían decidido promover la inversión pública, la industrialización por sustitución de importaciones y la nacionalización de los sectores estratégicos con el fin de reducir la dependencia económica y comercial de los Estados centrales, el Congreso chileno aprobó la nacionalización de la minería del cobre. En 1973, la estadounidense ITT lideró el comité de empresas —Bank of America, Pfizer y Purina, entre otras compañías, formaron parte del mismo— que contribuyeron al éxito del golpe de Estado. “Estamos ante un verdadero conflicto frontal entre las grandes corporaciones transnacionales y los Estados”, decía Allende en la ONU un año antes del golpe militar del 11 de septiembre Desde ese momento, el poder de las grandes empresas no ha dejado de incrementarse. “Nos encontramos frente a fuerzas que operan en la penumbra, sin bandera, con armas poderosas, apostadas en los más variados lugares de influencia”, dejó dicho Allende. Sabemos que ahora las corporaciones transnacionales manejan volúmenes de negocio muy superiores a los presupuestos públicos, reescriben las normativas que protegen su seguridad jurídica, centralizan la producción de noticias, relatos e imaginarios. No es que manejen todos los hilos en la sombra —eso queda para las interpretaciones conspiranoicas del Foro de Davos y el Club Bilderberg—, pero sigue siendo cierto que su intervención en las amplias esferas privatizadas de nuestras vidas no se corresponde con la percepción social de sus posiciones de poder. En septiembre del año pasado, en la conmemoración del discurso de Allende en Nueva York junto al actual presidente Gabriel Boric, Pedro Sánchez prefirió utilizar otros términos: “Los conflictos entre las macroestructuras económicas y los Estados y los pueblos siguen siendo, como hace medio siglo, un factor de distorsión evidente. Lo aprendimos durante la pandemia y lo sufrimos ahora con la crisis energética. Organizaciones globales ajenas a todo control, siguen condicionando debates y marcando el devenir de mercados que funcionan de forma ineficiente”. Más allá de los malabarismos retóricos para evitar las referencias concretas a las transnacionales, el presidente del gobierno español revisitó a Allende sin hacer suyos ninguno de los elementos impugnatorios del modelo. Al fin y al cabo, la agenda “progresista” de la Unión Europea pasa por impulsar una nueva ronda de acuerdos neocoloniales para acceder a los recursos esenciales para el desarrollo del capitalismo verde y digital. Además del pretendido acuerdo UE-Mercosur, la intención del gobierno español es que antes de finales de año se firme la renovación del tratado comercial con Chile. Así, con el texto ya acordado y solo pendiente de ratificación, la Unión trata de asegurarse el acceso a materias primas críticas. Valga recordar que el triángulo compuesto por Bolivia, Chile y Argentina alberga dos tercios de las reservas mundiales de litio. Estados “La agenda progresista debe mostrar determinación, en un tiempo en que la gente vuelve la mirada hacia el Estado para contener tanta incertidumbre”. Sánchez pronosticó hace un año la vuelta del Estado, que efectivamente se ha producido… para salir al rescate de los grandes capitales. Tras la pandemia y la guerra, lejos de fortalecer las instituciones públicas y transformar el modelo productivo para salvaguardar el interés general por encima de los intereses financieros, la respuesta estatal ha sido inyectar todo tipo de fondos y ayudas a las grandes compañías para que pudieran sostener sus beneficios. El conflicto frontal entre los Estados y las multinacionales del que hablaba Allende, que hasta la imposición de la hegemonía neoliberal vino a reproducirse en diferentes partes del globo, fue resuelto en favor del capital transnacional con el asalto a La Moneda. Pero el Estado no desapareció para dar paso a un mundo sin reglas. “El Chile de Pinochet y los de Chicago no fue un Estado capitalista con un mercado libre de trabas, sino un Estado corporativista”, ha escrito Naomi Klein: “Una alianza de apoyo mutuo en la que un Estado policial y las grandes empresas unieron fuerzas para lanzar una guerra total contra los trabajadores”. El conflicto frontal entre los Estados y las multinacionales del que hablaba Allende fue resuelto en favor del capital transnacional con el asalto a La Moneda No es solo que desde entonces los Estados-nación hayan dejado de enfrentarse a las multinacionales, es que han resultado esenciales para asfaltar la autopista por la que las grandes corporaciones han pilotado su expansión global. Siguiendo a Quinn Slobodian, “el proyecto neoliberal estaba centrado en diseñar instituciones que, en vez de liberar los mercados, los aprisionaran, que vacunaran al capitalismo contra la amenaza de la democracia, que reordenaran el mundo tras el fin del imperialismo como un espacio de Estados rivales en el que las fronteras juegan un papel necesario”. Vaya, que no puede analizarse la actual posición de dominio de las empresas transnacionales en todos los sectores estratégicos sin atender a la evolución del rol del Estado. Ahora, ni está ni se espera un conflicto entre los Estados y las grandes corporaciones por la soberanía, porque se ha perfeccionado una suerte de Estado-empresa que resulta funcional para los intereses de los mayores propietarios. Los Estados de origen han construido la pista de despegue para que se produzca la internacionalización de las empresas con sede en su territorio. Los Estados de destino han pavimentado la pista de aterrizaje para acelerar la llegada de inversiones extranjeras a través de la liberalización comercial y las privatizaciones de las compañías estatales. Y las instituciones económico-financieras internacionales han engrasado todo ese proceso con sus planes de ajuste, tratados comerciales y préstamos condicionados. La soberanía, el derecho de un país a decidir qué hacer con sus recursos naturales y su política económica, hace tiempo que no reside en los parlamentos nacionales. Si la dependencia centro-periferia y la inserción en las cadenas globales de valor ya eran decisivas en 1973, hoy resultan prácticamente imposibles de romper sin la conformación de alianzas regionales y bloques de poder alternativos. Lo vemos con el capitalismo verde militar, de Ucrania a Níger, buscando garantizar el suministro de energía y materiales por encima de cualquier otra consideración sobre la democracia. Y los derechos humanos, 75 años después de la proclamación de la declaración universal, aparecen poco menos que como una pieza de museo. Derecho El paso del tiempo, con el consiguiente volteo de la correlación de fuerzas, se hace patente al releer otro pasaje de Allende en la ONU: “La comunidad mundial, organizada bajo los principios de las Naciones Unidas, no acepta una interpretación del derecho internacional subordinada a los intereses del capitalismo”. Los últimos cincuenta años, justo al contrario, demuestran que la evolución del capitalismo global se ha cimentado sobre la arquitectura jurídica de la impunidad. Parafraseando a Allende en sentido inverso, apenas existen espacios para interpretar el derecho internacional de tal forma que puedan contravenirse los dictados de los poderes financieros. La historia del neoliberalismo, muy distante del mito del “libre mercado”, se explica a través de la conformación de una constitución económica global: una lex mercatoria compuesta por miles de normas hechas a medida del capital transnacional, con la que se blindan los contratos y negocios de las grandes compañías. Las presiones e imposiciones de los Estados centrales y los lobbies empresariales terminaron sepultando todas aquellas propuestas para subvertir las relaciones capitalistas de dependencia entre los países Van a cumplirse cincuenta años de la creación en Naciones Unidas de la Comisión y el Centro de Empresas Transnacionales, que nacieron en 1974 —como consecuencia del trabajo del gobierno de Allende y del movimiento de países no alineados— para sentar las bases de una normativa internacional que regulara de manera vinculante las operaciones de las multinacionales. Eran tiempos en los que se hablaba de la construcción de un “nuevo orden económico internacional”: aquel mismo año, la ONU estableció como uno de sus principios fundamentales “la reglamentación y supervisión de las actividades de las empresas transnacionales mediante la adopción de medidas en beneficio de la economía nacional de los países donde esas empresas realizan sus actividades, sobre la base de la plena soberanía de esos países”. Las presiones e imposiciones de los Estados centrales y los lobbies empresariales, a lo largo de los años ochenta y noventa, terminaron sepultando todas aquellas propuestas para subvertir las relaciones capitalistas de dependencia entre los países. La discusión sobre cómo regular los impactos socioambientales de las actividades empresariales de carácter transnacional se dejó en un cajón y fue reemplazada por la “responsabilidad social”. La exigencia de normas vinculantes para frenar las violaciones de derechos humanos se sustituyó por la firma de códigos de conducta y reglamentos voluntarios. Y cuando en 2014, con el liderazgo de Ecuador y el apoyo de otros países periféricos, volvió a salir adelante el acuerdo para establecer un tratado internacional que obligase a las grandes corporaciones a responder por sus abusos, se apretó por tierra, mar y aire —con la diligencia debida como bandera— para taponar esa posibilidad. “La nacionalización del cobre se ha hecho observando escrupulosamente el ordenamiento jurídico interno y con respeto a las normas del derecho internacional”, argumentó Allende, “el cual no tiene por qué ser identificado con los intereses de las grandes empresas capitalistas”. No tendría por qué haber sido de este modo, como certifican todas las constituciones nacionales —la española, sin ir más lejos, en su artículo 128— que recogen la posibilidad de intervenir los sectores estratégicos cuando sea necesario, pero de facto ha sido así. Aunque los debates en el ámbito institucional suelen centrarse en la discusión sobre leyes y normas, el caso es que en estas disputas jurídicas, al final, todo se resume en una cuestión de voluntad política. Confrontación Decía Pedro Sánchez hace un año, recordando a Allende, que “la acción climática sólo será eficaz si gobierno, empresas y ciudadanía alinean sus esfuerzos de forma coordinada y honesta”. Y una vez más, volvía a insistir en el mantra de la autorregulación empresarial: “Corresponde a las grandes multinacionales liderar desde el ejemplo, como están haciendo ya algunas abriendo camino desde el compromiso con la sociedad”. Pero las promesas del capitalismo inclusivo, con el declarado propósito de enmienda de la triangulación Estado-empresa-sociedad, no puede ocultar las costuras de un modelo de dominación sostenido sobre bases extractivistas, coloniales, racistas y patriarcales. Recuperar la memoria del presidente Allende, de aquellas grandes alamedas que se cerraron de golpe, no pasa por confiar en la buena voluntad de los propietarios de grandes fortunas Recuperar la memoria del presidente Allende, del gobierno de la Unidad Popular, de aquellas grandes alamedas que se cerraron de golpe y tendrán que reabrirse de nuevo para dar paso a otras formas de organizar la economía y la sociedad, no pasa por confiar en la buena voluntad de los propietarios de grandes fortunas. Se trata, más bien, de rearticular espacios globales, nacionales y locales donde confrontar la hegemonía de las élites político-empresariales, donde las mayorías sociales que sostuvieron a Salvador Allende se transformen en nuevas formas de organización y de resistencia popular. La defensa de los derechos colectivos requiere refundar el sistema internacional de protección de los derechos humanos. Y mientras tanto, utilizar todas las grietas normativas que los actuales ordenamientos jurídicos permiten, al tiempo que se formulan propuestas alternativas para el control del poder corporativo. El conflicto central de nuestro tiempo ya no se da entre los Estados y las grandes corporaciones, que han demostrado ir de la mano a lo largo del último medio siglo y ahora redoblan la ofensiva capitalista por traspasar las penúltimas fronteras en busca de nichos de rentabilidad. El balance de la expansión global del poder corporativo deja un largo reguero de desastres ecológicos, desplazamientos forzados, destrucción de territorios y múltiples violaciones de los derechos humanos, y los Estados no pueden ser el único principio y fin del derecho internacional. Los pueblos, las comunidades y los movimientos sociales han de convertirse en sujetos, no meros objetos de derecho, reconstruyendo formas de acción colectiva que trasciendan la visión clásica del Estado. El marco internacional de derechos humanos, adoptado al terminar la segunda guerra mundial y hoy en curso de liquidación, requiere una completa reconfiguración desde abajo. fuente https://www.elsaltodiario.com/chile/allende-50-anos-despues-un-conflicto-frontal-estados-empresas
- Repsol patrocinará a la selección peruana tras haber causado el mayor desastre ecológico
El convenio acordado entre la petrolera y la Federación Peruana de Fútbol ha puesto en pie de guerra a los grupos ecologistas y las poblaciones costeras más afectadas. Redacción El Salto 15 SEP 2023 06:00 La Federación Peruana de Fútbol ha anunciado que la multinacional española petroquímica Repsol se ha convertido en el patrocinador oficial de la selección nacional de fútbol de Perú hasta el año 2026. Lo ha hecho a apenas año y medio de distancia de uno de los mayores desastres ecológicos del país. El 15 de enero de 2022 se vertieron a la costa peruana casi 12.000 barriles de petróleo durante la descarga de crudo en la refinería La Pampilla, propiedad de Repsol situada en la provincia del Callao, adyacente a la ciudad peruana de Lima. La empresa, cuya insignia ahora ocupa el espacio principal en la camiseta de color blanco y rojo, fue la principal responsable de la pérdida de la vida de más de dos mil seres vivos de la fauna silvestre y dejó a aproximadamente 11.000 trabajadores sin empleo, incluyendo pescadores y comerciantes. De hecho, esta decisión por parte de la Federación y la multinacional petrolera ha puesto en pie de guerra a los colectivos de pescadores y pescadoras afectados, además de a los colectivos ecologistas con presencia en el país. Desde que se conoció la noticia, se han sucedido varias movilizaciones en entornos de estadios y en las zonas de pesca más afectadas: “Lo que está haciendo Repsol es una burla. Están manchando la pelota. No podemos permitir que una empresa extranjera que ha malogrado nuestros mares pueda llevarse un aplauso de fama gracias a la selección peruana. No lo acepto. Es increíble que nadie diga nada”, ha señalado a la prensa local Juan Cabezas Morales, presidente de la Confederación de Pescadores Artesanales de Chancay. Como si nada hubiera pasado hace ahora más de un año, Agustín Lozano, el presidente de la Federación Peruana de Fútbol, se mostró emocionado con un anuncio insólito de greenwashing que, a su juicio, significará “un importante apoyo para los nuevos talentos del deporte nacional”. “Este acuerdo comercial es muy relevante para nosotros porque Repsol no solo acompañará a nuestras selecciones mayores, sino que se convertirá en un aliado en la captación y desarrollo de jugadores destacados que más adelante también serán parte de La Bicolor y nos traerán más alegrías”, ha celebrado. No se ha quedado lejos, Luis Vásquez, director de Comunicación y Relaciones Institucionales de Repsol Perú, que destacó que es “un orgullo para la compañía apoyar a todas las selecciones nacionales de fútbol, de todas las categorías, con especial énfasis en el plan de menores”. “El compromiso de Repsol no es simplemente como patrocinadores, sino como fieles hinchas y como una empresa que cree firmemente en el potencial de cada niña y niño en el Perú”, agregó. Mientras tanto, fueron más de 1.400 las hectáreas de mar y costa afectadas por una mancha oleosa que las corrientes empujaron más allá de la ciudad peruana de Callao, hasta los distritos de Chancay y Huacho, situados a unos 50 kilómetros del origen del derrame. El crudo impactó gravemente en áreas naturales protegidas como los Islotes de Pescadores y la Zona Reservada de Ancón, lugares donde imperan las prácticas sostenibles de pesca y el turismo estival se deleita con el paisaje y las recetas marinas. De hecho, los informes de Naciones Unidas publicados hasta ahora revelan diversos errores en la estrategia de saneamiento del litoral y señalan que pasarán de seis a diez años antes de que los ecosistemas se restauren, lo cual siembra la incertidumbre en el futuro de un sector que se siente agraviado por Repsol y desamparado por unas autoridades públicas que han actuado con demora y de manera errática. fuente https://www.elsaltodiario.com/greenwashing/repsol-patrocinara-seleccion-peruana-haber-causado-mayor-desastre-ecologico-historia
- Una ventana a la justicia para las víctimas del franquismo
CRÍMENES DEL FRANQUISMO Este viernes una víctima de torturas declarará en los madrileños juzgados de Plaza de Castilla, la primera vez en la historia que podría iniciarse una investigación contra los criminales del franquismo en territorio español. Felisa Echegoyen “Kutxi” junto a Rosa María García y Julio Pacheco, en la citación del pasado 14 de julio. ÁLVARO MINGUITO Sara Plaza Casares @SPlazaque 15 SEP 2023 05:00 Julio Pacheco Yepes está expectante. Atiende a El Salto horas antes de declarar ante el juzgado de Instrucción número 50 de Madrid. Por primera vez una víctima del franquismo prestará su testimonio para buscar justicia por las torturas sufridas en la Dirección General de Seguridad. Y lo hará después de que el pasado 14 de julio un juez suplemente lo bloqueara. Fernando Muñoz Leal suspendió la declaración de Pacheco, fijada para ese día, porque tenía que reestudiar el caso. Hace una semanas la jueza titular le volvió a citar. “Esto demuestra que lo del otro día fue absurdo, es un contrasentido adjudicar un caso ya estudiado a un juez nuevo. La jueza lo ha retomado y me ha vuelto a llamar. Yo creo que ahora sí que irá para adelante”, explica Pacheco, quien declarará junto a otra víctima Rosa García Alcón, esta en calidad de testigo. En la noche del 24 de agosto de 1975, Pacheco abría la puerta de su buhardilla, ubicada en el madrileño barrio de Lavapiés, y le recibía una pistola apuntándole en el rostro. La empuñaba un agente de la Brigada Político Social y venía a detenerle por ser militante del PCE marxista-leninista y de la Federación Universitaria Democrática de España (FUDE), dos organizaciones adscrita al Frente Revolucionario Antifascista y Patriota (FRAP). Tenía 19 años, era estudiante de segundo de Biología. Pasó siete días en la Dirección General de Seguridad sufriendo diversas torturas. Perdió la beca, tuvo que dejar la carrera. Todo en el contexto de una macroredada contra integrantes del FRAP en la que se detuvo a 36 personas. “El 1 de septiembre entramos en Carabanchel, estuve cuatro días en aislamiento y al quinto me mandaron a la sexta galería que abrieron para los acusados de terrorismo. El 3 de diciembre conseguí la libertad provisional. Finalmente un juez me condenó a dos años de cárcel por asociación ilícita y propaganda ilegal, y al mismo tiempo me indultó”, relata Pacheco. Villarejo en la querella En cuanto a las torturas recibidas, cuatro son los miembros de la Brigada Político Social que aparecen en su querella. Uno es José Manuel Villarejo, tal y como se refleja en el auto al que ha tenido El Salto. Junto a él aparece Álvaro Valdemoro, José Luis Montero Muñoz y José María González Reglero, hasta hace poco comisario de Leganés. Pacheco cuenta que reconoció a Villarejo cuando su rostro empezó a aparecer en la prensa. “Le llamábamos el alemán, tenía la cara muy cuadrada. Los represaliados tenemos un gran problema porque vemos caras pero no asociamos a los nombres excepto en contadas ocasiones”, explica. Han recopilado la información tras acceder al expediente policial de Roberto Conesa, uno de los policías con el currículum más sombrío de la dictadura. “Los torturadores recibieron una recompensa de 25.000 pesetas cada uno”, explica Pacheco. Crímenes que no prescriben Las víctimas de la dictadura, reunidas en torno a la Coordinadora Estatal de Apoyo a la Querella Argentina, CEAQUA, quieren demostrar que las torturas que sufrió Julio Pacheco no son un hecho aislado, sino que se enmarcan en un clima de represión sistémica, y por tanto es un crimen de lesa humanidad que no prescribe. Los represaliados y represaliadas han emitido un centenar de querellas con anterioridad a la entrada en vigor de la nueva Ley de Memoria Democrática, todas ellas archivadas en primera instancia. Tras la nueva ley, una nueva tanda de denuncias han sido presentadas, una de ellas la de Julio Pacheco, la primera que consigue su admisión a trámite. “Esperamos que en esta ocasión se tome finalmente declaración por el Juzgado tanto al querellante como a la testigo y continúe la tramitación de la causa. Debemos insistir en que sería la primera vez que en el marco de un proceso penal se toma declaración a un querellante que ha denunciado un delito de torturas durante el franquismo en un contexto de crímenes contra la humanidad”, expresan en un comunicado conjunto Amnistía Internacional, centro Sira, Irídia y CEAQUA. Estas entidades avisan de que el Comité contra la Tortura de las Naciones Unidas, en sus Observaciones finales en el séptimo informe periódico de España, fechado el 27 de julio de 2023, considera que la actual Ley de Memoria Democrática no elimina los obstáculos a la investigación de graves violaciones de derechos humanos, como los actos de tortura y las desapariciones forzadas, cometidas en España. Es por ello que este comité insta al Estado a adoptar las medidas legislativas necesarias para garantizar que estos crímenes no estén sujetos a amnistía o prescripción. “Entre las medidas a adoptar el Comité apunta expresamente la derogación de la Ley de Amnistía de 1977”, señalan estas organizaciones. “Queremos que esta declaración sea un inicio, que los jueces empiecen a estudiar las querellas. Hay varias más en preparación. Queremos que se acelere el proceso, que esta sea la primera pero que la normalidad sea que se admitan, no que se archiven”, sentencia Pacheco. fuente https://www.elsaltodiario.com/crimenes-franquismo/una-ventana-justicia-victimas-del-franquismo
- Immanuel Ness: “El capitalismo neoliberal en su forma actual no puede sobrevivir sin la migración”
Immanuel Ness, autor del libro 'Migration as Economic Imperialism', explora el fenómeno de la migración en el mundo como un elemento más del imperialismo capitalista. Sea otra historia de la tragedia de una patera volcada u otro día de disturbios en Francia, los protagonistas son los de siempre: los inmigrantes. En el primer caso como víctimas y en el segundo como elementos sociales poco deseados. Pero lo que comparten es la deshumanización que sufren tanto en los medios de comunicación como en la opinión de una parte del público, un sentimiento que se utiliza, cada vez más, para fines políticos y electorales. El objetivo: esconder problemas reales y cambiar algo para que no cambie nada. A pesar de que ocupa un lugar muy prominente en la vida política y social cotidiana, pocos estudios tratan de investigar y entender este fenómeno. Una excepción es el profesor Immanuel Ness en el departamento de las ciencias políticas de la Universidad de Ciudad de Nueva York, que acaba de publicar resultados de su investigación sobre la migración en la que la explora los vínculos entre las necesidades socio-económicas de los países ricos y los problemas de supervivencia en los países pobres. Hemos tenido la oportunidad de hablar con el profesor Ness sobre las conclusiones de su trabajo, Migration as Economic Imperialism: How International Labour Mobility Undermines Economic Development in Poor Countries (2023, Cambridge, Reino Unido: Polity) para tratar de entender el rol que la migración tiene en nuestra sociedad y cómo nos impacta. En tu última obra utilizas el concepto del “intercambio desigual” para analizar el fenómeno de inmigración, el concepto que necesariamente sitúa la mano de obra inmigrante como un fenómeno mundial y no como un “problema” exclusivamente local y nacional. Esto implica que la inmigración es una característica fundamental del sistema económico global. ¿Puede explicar cuál es su necesidad estructural? En otras palabras: ¿puede sobrevivir el capitalismo sin inmigración? La migración mundial es esencial para comprender el intercambio desigual en la actualidad y las perniciosas consecuencias del capitalismo neoliberal y el imperialismo económico perpetrados por el capitalismo occidental actual. El intercambio desigual expone la creciente dinámica de la mano de obra migrante y su utilización como corriente principal entre los economistas burgueses del desarrollo para sacar al Tercer Mundo de la pobreza. Los capitalistas occidentales neoliberales han designado el trabajo migrante como el instrumento para transformar los países pobres en economías prósperas. El trabajo migrante ha surgido como la moda más reciente de los capitalistas del libre mercado, como el prototipo de libre mercado avanzado por Milton Friedman y sus acólitos, según el cual los individuos sin ataduras asumen la responsabilidad de su bienestar personal. En el sentido marxiano, los trabajadores se sustraen de la dominación de la economía feudal a través del capitalismo y luego se ven obligados a trabajar en el mercado sin limitaciones en la extracción de la plusvalía del trabajo y la explotación de los trabajadores para obtener beneficios. La intensificación de la migración laboral internacional comenzó con la aparición del capitalismo neoliberal a mediados de la década de 1970 y su expansión por todo el mundo a principios de la primera década del siglo XXI. El capitalismo neoliberal empujó a trabajadores y campesinos a emigrar a regiones urbanas dentro de los países y a destinos internacionales en busca de trabajos serviles en la agricultura, la construcción, la industria manufacturera, la logística y los cuidados. El Banco Mundial, el Fondo Monetario Internacional (FMI) y las agencias multilaterales de desarrollo identificaron los escasos ingresos de los trabajadores del Sur Global como el modelo más exitoso para el desarrollo económico de sus países de origen a través de las remesas enviadas a casa, supuestamente invertidas en infraestructuras, negocios y necesidades sociales. Aquí es donde el capitalismo de libre mercado cobra importancia: en lugar de que los Estados dependan de la Ayuda Oficial al Desarrollo y de los préstamos de los bancos extranjeros que empobrecen a gran parte del Sur Global y obligan a los Estados a aplicar programas de ajuste estructural y terapias de choque, los financieros internacionales han llegado a la revelación de que los países endeudados podrían impulsar el desarrollo económico poniendo a su clase trabajadora a trabajar en el Norte Global y en centros financieros internacionales estratégicos: Dubai, Hong Kong, Kuala Lumpur, Singapur, Tokio y otros centros internacionales ricos de Europa Occidental y Norteamérica. La mayoría de la población moldava vive en el extranjero para ganar el dinero suficiente para sobrevivir, y los trabajadores salvadoreños deben viajar a Estados Unidos para mantener a sus familias en casa El Banco Mundial, el FMI y otras agencias de desarrollo occidentales proclamaron que los emigrantes temporales liberados en todo el mundo eran parte integrante del desarrollo económico de los países pobres. Pero los hechos distan mucho del resultado esperado, según el cual la migración temporal e incluso la mano de obra indocumentada se convertirían en agentes del desarrollo al invertir sus remesas económicas en nuevas industrias e instalaciones industriales. La realidad es que este modelo de desarrollo económico es un mito para la mayor parte del Tercer Mundo sumido en la pobreza. De hecho, la migración contribuye a intensificar la pobreza, ya que los trabajadores se forman en su país para trabajar en el extranjero como trabajadores cualificados y semicualificados en ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas (CTIM), asistencia sanitaria y doméstica, e incluso en la industria manufacturera. Se desajustan economías enteras mediante formas de desarrollo deformadas e inútiles que están en armonía con las demandas de los países ricos del Norte Global, pero no de los países pobres del Sur Global. Así, los trabajadores temporales nepalíes se forman para trabajar en plásticos y electrónica en Malasia y los obreros navieros en Gran Bretaña. La mayoría de la población moldava vive en el extranjero para ganar el dinero suficiente para sobrevivir, y los trabajadores salvadoreños deben viajar a Estados Unidos para mantener a sus familias en casa. En mis investigaciones a lo largo de la última década, he descubierto que los trabajadores migrantes enviaban remesas a sus países mucho menos de lo que sostienen las agencias de desarrollo imperialistas occidentales, ya que no tienen en cuenta que el número de migrantes es en realidad muy superior al de las estadísticas oficiales, pues muchos viajan sin documentación y no figuran en los cálculos de la Organización Internacional para las Migraciones de las Naciones Unidas y otros organismos. En la mayoría de los casos, los trabajadores migrantes precarios envían cantidades de remesas mucho menores y con mucha menos frecuencia. Los trabajadores migrantes en destinos del Sur Global apenas pueden pagar sus gastos básicos de subsistencia. Ciertamente, la recesión financiera mundial de 2007-2008, entre otras crisis económicas, y la pandemia de covid-19 de 2020-2022 demuestran que el flujo de remesas ni siquiera es una certeza, ya que muchos migrantes temporales que trabajaban en industrias con salarios bajos se vieron obligados a regresar a sus países de origen sin que los empleadores pagaran sus salarios, una forma de robo salarial flagrante y expansivo para los trabajadores del Tercer Mundo. Para evitar el impago, el FMI obliga a los estados dependientes de la periferia a someterse a paquetes de ajuste estructural, por ejemplo, más recientemente, Ghana y Zambia. Al mismo tiempo, los países periféricos que no pueden devolver los préstamos a los bancos occidentales corren el mayor riesgo de impago económico y, a menos que se retiren de la economía imperialista mundial dominada por Occidente, se les exigirá que aprueben paquetes de reestructuración fiscal y monetaria que empobrecen aún más a los que corren el mayor riesgo económico. Los trabajadores migrantes en destinos del Sur Global apenas pueden pagar sus gastos básicos de subsistencia Los países periféricos que se enfrentan al ajuste estructural del FMI tienen la mayor proporción de su población que emigra al extranjero en búsqueda de empleo poco remunerado, es decir, El Salvador, Honduras, Malawi, Pakistán, Nepal y Sri Lanka. Rara vez, por no decir nunca, los países desarrollan grandes industrias como consecuencia de la emigración. Como afirma el economista político Ali Kadri, los emigrantes que llevan muchos años trabajando en el extranjero pueden convertirse en pequeños capitalistas en las regiones rurales, sacando a los trabajadores de los campos agrícolas, uno de los pilares de la soberanía nacional y la liberación humana. Los trabajadores agrarios son los más proclives a la rebelión contra la opresión, ya que las zonas rurales han demostrado ser esenciales para construir insurgencias anticapitalistas. Como tal, la eliminación de la mano de obra agraria para trabajar en el extranjero, o para los emigrantes locales que pueden haber acumulado ahorros trabajando en el extranjero, restringe la capacidad de los movimientos sociales en el Tercer Mundo para sostenerse durante las luchas antiimperialistas, por ejemplo, Palestina, Sudáfrica, China e Indochina (Kadri, 2020). Los observadores sinceros sólo pueden concluir que la migración para la supervivencia económica es coercitiva, ya que la mayoría de los trabajadores no pueden sobrevivir en sus países de origen. Así pues, la migración es una de las formas más despiadadas del imperialismo económico actual. La migración temporal revela cómo puede utilizarse el intercambio desigual para favorecer los intereses de unos pocos migrantes ricos que son trabajadores cualificados y formados empleados en campos CTIM, ya que sólo ellos pueden permanecer en los países de destino durante periodos prolongados, obtener la ciudadanía y establecer redes económicas que desarrollan enclaves aislados en el Sur Global, por ejemplo, la industria financiera de la India en Mumbai, la tecnología de la información en Bangalore y los contables en Hyderabad, lo que sólo beneficia a una pequeña fracción de la clase alta privilegiada. Los trabajadores migrantes altamente cualificados pueden llegar a dirigir multinacionales en los centros urbanos de la India, e incluso en Estados Unidos y Occidente, donde ellos mismos se convierten en opresores. Pero los trabajadores altamente cualificados de la India representan una pequeña fracción de los trabajadores migrantes del país y, si regresan, explotan a los trabajadores migrantes internos en industrias clave: centros de llamadas, construcción, fabricación y, especialmente, trabajadores domésticos. Sin duda, la migración no es un “problema” para la clase capitalista internacional, sino un factor estructural integral para ampliar los beneficios capitalistas imperialistas mediante el refuerzo de las cadenas de producción mundiales. De la mano de obra migrante con bajos salarios se pueden extraer mayores niveles de plusvalía que de los trabajadores del Primer Mundo y, por necesidad, esta mano de obra migrante temporal es esencial para ampliar los beneficios de los capitalistas internacionales. Además, los propagandistas de la migración como forma de desarrollo económico del Banco Mundial y el FMI han propagado engañosamente el mito de que los países pobres avanzarán económicamente a medida que las remesas económicas se inviertan en nuevas infraestructuras. Al contrario, las remesas son el producto del imperialismo económico, que beneficia a lo que Xiang y Lindstrom han denominado la “infraestructura de la migración”, que representa a los imperialistas económicos que se benefician en calidad de intermediarios, agentes, empleadores, burócratas del Estado de origen y de destino, y más allá (2014). Los observadores sinceros sólo pueden concluir que la migración para la supervivencia económica es coercitiva, ya que la mayoría de los trabajadores no pueden sobrevivir en sus países de origen La migración laboral no lega a los países del Sur Global la capacidad de refinar y fabricar recursos naturales, desde petróleo hasta platino, ni transforma las habas de cacao en cacao y chocolate. Los beneficios se obtienen a través del desequilibrio comercial entre la periferia y el centro, ya que los mayores beneficios del cacao, las frutas tropicales y otros productos agrícolas se obtienen en el Norte. Los imperialistas deben seguir beneficiándose del mantenimiento del intercambio desigual a través de la migración laboral, que representa la política de desarrollo más reciente promulgada por los capitalistas financieros, que buscan extraer recursos humanos y naturales y obtener beneficios en los mercados más lucrativos, dejando las migajas para el Tercer Mundo. En particular, estas migajas son remesas económicas enviadas a los países de origen. Peor aún, los trabajadores rurales que corren peligro no se benefician de la extracción de recursos naturales ni de la producción de bienes agrícolas que se consumen en Occidente, sino lo hacen los capitalistas compradores locales y sus patrones en los países imperialistas. Esta dinámica corrobora la tesis de la dependencia de Ruy Mauro Marini expuesta en la Dialéctica del desarrollo (Marini 2022). Por último, el capitalismo neoliberal y el imperialismo económico en su forma actual no pueden sobrevivir sin la migración del Tercer Mundo. Si examinamos la demografía de la mayoría de los países ricos, la mano de obra migrante, que en su mayoría son migrantes temporales, representa más del 10% de la población. En Qatar, la mano de obra inmigrante extranjera constituye el 90% de la población, sin derechos de ciudadanía. Son parte integral de la satisfacción de toda una serie de necesidades de la clase capitalista: desde productos agrícolas, vivienda y productos manufacturados, hasta servicios domésticos y asistenciales. Si Arghiri Emmanuel hubiera observado el actual régimen migratorio mundial, sin duda llegaría a la conclusión de que es la forma más destructiva de intercambio desigual, ya que los salarios de los trabajadores del Sur Global empleados en el Norte son una mera fracción de los trabajadores del Norte (Emmanuel 1972). La mayoría de los trabajadores de la periferia mundial no pueden entrar y permanecer en el Norte Global de forma permanente, sino que se les considera temporales o “ilegales” en la mayor parte de Europa Occidental y Norteamérica, así como en otros Estados ricos y en los centros económicos. Están bajo la amenaza implacable de la detención, el encarcelamiento y la deportación. Sin embargo, paradójicamente, los trabajadores inmigrantes temporales e indocumentados son esenciales para acumular beneficios. En su ausencia, la rentabilidad capitalista se reduciría y la clase trabajadora del Norte no podría mantener un alto nivel de vida, un rasgo central de la depravación del imperialismo económico del siglo XXI. El título de su libro califica la migración de imperialismo económico. ¿Podría explicar brevemente cómo define el concepto de imperialismo, dado que existe poco consenso sobre lo que es? El imperialismo es un legado de la expansión salvaje e insensible del capitalismo europeo hacia el Tercer Mundo desde 1500 hasta la actualidad en búsqueda de recursos naturales y acumulación de beneficios que perdura hasta nuestros días. La historia del imperialismo es bien conocida y establecida, pero repetidamente rechazada por sus beneficiarios, o vista como una misión civilizadora para racionalizar y absolver cinco siglos de genocidio y saqueo europeos. Tras la independencia formal en el siglo XX, la mayoría de los historiadores sostienen que la explotación del Sur Global había llegado a su fin. Sin embargo, los historiadores no rinden cuentas de la persistencia y expansión del imperialismo a través de la dominación económica, apoyada por el dominio militar occidental y la manipulación política espuria para dominar y dominar regiones fuera del núcleo imperial de Norteamérica y Europa Occidental. Los imperialistas de hoy imponen el control militar, político, ideológico, cultural y, lo que es más importante, económico sobre el Sur Global exigiendo que el mundo entero cumpla con sus dictados capitalistas neoliberales que son un simulacro de democracia y un capitalismo de libre mercado que sólo concede a unos pocos perspectivas de movilidad económica. En el Sur Global, el capitalismo neoliberal es una receta para una forma de explotación aún más rapaz que la presente en el periodo anterior a la independencia. Recurro al término imperialismo económico para exponer la explotación que subyace al engaño de la independencia nacional que podría ser la base para alcanzar el socialismo en un mundo multipolar con múltiples centros regionales de poder. Los políticos populistas pueden contar con los trabajadores inmigrantes como chivos expiatorios de las crisis financieras y las recesiones económicas, aunque sean indispensables para el comercio y los negocios Si no fuera por el imperialismo económico occidental impuesto a la periferia, que incluye una deuda extrema, restricciones económicas y sanciones, los países del Tercer Mundo que se atreven a desafiar la forma de capitalismo imperante, podrían conseguir avanzar por la vía socialista. Para socavar las economías de los países que avanzan hacia el socialismo, o que se definen como socialismo realmente existente (SAE), los imperialistas económicos han impuesto sanciones económicas a las economías del Tercer Mundo que desafían su orden basado en normas. Occidente ha impuesto cada vez más sanciones económicas a los Estados que no se ajustan al capitalismo neoliberal. Un ejemplo de ello es la nacionalización de la industria petrolera de Venezuela. Tras la elección de Hugo Chávez como presidente de Venezuela en 1998, el gobernante Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV) inició una nacionalización de los recursos naturales del país, en particular de sus extensas reservas de petróleo. En respuesta, Estados Unidos patrocinó un fallido golpe de estado en abril de 2002 para derrocar a Chávez, el golpe al que se opusieron ferozmente las masas populares, que restauraron el poder menos de 48 horas después. Para penalizar a Venezuela por haber nacionalizado los recursos naturales, Estados Unidos y sus aliados occidentales impusieron sanciones económicas a este país, lo que provocó que la economía rentista, en proceso de transformación, se tambaleara y cayera en una crisis económica, con un grave aumento de la inflación y un declive económico. La economía del país, dependiente de las ventas de petróleo a Occidente, se paralizó lentamente, pero Chávez y su sucesor, Nicolás Maduro, mantuvieron el poder. Las sanciones produjeron inestabilidad económica y millones de emigrantes abandonaron el país hacia los países de la región y Estados Unidos en búsqueda de un empleo bien remunerado. ¿Creen el Banco Mundial y el FMI que la emigración de Venezuela es una política de desarrollo económico equivalente a la de otros Estados? Desde luego que no. La emigración masiva pone de manifiesto el intercambio desigual entre Venezuela y el Norte Global, y el desequilibrio en los términos de intercambio, triturando la economía nacional. No es de extrañar que la migración laboral desde Venezuela se haya expandido desde la década de 2010 hasta la actualidad, pero ¿por qué los bancos occidentales no consideran la migración desarrollo económico mientras que la migración económica desde El Salvador, Guatemala y Honduras se considera económicamente beneficiosa? El bloqueo económico de EE UU a Cuba desde 1962 es otro ejemplo de medidas económicas imperialistas coercitivas contra Estados que rechazan el capitalismo y luchan genuinamente por el socialismo. Es llamativo que Cuba haya mantenido el socialismo incluso después de la disolución de la Unión Soviética en 1991 y la retirada de la ayuda económica. El rechazo del capitalismo neoliberal cuenta con el apoyo del pueblo cubano, que no desea desviarse de la senda socialista, a pesar de las sanciones y la desestabilización estadounidense. Aunque muchos marxistas occidentales critican a Cuba por sus fallos o defectos, el pueblo del país ha prosperado bajo el socialismo en comparación con otros países de la región, con una elevada esperanza de vida, una baja mortalidad infantil, una educación avanzada y una atención sanitaria de calidad comparable a la de los países ricos del Norte. Incluso si algunas formas de mercado fueron necesarias en los últimos 30 años, Helen Yaffe ha encontrado al pueblo cubano comprometido con la revolución (Yaffe 2020). Es innegable que si una mayoría del pueblo cubano rechazara el socialismo, la emigración sería mayor, pero la emigración cubana es muy inferior a la de la mayoría de los países del Caribe y América Latina. Los inmigrantes suelen enfrentarse a una serie de problemas empezando por los legales –como en el caso de la inmigración “ilegal”— hasta diversos niveles de vulnerabilidad social, incluida la discriminación étnica, religiosa, racial y de género. ¿Qué papel desempeña esta discriminación como parte de lo que llamas el imperialismo económico? Los países capitalistas avanzados de Europa Occidental y Norteamérica designan a los inmigrantes como “ilegales” para apaciguar a sus clases trabajadoras nacionales, enfurecidas porque sus privilegios económicos y su estatus se ven amenazados por los trabajadores extranjeros que cruzan la frontera. Ambas regiones son, de hecho, beneficiarias de la migración, ya que suministran una fuente incesante de mano de obra barata para satisfacer las necesidades de las clases capitalistas nacionales, así como de las clases trabajadoras que se benefician de los bajos salarios de los trabajadores agrícolas, de la construcción, de la industria manufacturera y de los cuidados. En la era covid-19, los trabajadores inmigrantes han desempeñado trabajos esenciales que los trabajadores nativos han evitado. Además, la mano de obra inmigrante indocumentada ha suministrado trabajadores a la industria logística y ha sido esencial para mantener la actividad económica, en el transporte, el reparto y los almacenes. No se puede exagerar la importancia de los trabajadores indocumentados para la economía. Proporcionan trabajadores cruciales a las empresas multinacionales, a las medianas empresas y a la clase trabajadora del Norte Global. La situación de documentación hace que los trabajadores inmigrantes esenciales estén implacablemente expuestos al poder coercitivo del estado durante las recesiones y cuando dejan de ser indispensables para la economía. Los empresarios tienen flexibilidad para contratar y despedir a trabajadores a voluntad, que luego están sujetos a la coerción del estado mediante la detención, el encarcelamiento y la deportación. La situación de documentación hace que los trabajadores inmigrantes esenciales estén implacablemente expuestos al poder coercitivo del estado durante las recesiones Los trabajadores inmigrantes indocumentados son muy beneficiosos para los políticos y los cargos electos. Los políticos populistas pueden contar con los trabajadores inmigrantes como chivos expiatorios de las crisis financieras y las recesiones económicas, aunque sean indispensables para el comercio y los negocios. No sólo los populistas de derechas apelan a los trabajadores nativos acusando a los inmigrantes como causa de todos los retos sociales, políticos y económicos percibidos, existan o no. Así, tanto la derecha como la izquierda se refieren a los migrantes como constituyentes de una “crisis”, cuando en realidad son víctimas de crisis en sus países de origen a través de guerras imperialistas para deponer a gobiernos que se atreven a desafiar a EE UU y a sus aliados de la OTAN. De hecho, ¿quiénes son las víctimas y quiénes sufren las crisis? ¿Los trabajadores que huyen de las guerras imperialistas en Iraq, Libia, Siria y otros Estados del sudoeste asiático y el norte de África? Sí, es cierto que las poblaciones de los Estados de destino del Norte global discriminan a los migrantes por motivos étnicos, religiosos y raciales. Sin embargo, dado que los trabajadores migrantes no son considerados iguales a los nativos en los países capitalistas avanzados, aunque la migración puede mejorar sus condiciones en comparación con los que permanecen en el Sur, son vistos como poblaciones “subalternas”. En Europa Occidental se impide la entrada legal en la zona Schengen a los inmigrantes procedentes del sudoeste asiático y del norte de África, mientras que los europeos pueden circular libremente y establecer su residencia en todos los países de la región. Los observadores han demostrado que las restricciones a la migración encarnan una forma de apartheid global, una perspectiva que concuerda con la posición de Emmanuel avanzada hace más de 50 años. Los trabajadores migrantes fuera de Europa, o en la periferia de Europa Occidental, son objeto de xenofobia, ya que los políticos populistas y los medios de comunicación agitan falsas afirmaciones de que son una amenaza para la soberanía nacional. Emmanuel afirmaba que internamente –dentro de las fronteras de un solo estado central– los niveles salariales no son tan diferentes, al menos están dentro del mismo orden de magnitud, a diferencia de las diferencias salariales entre el centro y la periferia. Según tu investigación, ¿la inmigración cambia esta situación dado que el trabajo informal, sin contrato, les somete a mayores niveles de explotación y a salarios nominales más bajos en relación con los trabajadores formales? Los acuerdos entre el capital y el trabajo en el Norte Global en la era de la posguerra, mediante la formación de estados de bienestar social y la negociación colectiva entre trabajadores y empresarios, garantizaron ganancias salariales para los trabajadores de los países del núcleo imperialista, ampliando su importancia como fuentes de beneficios para las economías políticas de los países ricos y sus clases capitalistas, que dependían de una clase trabajadora privilegiada, o “aristocracia obrera” lo suficientemente rica como para comprar las mercancías producidas por los trabajadores del Tercer Mundo. La rentabilidad de las empresas multinacionales se realiza y se garantiza mediante la extracción de mercancías a través de la superexplotación de la mano de obra y la extracción de recursos agrícolas y naturales en el Sur Global. La mayoría de la mano de obra migrante hoy en día son trabajadores migrantes temporales con bajos salarios o trabajadores migrantes indocumentados que tienen pocas esperanzas de quedarse permanentemente Además, en vista de la probabilidad de que los países ricos tengan un exceso de materias primas de bajo coste en relación con los salarios relativos, Emmanuel argumentó que la migración en igualdad de condiciones a las regiones imperialistas de Europa Occidental y Norteamérica produciría una mayor igualdad internacional (Emmanuel, 1972). En la era poscolonial, desde mediados del siglo XX hasta la actualidad, el capitalismo del primer mundo depende en gran medida de la explotación y la extracción de valor de los países pobres bajo el pulgar del rapaz imperialismo occidental. Debemos distinguir entre migración e inmigración, un punto esencial de Migration as Economic Imperialism (Ness, 2023). La mayoría de la mano de obra migrante hoy en día son trabajadores migrantes temporales con bajos salarios o trabajadores migrantes indocumentados que tienen pocas esperanzas de quedarse permanentemente, incluso si son parte integral de las economías de los estados de destino, a través de la prestación de servicios de bajos salarios a todas las personas en el Norte Global. Sin embargo, aunque los trabajadores migrantes se queden permanentemente sin documentación, están sometidos y corren el riesgo constante de ser deportados. El vínculo entre el intercambio desigual y la inmigración podría interpretarse de múltiples maneras: desde el control militarizado de las fronteras para impedir el libre flujo de mano de obra, hasta el mantenimiento de las diferencias salariales en todo el mundo. ¿Cuáles dirías que son los aspectos clave de la inmigración que reproducen el régimen de acumulación a través del intercambio desigual? Migration as Economic Imperialism descubre sistemáticamente la relación directa entre el intercambio desigual y la migración. El vínculo entre el intercambio desigual y la migración se pone de manifiesto en la obra de Emmanuel Intercambio desigual, en la que se sostiene que, si se quieren salvar las diferencias salariales, toda la población del Sur Global debe emigrar a los países imperialistas. Ciertamente, el desplazamiento de la población mundial hacia los Estados ricos es inviable y sería totalmente resistido por los Estados imperialistas del núcleo. Por esta razón, el régimen migratorio económico imperialista mundial actual está estructurado para reforzar el intercambio desigual y para mantener, reforzar y ampliar la desigualdad del comercio entre los países ricos y pobres a través de medidas coercitivas. La militarización de las fronteras por parte de los países ricos de Norteamérica y Europa Occidental expone la contradicción entre las necesidades económicas nacionales de migración con bajos salarios y las políticas populistas inflamadas por una retórica política xenófoba. Como consecuencia, el libre flujo de mano de obra a través de las fronteras nacionales se ve restringido, y la movilidad mucho más peligrosa, como demuestran los miles de migrantes que mueren cada año desde el suroeste de Asia y el norte de África hacia Europa. Al mismo tiempo, miles de migrantes mueren o desaparecen en su viaje de Centroamérica a Estados Unidos, que ha ampliado las restricciones a la entrada de migrantes con salarios bajos. Los migrantes que eluden la vigilancia y la militarización corren un riesgo continuo de deportación. Cuando se habla de migración en los medios de comunicación, la mayoría de las veces se hace desde el punto de vista de los ciudadanos de los países occidentales. Sin embargo, estadísticamente, es el Sur Global el que acoge a más inmigrantes que el Norte Global. ¿Cambia el carácter de la mano de obra inmigrante en función de cómo los trate el Norte Global o se trata de un esquema sistémico de explotación impuesto por el capitalismo global con independencia del carácter central, semiperiférico o periférico de un país? La mayoría de los migrantes viven en otros países del Sur Global. Pero la mayoría de los migrantes que residen en el Sur Global son refugiados que huyen de la guerra y de los desastres naturales generados por el cambio climático. Por ejemplo, las guerras de Estados Unidos y la OTAN en el suroeste de Asia y el norte de África han contribuido a la migración a Europa y los habitantes de las zonas rurales de la India se ven obligados a abandonarlas, al menos temporalmente, al haber quedado destruidos sus ecosistemas por los tifones de extraordinaria intensidad producidos por el cambio climático. Veremos más migrantes climáticos en los próximos años. Pero no nos equivoquemos: la mayoría de los trabajadores migrantes internacionales se desplazan del Sur al Norte para trabajar en sectores con salarios bajos: agricultura, construcción, industria manufacturera, servicios asistenciales, logística, transporte y la incipiente economía colaborativa. Sin embargo, la mayoría de los observadores de la migración que recalcan los beneficios de la movilidad internacional no tienen en cuenta la gran proporción de remesas internacionales que se envían desde los Estados del Norte Global a los Estados del Norte Global por parte de los migrantes que trabajan en CTIM y otros empleos con salarios altos. Por ejemplo, los trabajadores migrantes de las tecnologías de la información y los ejecutivos de empresas empleados en Londres envían dinero a Estados Unidos. Esto refleja el bajo valor del trabajo concedido a la mano de obra migrante en el Sur Global y la subordinación económica del sistema capitalista a estos trabajadores de bajos salarios procedentes de países pobres. Los trabajadores altamente cualificados del Norte cobran salarios mucho más altos que los trabajadores con salarios bajos del Norte o del Sur. Según Emmanuel, el valor de la mano de obra del Sur está subordinado al que se concede a los trabajadores del Norte, un componente central del intercambio desigual, emigren o no los trabajadores al extranjero. Sin embargo, es cierto que desde el año 2000 hasta la actualidad, más migrantes que nunca viajan desde el Sur Global a otros Estados del Sur. Pero es importante reconocer que los trabajadores migrantes empleados en el Sur suelen estar integrados en cadenas de producción mundiales que benefician a los imperialistas económicos de los países centrales. Por ejemplo, Malasia acoge a trabajadores migrantes muy explotados en la manufactura básica y la electrónica. Tu libro hace mucho hincapié en el desarrollo de los estados periféricos de los que se marcha la gente. ¿Les proporciona la inmigración algún beneficio material o es sólo una situación que reproduce su estatus periférico en la jerarquía mundial? El principal objetivo de Migration as Economic Imperialism es desmitificar las perspectivas de desarrollo de la economía política convencional que ofrecen los globalistas neoliberales para aplicar políticas de libre mercado en el Sur Global. Se trata de un reto importante, ya que los estados periféricos están indefensos y dominados por el dogma neoliberal promovido por el FMI y el Banco Mundial, en concreto por las políticas de industrialización por sustitución de importaciones (ISI), que los capitalistas financieros consideraron pasadas de moda y sustituyeron por políticas de industrialización por promoción de las exportaciones (EPI) dirigidas a suministrar productos básicos a precios reducidos para el núcleo, en lugar de mejorar los objetivos de desarrollo social (ODS) de los países de la periferia. A raíz de la covid-19, más países del Tercer Mundo están bajo la amenaza de impago económico si no se ajustan a las draconianas políticas fiscales y monetarias impuestas por el FMI Por esta razón, en 2015, el Departamento de Asuntos Económicos y Sociales de las Naciones Unidas (UNDESA) avanzó la Agenda de Sostenibilidad 2030, una agenda de diecisiete puntos destinada a sacar a toda la población mundial de la pobreza, un plan grandioso que no se logrará debido a las crisis financieras sistémicas en la economía mundial y, principalmente, al incumplimiento de los países del Tercer Mundo de sus obligaciones de balanza de pagos con los bancos internacionales. A raíz de la covid-19, más países del Tercer Mundo están bajo la amenaza de impago económico si no se ajustan a las draconianas políticas fiscales y monetarias impuestas por el FMI. En julio de 2023, el FMI ha negociado préstamos de facilidades de ajuste estructural con 93 países, principalmente en África, Asia y América Latina, que están obligados a devolver más de 113 billones de dólares en obligaciones de deuda y a reestructurar sus economías, fomentando el intercambio desigual a través de la degradación del valor de las monedas nacionales (FMI 2023). En efecto, el FMI y los bancos multilaterales occidentales llevan a cabo políticas que reducen el valor de la mano de obra que produce bienes y servicios en los países periféricos mediante la exposición de las monedas a los cambios internacionales. En cambio, la mayoría de los países que obtienen préstamos de China no se ven amenazados por el impago, sino que normalmente se les reestructuran o condonan los préstamos. Los préstamos chinos a países africanos no están diseñados para obtener grandes beneficios financieros, sino para ayudar al desarrollo de los Estados pobres. China presta fondos para el desarrollo de los Estados africanos a intereses mucho más bajos que los países occidentales. De 2000 a 2019, China condonó más de 3.400 millones de dólares de deuda sin intereses a Estados africanos. En 2022, China había perdonado préstamos sin intereses a 23 países del continente (Akeredolu 2023). Ciertamente, en un mundo perfecto, la financiación del desarrollo no debería monetizarse, pero si los países del Sur Global quieren desarrollarse, necesitan préstamos extranjeros sin intereses o, idealmente, ayuda directa para el desarrollo de infraestructuras. Resulta impactante depender de las remesas extranjeras de los trabajadores migrantes con salarios bajos, como celebran las agencias de desarrollo occidentales. Una de las tendencias neoliberales ha sido la feminización del trabajo a nivel mundial, lo que ha provocado que una parte desproporcionada del peso de la explotación recaiga sobre los hombros de las mujeres. ¿Cómo la inmigración está afectando a esta situación? Las mujeres forman parte integrante de la mano de obra del Sur Global y constituyen una parte cada vez mayor de la mano de obra inmigrante. En 2022, las mujeres representaban el 48% de todos los trabajadores migrantes, lo que revela la creciente feminización internacional del trabajo. Las mujeres trabajan cada vez más en las cuatro industrias clave en las que se emplea la mano de obra migrante: (1) agricultura, (2) construcción, (3) industria manufacturera, y especialmente (4) trabajo de cuidados como empleadas domésticas en los hogares de las familias de acogida en los destinos, cuidado de niños y familias, niñeras y en enfermería. De hecho, la mayoría de las cuidadoras que viajan al extranjero como mano de obra temporal cobran salarios más altos que los que pueden ganar en los países de origen de la periferia, lo que altera las familias y las comunidades por su ausencia y deforma las estructuras salariales. Las jóvenes indonesias que trabajan como empleadas domésticas migrantes en hogares de familias de renta media en Dubai, Hong Kong, Kuala Lumpur, Singapur o Tokio pueden ganar entre un 50 y un 75% más que los trabajadores cualificados de su país. Sin embargo, las trabajadoras domésticas también son vulnerables al robo de salarios, ya que a menudo se ven obligadas a trabajar seis días a la semana sin un horario fijo. Las trabajadoras migrantes temporales muy explotadas suelen dejar a sus primeros empleadores por otros dispuestos a pagarles salarios más altos, lo que cambia su estatus de trabajadoras migrantes temporales a indocumentadas, ya que en la mayoría de los destinos está prohibido dejar al primer empleador. En los Estados del Consejo de Cooperación del Golfo Árabe, las familias que emplean a trabajadoras domésticas ejercen control sobre las mujeres a través del sistema de patrocinio kafala, prohibiendo a los migrantes sustituir a sus empleadores, lo que conduce a una forma de servidumbre para las mujeres migrantes (Beza et al., 2020; Silvey & Parreñas, 2020). Las trabajadoras migrantes fueron especialmente vulnerables a la explotación por parte de sus empleadores en los países de destino durante la pandemia del covid-19, ya que muchas se vieron obligadas a regresar a sus países de origen sin cobrar sus salarios. Las trabajadoras domésticas constituyeron una gran parte de los trabajadores que fueron objeto de robo salarial (Foley & Piper). Emmanuel fue uno de los principales defensores de la teoría de la aristocracia obrera en su época, afirmando que el intercambio desigual beneficia a la clase trabajadora del Primer Mundo. Dado que enmarcas la inmigración dentro de la teoría del intercambio desigual, ¿cómo dirías que afecta la mano de obra inmigrante a la aristocracia obrera? La extrapolación que hace Arghiri Emmanuel de la naturaleza de la aristocracia obrera en los países imperialistas del Norte Global se ve corroborada por los datos demográficos y económicos nacionales de los países ricos cuando realizaba sus investigaciones en los años sesenta y setenta. Paradójicamente, los sindicatos contribuyen a una mayor igualdad entre las clases trabajadoras en los países del centro imperial. Concomitantemente, la igualdad salarial dentro del mundo capitalista avanzado se consigue a costa de la extracción de plusvalía intensificada de mano de obra del Sur Global. Las trabajadoras migrantes fueron especialmente vulnerables a la explotación por parte de sus empleadores en los países de destino durante la pandemia del covid-19, ya que muchas se vieron obligadas a regresar a sus países de origen sin cobrar sus salarios La movilidad de la mano de obra es significativa en el concepto de intercambio desigual de Emmanuel, ya que los salarios se fijan por los precios relativos de las mercancías, no por la productividad de la mano de obra. De este modo, la noción de movilidad del capital es significativa y está correlacionada con la importancia de la movilidad potencial de la mano de obra. Si las tasas de productividad más elevadas no producen salarios más altos, ceteris paribus, las tasas salariales se fijan por la posición geográfica en la economía capitalista internacional y la deslocalización de los trabajadores hacia el Norte Global, contribuirá a una igualación de las tasas salariales. Los países del Tercer Mundo fueron relegados permanentemente a una posición subordinada y empobrecida para mantener y expandir la rentabilidad de las corporaciones multinacionales y expandir el consumo de la clase obrera y los niveles de vida. Lenin lo ilustra persuasivamente. La burguesía de una “Gran” Potencia imperialista puede sobornar económicamente a las capas superiores de “sus” trabajadores gastando en ello unos cien millones de francos al año, pues sus superganancias ascienden muy probablemente a unos mil millones. Y cómo se reparte este pequeño soborno entre los ministros del trabajo, los “representantes obreros” (recuérdese el espléndido análisis de Engels sobre el término), los miembros obreros de los Comités de Industrias de Guerra[5], los funcionarios del trabajo, los obreros pertenecientes a los estrechos sindicatos artesanales, los empleados de oficina, etc., etc., es una cuestión secundaria (Lenin 1916). Sorprendentemente, la descripción que hace Lenin de la aristocracia del trabajo va más allá de lo que los marxistas occidentales suelen considerar los escalones superiores del trabajo. Emmanuel avanza esta crítica en vista de la sustancial expansión e importancia de la clase obrera que surgió en Europa Occidental y Norteamérica en la posguerra. No sólo se soborna a los escalones superiores de la clase obrera en los países imperialistas a través de la superexplotación de las colonias, sino que, tras la Segunda Guerra Mundial, se expande el soborno de toda la clase obrera en el centro imperial. Desde un punto de vista más práctico, ¿cuál dirías que debería ser la estrategia de los movimientos obreros antiimperialistas y progresistas en relación con la migración? ¿Cuáles son las conclusiones más importantes para los activistas? La formación de movimientos laborales antiimperialistas es esencial para apoyar los derechos de los trabajadores migrantes. Concretamente, en esta era de populismo de derechas, los antiimperialistas de base deben unirse a los movimientos para promover los derechos de los trabajadores migrantes con salarios bajos. Por supuesto, es importante distinguir a los trabajadores migrantes que están altamente cualificados en las industrias CTIM que ganan salarios altos, e incluyen a muchos trabajadores migrantes del centro imperialista, por ejemplo, los trabajadores franceses empleados en Estados Unidos. Sin embargo, la gran mayoría de la mano de obra inmigrante corre el peligro de sufrir altos niveles de explotación por parte de los empleadores y de que las autoridades estatales de inmigración sean más agresivas y traten de detener, encarcelar y deportar a los trabajadores inmigrantes sin acceso a asesoramiento jurídico. Es aún más crítico para los antiimperialistas organizarse en oposición a la militarización de las fronteras por parte de los países imperialistas del centro. No podemos ser optimistas sobre el cambio de la política gubernamental en la era actual de creciente oposición popular y xenofobia contra la mano de obra inmigrante fustigada por casi todos los políticos y los medios de comunicación. Incluso los autodenominados progresistas contribuyen al aumento de la xenofobia al identificar la migración como un “problema” que requiere la acción del gobierno. No podemos confiar en los gobiernos imperialistas para transformar un régimen migratorio internacional opresivo que oprime a la mano de obra migrante. Tampoco podemos confiar en que los gobiernos apoyen reflexivamente a los migrantes, pero es posible ayudar a los estados socialistas realmente existentes, que tienen muchas más posibilidades de apoyar a los migrantes vulnerables. Esto sólo puede avanzarse mediante la multipolaridad y la formación de bloques políticos regionales en lugar de la división de los Estados en pequeñas unidades incapaces de defender a los migrantes en sus propias regiones. Imaginemos una federación de Estados socialistas del norte de África, del sur de África, del sudeste asiático o del sur de Asia como medio para proteger a los migrantes en sus propias regiones. Además, ¿cuál es el papel de los trabajadores migrantes en la lucha antiimperialista? Los trabajadores migrantes pueden desempeñar una función importante en la lucha antiimperialista para transmitir información sobre los salarios y las condiciones de trabajo y la superexplotación de los trabajadores en los Estados de destino. Podrían informar a los trabajadores de los estados de origen periféricos de que es importante desarrollar las economías mediante la formación de modelos alternativos de desarrollo basados en las necesidades humanas. Los trabajadores migrantes son ya las principales fuentes de conflictos de clase a medida que las zonas urbanas del Sur Global se industrializan y los trabajadores rurales se trasladan a las zonas urbanas para trabajar en las fábricas de las principales ciudades del Sur y el Sudeste Asiático. La clase obrera china, que ha desarrollado una fuerte conciencia de clase, son trabajadores de primera o segunda generación en zonas urbanas. Forman un componente importante de la clase obrera china con conciencia de clase, empleados en empresas privadas y públicas, poniendo en marcha la militancia local de la ACFTU (Federación Panchina de Sindicatos) (Freeman & Li, 2013). A pesar del bloqueo informativo de los trabajadores occidentales y de la izquierda, incluidos los marxistas, la clase obrera china conserva un alto nivel de conciencia de clase y está creando sindicatos más fuertes para mejorar los salarios y las condiciones de trabajo. Principalmente, la clase obrera china organizada en la ACFTU es un arquetipo de los trabajadores migrantes internos del Sur Global. Como casi toda la mano de obra migrante es interna en China y no internacional, podemos esperar que desafíen a las empresas multinacionales occidentales que operan en China para mejorar los salarios y las prestaciones. Del mismo modo, los trabajadores migrantes internacionales pueden transmitir sus conocimientos y experiencia en las luchas de clase contra las multinacionales capitalistas en el extranjero. Los antiimperialistas deben apoyar las huelgas y las acciones laborales de los trabajadores migrantes internacionales e internos. fuente https://www.elsaltodiario.com/migracion/entrevista-immanuel-ness-migracion-imperialismo











