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  • Las 4 Reglas Principales de Acentuación en español

    Imagina que las palabras son como una escalera. La posición de la sílaba fuerte nos dice qué regla usar. 1. Palabras Agudas (Las que suben la escalera) ¿Dónde tienen la fuerza? En la última sílaba. Ejemplos: a mor , va lor , pa red . Regla : Llevan tilde SIEMPRE que terminen en N , S o VOCAL . Llevan tilde: can ción (termina en N), ja más (termina en S), a cé (termina en VOCAL). No llevan tilde: a mor (termina en R), va lor (termina en R), pa red (termina en D). Truco Mnemotécnico: "Si la fuerza está al final y la palabra acaba en N , S o vocal, ponle una tilde." 2. Palabras Graves o Llanas (Las que se quedan en medio) ¿Dónde tienen la fuerza? En la penúltima sílaba (la segunda por el final). Ejemplos: ca sa, li bro, a mi go. Regla: Llevan tilde SIEMPRE que NO terminen en N , S o VOCAL . Llevan tilde: ár bol (termina en L, que no es N, S o vocal), di fil (termina en L), lá piz (termina en Z). No llevan tilde: ca sa (termina en VOCAL), li bro (termina en VOCAL), a mi gos (termina en S). Truco Mnemotécnico: "Es la regla contraria a las agudas. Si la fuerza está en la penúltima, solo pon tilde si la palabra no termina en N, S o vocal." 3. Palabras Esdrújulas (Las que bajan la escalera) ¿Dónde tienen la fuerza? En la antepenúltima sílaba (la tercera por el final). Ejemplos: mú si ca , plá ta no , es tú pi do. Regla: ¡SIEMPRE llevan tilde! Sin excepción. Truco Mnemotécnico: "Son las palabras 'elegantes' o 'raras' y siempre llevan su coronita (tilde)." 4. Palabras Sobresdrújulas (Las super-elegantes) ¿Dónde tienen la fuerza? Antes de la antepenúltima sílaba. Ejemplos: có m pra me lo , di gan se lo. Regla: ¡SIEMPRE llevan tilde! (Suelen ser verbos con pronombres). Truco Mnemotécnico: "Son las palabras más largas y, como las esdrújulas, siempre llevan tilde." Pero... ¡Cuidado! Hay un Caso Especial: El Acento Diacrítico A veces, dos palabras se escriben igual pero tienen significados diferentes. La tilde nos ayuda a distinguirlas. Esto se llama tilde diacrítica . Sin Tilde (Átonas - sin fuerza) Con Tilde (Tónicas - con fuerza) el (artículo: El coche) él (pronombre personal: Él es mi amigo) tu (posesivo: Tu casa) tú (pronombre personal: Tú eres alto) mi (posesivo: Mi perro) mí (pronombre personal: a mí ) si (condicional: Si quieres) sí (afirmación: Sí , quiero) te (pronombre: Te quiero) té (bebida: Tomar un té ) de (preposición: Vengo de casa) dé (verbo dar: Que dé su opinión) se (pronombre: Se lo dije) sé (verbo saber o ser: Sé bueno) mas (pero: Quiso ir, mas no pudo) más (cantidad: Quiero más pastel) aun (incluso: Aun yo lo hago) aún (todavía: Aún no ha llegado) Resumen Visual Encuentra el "corazón" de la palabra: ¿En qué sílaba suena más fuerte? Mira su posición: ¿Es la última, la penúltima o la antepenúltima? Aplica la regla: Última (Aguda): Tilde si termina en N, S o VOCAL . Penúltima (Grave): Tilde si NO termina en N, S o VOCAL . Antepenúltima (Esdrújula): Tilde SIEMPRE . Antes (Sobresdrújula): Tilde SIEMPRE . ¡Ojo con los gemelos! Recuerda la tilde diacrítica para diferenciar palabras como tú y tu , sí y si , etc.

  • Quan Zhou, Sara Qiu y Valeria Claros: “Las infancias racializadas no importan”

    El podcast 'Mi familia española' rescata una historia no contada: la de hijos e hijas de migrantes, cuyas familias llegaron entre los años 80 y 90, y fueron criados por niñeras españolas. David F. Sabadell De izquierda a derecha, Sara Qiu, Quan Zhou y Valeria Claros. Sara Plaza Casares BSKY:  @splaza.bsky.social IG:  @saritaplaza Quan Zhou  (Algeciras, 1989) dice que su nuevo podcast documental, Mi familia española , es parte de la memoria histórica de este país, pero que está totalmente borrada. “Lo que pasa es que no se nos considera parte activa de la sociedad y nuestras historias no se recogen, se dejan, se olvidan o son declaradas sin valor”, explica Zhou durante una entrevista para El Salto. Está acompañada de Sara Qiu (Zaragoza, 1991) y Valeria Claros (Madrid, 1982), dos de las protagonistas del podcast. En él se cuenta una historia desconocida: la de niños y niñas de padres y madres migrantes que crecieron en la España de los 80 y los 90 cuidados por españolas. Un relato rupturista que demuestra que aún no está todo contado sobre las migraciones en España, y que se puede escuchar en todas las plataformas, con capítulo nuevo cada semana. Zhou, ilustradora, novelista y ahora podcaster se define como “andaluchina”. Nacida en Algeciras y criada en Estepona, recrea su infancia en el restaurante chino de sus padres y su juventud como estudiante en Madrid en comics como  Gazpacho agridulce  (2015) o  Andaluchinas por el mundo  (2017). De su mano conocemos la historia de Sara Qiu, hija también de una familia de migrantes chinos, quien saltó a los medios por un viaje en bicicleta hacia China. Qiu fue criada por una familia zaragozana, quienes se encargaron de sus cuidados mientras sus padres trabajaban en el restaurante. Y también descubrimos la historia de Valeria, de padres bolivianos y criada en el barrio de Manoteras (Madrid), cuidada por Anabel, una niñera veinteañera procedente de una familia muy tradicional y conservadora. La primera temporada del podcast, que se activó tras un llamado en redes sociales a la búsqueda de estas historias, se completa con la historia de Desirée Bela , catalana de madre guineana criada por una familia de origen andaluz que se asentó en la Catalunya de los 80. Y todo ello con un guion ampliamente documentado que nos hace recorrer desde el origen de la comida que se sirve en los restaurantes chinos, hasta la historia de la migración interior a Catalunya, las huellas coloniales que dejó España en Guinea Ecuatorial o la memoria de los grafitis en las calles de Madrid. Todos los ingredientes para que el podcast de el salto al audiovisual, que es lo que su autora desea. Quan, ¿cómo surge la idea del proyecto? Quan Zhou: Yo creía que contratar a mujeres españolas para cuidar a sus hijos era algo que solo había sucedido en la comunidad china. Pero escuché a Desirée Bela en otro podcast decir que ella también había pasado por eso. Entonces me di cuenta de que hubo una generación que fuimos criadas por españolas porque no había migrantes. De ahí surge la semilla y quiero tirar más del hilo a ver hasta dónde me lleva. Y aquí está ya el podcast que ahora quiero convertir en documental. Estamos hablando de una generación crecida en los 90 . Q.Z.: Sí, incluso más atrás, en los 80, porque Desirée es de los 80, Valeria también. Éramos niños y niñas nacidos en España pero con orígenes diversos dentro de barrios españoles y tenemos experiencias compartidas. HAY INFINITAS NARRATIVAS SOBRE MUJERES BLANCAS QUE SON EJECUTIVAS O POR LO QUE SEA NO PUEDEN CUIDAR A SUS HIJOS. ¿PERO QUÉ PASA CON LOS HIJOS E HIJAS DE MIGRANTES? ¿NADIE SE PREGUNTA QUIÉN CUIDA A ESA INFANCIA? Y esto ha pasado desapercibido o pasa actualmente desapercibido. ¿Por qué creéis que esto no se tiene en cuenta? Q.Z.: Yo investigo mucho, hago residencias en Estados Unidos. Y no hay ningún producto cultural igual. Lo más parecido es un documental que se llama Black kids, white nanny y no está hecho desde el enfoque del amor, va de racismo puro y duro. Yo creo que no importan las infancias racializadas. ¿quién da dinero a estos proyectos? A mí me ha costado tres años levantar esto para poder hacerlo. Y es muy triste. Hay infinitas narrativas sobre mujeres blancas que son ejecutivas o por lo que sea no pueden cuidar a sus hijos. ¿Pero qué pasa con los hijos e hijas de migrantes? ¿Nadie se pregunta quién cuida a esa infancia? Luego criticamos que los niños chinos están mucho en los bazares pero, ¿quién les cuida?. Y si los cuidados están invisibilizados, estos más. ¿Por qué creéis que vuestras infancias han estado silenciadas? Valeria Claros:   Bueno, la mía tampoco te sabría decir exactamente por qué. Al final yo creo que hasta que no se pone esto en palabras no eres consciente. Yo me consideraba un 99% española y un  1% boliviana. Hasta hace poco que fui más consciente de que tenía también otras raíces. No por negación, sino porque mis padres intentaron seguir para adelante. Y si en vez de comerte un silpancho los sábados nos comemos una paella, no pasa nada. Quizá también un poco por las circunstancias. Mi abuela se casó con un español en el barrio de Chamartín. Mis padres aterrizaron y curraron como internos hasta juntar dinero. Después ahorraron lo que pudieron para irse al barrio de Manoteras, en el distrito de Hortaleza y allí eran todo familias españolas. Mi madre buscó contratar a alguien para cuidar de mí y encontró a una chica de 18 años española. Yo iba al colegio, luego ella me cuidaba, iba a su casa. Y lo que me quedaba de bolivianidad era por la noche el poquito tiempo que podía ver a mis padres y los fines de semana cuando organizaban reuniones familiares y con amigos.  ¿En tu caso Sara? Sara Qiu: Yo creo que también es una mezcla de lo que han dicho Quan y Valeria. Yo nací y crecí en Zaragoza, había bastante menos comunidad china que ahora. Q.Z.: El dato son 76 en 1991, que lo he investigado para el podcast. S.Q.: Cuando yo era pequeña, mi hermano y yo éramos los únicos de origen chino en el colegio. Quizás había alguna otra persona de origen extranjero, pero eran franceses. Yo veía que mi familia era distinta pero lo veía normal. Yo tengo un montón de primos, porque mis padres son seis hermanos, pero no se ha dado otro caso de que te cuide una familia española. Igual han tenido una cuidadora china. Yo tengo primos que han nacido también en Zaragoza o en España, pero que ves que están más arraigados a la cultura china, aunque luego hablan bien español también. Pero ves esa diferencia, ¿no? Tengo también primos que son franceses porque nacieron en Francia, otros que son austriacos porque han nacido en Austria. Pero esto de tener una familia española, en mi caso es como único en nuestra familia. Yo siempre he vivido con mis figuras españolas: Pitxu, Vitoria, Bea, por un lado y luego por otro están mis padres. Mis cuidadoras se han convertido en medio hermanas y medio madre, tengo un fuerte vínculo desde pequeña, porque mi madre biológica no pudo estar tan presente. Y esa distancia cultural, generacional, idiomática, existe y hay cosas que he tratado con mi medio hermana o con mi medio madre, pero no con mi madre como debería de haber sido.  Estamos hablando de un momento en el cual la inmigración en España era escasa, había muy poca gente llegada desde fuera del país. Ahora se dice mucho eso de que la diversidad ya está en los coles y que es un momento muy bueno para crear un lugar más tolerante. O, por el contrario, ¿están surgiendo más problemas de racismo? ¿Cómo veis vosotras esto?  Q.Z.: Yo creo que son dos cosas diferentes. Lo de que la diversidad se autogestiona es mentira. Para mí que haya diversidad solo quiere decir que en un sitio hay diversidad, no quiere decir que la gente sepa convivir. Si las infraestructuras sociales no acompañan a la convivencia, que no integración que es un término con el estoy en contra, no vas a crear una sociedad diversa. Creo que se pone mucho la responsabilidad en el individuo o en nuestro caso, en las infancias. Te dicen “intégrate tú”, y eso es muy nocivo para nuestras autoestimas. Y entonces seguimos en eso de yo te miro desde aquí, tú te tienes que integrar en esta lucha de poderes. Y a mí me parece muy mal. En resumidas cuentas, si no se gestiona de forma estructural y se pone el peso en el individuo o en las infancias, todo tiene pinta de salir mal. PARECE QUE LA NARRATIVA RACIALIZADA O DE LA MIGRACIÓN CAE EN EL CAJÓN DE CUOTA. PERO NO SE HA TOMADO CONCIENCIA EN ESPAÑA DE QUE LA DIVERSIDAD TAMBIÉN ES UN VALOR PROPIO PARA ESTE PAÍS ¿Qué queréis añadir a esto? ¿Cómo lo veis vosotras? V.C.: La percepción que tengo yo es un poco diferente, porque yo soy más vieja. Y sí que los últimos años estuve en el extranjero y ahora que he vuelto, veo otra generación. A mí me ha costado mucho contar mi historia, era algo privado, yo no tenía por qué compartirlo. Mientras que su generación es diferente. Cuando conocí a Quan me explotó la cabeza. Para mí hace como diez años los contextos en los que me encontraba con otra persona de mi procedencia eran muy distintos. Ahora comparten más y me parece maravilloso que al final se pongan en valor nuestras historias. A mí me hubiese gustado mucho conocer a alguien como yo en mi juventud, alguien con quien sentirme identificada. S. Q.: Yo creo que hay mucha más diversidad, pero que no por ello se nos ha enseñado a convivir o a valorar esas diferencias. Creo que algo que falta es que se hagan cursos, talleres o clases específicas para que desde pequeños seamos sensibles hacia esa diferencia. Porque el racismo tú lo vives desde que eres pequeña, porque algunos críos pueden ser muy crueles, sobre todo en la época de adolescentes. Igual nace de sus inseguridades, puede ser, y por eso no solo te ignoran sino que te hacen daño. A veces solo te ignoran, pero a veces te hacen daño a propósito.  Yo creo que todo el mundo, da igual la edad que tenga, tendría que hacer esa formación obligatoria. Y sé que hay pequeñas iniciativas haciéndolo, pero bueno, es poco a poco es moverse de institución en institución, pero hace falta mover algo a nivel estructural. Q.Z: Yo quiero añadir otra cosa. Por ejemplo, ¿quién tiene el dinero para hacer una película? ¿quién escribe el guion? A mí me ha costado sudor y sangre. Al final esto es un proyecto subvencionado y me parece muy importante reivindicar que el dinero público pueda llegar a este tipo de narrativa. ¿Dónde están las guionistas racializadas? ¿Dónde está la jefa de redacción racializada? Parece que la narrativa racializada o de la migración cae en el cajón de cuota. Pero no se ha tomado conciencia en España de que la diversidad también es un valor propio para este país. A mí me han dicho siempre que soy de nicho. Y no es verdad. Yo creo que es otra de las mentiras de la diversidad. En España ya hay población diversa, la cosa es cómo podemos cambiar esa mentalidad para que se perciba como un valor nacional. Las historias sobre personas con origen migrante se narran desde la perspectiva blanca, pero se narran solo desde el dolor, fronteras, muertes. ¿Os están borrando las historias de los afectos como la que tú presentas en este podcast? Q.Z.: Claro, es que este podcast va mucho de los vínculos, de mujeres que se encontraron, se quisieron y se ayudaron. Va de gente que ni sabía de antirracismo, se encontraron en un momento de su vida y criaron a una niña. Valeria, ¿qué es lo que quieres que flote de tu historia? V.C.: A mí Quan me ha ayudado a tomar conciencia de mi propia historia y de dónde estoy ahora. El trasfondo del podcast es sin duda el amor y la fuerza que tienen para sacarnos adelante en cualquier circunstancia. Me ha ayudado a analizar mi relación con mi madre y con mi abuela y cómo al final también heredé ciertos patrones. También qué circunstancias les llevaron a mis padres a venir. Mis padres llegaron en el año 82. Primero llega mi abuela. A las pocas semanas de estar aquí, estaba ya divorciada, conoció a un andaluz, descolgó el teléfono y dijo “no vuelvo”. Bolivia estaba atravesando un momento muy crítico de inestabilidad política. No veía mucho futuro. Al mes consiguió trabajo de enfermera. A los meses, trajo a mis padres que eran muy jóvenes y luego a mis tíos. Mis padres se fueron de internos a casa de unos médicos para trabajar a su servicio y ahorrar lo máximo posible. Los primeros meses de mi vida crecí con mis abuelos. Mi abuela es lo más grande. Ahorraron para comprar un piso en Manoteras. Entonces nos fuimos a vivir allí y ahí en el barrio buscaron alguien que me cuidara. Conocen a Anabel y fue un flechazo, para mi madre, muy intuitiva. Venía de una familia grande y esto creó su primer vínculo. Yo a día de hoy la llamo tía postiza, pero para mí fue como una hermana mayor, un referente. ¿Y en tu caso, Sara, cómo te cruzas con tu cuidadora? S.Q.:   Pues mis padres llegaron a España, a Zaragoza, en el 86. Mi padre son seis hermanos y él es el más mayor, con lo cual él fue el primero que salió de China cuando tenía 15 años. Fue unos años a Holanda y trabajó y luego ya se vino a España. En Zaragoza tenía un tío suyo y juntos montaron un restaurante chino. En los inicios una persona española, Vitoria, que vivía a tres minutos de ahí estaba buscando trabajo, casualmente vino al restaurante a buscar y mi padre le dio trabajo. Mi hermano y yo todavía no habíamos nacido. En cuanto nació mi hermano ella se ofreció a ayudar a cuidarle, porque mis padres en el restaurante tenían un horario complicado y creo que empezó así un poco la relación. Y luego pues ya vine yo. Pasó el tiempo y Pitxu, hija de Vitoria, dice que cuando mi hermano y yo éramos pequeños hubo una vez que nos vio a los dos jugando en el almacén pero sin nadie cuidándonos, porque no teníamos cuidadora y ella no lo vio normal y nos subió a casa con sus padres, Vitoria y Atilio. Nos llevó una vez y hemos seguido yendo toda la vida. La relación con la familia española ha sido muy normal, nos veíamos todos los fines de semana que siempre comíamos ahí en su casa, hasta los 18 hemos pasado las navidades con ellos. O sea, yo creo que ni me lo he cuestionado hasta recientemente porque para mí era lo normal. Q.Z.: En la entrevista, Pitxu, que es como su hermana mayor, dice que ellos habían sido correspondidos porque cuando falleció su padre tanto Sara como su hermano iban de luto y les preguntaron por qué y decían que se había muerto su abuelo. Esta es la primera temporada y reúnes tres historias. ¿Tienes más historias en la cartera? Q.Z.: Está en desarrollo una cartografía en la que las personas que quieran, de forma anónima o no, puedan compartir su historia. Esto empezó como una investigación y de repente tengo un montón de testimonios, no todos con finales felices, o sea, a los que he podido llevar a podcast o en los que me he visto capacitada para dirigir y para acompañar. Hay historias de trauma. Hablamos de racismo, hablamos hasta de suicidio. Yo quiero que haya una segunda temporada y que haya documental en vídeo. Todo el mundo que lo ha escuchado lo ha dicho. Yo también lo veía, me encanta el sonido, pero ojalá el vídeo y ojalá haya unas temporadas más. Vamos a ir terminando con la actualidad. El pasado lunes 27 de enero se anunció un acuerdo para la regularización extraordinaria de personas migrantes a la que pueden optar más de medio millón de personas que viven aquí sin documentación. ¿Qué os parece? Q.Z.: A mí me parece bien, es una realidad que yo he vivido muy de cerca. Son personas que en su mayoría ya están currando sin derechos, que ya están aquí, que pueden ser susceptibles a, por ejemplo, trata o mujeres que trabajan de interna y que no pueden hacer nada. Me parece que esto solo trae derechos. Ahora, ¿es oportunista? ¿Por qué para algunas figuras como Irene Montero esto antes no entraba y ahora sí? Como yo he sido de las primeras cabezas visibles del mundo de la cultura de la comunidad racializada, por mi mesa han pasado propuestas de “vente aquí” o “vente acá”. Y luego: “Bueno es que solo queremos tu vídeo para redes, queremos tu cara”. Entonces, ¿dónde está el verdadero compromiso? ¿Cuándo os viene bien? Que no me quejo, quiero decir que se ha conseguido. Son derechos para todas. Pero vemos las cuotas de personas racializadas en partidos políticos... y yo me siento como un token. A lo mejor yo quiero escribir leyes, pero si somos la minoría de la minoría dentro del Congreso... Yo celebro la ley, la regularización me parece que es necesaria. Me parece que la gente que tenga derechos, que cotice de forma regular, nos beneficia a todos y que hay que acabar con la propaganda chunga. Fuente https://www.elsaltodiario.com/infancia/quan-zhou-sara-qiu-valeria-claros-no-importan-infancias-racializadas

  • Sangre Correr, de Laura Rodríguez Leiva

    Cuento , Ciencia Ficción La sangre que sale de la nariz choca contra la porcelana del lavamanos. Mientras tanto, Mabel ve las gotas y recuerda aquella vez en la clase del colegio. Todos los vestidos de baño eran iguales y las niñas del curso tampoco se diferenciaban mucho entre sí: eran bajitas, rozagantes y con los ojos alegres por estrenar el uniforme de natación que, como era inicio de año, no tenía el color mareado que solía tener en julio o agosto. Había un ambiente jovial que el profesor trataba de manejar con seriedad porque la clase de natación, decía, «no se trataba de entrar en la piscina por diversión, como si estuvieran en paseo familiar». Tal como dispuso el profesor, Mabel respondió al llamado de la lista y se sentó en el borde de la piscina a chapalear. Luego, entró al agua y siguió el calentamiento de los músculos y los ejercicios de respiración. El profesor anunció que se harían unas cortas tandas de competencia por estilos durante la última parte de la clase. Mabel estaba alegre, se sentía la mejor en apnea. Entonces, llegada la hora, se sumergió con entusiasmo. Le salía muy bien el estilo, incluso tenía el movimiento corporal de los profesionales: una ligera ondulación desde la nuca hasta los dedos de los pies que le permitía fluir a pocos centímetros del suelo enchapado de la piscina. La cara de Mabel era plácida, había rebasado la mitad de la piscina olímpica y estaba segura de que nadie la superaría en tiempo. Miró sutilmente hacia atrás, solo como un gesto de confirmación de su triunfo, y la vio. Era Marina, la hija del profesor, parecía haber usado la piscina durante las vacaciones y la acechaba a toda velocidad. Mabel volvió la mirada al frente y aceleró la brazada: estaba a diez baldosas de llegar, Marina no podía alcanzarla. Mabel calculó que le faltaban dos brazadas para la meta, hizo la primera de ellas y se estiró; una más y tocaría el vértice formado entre la pared y el suelo de la piscina. Con este, ella se impulsaría para salir a la superficie. Cerró los ojos, siempre lo hacía para hacer la última brazada, y sintió el golpe en el gemelo derecho. Se contrajo, se abrazó el gemelo; la posición corporal, de rollito, la elevó a la superficie donde se oían gritos y el barullo de aquellas que se apresuraban a salir del agua. Mabel estiró el brazo para tocar el borde de la piscina, se agarró con ambas manos a la orilla y levantó el pecho para apoyar el abdomen en el piso exterior, solo así pudo quitarse las gafas y ver con claridad. La piscina estaba roja, totalmente teñida con el líquido borgoña que emanaba de su entrepierna. Volvió a sumergirse en el agua turbia y se dijo: «aquí me quedaré para siempre». Solo su mamá, que pidió permiso en el trabajo y atravesó la ciudad para llegar al colegio, pudo sacarla de la piscina ese día. La cara de Mabel tiene un gesto de rabia porque el tapón del lavamanos no ajusta y detesta perder sangre. Piensa que en esa clase de natación, así como durante toda su infancia, perdió demasiada sangre solo porque nunca tuvo una ayuda verdadera. Sus profesores, más por asco que por preocupación, la dejaban ir a la enfermería cuantas veces quisiera para que le regalaran toallas higiénicas «ultra», «extra» o «súper» y, así, evitar un «accidente» sobre algún pupitre del salón. Ellos creían innecesario inmiscuirse en esos «asuntos de mujeres». Entonces, Mabel les seguía la cuerda y se salía de clase cuando se aburría, aun cuando sabía que no se trataba de un asunto de precocidad hormonal, ni falta de conocimiento respecto a los métodos para asumir la menstruación. Con un nudo hecho con el trozo largo de un guante de goma roto, Mabel asegura el desagüe y piensa «siempre es mejor mantenerla adentro del cuerpo». Así, viendo que la sangre no se filtra, endereza el tronco y tira la cabeza hacia atrás. El ardor que siente cuando la sangre pasa por la garganta, le recuerda las ocasiones en que se provocaba el vómito durante la adolescencia. Tose chispas rojas y no tiene otra alternativa que volver a inclinarse sobre la poceta. La gotera se engrosa. Mabel, agachada, se humedece el entrecejo y aprieta sus lagrimales en la parte más delgada de la nariz. Esto, según el otorrinolaringólogo que publica tutoriales en YouTube, disminuye la hemorragia «solo en los casos en que la hemorragia se ha iniciado por factores externos; quiero decir, un cambio abrupto en el clima o una rasquiña prolongada», recuerda Mabel que le ha escuchado decir, con su acento españolete, en la publicación que hizo el martes pasado. Como el sangrado no se detiene, Mabel decide tomar medidas extremas: usar papel higiénico. Pero solo un tubito de cartón se encuentra en el puesto de lo que, días antes, había sido un esponjoso rollo. «Mierda», dice. De inmediato, estira la pierna izquierda y, con ella, se agarra del soporte de la toalla, esto le sirve para no perder la posición de su cabeza sobre el lavamanos; así, extiende el brazo derecho. El brazo recorre el pasillo, dobla a la derecha por la columna que divide el comedor de la cocina, gira la perilla de la puerta, entra a la cocina, hala el cajón de la alacena y saca el empaque nuevo de rollos de papel higiénico. Con el paquete sin abrir sostenido por la mano derecha, Mabel, en el baño, asegura el brazo izquierdo a la manija de la puerta de la ducha y estira la pierna derecha. La pierna hace el mismo recorrido a través del apartamento y llega a la cocina para ayudar a romper el recubrimiento plástico del empaque. Las dos extremidades abren un hueco en el paquete para sacar un rollo. El pie lleva, con premura, el papel higiénico al baño y la mano se queda en la cocina acomodando la alacena, la cierra y aprovecha para sacar de la nevera varias frutas y verduras. Después de perder tanta sangre, a ella se le antoja un licuado que evitará el mareo. Mientras la mano derecha licúa las verduras en la cocina, Mabel arma dos tacos de papel higiénico para incrustarse en las fosas nasales. Con esto, desobedece las indicaciones del otorrinolaringólogo online: «no podéis taponar las fosas nasales sin supervisión médica. Esto os puede causar un desvío del tabique», advierte en la publicación de hace un mes. Cada vez que ve las publicaciones del otorrino, Mabel lamenta haber acabado con la vida del único médico que intentó ayudarla. Era un dermatólogo que examinó las protuberancias que empezaron a salirle en la axila. Las cosas sucedieron durante la consulta: Mabel rondaba los veinte años y estaba asustada porque temía que estas masas fueran como las que le habían extirpado a los senos de su mamá. El dermatólogo le pidió que no se predispusiera a las enfermedades, «lo más importante es que esté tranquila y que confíe en mí, yo le prometo ser sincero y buscar el mejor tratamiento para usted. Sin importar lo que sea, cuente conmigo», le dijo con una voz dulce mientras ella se desvestía para la auscultación. Mabel, desnuda, miraba al médico que la examinaba: sus ojos negros, su piel trigueña, sus labios rosados, sus manos de piel suave, las mangas impecables, el pelo sedoso. Mirarlo la tranquilizaba y, al mismo tiempo, se creía capaz de identificar la gravedad de su padecimiento en algún gesto del médico. Al mismo tiempo, mirarlo la tranquilizaba. La mirada del doctor estaba fija en la axila. Observaba sin expresar asco o asombro por las protuberancias, más bien ternura por Mabel y compromiso por lo que le estaba pasando. Ella sentía vergüenza, estaba nerviosa y cerró los ojos. Pensó en su mamá. En aquella vez en que la ayudó a ducharse después de la operación de sus senos. Su mamá se veía pequeña, tan frágil que el cuerpo parecía no poder sostenerla y se encorvaba hacia las vendas manchadas que cubrían el pecho. Aún hoy, Mabel se siente desconcertada por lo sucedido con el doctor Valencia. Reconoce que ni ella se lo esperaba, pero justifica la reacción de su cuerpo porque el dolor que sintió fue insoportable. Cuando el doctor Valencia oprimió la axila, Mabel sintió que las protuberancias se abrieron como una cicatriz que se corta: la piel se rompe y la herida sangra aún más que antes. El doctor apretó y su cara fue succionada por la axila de Mabel. Ella gritó, intentó apartar al doctor, quien se agarraba el cuello indicando que no podía respirar. Mabel se tiró de la camilla y salió al pasillo de la clínica arrastrando el cuerpo del médico. Hizo lo posible por pedir ayuda para él, pero era tarde. El dermatólogo se había desmayado y solo pudo ser retirado de la axila de Mabel cuando seis enfermeros lo halaron, después de darle varias inyecciones a Mabel para que relajara los músculos. Al doctor Valencia lo llevaron a una camilla de reanimación, pero la falta de oxígeno le había provocado un paro respiratorio y tuvieron que inducirlo al coma. Mabel se disculpaba con todos, aunque no pudiera hablar por tantos relajantes. Fue encerrada en una habitación del hospital y estuvo en cuarentena. Mabel se recuesta en el sillón de la sala para recuperarse de la pérdida de sangre. Se envuelve en una cobija suave para no quedar pegada. Esto sucede cuando las ventosas de su espalda entran en contacto con la tela del sillón que es una especie de cuerina, incluso, si ella solo lleva puesta una camiseta de tela delgada, las ventosas alcanzan a chupar la superficie plástica del espaldar y no dejan que se levante. El desarrollo de las protuberancias de las axilas sucedió durante su estadía en la cuarentena del hospital. Además de exámenes en máquinas tubulares y análisis de sangre casi a diario, Mabel fue visitada por terapeutas que le ayudaron a pasar el tiempo. Le mostraban manchas con dibujos que, en la mayoría de las ocasiones, ella veía como pulpos o calamares enormes que capturaban humanos y animales con sus tentáculos y los embadurnaban con su tinta. Mabel empezó a imitar esas imágenes y, como no tenía otros materiales, dibujó sobre las paredes con la sangre que expulsaba cada mes. También hizo algunos retratos del doctor Valencia, su cabeza perfecta, su sonrisa amable, su mirada tranquila. Como la familia del médico pidió que mantuvieran a Mabel alejada de él, mientras se mejoraba, ella nunca pudo volver a verlo, aunque estuviera solo a un par de habitaciones en el mismo pasillo. Pasados varios años y cuando el hospital requirió la habitación de cuarentena para suplir su problema de espacio en las urgencias, llamaron a la mamá de Mabel para que viniera a recogerla. Ella dijo que solo podría ir el fin de semana porque la empresa estaba en crisis y no permitía a sus empleados atender asuntos distintos al trabajo diario. Los de la clínica accedieron a tener a Mabel unos días más y aprovecharon para hacer un último análisis de las ventosas, que, en ese entonces, ya le recubrían el torso y la espalda; los tentáculos, que le salían del cuello; y la sangre, que seguía estando sana, abundante sí, pero sin anomalías para una persona de treinta años. Cuando la llevaron por el pasillo, Mabel pudo ver al doctor Valencia de reojo. Seguía siendo hermoso, a pesar de estar mucho más delgado y de que su pelo estuviera blanco. Deseó tocarlo, así fuera como despedida, y alzó un brazo, este se extendió por el pasillo y entró a la habitación del doctor Valencia aunque Mabel ya estaba en la puerta de salida. Mabel alcanzó a tocarle un pie y fue expulsada de la clínica a gritos. «¡Fenómeno!», le dijeron desde la ventana los familiares del doctor. Mabel mira hacia la ventana y hace un gran esfuerzo por eliminar la imagen doble y borrosa del parque del conjunto. Cierra los ojos y se pone a repasar mentalmente los pendientes del día: la cuenta de cobro a la editorial; doce dibujos; el domicilio del papel y lienzos. Con las alas nasales obstruidas, se queda dormida. Se despierta de golpe, siente el pecho húmedo y corre al baño para ver su reflejo. La sangre que goteó de su nariz formó una cadena montañosa sobre el entramado de la camiseta blanca. Claramente, se puede vislumbrar en esta superficie el perfil indio de El Zipa: el protagonista de ese mito en que un líder indígena prefiere morir desangrado que ver agonizar de gripa a su comunidad; o, a sus mujeres, parir mestizos ojiazules de hombros demasiado anchos. Mabel pasa las manos sobre la camiseta, como acariciando la imagen, sin frotar las yemas contra la superficie por miedo a maltratar el dibujo. Sonríe y se desviste. Va hasta el taller y cuelga la camiseta en la cuerda, junto a varias prendas blancas dibujadas con sangre. Con cuidado, sobre la mesa de dibujo, hala los tacos de papel comprimido de las fosas nasales. Los desenrolla y, aunque sigue sintiéndose mareada, observa la primera imagen: un mapa. Mabel piensa en complementar la imagen cartográfica con pequeños dibujos de veleros llenos de gente; así, esta podría referirse a los saqueadores de templos indígenas. La imagen del otro taco es un árbol; puede ajustarse si se le añaden frutos como libros gordos, similares a biblias. En el suelo, pueden insertarse tiestos rotos que señalen que el árbol está sembrado en un cementerio indígena. Concentrada en las imágenes, Mabel no se percata de que su sangre sigue regándose mientras los cuatro tentáculos de su cuello se ocupan en ejecutar las ideas para mejorar los dibujos. Su cuerpo desnudo está cubierto de caudalosos ríos vino tinto que confluyen en los muslos y caen como cascadas sobre la alfombra. Mabel siente una picada en la cabeza, ve luces revoloteando en la habitación y cae de espaldas. Tendida sobre la alfombra, piensa en el batido verde que quedó licuado en la cocina. De nuevo, tose chispas de sangre; cierra los ojos y recuerda el único número telefónico que se sabe: 310-8543060, el de su mamá. Si no contesta, podría dejarle un mensaje. Estira uno de sus tentáculos hasta alcanzar la bocina del teléfono, descuelga. No puede marcar, la fuerza de su brazo es insuficiente. Enrolla el teléfono en un abrazo. Como último gesto, gira el cuerpo hacia la izquierda, en posición de rollito, como lo establece el consejo semanal del otorrinolaringólogo, para que «no nos ahoguemos con la sangre cuando una hemorragia nos pille acostaos». Fuente https://www.elcuentodeldia.com.ar/2019/11/sangre-correr-de-laura-rodriguez-leiva.html

  • "Venezuela vive asediada por una guerra híbrida por parte de EEUU" | Arantxa Tirado - Río Arriba 2x8

    En la octava entrevista de esta temporada, Yago Álvarez Barba charla con Arantxa Tirado, politóloga, Dra. en Relaciones Internacionales por la Universitat Autònoma de Barcelona y Doctora en Estudios Latinoamericanos por la Universidad Nacional Autónoma de México. Profesora asociada del Departamento de Ciencia Política y Derecho Público en la UAB y autora de varios libros, entre ellos Venezuela. Más allá de mentiras y mitos, publicado con Akal. Hablamos con ella sobre la situación en Venezuela tras la intervención de Estados Unidos y el secuestro de Nicolás Maduro, analizamos las intenciones de Trump, el papel de China y todo un repaso a los conflictos abiertos y las tensiones geopolíticas del momento. Grabación y edicion Mar Sala y Kike Castro. ❗️ Facebook:   / elsaltodiario   ❗️ Instagram:   / elsaltodiario   ❗️ TikTok:   / elsaltodiario   ❗️ Bluesky: https://bsky.app/profile/elsaltodiari ... ❗️ Telegram: https://t.me/elsaltodiario ❗️ Mastodon: https://mastodon.social/@ElSaltoDiario/ ❗️ YouTube El Salto: @elsaltotv ❗️ YouTube Yago Álvarez: @yagoalvarez2232 🎧Más podcasts, más vídeos y, con tu apoyo, más periodismo independiente: https://elsal.to/45999 🧐Puedes ver toda la serie Río Arriba en esta lista:    • Río Arriba   💶Recuerda que este proyecto se mantiene gracias a las socias y socios. Únete aquí: https://www.elsaltodiario.com/suscrib ... 💶O también puedes hacer una donación puntual: https://www.elsaltodiario.com/suscrib ... Canción de la sintonía: Río arriba - cedida por Rosa Mimosa y sus mariposas. •    • Río Arriba - Rosa Mimosa y Sus Mariposas   #venezuela   #trump   #iran   #groenlandia

  • América Latina: un continente desnudo y a la defensiva

    El ataque a Venezuela es un golpe para toda la región latinoamericana, pero también una muestra de debilidad del proceso bolivariano. El secuestro de Maduro no hubiera sido posible sin la colaboración interna. Raúl Zibechi El ataque a Venezuela es un golpe a toda la región latinoamericana, que se produce en el momento de mayor ascenso de las derechas duras en varias décadas y de la casi extinción de gobiernos progresistas. La forma como fueron secuestrados Nicolas Maduro y su esposa, Cilia Flores, sin oponer resistencia, evidencia la fragilidad del proceso bolivariano que, en algún momento, pretendió ser una “revolución”. Aunque resultará difícil llegar al fondo de la cuestión, algunos hechos han quedado al descubierto. El primero es que la Fuerza Armada Nacional Bolivariana (FANB) no combatió, que algunos de sus mandos, imposible saber cuántos, fueron comprados por los agentes de Estados Unidos y colaboraron con la invasión. Lo más probable es que hayan aislado a Maduro y lo hayan entregado. Tanto la nueva presidenta Delcy Rodríguez, como su gabinete, comenzaron una limpieza de los mandos que no están dispuestos a plegarse a Washington y están invitando a que la población no salga a las calles a protestar La facilidad con que lo hicieron, sin siquiera un soldado estadounidense herido, es una seria advertencia para la dirigencia chavista que permanece en el poder, pero no tiene el poder para tomar decisiones que no sean del agrado de Trump y del Pentágono. Tanto la nueva presidenta Delcy Rodríguez , como su gabinete, comenzaron una limpieza de los mandos que no están dispuestos a plegarse a Washington y están invitando a que la población no salga a las calles a protestar. Para los países vecinos, como Colombia, es algo más que una seria advertencia. Pero también lo es para México y Groenlandia, que están después de Cuba en el orden de prioridades estratégicas de la Casa Blanca. Trump anunció que no va a enviar soldados a Cuba, ya que espera forzar a Díaz Canel a negociar cuando la isla se quede sin suministro de petróleo, con un sistema eléctrico colapsado y con la hambruna en puertas. Sin embargo, la posibilidad de que exista alguna intervención en Colombia, incluyendo la inútil decapitación del presidente Petro, al que apenas le quedan seis meses en el Gobierno, suena a amenaza seria, sobre todo para su sucesor. Contra lo esperado, gran parte de las elites colombianas mostraron su desacuerdo con Trump. El diario El Espectador titula su editorial del 6 de enero: “Amenazar al presidente Petro es agredir a Colombia”. Es importante porque no es un medio afín al presidente sino opositor, y porque refleja la opinión de una parte de la poderosa burguesía colombiana. Para los países vecinos, como Colombia, es algo más que una seria advertencia. Pero también lo es para México y Groenlandia, que están después de Cuba en el orden de prioridades estratégicas de la Casa Blanca El más conservador El Tiempo , deslinda al presidente Petro del narco, pese a que mantienen un largo contencioso político. “Ante las declaraciones del estadounidense, que ha acusado al presidente colombiano de narcotraficante, hay que ser tajantes: no existe indicio alguno que permita afirmar que el presidente Petro tenga vínculos con negocios ilícitos de droga”. Un continente dividido Hace muchos años que la región no estaba tan dividida y tan alineada con Estados Unidos. Argentina, Bolivia, Ecuador y Paraguay, solo en Sudamérica, apoyaron la violación de la soberanía venezolana, a los que debe sumarse Chile cuando asuma Kast en marzo. El único Gobierno firme es el de Petro. Los de Lula y Sheinbaum no pueden siquiera considerarse progresistas ya que el primero gobierna en alianza con la derecha y el mexicano es sumamente “tolerante” con Estados Unidos, país del cual depende económicamente, más allá de las declaraciones soberanistas de la presidenta. En México se especula con el ingreso de agentes estadounidenses para tareas anti narcóticos y de control de la frontera, algo que puede suceder en cualquier momento. Lo sucedido en las últimas elecciones argentinas revela el estado de la opinión pública en la región. Un mes antes de las legislativas de octubre, Milei perdió por goleada en la provincia de Buenos Aires, gobernada por el peronista Axel Kicillof. Pero Milei escenificó un acuerdo con Trump, que implica la concesión de préstamos para equilibrar la maltrecha economía, lo que llevó a buena parte de los votantes —que se esperaba volvieran a votar contra el oficialismo— a cambiar su voto. En síntesis, la abierta intromisión de Trump en el escenario electoral consiguió torcer la voluntad popular a favor de Milei, que venía en franca decadencia. Este es el nuevo estilo en las relaciones internacionales en la región. La intromisión abierta, escenificada en los medios, como forma de intimidar y de forzar a la gente Doce días antes de la votaciones, Trump dijo: “Si él pierde, no vamos a ser generosos con Argentina”. El secretario del Tesoro, Scott Bessesnt, fue más claro aún: “El éxito de la agenda de reformas de Argentina es de importancia sistémica, y una Argentina fuerte y estable que contribuya a consolidar un hemisferio occidental próspero redunda en el interés estratégico de Estados Unidos”. No hizo falta disparar un solo tiro. Este es el nuevo estilo en las relaciones internacionales en la región. La intromisión abierta, escenificada en los medios, como forma de intimidar y de forzar a la gente a pensar si vale la pena resistir al imperio, aunque sea a través de las urnas. Movimientos desorientados y sin propuestas Luego de los gobiernos progresistas y la oleada de gobiernos antipopulares —desde Bolsonaro hasta Milei y Noboa—, los movimientos se debilitaron y algunos cayeron directamente en la desorganización. Los progresismos implementaron programas sociales para asegurar la gobernabilidad, lo que redundó en diversos grados de cooptación y el traspaso de cuadros de los movimientos a las instituciones estatales. Ciertamente, los movimientos fueron garantes de la gobernabilidad entre los de abajo, pero el precio fue demasiado alto aunque recién se haría visible con la llegada de las derechas represivas. En suma, cuando más necesaria se hacía la movilización popular, fue imposible relanzarla ya que las bases estaban desgastadas y, sobre todo, desorientadas. Un destacado kirchnerista muestra su escepticismo en La Jornada : “Escribo estas líneas en Argentina, donde el pueblo llano y no tan llano padece de una rarísima mezcla de apatía, confusión y silente tristeza cotidiana”. La exvicepresidenta de Maduro se ha pasado al bando vencedor, sin el menor pudor, así como buena parte de los mandos militares y los civiles en el Gobierno Imaginemos la realidad de ese mismo pueblo llano pero en Venezuela, donde la exvicepresidenta de Maduro se ha pasado al bando vencedor, sin el menor pudor, así como buena parte de los mandos militares y los civiles en el gobierno.  Ahora estamos ante un fenómeno nuevo que los movimientos deberán sopesar. Entre el Caracazo de 1989, que acabó con el bipartidismo del pacto de Puntofijo (1958) y el último levantamiento indígena y popular de 2022, mediaron una veintena de insurrecciones que derribaron una decena de gobiernos. El levantamiento, la pueblada, se convirtió en una forma de acción que tuvo en el derribo popular de Fernando de la Rúa, en diciembre de 2001 en Argentina, una de sus más notables expresiones.  Pero con la política del chantaje trumpista, puede suceder que el Pentágono movilice sus fuerzas para disuadir y amedrentar a los pueblos insurrectos. Esta es una de las más tremendas lecciones del ataque a Venezuela. El mismo 3 de enero el presidente espetó: “El dominio de Estados Unidos en América Latina no será cuestionado nunca más”. Esta es una de las más tremendas lecciones del ataque a Venezuela. El mismo 3 de enero el presidente espetó: “El dominio de Estados Unidos en América Latina no será cuestionado nunca más” Parece evidente que ni las izquierdas ni los movimientos tienen la fuerza suficiente como la frenar esta brutal ofensiva. Debemos tomar estas amenazas muy en serio, a la vista de lo sucedido en Caracas. No soy de los que apuestan al progresismo, pero ni este ni las izquierdas existirían sin los movimientos populares, campesinos, negros e indígenas. De modo que si el Pentágono consigue sus objetivos, la izquierda será un cadáver político si las y los de abajo no consiguen zafar del control y el chantaje militar. Lo sucedido en los últimos años en un Ecuador militarizado es el espejo donde los movimientos pueden mirarse. El autor Raúl Zibechi (1952) es un periodista, escritor y activista uruguayo, especializado en movimientos sociales, autor de ‘Dispersar el poder’ (2006) o ‘Territorios en resistencia’ (2008), entre varias decenas de títulos esenciales para entender la historia reciente de América Latina. fuente https://www.elsaltodiario.com/venezuela/america-latina-un-continente-desnudo-defensiva

  • Andrés Antillano, sobre la invasión y el secuestro de Nicolás Maduro, por parte de Estados Unidos

    En #entrevista  📷 🎙para #CosaPública2 .0 con Rubén Martín y Jesús Estrada; Andrés Antillano, activista y académico, desde Caracas Venezuela, sobre la intervención y el secuestro de Nicolás Maduro por parte de Estados Unidos. Conducción y producción por: Rubén Martín:   / rmartinmar   Jesús Estrada:   / jestradax   Asistencia de producción y realización: Alejandro Coronado:   / soyelcoronado

  • William I. Robinson, crisis del capitalismo global y amenazas y ataques de Trump contra otros países

    En #entrevista  📷 🎙para #CosaPública2 .0 con Rubén Martín y Jesús Estrada; William I. Robinson profesor de sociología, Universidad de California. Sobre la crisis del capitalismo global y las amenazas y ataques de Trump contra otros países. Conducción y producción por: Rubén Martín:   / rmartinmar   Jesús Estrada:   / jestradax   Asistencia de producción y realización: Alejandro Coronado:   / soyelcoronado

  • Verónica Gago: “Intentar contener a la extrema derecha desde la moderación ha sido un fracaso”

    Entrevista en formato podcast y vídeo sobre la victoria de Milei, el apoyo de Trump y Estados Unidos, el papel de Argentina en el tablero geopolítico y las implicaciones de las políticas neoliberales en la sociedad. Yago Álvarez Barba @ econocabreado.bsky.social Coordinador de la sección de economía 14 noPublicamos la entrevista de Río Arriba , el programa de entrevistas de El Salto TV , en formato podcast donde hablamos con Verónica Gago, activista feminista, investigadora y doctora en Ciencias Sociales argentina, que acaba de publicar el libre Contra el autoritarismo de la libertado financiera (Tinta Limón, 2025). Charlamos con ella sobre la victoria de Milei , el apoyo de Trump y Estados Unidos, el papel de Argentina en el tablero geopolítico y las implicaciones de las políticas neoliberales en la sociedad. ¿Está llevando Milei a Argentina a un estado de totalitarismo? ¿Es la libertad financiera que promueve una nueva forma de esclavitud? Esas son algunas de las preguntas que intentaremos responder en la entrevista.  Puedes escucharlo en iVoox y Spotify . O la puedes ver en Youtube.

  • ETA: 60 años de lucha, sangre y lágrimas

    La banda ETA llega a su fin tras 60 años de lucha armada. Con ella se cierra un capítulo de dolor en la historia del Estado español y Euskal Herria. Pablo Elorduy TG:  @p_elorduy BSK:  @ pelorduy.bsky.social Irene Martínez @IreIrenuka Ter García @tergar_ 4 may 2018 10:41 1958-2018. 60 años de vida. 60 años de sangre, de persecuciones. 60 años de exilio y dolor. La banda armada más longeva del Estado español ha anunciado su disolución el 3 de mayo. Quedan atrás seis décadas de lucha por la independencia de Euskal Herria con la violencia como estrategia. Desmantelamiento total de sus estructuras, abandono de la actividad política, disgregación del colectivo que formaba la organización ETA, disolución definitiva. El comunicado que lanzó el 3 de mayo la banda armada Euskadi Ta Askatasuna pone fin a una trayectoria marcada por la violencia y la búsqueda de un pueblo vasco independiente: “ETA surgió de este pueblo y ahora se disuelve en él”, resume en un comunicado que ha sido titulado Declaración final de ETA al pueblo vasco y que será acompañado hoy, 4 de mayo, de un acto público de cese de actividad en presencia del mediador internacional Brian Currin y del alcalde de Baiona, Jean René Etchegaray. Los primeros años, ruptura con el tradicionalismo Ha cambiado mucho el contexto social desde que ETA inició su camino, aun en el marco de la dictadura franquista. Pocos años antes de su nacimiento, en 1952, se había formado Ekin, un grupo de estudio universitario de Bilbao dedicado a organizar charlas y debates en torno a la historia vasca y el euskera. Ekin tomó contacto con Egi —Euzko Gaztedi Indarra, Juventudes del Partido Nacionalista Vasco— y los militantes comenzaron a crecer. En 1956 ambas asociaciones se fusionaron y realizaron una ponencia en el primer Congreso mundial vasco celebrado en París entre el 23 de septiembre y 1 de octubre de ese mismo año, donde ya comenzaron a verse las tensiones con el Partido Nacionalista Vasca (PNV): Ekin apostaba por la acción directa, siguiendo las luchas de liberación nacional que en esos años se daban en varios países, como Argelia, cuya guerra de independencia se extendería desde el año 54 al 62 y pondría en jaque al Estado francés. Ekin fue el germen de lo que después sería ETA. Eran “unos jóvenes estudiantes de ingeniería de San Sebastián, que vinieron a Bilbao y empezaron a dar charlas los sábados”, relataba el monje y documentalista Juan José Agirre en una entrevista publicada en El Salto. “Más tarde empezaron los atentados, que eran con bombas molotov hechas con botellas con ácido clorhídrico. Todo era muy rústico en aquella época. Y empezaron también las detenciones y algunos tuvieron que exiliarse a Bayona. Fue allí, en Bayona, donde empezaron a trabajar y publicar cantidad de publicaciones, una de las primeras fue el famoso Libro Blanco de ETA”, ha explicado Agirre, uno de los principales memorialistas del nacionalismo vasco. La primera vez que la organización utilizó el nombre de Euskadi Ta Askatasuna (Euskadi y Libertad) fue en una carta dirigida a José Antonio Agirre, lehendakari en el exilio, para notificarle la existencia de un grupo nacionalista salido de EGI. Era el año 1959. Un año después publicaron su Libro Blanco. En el establecieron su línea política, y también su línea estratégica: “La liberación de manos de nuestros opresores requiere el empleo de armas cuyo uso particular es reprobable. La violencia como última razón y en el momento oportuno ha de ser admitida por todos los patriotas”, señalaba la publicación. Pasó un año más hasta que ETA hizo su primera acción, que consistió en intentar hacer descarrilar un tren con destino Donosti en el que viajaban un grupo de excombatientes franquistas para celebrar allí la victoria de Franco —otros historiadores sostienen que la primera víctima fue Begoña Urroz, una niña de 22 meses que falleció en una explosión en la estación de Amara, en San Sebastián, pero los archivos policiales apuntan a otro grupo, el DRIL formado por exiliados españoles y portugueses, como el responsable del atentado—. En 1962, la organización celebró su primera asamblea. Fue en Urt (Francia), y en ella se asentaron sus bases: el laicismo, la defensa del euskera, la identidad vasca como elemento definitorio y la definición de la organización como movimiento revolucionario vasco de liberación, además de la defensa de la democracia ante el comunismo y el franquismo, y la lucha por la independencia del País Vasco, entendiendo como este los territorios de Álava, Gipúzcoa, Vizcaya, Navarra, Lapurdi, Nafarroa beherea y Zuberoa, estos tres últimos situados en el Estado francés. En 1964, ETA lanzó su primer comunicado. El texto, publicado tanto en euskera como en castellano, era un “mensaje de esperanza” para el que fijaban como el primer año de “lucha por la liberación total de Euskadi”. Fue en ese año, en su tercera asamblea, esta celebrada en Bayona, cuando la organización decidió que la lucha armada era la vía para conseguir la independencia de Euskal Herria. En su siguiente asamblea, celebrada entre los años 1966 y 1967, comenzaron las escisiones: ETA Zaharra —que posteriormente se quedaría con ETA— y ETA Berri, una vertiente obrerista que años después daría lugar al partido Movimiento Comunista. El 7 de junio de 1968 se produjo el primer asesinato de ETA. La banda acababa con la vida de un guardia civil, José Antonio Pardines, en un control de carretera. Dos meses después, la banda cometió su primer asesinato premeditado, el de Melitón Manzanas, jefe de la policía secreta de Donosti, colaborador de la Gestapo durante la segunda guerra mundial y jefe de la Brigada político-social de Guipúzcoa, a quien se le que se le atribuyen numerosas torturas a opositores al régimen franquista, tanto a militantes independentistas como a figuras del partido socialista, el comunismo y el sindicalismo de la Unión General de Trabajadores. El Proceso de Burgos: un punto de inflexión El 3 de diciembre de 1970, 16 miembros de ETA fueron llevados a juicio sumarísimo por los asesinatos de Manzanas, Pardines y de Fermín Monasterio Pérez, un taxista que habría sido asesinado por un miembro de ETA cuando huía de la policía al negarse a sacarlo de allí —el comunicado de ETA sobre lo ocurrido negó esto, asegurando que el taxista murió como consecuencia de los disparos de la Guardia Civil—. El proceso fue contestado en las calles con paros, huelgas y manifestaciones, en las que Roberto Pérez Jáuregi, un joven antifranquista de 21 años, fue herido de muerte por disparos de la policía. De los 16 acusados en el proceso, seis fueron condenados a penas de muerte, otros nueve a penas de cárcel que iban de los 12 años 70 años y la última fue absuelta. Las reacciones ante las durísimas condenas por parte de todos los sectores de la sociedad civil y de varios países entre los que se contaban Alemania, Francia, Suecia o el Vaticano hizo que el Régimen reculara y retirara las penas de muerte. Años después, todos los acusados saldrían en libertad amparados por la Ley de Amnistía. Llegó el año 1973 y, con él, nuevas —y las más importantes— escisiones: una parte de ETA abogó por la prioridad de la actividad terrorista —ETA militar—, mientras la otra optaba por supeditarla a la lucha política —ETA político-militar—, siendo esta última la que tenía más apoyos. 1973 también fue el año de la operación Ogro, que acabó con la vida de Luis Carrero Blanco, presidente del Gobierno franquista y sucesor in pectore del propio Francisco Franco. El mismo día del atentado, el 20 de diciembre, ETA reivindicó el atentado, saliendo al paso de las especulaciones en torno a un atentado que, no obstante, ha estado siempre envuelto en un halo de misterio por el posible papel que, según se ha especulado durante años, jugaron los servicios secretos estadounidenses. Lo cierto es que la “operación Ogro” situó a ETA en el mapa de los grupos terroristas internacionales, clasificación en la que estaban las Brigadas Rojas italianas y la Fracción del Ejército Rojo de la Alemania Federal. Con el asesinato de Carrero Blanco se marcaban, asimismo, los límites de la transición a la democracia, una transición en la que ETA se iba a constituir como enemigo público número uno. Nota aparte merece el contexto político, cultural y social vasco en los últimos setenta y los ochenta. La que ha sido llamada "revolución vasca" se desarrolla en el País Vasco en los años 70 y principios de los 80. Más allá del movimiento obrero y del nacionalista, incluye a un potente movimiento ecologista y antimilitarista, experiencias de economía alternativa, redes feministas, medios de comunicación (diarios, revistas, fanzines, radios libres…), proyectos educativos, etc. La forma en la que la lucha armada influyó en ese contexto —y, a decir de algunos autores, uniformizó un movimiento ecléctico hasta agotarlo— es todavía objeto de polémica. Los años de la Transición fueron años de plomo. A la actividad armada de ETA se sumó la de los GRAPO —Grupo de Resistencia Antifascista Primero de Octubre, nacida en 1975—, el FRAP —Frente Revolucionario Antifascista y Patriota—, las Fuerzas Armadas Guanches en Canarias, o el Exército Guerrilheiro do Povo Galego Ceive. Pero también el terrorismo se vio desde la extrema derecha —Alianza Apostólica Anticomunista, Grupos Armados Españoles o los Guerrilleros de Cristo Rey—, que contó con entre 15 y 20 víctimas mortales, en su mayoría abogados laboristas (matanza de los abogados de Atocha) o ciudadanos sin ninguna relación con la política. Los objetivos de los atentados terroristas, además de políticos, iban dirigidos contra la expansión de la recién llegada droga dura al país. Hasta 1994, un artículo de El País publicado ese año cifraba en 20 las personas vinculadas al narcotráfico muertas a manos de ETA. El Exército Guerrilleiro do Pobo Galego Ceibe también se había marcado como objetivo combatir el narcotráfico, que en esos años comenzaba a expandirse por las Rías gallegas tras la reconversión del sector del contrabando de tabaco, como ilustra el libro —y serie Fariña —. 1975: COMIENZA LA GUERRA SUCIA CONTRA ETA El déficit democrático en España se plasmó en la estrategia que durante los años 80 se tomó para combatir la oleada de violencia. Primero y tímidamente bajo el Gobierno de Adolfo Suárez y, posterior y decididamente, durante la etapa de Felipe González, proliferó la “guerra sucia” contra ETA. Entre varias bandas paramilitares fueron los Grupos Antiterroristas de Liberación (GAL) los principales responsables de la estrategia de terrorismo de Estado desencadenada contra la banda y contra ciudadanos vascos. Los asesinatos de José Antonio Lasa y José Ignacio Zabala, el secuestro de Segundo Marey y el atentado en el hotel Monbar de Bayona fueron los atentados más conocidos de una ofensiva en la que estuvieron implicados responsables del Ministerio de Interior: José Barrionuevo y Rafael Vera (PSOE). Felipe González, presidente del Gobierno, nunca fue señalado oficialmente como responsable de los GAL, pese a las evidencias periodísticas. En 2016, una respuesta en radio de González asumía la leyenda negra en torno a esos años al hablar del resultado electoral del PSOE en las elecciones generales: "Nunca hemos tenido peor resultado en el País Vasco, a pesar de las cosas que hicimos... ta, pa, pa". Incrustada en esa guerra sucia, las divisiones internas y la huida hacia adelante de parte de la organización se traducía en el asesinato de María Dolores —Yoyes- González Katarain—, vecina de Ordizia y exmilitante de ETA. Con el asesinato de Yoyes se lanzaba un mensaje al corazón del independentismo, señalando a quienes abogaban por la vía de la reinserción. La década de los 80 terminaba con el empeño más importante de solucionar el conflicto hasta la llegada de Zapatero a La Moncloa. Las conversaciones de Argel, que dieron lugar a la primera tregua de la banda, entre enero y marzo de 1989, arrancaron con un comunicado lanzado en la BBC y The New York Times y terminaron con un tiro en la cabeza de un Guardia Civil. A la tregua del 89 le seguirían otras pausas en la actividad armada en los primeros 90 y tras la llegada de José María Aznar al Gobierno, en 1996. Llegamos a 1995, y ETA se fija como objetivos a personalidades de las más altas esferas, aunque con poco o ningún éxito. El 19 de abril, fracasa un atentado con coche bomba que tenía como objetivo al entonces líder de la oposición, y poco después presidente del Gobierno, José María Aznar. También, según los cuerpos de seguridad, fue abortado otro atentado contra el rey Juan Carlos I, y, el año siguiente desmantelan otro dirigido al líder del PNV y entonces consejero de Interior en País Vasco Juan María Atutxa. No obstante, la estrategia de “socialización del sufrimiento” supone una ampliación de los objetivos al campo de lo político que marcará definitivamente el rechazo social a una táctica que comenzó con el asesinato del concejal Gregorio Ordóñez (1995) y tendría sus exponentes más claros en los casos del jurista Tomás y Valiente (1996), Miguel Ángel Blanco (1997) o el economista y político Ernest Lluch (año 2000). La respuesta de parte de la sociedad vasca y española es el movimiento de las "manos blancas", que tiene un impacto poderoso a través de medios de comunicación y masivas manifestaciones. Unos años antes ha nacido Elkarri, un movimiento social y cívico por la paz y el diálogo que abogó en su trayectoria (1992-2006) por construir una paz positiva.  En 1996, ETA secuestra a un funcionario de prisiones. Juan Antonio Ortega Lara estuvo encerrado en un zulo durante 532 días, desde el 8 de mayo de 1995 hasta que fue liberado el 1 de julio de 1997. La condición que la banda armada puso para su liberación fue el acercamiento de presos a cárceles de País Vasco, pero el Gobierno hizo caso omiso. La política de alejamiento de presos había comenzado siete años antes, en 1989. Un año después, media España vivió en tiempo real el asesinato de Miguel Ángel Blanco, concejal del Partido Popular en Ermua. El objetivo de ETA cuando decidieron secuestrarle, el 10 de julio de 1997, fue el mismo: acabar con la política de dispersión de presos. De nuevo, como pasó con Ortega Lara, el Gobierno se negó. El 12 de julio de 1997 fue asesinado a tiros en un descampado de Lasarte-Oria, en Gipuzkoa. La muerte de Miguel Ángel Blanco se convirtió en un símbolo para el Partido Popular y, más allá, para la lucha antiterrorista encarnada por el Gobierno de Aznar, que comenzó a contar con el apoyo decidido de las autoridades francesas. Una lucha para la que contó también con el apoyo de parte de la intelectualidad y amplias capas de la sociedad vasca. En 2001, Jaime Mayor Oreja, representante del sector ultramontano del PP tocaba el techo electoral de los populares en la Comunidad Autónoma Vasca, con un 23,1% de los votos. En el 97, el Tribunal Supremo condenó a Herri Batasuna por ceder su espacio electoral a ETA en las elecciones anteriores, las de 1996. También comenzaba el dogma del “todo es ETA” promulgado por el juez Baltasar Garzón. El sumario 18/98 supuso la detención de 75 personas acusadas de formar parte del “entramado social” de ETA. Empresarios, asociaciones ecologistas, o periódicos como Egin  —cerrado en una decisión que, diez años después, fue tachada de ilegal por el Tribunal Supremo— fueron señalados por medios y relacionados con ETA pese a que las evidencias mostraban lo contrario. El 16 de septiembre de ese mismo año, ETA anunciaba una tregua indefinida y sin condiciones, que duraría un año. Cuatro días antes, PNV, Herri Batasuna, Eusko Alkartasuna, Ezker Batua y el sindicato LAB habían firmado el pacto de Estella, con el que, siguiendo el modelo de Irlanda del Norte, proyectaban un proceso de paz para Euskal Herria que aún tardaría una década en materializarse. Los atentados continuaron. El del 21 de enero de 2000 —un coche bomba en el barrio Virgen del Puerto de Madrid, que se llevó la vida del teniente coronel de intendencia Pedro Antonio Blanco— puso fin a un año de tregua. Después le tocó a Ernest Lluch. La respuesta por parte del Gobierno fue cerrar todas las vías a la representación democrática, ilegalizando a todo partidos que desde Madrid se considerara simpatizante de la organización terrorista. La nueva Ley de Partidos Políticos supuso la ilegalización, en 2003, de Herri Batasuna, Euskal Herritarrok, Batasuna, Acción Nacionalista Vasca, Partido Comunista de las Tierras Vascas, Herritarren Zerrenda, Abertzale Sozialisten Batasuna, Askatasuna, el Partido Comunista de España (reconstituido) —estos ya por su supuesta vinculación al GRAPO— y a punto estuvo de llevarse por delante también a Izquierda Castellana. Un año después, Madrid sufriría el mayor atentado de su historia. 190 personas murieron en las explosiones que tuvieron lugar en trenes de cercanías que circulaban entre las estaciones de Atocha y Alcalá de Henares. El mensaje del Gobierno del Partido Popular fue claro: había sido ETA. Pero no fue así, después de varios días, la población supo que los autores del atentado estaban vinculados a la organización Al Qaeda. El terrorismo del siglo XXI golpeaba a la sociedad española. Más cambios en la aplicación de penas, Lokarri y un nuevo alto el fuego Tras la dispersión de presos, en 2006 llegó un nuevo invento dirigido a determinados presos. La doctrina Parot, bautizada así por Henri Parot —miembro de ETA condenado a 4.800 años de cárcel por 82 asesinatos— sobre quien recaía la resolución del Tribunal Supremo que creó la jurisprudencia. La nueva lectura establecía ahora que, para acceder a los beneficios penitenciarios —tercer grado, libertad condicional— ya no había que cumplir dos terceras partes de la condena, con los 30 años de máximo legal de encarcelamiento como referente máximo, sino la pena total. La nueva doctrina fue declarada ilegal por el Tribunal de Estrasburgo en octubre de 2013. Impulsor del proceso de paz que continuaría años después. Lokarri se fundó el 7 de marzo de 2006 a través de la plataforma Elkarri para trabajar en el desarrollo del proceso de paz en País Vasco. Su nombre —traducido al castellano como “lo que sirve para unir”— daba muestras de sus objetivos: la pacificación. Para ello: el diálogo y la negociación.Pocos días tras la fundación de Lokarri, ETA anunciaba de nuevo un alto el fuego, esta vez “permanente”, también siguiendo los pasos del IRA en su proceso de paz, que un año antes había anunciado el cese de la actividad armada en Irlanda con los Acuerdos del Viernes Santo. Pero la negociación que siguió a la tregua fracasó, y, en diciembre de 2006, un atentado en la terminal 4 del Aeropuerto de Barajas causó la muerte de dos personas. Volvieron los atentados y también la represión por parte del Estado. Al atentado de Barajas le siguieron los asesinatos de tres guardias civiles de 23 y 24 años, y el del exconcejal socialista de Mondragón Isaías Carrasco. Por su parte, el juez Garzón volvió a la carga condenando a diez años de cárcel a los principales líderes de Gestoras pro Amnistía, organización que tenía como objetivo prestar asistencia humana y jurídica a presos de ETA. Un año después, la Fiscalía de la Audiencia Nacional emitía una instrucción al cuerpo de Policía Nacional, a la Guardia Civil y a la Policía Foral de Navarra para que investigaran la colocación de carteles y pancartas con fotografías de presos de ETA en las calles y en el interior de locales, comenzando una persecución de un tipo penal hasta entonces usado un puñado de veces, el enaltecimiento del terrorismo (510, del Código Penal), que después se trasladaría a la persecución de opiniones en las redes sociales. 2011, comienza el camino hacia la paz Ya en 2010 se comenzaron a dar pasitos. En marzo, mediadores internacionales, entre los que se encontraba Brian Currin, que después cogería protagonismo en el proceso de paz, reclamaron a ETA un alto el fuego y al Gobierno español que, si este alto el fuego llegaba, diera una respuesta acorde con dirección al proceso de paz. Un mes después, la izquierda abertzale recogía la hoja de ruta de la tregua de 2006 para avanzar hacia un abandono definitivo de las armas. Y ese mismo año, en septiembre, ETA declaraba su intención de no llevar a cabo más acciones armadas ofensivas. En 2011 comenzó a materializarse el proceso que ya se esbozaba el año anterior. El 10 de enero, ETA declaró el alto el fuego permanente, general y verificable, respondiendo a la demanda de los mediadores internacionales. En octubre, la declaración de Aiete pide que este alto el cese de la violencia sea definitivo. Para entonces, ya se había creado una Comisión Internacional de Verificación, con mediadores internacionales e independientes, expertos en la resolución de conflictos armados. Ese mismo mes de octubre de 2011, ETA anunciaba el fin de la lucha armada. En los siguientes meses y años continuaron los pasos dados desde ETA, también desde la sociedad vasca, y, en algunos casos, desde las instituciones vascas, topándose con el inmovilismo por parte de los gobiernos de España y Francia respecto a la demanda principal: el acercamiento de presos. En 2012, comienzan los encuentros entre presos y víctimas de ETA. En noviembre, ETA ofrece el final definitivo de la confrontación armada a cambio de un acuerdo sobre la situación de los presos, el proceso de desarme y la desmilitarización de Euskal Herria. La callada por respuesta. El acercamiento de los presos a las cárceles de País Vasco era la principal reclamación de la banda armada, pero también de una sociedad civil cada vez más organizada. La manifestación pro presos del 12 de enero de 2013 reunió en las calles de Bilbao a más de 100.000 manifestantes para pedir la paz y el fin de la política de dispersión de presos. La callada por respuesta. El proceso continuó con ETA cumpliendo sus compromisos de fin definitivo de la actividad armada ofensiva, según comprobaban desde la Comisión Internacional de Verificación y en junio de 2013 eran los refugiados políticos vascos los que declaraban su deseo de regresar y aportar para el proceso de paz. “Desde la década de los sesenta hasta hoy en día, más de 2.500 vascos han tenido que optar por la vía del exilio. Calculamos que ahora habrá entre 85 y 100 exiliados, de los cuales catorce fueron deportados”, explicaba Jon Irazola, del Colectivo de Huidos Políticos Vascos en una conferencia del Foro Social Permanente celebrada en enero de este año sobre la que publicó el diario Público . En diciembre, Lokarri presentó una comisión de ocho personas para impulsar el proceso de paz y, un mes más tarde, ya en enero de 2014, ETA realizó su primera entrega de armas y explosivos ante la Comisión Internacional de Verificación, una entrega simbólica que fue calificada de irrisoria por los grandes medios de comunicación. Aun con el proceso abierto, continúan las detenciones de personas relacionadas con el colectivo de presos de ETA. Desde la Audiencia Nacional también cargan contra los mediadores internacionales que conforman la Comisión Internacional de Verificación, que son llamados a declarar por su “relación con ETA” ante la petición del colectivo de víctimas Covite. Pero el proceso continúa. El 15 de julio de 2014, ETA envía un comunicado anunciando que sus estructuras logísticas y operativas de lucha armada estaban ya desmanteladas. En 2016 fue cuando la sociedad civil asume el protagonismo total de un proceso al que los gobiernos francés y español seguían dando la espalda. Varios activistas del ámbito pacifista se lanzan a organizar un proceso el proceso de desarme, enfrentándose a los obstáculos y represión gubernamentales. En diciembre de ese año, cinco activistas son detenidos en Luhuso cuando se disponían a realizar una operación de desarme y destrucción de arsenal de ETA. Al día siguiente, 4.000 personas salen a las calles en Francia en repulsa por estas detenciones, enfrentándose el gobierno, no solo a las críticas de la izquierda, sino también de la derecha francesa. Habían llegado los ‘Artesanos de la Paz’, cogiendo ellos el testigo del proceso de paz, cuyo objetivo ahora era el desarme de ETA. El gobierno francés cambió su actitud, dejando hacer. El 8 de abril, en un acto público celebrado en Bayona, se realiza la entrega definitiva de armas de ETA. Desde entonces hasta el día de hoy, cuando ETA ya ha anunciado su disolución, han continuado los pasos, incluyendo ahora a representantes del Gobierno francés, que también ha comenzado el proceso de acercamiento de presos vascos. En abril de 2017, El Salto preguntaba al monje y documentalista Juan José Agirre cuál es el documento que más deseaba para su colección. “Aquí tenemos el primer manifiesto de ETA y ahora estoy esperando al último, no sé cuando saldrá, pero lo estoy esperando”, concluye. Ha pasado poco más de un año, y ese texto por fin ha llegado.

  • Machi Miriam Mariñan - Ranquilhue Lago Lleu Lleu y la lucha contra la empresa forestal Minico

    Mari mari pu lamuen, pu wenuy. Vill puche alkutulelu. Hace algún tiempo tenemos nuestro Rewe y nuestra ruka aquí a orillas del lago Lleu Lleu Este espacio espiritual es sagrado ya que representa el bienestar, el equilibro en la vida mapuche . Para nosotros como familia Lincopan - Mariñan es muy preocupante, que desde el año 2021 la empresa Forestal Mininco viene llevando una persecución sistemática en nuestra contra. Hasta llegar a criminalizar esta justa demanda de vivir como Mapuche en territorio Mapuche.

  • El cine como arma para no olvidar: las películas sobre la Guerra Civil que la derecha no quiere ver

    Para no olvidar lo que ocurrió el 18 de julio de 1936 y evitar que se repita la barbarie que desencadenó, el cine recuerda aquellos tiempos negros con magníficas películas. Imagen de la película Tierra y Libertad de Ken Loach Begoña Piña Madrid-15/07/2025 21:45 La derecha se desgañita cada vez que en este país se anuncia el estreno de una película sobre la Guerra Civil. "Otra de la Guerra Civil"  es la aburrida coletilla que se escucha sin descanso. Y, sin embargo, siempre que el cine dedica una historia a esta guerra, que fue salvaje y sangrienta y que abrió la puerta a décadas de una feroz dictadura, el público responde y la recibe con los brazos abiertos. Estos días no hay un nuevo título sobre el tema que llegue a las salas, pero los que aterrizan en ellas lo hacen el 18 de julio. Así que aprovechamos el aniversario de esta fecha nefasta, para disgusto y rabieta de los ultras que quedan en España, para recordar las mejores películas que se han hecho sobre la Guerra Civil. Probablemente, estos reaccionarios sigan pensando que los hombres y mujeres que combatieron contra las tropas franquistas y lucharon contra la dictadura fueron unos monstruos. Engendros como el Frankenstein que servía de extraordinaria metáfora a Víctor Erice en su inmensa El espíritu de la colmena (1973), que reflejaba el miedo de una sociedad empobrecida y desgarrada por la guerra. Fascinante y hermosa, es una de las más grandes películas del cine español, que se mereció la Concha de Oro en el Festival de San Sebastián y que encumbró a su creador para siempre. Fernando, el padre apicultor que pasaba las noches escribiendo un pasaje de La vida de las abejas , de Maurice Maeterlinck -que describía "ese espíritu todopoderoso, enigmático y paradójico al que las abejas parecen obedecer, y que la razón de los hombres jamás ha llegado a comprender"-, estaba en manos del portentoso Fernando Fernán-Gómez, que volvería a enriquecer con su trabajo otras películas sobre la guerra y la dictadura. Fernando Fernán-Gómez "Si conseguimos que una generación crezca libre en España, nadie les podrá arrancar nunca la libertad, nadie les podrá robar ese tesoro", decía el maestro Don Gregorio (Fernán-Gómez) en La lengua de las mariposas , una película hermosa, ambientada en un pueblo de Galicia en el invierno del 36, y en la que se reunieron unos cuantos nombres ilustres. Adaptación de un cuento del libro ¿Qué me quieres amor? de Manuel Rivas, el guionista fue Rafael Azcona (ganador del Goya por este trabajo), José Luis Cuerda dirigía, Javier Salmones hizo la fotografía y Alejandro Amenábar firmó la banda sonora. "He hecho una película sobre la libertad, la dignidad y la supervivencia", dijo Cuerda en una presentación de la película, una historia que rendía homenaje a las maestras y maestros de la II República, represaliados brutalmente por el franquismo, y con la que denunciaba el rencor, el miedo y el enfrentamiento que la guerra había instalado en España. Era también Fernando Fernán-Gómez el protagonista de Vida en sombras (1948), película de Llorenç Llobet-Gràcia, que fue censurada y que se recuperó y restauró en 2012, y en la que el actor daba vida a un fotógrafo y operador de cámara que, al estallar el conflicto, se convertía en reportero de guerra. Una película extraordinaria, olvidada durante demasiados años. Y, por supuesto, Fernán-Gómez era en Mambrú se fue a la guerra (1986), dirigida por él mismo, Emiliano, el ‘topo’ que, tras 40 años escondido en el sótano de su casa, a la muerte de Franco seguí oculto para que su mujer siguiera cobrando la pensión. Escrita por él también, aunque para el teatro, Las bicicletas son para el verano es otro título a recordar. Dirigida por Jaime Chávarri, esta adaptación estaba protagonizada por Amparo Soler Leal, Agustín González, Victoria Abril y Gabino Diego, y en ella se contaba una historia que arrancaba al mismo tiempo que la guerra y que mostraba las miserias de ésta a través de lo cotidiano en la vida de una familia, de la criada y de los vecinos del edificio. Fantástico y comedia El mexicano Guillermo del Toro conquistó nada menos que tres Oscar con El laberinto del fauno (2006), una película de género fantástico, ambientada en 1944, en plena posguerra, que exhibía la aberración del franquismo y que, además del reconocimiento en Hollywood, ganó siete Goyas, tres premios de la Academia de Cine Británica, nueve premios Ariel y unos cuantos reconocimientos más. Para muchos, es la mejor película del director. Geniales Carmela y Paulino (Carmen Maura y Andrés Pajares), los cómicos de ¡Ay, Carmela! (1990), de Carlos Saura, con guion escrito junto a Azcona sobre una obra de Sanchís Sinisterra. Cargada también de galardones (13 premios Goya), es una conmovedora, aunque amarga, comedia. Y unas risas menos ásperas eran las que despertaba Luis García Berlanga con La vaquilla (1985), también con guion de Azcona, y protagonizada por Alfredo Landa, y en la que unos soldados republicanos decidían robar la vaquilla a un pueblo vecino y fastidiarles la corrida de la fiesta. Agustí Villaronga exploró, esta vez muy lejos de la comedia, la conciencia moral de la España de la posguerra en la estupenda Pa negre (2010), adaptación de la novela de Emili Teixidor. Brigadas internacionales No han sido solo los creadores españoles los que han acudido al cine para contar la Guerra Civil. Algunos importantes títulos sobre estos años oscuros de la historia de España los han firmado cineastas extranjeros. El maestro Ken Loach es uno de ellos, que en 1995 estrenó Tierra y libertad , una historia protagonizada por un voluntario en las Brigadas Internacionales y una anarquista española, que compitió en Cannes, donde ganó el premio de la prensa internacional y el del Jurado Ecuménico. Preciosa y emotiva, es una celebración de la resistencia. "Ocupando cada callejuela llena de escombros como si ella misma hubiera hecho la guerra, el humo invadía metro por metro las posiciones republicanas. Los sitiadores estaban ahora alejados unos de otros: la mina había hecho saltar las posiciones más avanzadas de los fascistas, pero no los subterráneos", escribió André Malraux en la novela La esperanza. El escritor, que combatió en la Guerra Civil como aviador del ejército republicano, quiso también llevar al cine esta historia y lo hizo en Sierra de Teruel (1949). Codirigida junto a Boris Peskine, con guion de Antonio del Amo, Denis Marion, Peskine y Max Aub (que fue ayudante de dirección y traductor del guion al español), la película contaba un episodio de los inicios del conflicto, cuando uno de los aviones de una escuadrilla aérea de las Brigadas Internacionales fue derribado y cayó sobre en Valdelinares (Teruel). El rodaje se terminó en Francia, por la llegada de las tropas franquistas, y se estrenó en París. Franco la prohibió en España, donde no se pudo ver hasta 1978. Tal ves estas películas estén hoy en la lista negra de algunos herederos del franquismo, probablemente porque saben, como sabía David Carr (Ian Hart), el protagonista de la película de Loach, que "las revoluciones son contagiosas". fuente https://www.publico.es/culturas/cine-tv/cine-arma-olvidar-peliculas-sobre-guerra-civil-derecha-quiere-ver.html

  • Sirat y las zonas temporalmente autónomas

    En la película de Olivier Laxe prevalece el relato sobre la deserción del mundo que una mirada a la propia creación de la comunidad que surge en torno a las raves. Richard Crowbar 5 JUL 2025 En 1991 un tipo llamado Hakim Bey escribía el texto Zona temporalmente autónoma, también conocido por su acrónimo en ingles TAZ. Este texto fue una especie de revelación para toda una generación de militantes; de repente apareció en nuestras manos y encontramos otro anclaje teórico sobre el que sostener nuestra precaria práctica autónoma de los centros sociales madrileños de finales de los 90 y principios de los 2000. Era un texto que criticaba la concepción clásica de la Revolución, que espera a las condiciones objetivas, para abrazar la rebelión, la revuelta, un texto que explicaba a la perfección aquello de “si no ahora cuándo; si no tú, quién”. Son muchas las prácticas y lecturas que se han conectado con el texto de Bey. Algunas lo nombran como el padre de hacktivismo, otras lo vinculan con los centros sociales autogestionados, con los espacios urbanos vacíos y puestos a disposición del común como valor de uso, con los reclaim the streets, y también con las raves. Evidentemente, se trata de raves en su versión original, eso es autogestionada, clandestina y libre; no en vano existe un concepto inglés para diferenciar a las raves comerciales de las autogestionadas: freeparty. Muchos años después de ese texto, de esas prácticas, mi conexión emocional con aquellas comunidades raveras y travellers me empujaba a ver Sirat, a pesar de todas las precauciones (quizá prejuicios) sobre el ego de su director, Óliver Laxe. La película toma como referencia las comunidades raveras pero rápidamente se torna en una road movie en la que lo que se pone encima de la mesa es más el relato sobre la deserción que sobre la propia creación de la comunidad. En una de las escenas de Sirat el chaval pregunta a uno de los raveros si tiene familia, si la echa de menos, y él le responde que sí tiene familia pero que no tiene contacto con ella y que realmente su familia son las personas que forman parte de la comunidad ravera, algo que pone de manifiesto el debate de la importancia de la familia elegida frente a la familia de sangre. Si bien la película abre un campo de sentido respecto a otras comunidades y familias posibles, da la sensación de que no termina por explorarlo en profundidad A este respecto podemos leer en TAZ: “La familia nuclear se convierte cada vez más en una trampa, en un desagüe cultural, en una secreta y neurótica implosión de átomos estallados, y la contraestrategia obvia que inmediatamente emerge desde el mismo inconsciente pasa por el redescubrimiento de la —a la vez más arcaica y postindustrial— posibilidad de la banda”.  Sin duda esta apuesta de Bey parece una reflexión más que interesante respecto a cómo transformar el concepto de familia en la época en la que nos ha tocado vivir, en la que las estructuras e instituciones tradicionales están en crisis. Una reflexión muy apropiada respecto a la guerra cultural en torno al concepto de familia que se libra y para la que las izquierdas parecen no tener muchas respuestas. El editor y pensador Amador Fernández Savater ha publicado un post en Instagram en el que en pocas líneas hace un interesante análisis de la metáfora que dibuja la película. En las ideas de Fernández Savater resuena el texto de Bey, la ausencia de mapas, la solidaridad, el éxodo… Sin embargo, en la película esa comunidad que deserta de la realidad y del sistema para crear una TAZ brilla por su ausencia o, en el mejor de los casos, solo vemos una ínfima parte de ésta. De este modo, si bien la película abre un campo de sentido respecto a otras comunidades y familias posibles, da la sensación de que no termina por explorarlo en profundidad.  Las zonas temporalmente autónomas abren no sólo un nuevo lugar sino un nuevo tiempo, un tiempo que se basa en lo cotidiano, en el aquí y ahora. No son una utopía, lo que está por suceder, sino una pantopía, lo que está sucediendo de forma simultánea en muchos lugares. En palabras de Bey “no puede ser utópico en el sentido efectivo del término, de ‘no lugar’, el lugar sin lugar. Las TAZ son y están siempre en algún sitio”. Añade Hakim Bey en su texto que: “La Zona Temporalmente Autónoma es una forma de sublevación que no atenta directamente contra el Estado, [es] una operación guerrillera que libera un área —de tierra, de tiempo, de imaginación— y entonces se autodisuelve para reconstruirse en cualquier otro lugar o tiempo, antes de que el Estado pueda aplastarla” y esto justamente es lo que configuran las comunidades raveras. Seguramente el mayor límite de las TAZ y paradójicamente su mayor potencia, sea la de su imposibilidad de crear estructuras replicables socialmente, esto es, al alcance de cualquiera.  Las comunidades raveras también esconden muchas sombras. No obstante, no creo que nos podamos quedar con la lectura banal de que esas comunidades son solo una huida tan hedonista como nihilista y autodestructiva, pues en efectivamente generan espacios-tiempos con una potencia increíble que, pese a no ser replicables socialmente como alternativas al sistema, sí son capaces de generar impactos vitales con la potencia de marcar un antes y un después. Los cuerpos atravesados por la autogestión reconocen que nuestras vidas se pueden organizar de otra manera. Y creo que no es poca la gente que ha llegado a ese reconocimiento, tanto corporal como mental, por primera vez en una rave, que ha comprendido que la única forma de construir un afuera es desertando, aun a sabiendas de los enormes riesgos que eso comporta.  Esa es la moraleja conservadora de la película, que termina por plantear que ese afuera no existe. Sirat afirma, de forma negativa, que quien osa trascender los límites de lo posible termina muerto, mutilado, o completamente descorazonado, sin ningún tipo de horizonte medianamente optimista en el que podamos decir el tan de moda “ hope prevails ” —la esperanza prevalece. Sin embargo, como podemos ver en la camiseta de uno de los personajes, al fin y al cabo, estamos en un Freak Show en el que seguramente abrazar la desviación sea la única salida digna que nos queda ante un final del mundo que empezó hace mucho tiempo, y es que como dice Bey: “Como la fiesta, la revuelta no puede ocurrir cada día —de otra forma no sería extraordinaria. Pero tales momentos de intensidad dan forma y sentido a la totalidad de una vida. El chamán retornará —no puedes permanecer a tope siempre—, pero todo habrá cambiado, una diferencia se ha instaurado”.

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