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- Verónica Gago: “Intentar contener a la extrema derecha desde la moderación ha sido un fracaso”
Entrevista en formato podcast y vídeo sobre la victoria de Milei, el apoyo de Trump y Estados Unidos, el papel de Argentina en el tablero geopolítico y las implicaciones de las políticas neoliberales en la sociedad. Yago Álvarez Barba @ econocabreado.bsky.social Coordinador de la sección de economía 14 noPublicamos la entrevista de Río Arriba , el programa de entrevistas de El Salto TV , en formato podcast donde hablamos con Verónica Gago, activista feminista, investigadora y doctora en Ciencias Sociales argentina, que acaba de publicar el libre Contra el autoritarismo de la libertado financiera (Tinta Limón, 2025). Charlamos con ella sobre la victoria de Milei , el apoyo de Trump y Estados Unidos, el papel de Argentina en el tablero geopolítico y las implicaciones de las políticas neoliberales en la sociedad. ¿Está llevando Milei a Argentina a un estado de totalitarismo? ¿Es la libertad financiera que promueve una nueva forma de esclavitud? Esas son algunas de las preguntas que intentaremos responder en la entrevista. Puedes escucharlo en iVoox y Spotify . O la puedes ver en Youtube.
- ETA: 60 años de lucha, sangre y lágrimas
La banda ETA llega a su fin tras 60 años de lucha armada. Con ella se cierra un capítulo de dolor en la historia del Estado español y Euskal Herria. Pablo Elorduy TG: @p_elorduy BSK: @ pelorduy.bsky.social Irene Martínez @IreIrenuka Ter García @tergar_ 4 may 2018 10:41 1958-2018. 60 años de vida. 60 años de sangre, de persecuciones. 60 años de exilio y dolor. La banda armada más longeva del Estado español ha anunciado su disolución el 3 de mayo. Quedan atrás seis décadas de lucha por la independencia de Euskal Herria con la violencia como estrategia. Desmantelamiento total de sus estructuras, abandono de la actividad política, disgregación del colectivo que formaba la organización ETA, disolución definitiva. El comunicado que lanzó el 3 de mayo la banda armada Euskadi Ta Askatasuna pone fin a una trayectoria marcada por la violencia y la búsqueda de un pueblo vasco independiente: “ETA surgió de este pueblo y ahora se disuelve en él”, resume en un comunicado que ha sido titulado Declaración final de ETA al pueblo vasco y que será acompañado hoy, 4 de mayo, de un acto público de cese de actividad en presencia del mediador internacional Brian Currin y del alcalde de Baiona, Jean René Etchegaray. Los primeros años, ruptura con el tradicionalismo Ha cambiado mucho el contexto social desde que ETA inició su camino, aun en el marco de la dictadura franquista. Pocos años antes de su nacimiento, en 1952, se había formado Ekin, un grupo de estudio universitario de Bilbao dedicado a organizar charlas y debates en torno a la historia vasca y el euskera. Ekin tomó contacto con Egi —Euzko Gaztedi Indarra, Juventudes del Partido Nacionalista Vasco— y los militantes comenzaron a crecer. En 1956 ambas asociaciones se fusionaron y realizaron una ponencia en el primer Congreso mundial vasco celebrado en París entre el 23 de septiembre y 1 de octubre de ese mismo año, donde ya comenzaron a verse las tensiones con el Partido Nacionalista Vasca (PNV): Ekin apostaba por la acción directa, siguiendo las luchas de liberación nacional que en esos años se daban en varios países, como Argelia, cuya guerra de independencia se extendería desde el año 54 al 62 y pondría en jaque al Estado francés. Ekin fue el germen de lo que después sería ETA. Eran “unos jóvenes estudiantes de ingeniería de San Sebastián, que vinieron a Bilbao y empezaron a dar charlas los sábados”, relataba el monje y documentalista Juan José Agirre en una entrevista publicada en El Salto. “Más tarde empezaron los atentados, que eran con bombas molotov hechas con botellas con ácido clorhídrico. Todo era muy rústico en aquella época. Y empezaron también las detenciones y algunos tuvieron que exiliarse a Bayona. Fue allí, en Bayona, donde empezaron a trabajar y publicar cantidad de publicaciones, una de las primeras fue el famoso Libro Blanco de ETA”, ha explicado Agirre, uno de los principales memorialistas del nacionalismo vasco. La primera vez que la organización utilizó el nombre de Euskadi Ta Askatasuna (Euskadi y Libertad) fue en una carta dirigida a José Antonio Agirre, lehendakari en el exilio, para notificarle la existencia de un grupo nacionalista salido de EGI. Era el año 1959. Un año después publicaron su Libro Blanco. En el establecieron su línea política, y también su línea estratégica: “La liberación de manos de nuestros opresores requiere el empleo de armas cuyo uso particular es reprobable. La violencia como última razón y en el momento oportuno ha de ser admitida por todos los patriotas”, señalaba la publicación. Pasó un año más hasta que ETA hizo su primera acción, que consistió en intentar hacer descarrilar un tren con destino Donosti en el que viajaban un grupo de excombatientes franquistas para celebrar allí la victoria de Franco —otros historiadores sostienen que la primera víctima fue Begoña Urroz, una niña de 22 meses que falleció en una explosión en la estación de Amara, en San Sebastián, pero los archivos policiales apuntan a otro grupo, el DRIL formado por exiliados españoles y portugueses, como el responsable del atentado—. En 1962, la organización celebró su primera asamblea. Fue en Urt (Francia), y en ella se asentaron sus bases: el laicismo, la defensa del euskera, la identidad vasca como elemento definitorio y la definición de la organización como movimiento revolucionario vasco de liberación, además de la defensa de la democracia ante el comunismo y el franquismo, y la lucha por la independencia del País Vasco, entendiendo como este los territorios de Álava, Gipúzcoa, Vizcaya, Navarra, Lapurdi, Nafarroa beherea y Zuberoa, estos tres últimos situados en el Estado francés. En 1964, ETA lanzó su primer comunicado. El texto, publicado tanto en euskera como en castellano, era un “mensaje de esperanza” para el que fijaban como el primer año de “lucha por la liberación total de Euskadi”. Fue en ese año, en su tercera asamblea, esta celebrada en Bayona, cuando la organización decidió que la lucha armada era la vía para conseguir la independencia de Euskal Herria. En su siguiente asamblea, celebrada entre los años 1966 y 1967, comenzaron las escisiones: ETA Zaharra —que posteriormente se quedaría con ETA— y ETA Berri, una vertiente obrerista que años después daría lugar al partido Movimiento Comunista. El 7 de junio de 1968 se produjo el primer asesinato de ETA. La banda acababa con la vida de un guardia civil, José Antonio Pardines, en un control de carretera. Dos meses después, la banda cometió su primer asesinato premeditado, el de Melitón Manzanas, jefe de la policía secreta de Donosti, colaborador de la Gestapo durante la segunda guerra mundial y jefe de la Brigada político-social de Guipúzcoa, a quien se le que se le atribuyen numerosas torturas a opositores al régimen franquista, tanto a militantes independentistas como a figuras del partido socialista, el comunismo y el sindicalismo de la Unión General de Trabajadores. El Proceso de Burgos: un punto de inflexión El 3 de diciembre de 1970, 16 miembros de ETA fueron llevados a juicio sumarísimo por los asesinatos de Manzanas, Pardines y de Fermín Monasterio Pérez, un taxista que habría sido asesinado por un miembro de ETA cuando huía de la policía al negarse a sacarlo de allí —el comunicado de ETA sobre lo ocurrido negó esto, asegurando que el taxista murió como consecuencia de los disparos de la Guardia Civil—. El proceso fue contestado en las calles con paros, huelgas y manifestaciones, en las que Roberto Pérez Jáuregi, un joven antifranquista de 21 años, fue herido de muerte por disparos de la policía. De los 16 acusados en el proceso, seis fueron condenados a penas de muerte, otros nueve a penas de cárcel que iban de los 12 años 70 años y la última fue absuelta. Las reacciones ante las durísimas condenas por parte de todos los sectores de la sociedad civil y de varios países entre los que se contaban Alemania, Francia, Suecia o el Vaticano hizo que el Régimen reculara y retirara las penas de muerte. Años después, todos los acusados saldrían en libertad amparados por la Ley de Amnistía. Llegó el año 1973 y, con él, nuevas —y las más importantes— escisiones: una parte de ETA abogó por la prioridad de la actividad terrorista —ETA militar—, mientras la otra optaba por supeditarla a la lucha política —ETA político-militar—, siendo esta última la que tenía más apoyos. 1973 también fue el año de la operación Ogro, que acabó con la vida de Luis Carrero Blanco, presidente del Gobierno franquista y sucesor in pectore del propio Francisco Franco. El mismo día del atentado, el 20 de diciembre, ETA reivindicó el atentado, saliendo al paso de las especulaciones en torno a un atentado que, no obstante, ha estado siempre envuelto en un halo de misterio por el posible papel que, según se ha especulado durante años, jugaron los servicios secretos estadounidenses. Lo cierto es que la “operación Ogro” situó a ETA en el mapa de los grupos terroristas internacionales, clasificación en la que estaban las Brigadas Rojas italianas y la Fracción del Ejército Rojo de la Alemania Federal. Con el asesinato de Carrero Blanco se marcaban, asimismo, los límites de la transición a la democracia, una transición en la que ETA se iba a constituir como enemigo público número uno. Nota aparte merece el contexto político, cultural y social vasco en los últimos setenta y los ochenta. La que ha sido llamada "revolución vasca" se desarrolla en el País Vasco en los años 70 y principios de los 80. Más allá del movimiento obrero y del nacionalista, incluye a un potente movimiento ecologista y antimilitarista, experiencias de economía alternativa, redes feministas, medios de comunicación (diarios, revistas, fanzines, radios libres…), proyectos educativos, etc. La forma en la que la lucha armada influyó en ese contexto —y, a decir de algunos autores, uniformizó un movimiento ecléctico hasta agotarlo— es todavía objeto de polémica. Los años de la Transición fueron años de plomo. A la actividad armada de ETA se sumó la de los GRAPO —Grupo de Resistencia Antifascista Primero de Octubre, nacida en 1975—, el FRAP —Frente Revolucionario Antifascista y Patriota—, las Fuerzas Armadas Guanches en Canarias, o el Exército Guerrilheiro do Povo Galego Ceive. Pero también el terrorismo se vio desde la extrema derecha —Alianza Apostólica Anticomunista, Grupos Armados Españoles o los Guerrilleros de Cristo Rey—, que contó con entre 15 y 20 víctimas mortales, en su mayoría abogados laboristas (matanza de los abogados de Atocha) o ciudadanos sin ninguna relación con la política. Los objetivos de los atentados terroristas, además de políticos, iban dirigidos contra la expansión de la recién llegada droga dura al país. Hasta 1994, un artículo de El País publicado ese año cifraba en 20 las personas vinculadas al narcotráfico muertas a manos de ETA. El Exército Guerrilleiro do Pobo Galego Ceibe también se había marcado como objetivo combatir el narcotráfico, que en esos años comenzaba a expandirse por las Rías gallegas tras la reconversión del sector del contrabando de tabaco, como ilustra el libro —y serie Fariña —. 1975: COMIENZA LA GUERRA SUCIA CONTRA ETA El déficit democrático en España se plasmó en la estrategia que durante los años 80 se tomó para combatir la oleada de violencia. Primero y tímidamente bajo el Gobierno de Adolfo Suárez y, posterior y decididamente, durante la etapa de Felipe González, proliferó la “guerra sucia” contra ETA. Entre varias bandas paramilitares fueron los Grupos Antiterroristas de Liberación (GAL) los principales responsables de la estrategia de terrorismo de Estado desencadenada contra la banda y contra ciudadanos vascos. Los asesinatos de José Antonio Lasa y José Ignacio Zabala, el secuestro de Segundo Marey y el atentado en el hotel Monbar de Bayona fueron los atentados más conocidos de una ofensiva en la que estuvieron implicados responsables del Ministerio de Interior: José Barrionuevo y Rafael Vera (PSOE). Felipe González, presidente del Gobierno, nunca fue señalado oficialmente como responsable de los GAL, pese a las evidencias periodísticas. En 2016, una respuesta en radio de González asumía la leyenda negra en torno a esos años al hablar del resultado electoral del PSOE en las elecciones generales: "Nunca hemos tenido peor resultado en el País Vasco, a pesar de las cosas que hicimos... ta, pa, pa". Incrustada en esa guerra sucia, las divisiones internas y la huida hacia adelante de parte de la organización se traducía en el asesinato de María Dolores —Yoyes- González Katarain—, vecina de Ordizia y exmilitante de ETA. Con el asesinato de Yoyes se lanzaba un mensaje al corazón del independentismo, señalando a quienes abogaban por la vía de la reinserción. La década de los 80 terminaba con el empeño más importante de solucionar el conflicto hasta la llegada de Zapatero a La Moncloa. Las conversaciones de Argel, que dieron lugar a la primera tregua de la banda, entre enero y marzo de 1989, arrancaron con un comunicado lanzado en la BBC y The New York Times y terminaron con un tiro en la cabeza de un Guardia Civil. A la tregua del 89 le seguirían otras pausas en la actividad armada en los primeros 90 y tras la llegada de José María Aznar al Gobierno, en 1996. Llegamos a 1995, y ETA se fija como objetivos a personalidades de las más altas esferas, aunque con poco o ningún éxito. El 19 de abril, fracasa un atentado con coche bomba que tenía como objetivo al entonces líder de la oposición, y poco después presidente del Gobierno, José María Aznar. También, según los cuerpos de seguridad, fue abortado otro atentado contra el rey Juan Carlos I, y, el año siguiente desmantelan otro dirigido al líder del PNV y entonces consejero de Interior en País Vasco Juan María Atutxa. No obstante, la estrategia de “socialización del sufrimiento” supone una ampliación de los objetivos al campo de lo político que marcará definitivamente el rechazo social a una táctica que comenzó con el asesinato del concejal Gregorio Ordóñez (1995) y tendría sus exponentes más claros en los casos del jurista Tomás y Valiente (1996), Miguel Ángel Blanco (1997) o el economista y político Ernest Lluch (año 2000). La respuesta de parte de la sociedad vasca y española es el movimiento de las "manos blancas", que tiene un impacto poderoso a través de medios de comunicación y masivas manifestaciones. Unos años antes ha nacido Elkarri, un movimiento social y cívico por la paz y el diálogo que abogó en su trayectoria (1992-2006) por construir una paz positiva. En 1996, ETA secuestra a un funcionario de prisiones. Juan Antonio Ortega Lara estuvo encerrado en un zulo durante 532 días, desde el 8 de mayo de 1995 hasta que fue liberado el 1 de julio de 1997. La condición que la banda armada puso para su liberación fue el acercamiento de presos a cárceles de País Vasco, pero el Gobierno hizo caso omiso. La política de alejamiento de presos había comenzado siete años antes, en 1989. Un año después, media España vivió en tiempo real el asesinato de Miguel Ángel Blanco, concejal del Partido Popular en Ermua. El objetivo de ETA cuando decidieron secuestrarle, el 10 de julio de 1997, fue el mismo: acabar con la política de dispersión de presos. De nuevo, como pasó con Ortega Lara, el Gobierno se negó. El 12 de julio de 1997 fue asesinado a tiros en un descampado de Lasarte-Oria, en Gipuzkoa. La muerte de Miguel Ángel Blanco se convirtió en un símbolo para el Partido Popular y, más allá, para la lucha antiterrorista encarnada por el Gobierno de Aznar, que comenzó a contar con el apoyo decidido de las autoridades francesas. Una lucha para la que contó también con el apoyo de parte de la intelectualidad y amplias capas de la sociedad vasca. En 2001, Jaime Mayor Oreja, representante del sector ultramontano del PP tocaba el techo electoral de los populares en la Comunidad Autónoma Vasca, con un 23,1% de los votos. En el 97, el Tribunal Supremo condenó a Herri Batasuna por ceder su espacio electoral a ETA en las elecciones anteriores, las de 1996. También comenzaba el dogma del “todo es ETA” promulgado por el juez Baltasar Garzón. El sumario 18/98 supuso la detención de 75 personas acusadas de formar parte del “entramado social” de ETA. Empresarios, asociaciones ecologistas, o periódicos como Egin —cerrado en una decisión que, diez años después, fue tachada de ilegal por el Tribunal Supremo— fueron señalados por medios y relacionados con ETA pese a que las evidencias mostraban lo contrario. El 16 de septiembre de ese mismo año, ETA anunciaba una tregua indefinida y sin condiciones, que duraría un año. Cuatro días antes, PNV, Herri Batasuna, Eusko Alkartasuna, Ezker Batua y el sindicato LAB habían firmado el pacto de Estella, con el que, siguiendo el modelo de Irlanda del Norte, proyectaban un proceso de paz para Euskal Herria que aún tardaría una década en materializarse. Los atentados continuaron. El del 21 de enero de 2000 —un coche bomba en el barrio Virgen del Puerto de Madrid, que se llevó la vida del teniente coronel de intendencia Pedro Antonio Blanco— puso fin a un año de tregua. Después le tocó a Ernest Lluch. La respuesta por parte del Gobierno fue cerrar todas las vías a la representación democrática, ilegalizando a todo partidos que desde Madrid se considerara simpatizante de la organización terrorista. La nueva Ley de Partidos Políticos supuso la ilegalización, en 2003, de Herri Batasuna, Euskal Herritarrok, Batasuna, Acción Nacionalista Vasca, Partido Comunista de las Tierras Vascas, Herritarren Zerrenda, Abertzale Sozialisten Batasuna, Askatasuna, el Partido Comunista de España (reconstituido) —estos ya por su supuesta vinculación al GRAPO— y a punto estuvo de llevarse por delante también a Izquierda Castellana. Un año después, Madrid sufriría el mayor atentado de su historia. 190 personas murieron en las explosiones que tuvieron lugar en trenes de cercanías que circulaban entre las estaciones de Atocha y Alcalá de Henares. El mensaje del Gobierno del Partido Popular fue claro: había sido ETA. Pero no fue así, después de varios días, la población supo que los autores del atentado estaban vinculados a la organización Al Qaeda. El terrorismo del siglo XXI golpeaba a la sociedad española. Más cambios en la aplicación de penas, Lokarri y un nuevo alto el fuego Tras la dispersión de presos, en 2006 llegó un nuevo invento dirigido a determinados presos. La doctrina Parot, bautizada así por Henri Parot —miembro de ETA condenado a 4.800 años de cárcel por 82 asesinatos— sobre quien recaía la resolución del Tribunal Supremo que creó la jurisprudencia. La nueva lectura establecía ahora que, para acceder a los beneficios penitenciarios —tercer grado, libertad condicional— ya no había que cumplir dos terceras partes de la condena, con los 30 años de máximo legal de encarcelamiento como referente máximo, sino la pena total. La nueva doctrina fue declarada ilegal por el Tribunal de Estrasburgo en octubre de 2013. Impulsor del proceso de paz que continuaría años después. Lokarri se fundó el 7 de marzo de 2006 a través de la plataforma Elkarri para trabajar en el desarrollo del proceso de paz en País Vasco. Su nombre —traducido al castellano como “lo que sirve para unir”— daba muestras de sus objetivos: la pacificación. Para ello: el diálogo y la negociación.Pocos días tras la fundación de Lokarri, ETA anunciaba de nuevo un alto el fuego, esta vez “permanente”, también siguiendo los pasos del IRA en su proceso de paz, que un año antes había anunciado el cese de la actividad armada en Irlanda con los Acuerdos del Viernes Santo. Pero la negociación que siguió a la tregua fracasó, y, en diciembre de 2006, un atentado en la terminal 4 del Aeropuerto de Barajas causó la muerte de dos personas. Volvieron los atentados y también la represión por parte del Estado. Al atentado de Barajas le siguieron los asesinatos de tres guardias civiles de 23 y 24 años, y el del exconcejal socialista de Mondragón Isaías Carrasco. Por su parte, el juez Garzón volvió a la carga condenando a diez años de cárcel a los principales líderes de Gestoras pro Amnistía, organización que tenía como objetivo prestar asistencia humana y jurídica a presos de ETA. Un año después, la Fiscalía de la Audiencia Nacional emitía una instrucción al cuerpo de Policía Nacional, a la Guardia Civil y a la Policía Foral de Navarra para que investigaran la colocación de carteles y pancartas con fotografías de presos de ETA en las calles y en el interior de locales, comenzando una persecución de un tipo penal hasta entonces usado un puñado de veces, el enaltecimiento del terrorismo (510, del Código Penal), que después se trasladaría a la persecución de opiniones en las redes sociales. 2011, comienza el camino hacia la paz Ya en 2010 se comenzaron a dar pasitos. En marzo, mediadores internacionales, entre los que se encontraba Brian Currin, que después cogería protagonismo en el proceso de paz, reclamaron a ETA un alto el fuego y al Gobierno español que, si este alto el fuego llegaba, diera una respuesta acorde con dirección al proceso de paz. Un mes después, la izquierda abertzale recogía la hoja de ruta de la tregua de 2006 para avanzar hacia un abandono definitivo de las armas. Y ese mismo año, en septiembre, ETA declaraba su intención de no llevar a cabo más acciones armadas ofensivas. En 2011 comenzó a materializarse el proceso que ya se esbozaba el año anterior. El 10 de enero, ETA declaró el alto el fuego permanente, general y verificable, respondiendo a la demanda de los mediadores internacionales. En octubre, la declaración de Aiete pide que este alto el cese de la violencia sea definitivo. Para entonces, ya se había creado una Comisión Internacional de Verificación, con mediadores internacionales e independientes, expertos en la resolución de conflictos armados. Ese mismo mes de octubre de 2011, ETA anunciaba el fin de la lucha armada. En los siguientes meses y años continuaron los pasos dados desde ETA, también desde la sociedad vasca, y, en algunos casos, desde las instituciones vascas, topándose con el inmovilismo por parte de los gobiernos de España y Francia respecto a la demanda principal: el acercamiento de presos. En 2012, comienzan los encuentros entre presos y víctimas de ETA. En noviembre, ETA ofrece el final definitivo de la confrontación armada a cambio de un acuerdo sobre la situación de los presos, el proceso de desarme y la desmilitarización de Euskal Herria. La callada por respuesta. El acercamiento de los presos a las cárceles de País Vasco era la principal reclamación de la banda armada, pero también de una sociedad civil cada vez más organizada. La manifestación pro presos del 12 de enero de 2013 reunió en las calles de Bilbao a más de 100.000 manifestantes para pedir la paz y el fin de la política de dispersión de presos. La callada por respuesta. El proceso continuó con ETA cumpliendo sus compromisos de fin definitivo de la actividad armada ofensiva, según comprobaban desde la Comisión Internacional de Verificación y en junio de 2013 eran los refugiados políticos vascos los que declaraban su deseo de regresar y aportar para el proceso de paz. “Desde la década de los sesenta hasta hoy en día, más de 2.500 vascos han tenido que optar por la vía del exilio. Calculamos que ahora habrá entre 85 y 100 exiliados, de los cuales catorce fueron deportados”, explicaba Jon Irazola, del Colectivo de Huidos Políticos Vascos en una conferencia del Foro Social Permanente celebrada en enero de este año sobre la que publicó el diario Público . En diciembre, Lokarri presentó una comisión de ocho personas para impulsar el proceso de paz y, un mes más tarde, ya en enero de 2014, ETA realizó su primera entrega de armas y explosivos ante la Comisión Internacional de Verificación, una entrega simbólica que fue calificada de irrisoria por los grandes medios de comunicación. Aun con el proceso abierto, continúan las detenciones de personas relacionadas con el colectivo de presos de ETA. Desde la Audiencia Nacional también cargan contra los mediadores internacionales que conforman la Comisión Internacional de Verificación, que son llamados a declarar por su “relación con ETA” ante la petición del colectivo de víctimas Covite. Pero el proceso continúa. El 15 de julio de 2014, ETA envía un comunicado anunciando que sus estructuras logísticas y operativas de lucha armada estaban ya desmanteladas. En 2016 fue cuando la sociedad civil asume el protagonismo total de un proceso al que los gobiernos francés y español seguían dando la espalda. Varios activistas del ámbito pacifista se lanzan a organizar un proceso el proceso de desarme, enfrentándose a los obstáculos y represión gubernamentales. En diciembre de ese año, cinco activistas son detenidos en Luhuso cuando se disponían a realizar una operación de desarme y destrucción de arsenal de ETA. Al día siguiente, 4.000 personas salen a las calles en Francia en repulsa por estas detenciones, enfrentándose el gobierno, no solo a las críticas de la izquierda, sino también de la derecha francesa. Habían llegado los ‘Artesanos de la Paz’, cogiendo ellos el testigo del proceso de paz, cuyo objetivo ahora era el desarme de ETA. El gobierno francés cambió su actitud, dejando hacer. El 8 de abril, en un acto público celebrado en Bayona, se realiza la entrega definitiva de armas de ETA. Desde entonces hasta el día de hoy, cuando ETA ya ha anunciado su disolución, han continuado los pasos, incluyendo ahora a representantes del Gobierno francés, que también ha comenzado el proceso de acercamiento de presos vascos. En abril de 2017, El Salto preguntaba al monje y documentalista Juan José Agirre cuál es el documento que más deseaba para su colección. “Aquí tenemos el primer manifiesto de ETA y ahora estoy esperando al último, no sé cuando saldrá, pero lo estoy esperando”, concluye. Ha pasado poco más de un año, y ese texto por fin ha llegado.
- Machi Miriam Mariñan - Ranquilhue Lago Lleu Lleu y la lucha contra la empresa forestal Minico
Mari mari pu lamuen, pu wenuy. Vill puche alkutulelu. Hace algún tiempo tenemos nuestro Rewe y nuestra ruka aquí a orillas del lago Lleu Lleu Este espacio espiritual es sagrado ya que representa el bienestar, el equilibro en la vida mapuche . Para nosotros como familia Lincopan - Mariñan es muy preocupante, que desde el año 2021 la empresa Forestal Mininco viene llevando una persecución sistemática en nuestra contra. Hasta llegar a criminalizar esta justa demanda de vivir como Mapuche en territorio Mapuche.
- El cine como arma para no olvidar: las películas sobre la Guerra Civil que la derecha no quiere ver
Para no olvidar lo que ocurrió el 18 de julio de 1936 y evitar que se repita la barbarie que desencadenó, el cine recuerda aquellos tiempos negros con magníficas películas. Imagen de la película Tierra y Libertad de Ken Loach Begoña Piña Madrid-15/07/2025 21:45 La derecha se desgañita cada vez que en este país se anuncia el estreno de una película sobre la Guerra Civil. "Otra de la Guerra Civil" es la aburrida coletilla que se escucha sin descanso. Y, sin embargo, siempre que el cine dedica una historia a esta guerra, que fue salvaje y sangrienta y que abrió la puerta a décadas de una feroz dictadura, el público responde y la recibe con los brazos abiertos. Estos días no hay un nuevo título sobre el tema que llegue a las salas, pero los que aterrizan en ellas lo hacen el 18 de julio. Así que aprovechamos el aniversario de esta fecha nefasta, para disgusto y rabieta de los ultras que quedan en España, para recordar las mejores películas que se han hecho sobre la Guerra Civil. Probablemente, estos reaccionarios sigan pensando que los hombres y mujeres que combatieron contra las tropas franquistas y lucharon contra la dictadura fueron unos monstruos. Engendros como el Frankenstein que servía de extraordinaria metáfora a Víctor Erice en su inmensa El espíritu de la colmena (1973), que reflejaba el miedo de una sociedad empobrecida y desgarrada por la guerra. Fascinante y hermosa, es una de las más grandes películas del cine español, que se mereció la Concha de Oro en el Festival de San Sebastián y que encumbró a su creador para siempre. Fernando, el padre apicultor que pasaba las noches escribiendo un pasaje de La vida de las abejas , de Maurice Maeterlinck -que describía "ese espíritu todopoderoso, enigmático y paradójico al que las abejas parecen obedecer, y que la razón de los hombres jamás ha llegado a comprender"-, estaba en manos del portentoso Fernando Fernán-Gómez, que volvería a enriquecer con su trabajo otras películas sobre la guerra y la dictadura. Fernando Fernán-Gómez "Si conseguimos que una generación crezca libre en España, nadie les podrá arrancar nunca la libertad, nadie les podrá robar ese tesoro", decía el maestro Don Gregorio (Fernán-Gómez) en La lengua de las mariposas , una película hermosa, ambientada en un pueblo de Galicia en el invierno del 36, y en la que se reunieron unos cuantos nombres ilustres. Adaptación de un cuento del libro ¿Qué me quieres amor? de Manuel Rivas, el guionista fue Rafael Azcona (ganador del Goya por este trabajo), José Luis Cuerda dirigía, Javier Salmones hizo la fotografía y Alejandro Amenábar firmó la banda sonora. "He hecho una película sobre la libertad, la dignidad y la supervivencia", dijo Cuerda en una presentación de la película, una historia que rendía homenaje a las maestras y maestros de la II República, represaliados brutalmente por el franquismo, y con la que denunciaba el rencor, el miedo y el enfrentamiento que la guerra había instalado en España. Era también Fernando Fernán-Gómez el protagonista de Vida en sombras (1948), película de Llorenç Llobet-Gràcia, que fue censurada y que se recuperó y restauró en 2012, y en la que el actor daba vida a un fotógrafo y operador de cámara que, al estallar el conflicto, se convertía en reportero de guerra. Una película extraordinaria, olvidada durante demasiados años. Y, por supuesto, Fernán-Gómez era en Mambrú se fue a la guerra (1986), dirigida por él mismo, Emiliano, el ‘topo’ que, tras 40 años escondido en el sótano de su casa, a la muerte de Franco seguí oculto para que su mujer siguiera cobrando la pensión. Escrita por él también, aunque para el teatro, Las bicicletas son para el verano es otro título a recordar. Dirigida por Jaime Chávarri, esta adaptación estaba protagonizada por Amparo Soler Leal, Agustín González, Victoria Abril y Gabino Diego, y en ella se contaba una historia que arrancaba al mismo tiempo que la guerra y que mostraba las miserias de ésta a través de lo cotidiano en la vida de una familia, de la criada y de los vecinos del edificio. Fantástico y comedia El mexicano Guillermo del Toro conquistó nada menos que tres Oscar con El laberinto del fauno (2006), una película de género fantástico, ambientada en 1944, en plena posguerra, que exhibía la aberración del franquismo y que, además del reconocimiento en Hollywood, ganó siete Goyas, tres premios de la Academia de Cine Británica, nueve premios Ariel y unos cuantos reconocimientos más. Para muchos, es la mejor película del director. Geniales Carmela y Paulino (Carmen Maura y Andrés Pajares), los cómicos de ¡Ay, Carmela! (1990), de Carlos Saura, con guion escrito junto a Azcona sobre una obra de Sanchís Sinisterra. Cargada también de galardones (13 premios Goya), es una conmovedora, aunque amarga, comedia. Y unas risas menos ásperas eran las que despertaba Luis García Berlanga con La vaquilla (1985), también con guion de Azcona, y protagonizada por Alfredo Landa, y en la que unos soldados republicanos decidían robar la vaquilla a un pueblo vecino y fastidiarles la corrida de la fiesta. Agustí Villaronga exploró, esta vez muy lejos de la comedia, la conciencia moral de la España de la posguerra en la estupenda Pa negre (2010), adaptación de la novela de Emili Teixidor. Brigadas internacionales No han sido solo los creadores españoles los que han acudido al cine para contar la Guerra Civil. Algunos importantes títulos sobre estos años oscuros de la historia de España los han firmado cineastas extranjeros. El maestro Ken Loach es uno de ellos, que en 1995 estrenó Tierra y libertad , una historia protagonizada por un voluntario en las Brigadas Internacionales y una anarquista española, que compitió en Cannes, donde ganó el premio de la prensa internacional y el del Jurado Ecuménico. Preciosa y emotiva, es una celebración de la resistencia. "Ocupando cada callejuela llena de escombros como si ella misma hubiera hecho la guerra, el humo invadía metro por metro las posiciones republicanas. Los sitiadores estaban ahora alejados unos de otros: la mina había hecho saltar las posiciones más avanzadas de los fascistas, pero no los subterráneos", escribió André Malraux en la novela La esperanza. El escritor, que combatió en la Guerra Civil como aviador del ejército republicano, quiso también llevar al cine esta historia y lo hizo en Sierra de Teruel (1949). Codirigida junto a Boris Peskine, con guion de Antonio del Amo, Denis Marion, Peskine y Max Aub (que fue ayudante de dirección y traductor del guion al español), la película contaba un episodio de los inicios del conflicto, cuando uno de los aviones de una escuadrilla aérea de las Brigadas Internacionales fue derribado y cayó sobre en Valdelinares (Teruel). El rodaje se terminó en Francia, por la llegada de las tropas franquistas, y se estrenó en París. Franco la prohibió en España, donde no se pudo ver hasta 1978. Tal ves estas películas estén hoy en la lista negra de algunos herederos del franquismo, probablemente porque saben, como sabía David Carr (Ian Hart), el protagonista de la película de Loach, que "las revoluciones son contagiosas". fuente https://www.publico.es/culturas/cine-tv/cine-arma-olvidar-peliculas-sobre-guerra-civil-derecha-quiere-ver.html
- Sirat y las zonas temporalmente autónomas
En la película de Olivier Laxe prevalece el relato sobre la deserción del mundo que una mirada a la propia creación de la comunidad que surge en torno a las raves. Richard Crowbar 5 JUL 2025 En 1991 un tipo llamado Hakim Bey escribía el texto Zona temporalmente autónoma, también conocido por su acrónimo en ingles TAZ. Este texto fue una especie de revelación para toda una generación de militantes; de repente apareció en nuestras manos y encontramos otro anclaje teórico sobre el que sostener nuestra precaria práctica autónoma de los centros sociales madrileños de finales de los 90 y principios de los 2000. Era un texto que criticaba la concepción clásica de la Revolución, que espera a las condiciones objetivas, para abrazar la rebelión, la revuelta, un texto que explicaba a la perfección aquello de “si no ahora cuándo; si no tú, quién”. Son muchas las prácticas y lecturas que se han conectado con el texto de Bey. Algunas lo nombran como el padre de hacktivismo, otras lo vinculan con los centros sociales autogestionados, con los espacios urbanos vacíos y puestos a disposición del común como valor de uso, con los reclaim the streets, y también con las raves. Evidentemente, se trata de raves en su versión original, eso es autogestionada, clandestina y libre; no en vano existe un concepto inglés para diferenciar a las raves comerciales de las autogestionadas: freeparty. Muchos años después de ese texto, de esas prácticas, mi conexión emocional con aquellas comunidades raveras y travellers me empujaba a ver Sirat, a pesar de todas las precauciones (quizá prejuicios) sobre el ego de su director, Óliver Laxe. La película toma como referencia las comunidades raveras pero rápidamente se torna en una road movie en la que lo que se pone encima de la mesa es más el relato sobre la deserción que sobre la propia creación de la comunidad. En una de las escenas de Sirat el chaval pregunta a uno de los raveros si tiene familia, si la echa de menos, y él le responde que sí tiene familia pero que no tiene contacto con ella y que realmente su familia son las personas que forman parte de la comunidad ravera, algo que pone de manifiesto el debate de la importancia de la familia elegida frente a la familia de sangre. Si bien la película abre un campo de sentido respecto a otras comunidades y familias posibles, da la sensación de que no termina por explorarlo en profundidad A este respecto podemos leer en TAZ: “La familia nuclear se convierte cada vez más en una trampa, en un desagüe cultural, en una secreta y neurótica implosión de átomos estallados, y la contraestrategia obvia que inmediatamente emerge desde el mismo inconsciente pasa por el redescubrimiento de la —a la vez más arcaica y postindustrial— posibilidad de la banda”. Sin duda esta apuesta de Bey parece una reflexión más que interesante respecto a cómo transformar el concepto de familia en la época en la que nos ha tocado vivir, en la que las estructuras e instituciones tradicionales están en crisis. Una reflexión muy apropiada respecto a la guerra cultural en torno al concepto de familia que se libra y para la que las izquierdas parecen no tener muchas respuestas. El editor y pensador Amador Fernández Savater ha publicado un post en Instagram en el que en pocas líneas hace un interesante análisis de la metáfora que dibuja la película. En las ideas de Fernández Savater resuena el texto de Bey, la ausencia de mapas, la solidaridad, el éxodo… Sin embargo, en la película esa comunidad que deserta de la realidad y del sistema para crear una TAZ brilla por su ausencia o, en el mejor de los casos, solo vemos una ínfima parte de ésta. De este modo, si bien la película abre un campo de sentido respecto a otras comunidades y familias posibles, da la sensación de que no termina por explorarlo en profundidad. Las zonas temporalmente autónomas abren no sólo un nuevo lugar sino un nuevo tiempo, un tiempo que se basa en lo cotidiano, en el aquí y ahora. No son una utopía, lo que está por suceder, sino una pantopía, lo que está sucediendo de forma simultánea en muchos lugares. En palabras de Bey “no puede ser utópico en el sentido efectivo del término, de ‘no lugar’, el lugar sin lugar. Las TAZ son y están siempre en algún sitio”. Añade Hakim Bey en su texto que: “La Zona Temporalmente Autónoma es una forma de sublevación que no atenta directamente contra el Estado, [es] una operación guerrillera que libera un área —de tierra, de tiempo, de imaginación— y entonces se autodisuelve para reconstruirse en cualquier otro lugar o tiempo, antes de que el Estado pueda aplastarla” y esto justamente es lo que configuran las comunidades raveras. Seguramente el mayor límite de las TAZ y paradójicamente su mayor potencia, sea la de su imposibilidad de crear estructuras replicables socialmente, esto es, al alcance de cualquiera. Las comunidades raveras también esconden muchas sombras. No obstante, no creo que nos podamos quedar con la lectura banal de que esas comunidades son solo una huida tan hedonista como nihilista y autodestructiva, pues en efectivamente generan espacios-tiempos con una potencia increíble que, pese a no ser replicables socialmente como alternativas al sistema, sí son capaces de generar impactos vitales con la potencia de marcar un antes y un después. Los cuerpos atravesados por la autogestión reconocen que nuestras vidas se pueden organizar de otra manera. Y creo que no es poca la gente que ha llegado a ese reconocimiento, tanto corporal como mental, por primera vez en una rave, que ha comprendido que la única forma de construir un afuera es desertando, aun a sabiendas de los enormes riesgos que eso comporta. Esa es la moraleja conservadora de la película, que termina por plantear que ese afuera no existe. Sirat afirma, de forma negativa, que quien osa trascender los límites de lo posible termina muerto, mutilado, o completamente descorazonado, sin ningún tipo de horizonte medianamente optimista en el que podamos decir el tan de moda “ hope prevails ” —la esperanza prevalece. Sin embargo, como podemos ver en la camiseta de uno de los personajes, al fin y al cabo, estamos en un Freak Show en el que seguramente abrazar la desviación sea la única salida digna que nos queda ante un final del mundo que empezó hace mucho tiempo, y es que como dice Bey: “Como la fiesta, la revuelta no puede ocurrir cada día —de otra forma no sería extraordinaria. Pero tales momentos de intensidad dan forma y sentido a la totalidad de una vida. El chamán retornará —no puedes permanecer a tope siempre—, pero todo habrá cambiado, una diferencia se ha instaurado”.
- Trump no ha inventado nada o ¿qué hacemos frente al mundo-frontera?
Así opera la frontera: deshumaniza a las personas migrantes, abre así las puertas a una deshumanización que acaba despojando de dignidad a cualquiera que se considere problemático o sobrante. Sarah Babiker 7 FEB 2025 06:00 En una tarde de invierno de Madrid mi madre y yo estamos ante un cine. Se nos acerca una mujer que parece no estar bien. Nos pregunta qué películas ponen en la cartelera, pero parece una excusa para empezar una conversación cualquiera. En seguida me pregunta que de dónde soy. “Somos de aquí”, decimos madre e hija. Pero la mujer me mira a mí: “ah, pensaba que no eras de aquí… Es que ahora con esta invasión”. “¿Qué invasión?, ¿la de racistas?”, contestamos casi al unísono. La mujer quiere quedarse a discutir, pero nosotras no tenemos ganas. Un pedazo de frontera se nos ha clavado en el ánimo. A lomos de la promesa de frenar la invasión de inmigrantes y drogas, Trump llegó por segunda vez a la presidencia de Estados Unidos el pasado 20 de enero. En un artículo publicado en Politico este 2 de febrero, se analiza cómo el mandatario ha puesto su tan anunciada deportación masiva en el centro de su comunicación política. El plan en sí ni siquiera ha empezado, explica la publicación estadounidense, las detenciones en frontera y las deportaciones están al nivel de las que en otros momentos se han dado con Biden o con Obama. Pero Trump y su gobierno promueven otra imagen: detienen a gente a quien tienen que liberar después, porque no hay recursos donde mantenerlos retenidos o porque no tienen ningún tipo de antecedente. En las ruedas de prensa donde explican cómo avanza su agenda anti personas migrantes, reciclan los carteles que usaron ya en campaña, donde exhibían imágenes de convictos migrantes para alimentar la narrativa de que están haciendo el trabajo: limpiar el país de inmigrantes ilegales delincuentes, esa amalgama que se esfuerzan en solidificar en la mente de la gente. Si sobredimensionan el alcance de su programa es porque Trump ha vendido que dará unos servicios a sus votantes y tiene que cumplir. Este es el encargo: echar a millones de personas del país, ser todo lo cruel que sea necesario. Eso es lo que le piden tantos de sus conciudadanos, gente que claramente no está bien, y repite “invasión” como un mantra, personas aparentemente funcionales que se conceden ser crueles en nombre de la autodefensa, porque detrás de la persecución al otro siempre hay un autorrelato de victimización: tenemos que protegernos, la gente de afuera está jodiendo nuestro país, nos han traído el crimen y las drogas. Para cubrir —cuan CEO eficiente de la empresa-país que ahora dirige— resultados, al menos en su dimensión cuantitativa, Trump va a tener que detener y deportar a mucha gente que no tiene antecedentes policiales. Se trata de llegar a los números, gestionar con éxito el proyecto. Esto no lo ha inventado Trump, en 2009, bajo el mandato de un ministro de interior del PSOE, Rubalcaba, se reveló que algunas comisarías de Madrid ponían unos cupos mínimos de detención de personas migrantes en situación irregular, incentivando así las paradas por perfil racial. En aquel momento aquello fue un escándalo, ya nada escandaliza. Por si con la construcción machacona del significante inmigrante-ilegal-delincuente no bastara, la secretaria de prensa del gobierno Trump, Karoline Leavitt, ya afirmaba la semana pasada que, en realidad, toda persona migrante que haya cruzado la frontera ilegalmente puede ser considerado un criminal, y por tanto, carne de deportación. Así, de poner el punto de mira en las personas migrantes que hayan cometido crímenes de gravedad, se pasa a aquellas que hayan cometido delitos más leves y, por último, a cualquier persona que haya atravesado la frontera sin los permisos requeridos. Esto tampoco se lo ha inventado el gobierno estadounidense, es la misma tesis que viene defendiendo Vox desde hace años, y que llevo en forma de moción al Congreso sin éxito el pasado otoño. Tampoco es necesario que desde la Casa Blanca se esfuercen demasiado para que todo el mundo acabe identificando el no tener papeles con ser un delincuente. A la gran mayoría de su electorado la cosa le da un poco igual: según una encuesta publicada la última semana de enero, señalada por el mismo artículo de Politico , el 44% de los y las estadounidenses están a favor de la deportación masiva de personas que hayan cometido crímenes y el 39% a favor de la deportación de todas las personas migrantes en situación irregular. Solo un cinco por ciento parece, entonces, preocuparse por el matiz. Las personas que contestaron a este sondeo presentaban reparos a la deportación sobre todo en tres casos: si se separa a familias (lo que no se sabe es si en este caso prefieren la no deportación o que se vayan todos juntos), si las personas migrantes están casadas o tienen hijos estadounidenses (es decir, si son de los “nuestros”), o si son necesarios en determinados ámbitos laborales (si “nos” sirven para algo). El cuerpo-frontera Siendo el desplazamiento de seres humanos, junto al cambio climático, una de las cuestiones fundamentales de nuestra época, desde las izquierdas no ha habido una toma de conciencia a la altura, una mirada que sitúe a la persona desplazada, al refugiado, como la figura central de la lucha por la emancipación del siglo XXI, así como lo fue la clase trabajadora, el proletario, en el s. XIX. Esta reflexión la trae la escritora y traductora Marie Cosnay, en el prólogo del libro la danza de las luciérnagas (Katakrak, 2024), publicado por el sociólogo Ignacio Mendiola tras cuatro años observando la “geografía fronteriza” del Bidasoa. Esta frontera interna del espacio Schengen cuenta con sus propios espaldas mojadas, personas migrantes que tras haber sobrevivido a su travesía hasta territorio europeo se ven forzadas a encontrar grietas, pasadizos, en un nuevo e inesperado muro. El libro recoge cómo en 2020, tras la muerte de un sacerdote en manos de un joven migrante trastornado, Francia declaraba la emergencia terrorista ubicando controles en los puentes que unen Euskal Herria a un lado y otro del Bidasoa, el río que separa al estado español del francés. Aunque el Tribunal de Justicia de la Unión Europea dictaminó en 2022 que prolongar el control en esta frontera más allá de los seis meses excepcionales que permite Schengen era ilegal, Francia no lo tomó en cuenta. Ni Trump se ha inventado saltarse la legalidad cuando se trata de luchar contra los “ilegales”, ni Alemania suspender el espacio Schengen en sus fronteras bajo la excusa del terrorismo. El pasado mes Trump incluía a las bandas como organizaciones terroristas para deportar a sus miembros a campos de detención como el célebre Guantánamo. La fronterización de la política, o, como la llama Mendiola “la frontera como lo más reseñable de lo político” es una máquina apisonadora de garantías jurídicas o derechos humanos. En este mundo-frontera, hay quienes no tienen otra opción que moverse, por mucho que la sinfonía de principios de siglo excite la creación de muros y la caza de personas. “¿Cuál es el espacio de aquel a quien solo le queda perseverar en el pasar porque no puede volver atrás? Porque para algunas personas solo queda pasar. Seguir pasando”, apunta Mendiola en su libro. Ese es el quid de la cuestión de nuestros tiempos, y si no se responde a eso, no habrá respuesta para nada. Se puede acudir a la frontera real, la que se traza en los mapas, aquella en la que las personas buscan recovecos para seguir pasando aunque los “cuerpos-centinela” como los llama Mendiola en su libro, intenten siempre impedirlo. Pero “la frontera se expande”, en la persecución policial, en el discurso mediático, en las miradas desconfiadas de los vecinos, en la amenaza de deportación. La frontera ya gobierna el territorio, la llevan los “cuerpos-frontera” consigo. “Para el cuerpo frontera todo es frontera, la vivencia encarnada de una negación que le excluye de la dignidad”, afirma Mendiola. Bukele tampoco ha inventado nada Las personas migrantes no son solo un recurso político del que sacar rentabilidad en las campañas electorales, son también un recurso económico del que extraer beneficios. Lo sabe el conglomerado de la industria tecnológico-militar europeo o israelí, en gran expansión gracias al control de fronteras. Lo saben muchos países del Sur, que retienen personas migrantes a cambio de miles de millones de euros, a veces por complicidad, a veces como resultado de un burdo chantaje, a veces por las dos cocas. A Bukele sin embargo, no hay que chantajearle ni sugerirle, él mismo ha ofrecido su mega cárcel llamada Centro del Confinamiento del Terrorismo —ese gran Primark penitenciario, una maquila de la detención de personas— a su colega del Norte, a cambio de una módica tarifa. No es Estados Unidos precisamente ajeno al lucro penitenciario, una industria que mueve millones de dólares en el país. Pero en este caso, para optimizar el beneficio político del recurso persona migrante, la externalización no parece mala opción. ¿Acaso no ha sido externalizar y deslocalizar el ABC del neoliberalismo global? A este lado del Atlántico, la externalización hace tiempo que es una de las apuestas preferidas de la necropolítica. Sin embargo, Bukele, un creativo del fascismo de nuestros días, sí trae con su régimen penitenciario una innovación. Los centros penitenciarios son históricamente lugares de no derecho, pero los estados se afanaban al menos en dar una apariencia de legalidad, de respetar ciertos estándares, de abrazar el relato de que, ni aún convictas, las personas han de ser despojadas de su dignidad. Bukele supo captar con su olfato de CEO del futuro que la dignidad cotiza a la baja en estos tiempos, y hace campaña desde el desprecio a la vida de quienes considera que no merecen nada. Para tener lleno su centro de detención masiva y cumplir objetivos, su policía detiene vulnerando la legalidad, amalgamando a quienes han cometido delitos graves con aquellos (hombres jóvenes pobres) que podrían quizás cometerlos según sus prejuicios. Así como el equipo de Trump no para de hacer públicas imágenes de detenciones y deportaciones, su contraparte salvadoreña muestras fotos de sus presas continuamente, hacinadas, deshumanizadas. Ante la oferta de Bukele de recibir no solo a migrantes deportados de cualquier origen, sino también a convictos estadounidenses, Trump dijo hace unos días que no sabía si eso sería legal “lo estamos estudiando ahora mismo, pero podríamos llegar a acuerdos para sacar a esos animales de Estados Unidos”. Trump, Bukele, la extrema derecha europea, los sionistas, no inventan, alardean de aquello que antes se intentaba ocultar, lo amplifican. Cuando el status quo neoliberal y racista alardea, muestra su cara fascista sin circunloquios. Así opera la frontera: deshumaniza a las personas migrantes, abre las puertas a una deshumanización que acaba despojando de dignidad a cualquiera que se considere problemático o sobrante. Los Trumps del mundo, pero también los Biden, las Von der Leyen, sacrifican al cuerpo-frontera en el altar de un futuro para “los nuestros”. Pero, como decía Cosnay, las izquierdas no son capaces de ver a ese cuerpo-frontera, a las personas migrantes, como el centro de todas nuestras luchas. Urge, por tanto, defiende Mendiola en su libro, sentir vergüenza por el sufrimiento que, en nombre de ese “nosotros”, se infringe sobre los cuerpos-frontera, enarbolar una “hospitalidad incondicional”. “El espacio se abre desde una exigencia ética que deviene irrenunciable: hay un derecho a venir, a moverse, a quedarse”, explica. Y el futuro se cierra, replico yo, si no entendemos que confrontar este mundo-frontera es la única forma de evitar que el tiempo que se nos viene, tenga la forma histórica de un callejón sin salida. Fuente https://www.elsaltodiario.com/analisis/trump-no-ha-inventando-nada-hacemos-frente-al-mundo-frontera
- Trump compromete 60 años de ‘paz americana’ con el cierre de la USAID y la ayuda al exterior
El Gobierno de EE UU congela toda la ayuda humanitaria e interviene la USAID, la mayor agencia global de cooperación internacional, a la que acusa de ser un refugio de “lunáticos radicales”. Miembros de la Guardia Costera de Estados Unidos entregando paquetes de la Agencia de Cooperación Internacional para el Desarrollo. WIKIMEDIA COMMONS Martín Cúneo @MartinCuneo78 @ martincuneo.bsky.social 4 FEB 2025 12:40 El presidente de Estados Unidos, Donald Trump , ha desmontado seis décadas de política de cooperación internacional en poco más de una semana. El 20 de enero, congelaba por 90 días casi toda la ayuda exterior y el 3 de febrero anunciaba el cierre de la Agencia de Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID), la mayor agencia estatal de cooperación del mundo y uno de los pilares del llamado “soft power” de la principal potencia mundial. Desde el lunes, las oficinas y las cuentas en redes sociales de la USAID permanecen cerradas. Sus trabajadores han recibido por correo electrónico la orden de no acudir a las oficinas. El propio secretario de Estado, Marco Rubio, asumía las funciones de interventor de la agencia, una decisión orientada, según la prensa estadounidense, a un posible trasvase de funciones a este departamento. Elon Musk, impulsor del cierre de la USAID, definía esta agencia en un mensaje en redes como “un nido de víboras marxistas de la izquierda radical” El principal impulsor del cierre de la USAID es el milmillonario Elon Musk , recientemente ungido como secretario del Departamento de Eficiencia Gubernamental (DOGE), que calificó la agencia como un “cesto lleno de gusanos sin ninguna manzana”. El dueño de X definía la USAID en un mensaje previo en esta red social como “un nido de víboras marxistas de la izquierda radical”. El propio Trump, que ha dado señales contradictorias sobre el futuro de la agencia, ha calificado el objetivo de la USAID como “bueno” aunque esté lleno de “lunáticos radicales”. Rubio incidió en sus declaraciones que no se trata de una agencia independiente y que debe estar alineada con los intereses nacionales. Entre el poder blando y la ayuda humanitaria Desde su nacimiento en 1961, en tiempos de John F. Kennedy, la misión de la USAID ha sido acompañar la política exterior de Washington con programas de alimentos, salud, educación, infraestructuras, seguridad, capacitación o erradicación de cultivos ilícitos. De los 43.000 millones de dólares que distribuyó en todo el mundo la USAID en 2023, el 40% (unos 16.000 millones) se dirigió a Ucrania , en temas de “apoyo macroeconómico”, según el portal de asistencia externa del Gobierno de Estados Unidos. Otros 3.300 millones de dólares de la USAID terminaron en Israel y otros 1.500 millones en Egipto, otro aliado en la región. Precisamente estos últimos dos países son de los pocos que se han salvado de la congelación de las ayudas. El futuro de la cooperación con el resto de destinatarios, incluida Ucrania, está en suspenso desde el día en que llegó Trump al poder. Las críticas a la USAID por servir a los intereses de Estados Unidos y por sus vínculos con los servicios de inteligencia hicieron que la agencia fuera expulsada de Ecuador y Bolivia en 2013. En los años 90, la USAID apoyó el programa de Alberto Fujimori que esterilizó a decenas de miles de mujeres pobres e indígenas en Perú, una práctica que también impulsaron en Bolivia los Cuerpos de Paz de Estados Unidos en los años 60. Y no hay que remontarse tan lejos. Venezuela ha denunciado recientemente a esta organización por estar detrás de la financiación de la primarias del partido opositor Plataforma Unitaria Democrática, de Edmundo González Urrutia y Corina Machado. “Lejos de hacer que EE UU sea más seguro, fuerte y próspero, la suspensión de la financiación socava los intereses fundamentales de EE UU en una medida difícil de comprender”, critican desde WOLA Pese a que Trump aclaró unos días después que no se cortarían las ayudas que “salvan vidas”, centenares de organizaciones que reciben financiación de la USAID para sus programas de salud o alimentos han tenido que suspender sus operaciones o aceptar la incertidumbre sobre el futuro de su trabajo sobre el terreno. Para muchas ONG, es cuestión de días o semanas que los fondos con los que disponen se acaben. Y ha quedado claro, tras la decisión del 20 de enero, que no van a llegar más, al menos en tres meses. Según ProPublica , una “sala de prensa sin fines de lucro que investiga los abusos de poder”, las ONG financiadas por EE UU alrededor del mundo se han visto obligadas a detener por completo sus operaciones, a rechazar pacientes y despedir personal. A pesar del anuncio de Trump de que habría excepciones en el fin de las ayudas, no se ha producido ninguna contraorden que anule la suspensión de los fondos ni las ONG saben cómo pedir esa exención. Para esta web, se trata del “cambio más importante y de mayor alcance en la política humanitaria estadounidense desde el Plan Marshall para reconstruir Europa después de la II Guerra Mundial”. Desde el Gobierno hablan de una suspensión de 90 días en la ayuda exterior. En un comunicado emitido el pasado 29 de enero afirmaban que ya estaba dando resultados: “Estamos erradicando el despilfarro. Estamos bloqueando los programas progresistas. Y estamos exponiendo actividades que van en contra de nuestros intereses nacionales. Nada de esto sería posible si estos programas permanecieran en piloto automático”. Un regalo para los enemigos de EE UU Las consecuencias de la congelación de la ayuda exterior, según la Coordinadora española de Organizaciones para el Desarrollo, pueden ser “ nefastas para millones de personas en situaciones muy extremas”. La decisión de Trump, critican, atenta contra los acuerdos asumidos en el marco de Naciones Unidas por el que los países más ricos se comprometen a aportar la financiación necesaria “para luchar contra la pobreza y el aumento de las desigualdades”. Desde esta coordinadora de ONG advierten que la misma dinámica de recorte de la cooperación internacional también se está dando en España, donde las partidas destinadas a la ayuda al desarrollo están cayendo “de manera muy preocupante” en algunas comunidades autónomas y ayuntamientos. Desde la Coordinadora de ONG para el Desarrollo advierten que la misma dinámica se está dando en España, donde las partidas de ayuda al desarrollo están cayendo en “de manera muy preocupante” La Oficina en Washington para Asuntos Latinoamericanos ( WOLA , por sus siglas en inglés) apunta que tras la orden ejecutiva del 20 de enero han quedado en suspenso más de 2.000 millones de dólares destinados a países latinoamericanos y del Caribe. La cancelación, matizan, va más allá de los “esfuerzos de desarrollo y derechos humanos” y afecta de lleno a programas que WOLA ha “criticado históricamente”. En concreto, esta organización de derechos humanos independiente se refiere a ayudas militares y policiales, programas de capacitación y la erradicación de drogas. “Lejos de hacer que Estados Unidos sea más seguro, fuerte y próspero, la suspensión de la financiación y la incertidumbre sobre los fondos futuros socavan los intereses fundamentales de Estados Unidos en una medida difícil de comprender”, critican. Bajo la perspectiva de WOLA, el recorte de ayuda humanitaria a los países de América Latina y el Caribe debilitan los esfuerzos “para abordar las razones por las que millones de personas” migran hacia el Norte huyendo de conflictos armados, la narcoviolencia, la pobreza y la inseguridad. Y no se trata solo de cuestiones humanitarias. Para WOLA, la congelación de la ayuda es “un regalo exquisitamente envuelto para los adversarios regionales de los Estados Unidos, desde dictadores hasta narcotraficantes, pasando por traficantes de seres humanos y rivales de gran potencia como China”. Polémica por el procedimiento La suspensión de la ayuda exterior y los planes de cerrar USAID no solo han enfrentado críticas por la intención de terminar con uno de los pilares de la intervención de Estados Unidos en el exterior y por las consecuencias humanitarias directas de esta decisión. La forma en la que se ha presentado el plan también ha despertado una ola de críticas ya que desafía el orden constitucional de Estados Unidos. En este país, la apertura y cierre de agencias estatales, como es el caso de la USAID, dependen del Congreso y no de la Casa Blanca. Según el analista Steve Vladeck, en la CNN , la decisión de cerrar este departamento sin contar con el Congreso supone un movimiento sin precedentes por parte de un presidente que, desde el 20 de enero, ha estado poniendo a prueba los límites de su cargo. “Nunca hemos visto a un presidente intentar destruir básicamente una agencia que el Congreso ha defendido”, señaló. El escándalo volvió a estar relacionado con Elon Musk, después de que dos altos funcionarios de seguridad de la USAID intentaran negarle el acceso a los sistemas de la agencia y a los datos de la plantilla. El pasado sábado, el personal de DOGE intentó entrar físicamente en la sede de la USAID en Washington. Ante la negativa del personal de seguridad al carecer de permisos para ello, los agente de Musk amenazaron con llamar a la policía. Los dos funcionarios de la USAID que intentaron frenar a los hombres de Musk han sido despedidos de sus puestos. Uno de ellos era el director general de seguridad de la agencia. Fuente https://www.elsaltodiario.com/estados-unidos/trump-compromete-60-anos-paz-americana-cierre-usaid-ayuda-al-exterior?utm_source=Mucho%20Trump,%20pocas%20nueces%20y%20otras%20noticias%20destacadas%20de%20la%20semana&utm_medium=email&utm_campaign=bol1061
- ¿Colombia se está desintegrando?
El episodio del podcast "¿Qué pasa en América Latina?" se centra en Colombia, especialmente en el departamento del Cauca. Exploramos la historia de la región, su riqueza natural y cultural, pero también su difícil situación socio-política. Durante nuestra conversación con el activista colombiano Emmanuel Rozental, abordamos temas como: ¿Cómo ha impactado la colonización en la Colombia contemporánea? ¿Por qué los pueblos indígenas y los activistas están en peligro? La presencia de bases militares de EE.UU. y sus consecuencias para la región. Los problemas relacionados con el narcotráfico y la corrupción política. ¿Qué papel desempeñan los pueblos indígenas en la defensa de sus derechos y territorios? Este episodio ofrece un análisis profundo sobre la difícil realidad de Colombia y la región de América Latina. Descubre por qué Colombia ha sido calificada como una "democracia genocida" y cómo las comunidades locales luchan por sobrevivir en medio de conflictos y la explotación corporativa. 🔔 Suscríbete al canal para estar al tanto de los próximos episodios sobre América Latina. 🎙️ El podcast también está disponible en Spotify, Instagram, TikTok El mapa es cortesía de ideaspaz.org : Geografía de las dinámicas de los grupos armados 00:00 La Historia de la Violencia en Colombia 09:59 Cauca: Un Territorio de Riquezas y Conflictos 19:58 Democracia Genocida y la Impunidad en Colombia 30:05 Luchas Indígenas y la Búsqueda de Autonomía 33:23 Guardianes del Territorio: La Identidad Kiwe tegna 38:12 Desafíos de la Paz: La Realidad Post-Acuerdo con las FARC 54:58 Colombia: Un Estado en Crisis y el Narcotráfico 01:01:10 Lecciones de las Comunidades Indígenas para el Futuro Si quieres unirte al equipo, escribe a migueledwardowicz@gmail.com . / que_pasa_en_latam / migueledwardowicz https://open.spotify.com/show/6QChFnj ...
- Glorificar lo quinqui para que nada cambie
A la vez que el género trap se hacía mainstream, lo quinqui se ha puesto de moda, dando una imagen romántica e idealizada de la pobreza. Layla Martínez 7 ABR 2019 06:24 A mediados de mayo de 2009, el Centre de Cultura Contemporània de Barcelona inauguraba una exposición llamada Quinquis de los ochenta. Cine, prensa y calle . La parte más moderna y cool de la cultura oficial daba así su bendición a un subgé nero cinematográfico que hasta entonces había denostado: solo tres años antes, Eloy de la Iglesia , el director más conocido del cine quinqui, había muerto en el olvido, arrinconado por una industria que le había impedido seguir trabajando a pesar de que varias de sus películas habían funcionado bien en taquilla. Sin embargo, la conversión de El Pico en una película de culto para los modernos de clase media no era un fenómeno aislado. Una buena parte de los productos culturales que se ofertan de forma masiva han sido creados en los márgenes, fuera de la industria y de los circuitos oficiales. Las clases medias que conforman los estratos académicos y culturales los seleccionan como objetos de estudio, desconectándolos de los contextos en los que fueron creados y rebajando así su carga reivindicativa o molesta. Después, la industria los convierte en objetos de consumo masivo, vaciándolos de sentido y conservando únicamente sus rasgos estéticos. Si el revival quinqui en forma de exposiciones, ciclos de cine, artículos en revistas especializadas y tesis doctorales de hace diez años puede entenderse como una absorción por parte de las clases medias, podemos preguntarnos si estamos viviendo ahora la siguiente fase: la venta masiva de lo quinqui, lo marginal y la vida de barrio. Riñoneras y turismo de clase A principios de 2017, los escaparates de las tiendas de lujo se llenaron de un complemento que hasta entonces solo habíamos visto en los mercadillos: las riñoneras. Aquella prenda que todos asociábamos con los barrios de clase baja pasaba a ser un complemente de lujo que marcas como Gucci o Channel te vendían por 800 euros. Lo que antes se despreciaba como signo de pobreza y marginalidad se había convertido en un objeto deseable para las clases altas y en un símbolo de estatus. Después, marcas generalistas como Zara o H&M solo tenían que copiarlo y venderlo de forma masiva. Esto ya había sucedido antes con otras prendas, como las botas Dr. Martens o los pantalones cargo, pero ahora se enmarcaba e n un fenómeno más amplio. La industria de la moda no solo lanzaba una determinada prenda al mercado, sino que copiaba toda una estética que hasta entonces se había asociado con los barrios pobres. La riñonera se unía al chándal, la cadena de oro, las uñas postizas, el estampado de leopardo, las rayas de los ojos marcadas o las zapatillas de deporte. La estética que se asociaba con los chavales de barrio se había convertido en la última moda. Esta moda se producía de forma paralela a la entrada en el mainstream del trap, que hasta entonces había sido profundamente marginal. En cierta manera eso ya había pasado antes con el rap, pero el tono menos reivindicativo del primero lo hacía más fácilmente asimilable. Esta consolidación del trap hizo conocidos a artistas que sí procedían de los barrios pobres donde había surgido el género, como Young Beef, pero también contribuyó a un fenómeno más problemático: la romantización e idealización de la marginalidad. Fenómenos como la pequeña delincuencia, los trabajos de la economía sumergida o el tráfico de drogas son presentados únicamente en sus facetas estéticas, pero no se abordan las causas de que se produzcan ni se tienen en cuenta los problemas que llevan asociados. Las revistas de tendencias copian la ropa de los chavales de barrio pero no hablan de por qué en el extrarradio la tasa de abandono escolar es mayor, la esperanza de vida más baja y las calles están llenas de casas de apuestas. El público del Primavera Sound corea canciones sobre pasar droga pero vive lejos de las infraviviendas donde se trafica. Esta idealización genera además un fenómeno de turismo de clase: personas que pertenecen a clases medias y altas copian la forma de hablar y vestir que asocian con la clase baja mientras dura la moda, como el que se viste con chilaba mientras está de vacaciones en Marruecos. Así, esta visión romantizada tiene también un componente clasista, porque implica una visión uniforme y estereotipada de las personas que habitan estos barrios: comportarse como alguien de barrio es ponerse chándal, hablar en jerga y fumar hachís, no parar el desahucio de tu vecino o ayudar a organizar la liguilla de fútbol. Hace unos meses, Elvira, integrante del grupo de rap La Ira decía en su cuenta de Twitter que le daba vergüenza ajena la gente que se disfrazaba de quinqui porque quien había vivido eso sabía que la realidad tenía mucho más que ver con el enganche a la droga, los problemas con la justicia y la miseria. “La romantización no es más que un mecanismo muy habit ual del propio sistema para desvalorizar la gravedad de lo que realmente es un problema social, sobre el que no se invierte suficiente tiempo, dinero y esfuerzo para su resolución”, me dicen las Ira cuando les escribo para hablar del tema. “Lo que se convierta en moda, deja de ser reivindicativo. Al romantizarse la idea del chaval/chavala pobre, consumidor/a e incluso delincuente, se observa que deja de ser un problema para ser un personaje, que a su vez genera dinero porque se convierte en icono de la juventud. Se convierte en producto, y eso es lo que la industria necesita. Por supuesto, quien ha vivido en sus carnes y en su familia las nefastas consecuencias de esto, toma verdadera conciencia social y política de ello, y no necesita jugar a ser pobre o drogadicto o delincuente”. Este análisis también lo comparte Nega , de Los Chikos del Maíz, que en el libro que escribió con Arantxa Tirado ya denunciaba la romantización de lo quinqui: “Toda esa glorificación de lo kinki, del lumpen, de lo macarra... no hace más que legitimar el orden actual de las cosas. El que de verdad ha estado abajo quiere salir, no perpetuar su condición y ser un tirado toda su vida. Además, todos estos discursos que glorifican el tráfico de drogas y el lumpen tienen una profunda raíz neoliberal e individualista, consumista: yo a lo mío y el resto que se joda. Cuando en realidad se trata de buscar salidas colectivas, de organizarse colectivamente, de ser solidario. Cuando hay palizas por droga o la gente va al talego supongo que tiene menos gracia, pero generalmente esa peña que lo glorifica está lo suficientemente lejos de los meollos como para que les toque de cerca”. Pregunto también a Miguel Ángel Ortiz, autor de La inmensa minoría , una de las novelas que mejor han reflejado la vida en un barrio periférico en los últimos años, cuál cree que son las causas de este fenómeno: “El capitalismo se ha apropiado de los valores que desde siempre habían venido caracterizando a la clase trabajadora, para quitarles su sentido y llevárselos a su propio terreno. La historia del triunfador que sale del barrio, sin nada, buscando ese sueño americano que consiste en escalar peldaños de clase social hasta alcanzar la gloria y el triunfo se ha instalado en nuestra sociedad. Esas historias, en vez de lanzar un mensaje contra la injusticia del sistema, de alguna manera terminan apoyándolo, dándole la razón. Por eso es tan peligroso romantizar este mensaje. Es verdad que unos pocos consiguen alcanzar ese sueño, pero hay millones que se quedan por el camino”. Contar las propias historias A las visiones idealizadas del barrio que vende el mercado se pueden oponer productos culturales creados en esos mismos lugares, por la gente que los habita. Frente al acercamiento puramente estético de Bad Gyal o Tangana, encontramos artistas con una visión mucho más compleja y politizada, para los que el barrio no es una simple moda que da portadas en las revistas de tendencias: “Somos de los barrios donde no limpian las calles/ donde no van a la uni los chavales”, canta Tribade. Es el caso también de libros como Autobiografía de Manuel Martínez , en el que el escritor Eduard o Romero reconstruyó la biografía de uno de esos chavales sacudidos por la heroína y la delincuencia en los años ochenta. Contado en primera persona a través de una serie de entrevistas, el libro habla de la pobreza, las entradas y salidas de la cárcel, el maltrato y el deterioro que supone la prisión, pero también de las luchas en la COPEL , la solidaridad y la lealtad. La historia de Manuel es autobiográfica, pero en ella hay también una radiografía de las condiciones sociales, económicas y políticas que condicionan las vidas de la gente de clase baja. Cuando Manuel habla de sí mismo, habla también de la gente que habita nuestros barrios, de todos nosotros. En esta misma línea se encuentran novelas como Prosperidad (Carlos Herrero,2007), La trabajadora (Elvira Navarro, 2014) , Cosas vivas (Munir Hachemi, 2018), La balada del Pitbull (Pablo Rivero, 2002) o La inmensa minoría (Miguel Ángel Ortiz, 2016), de la que hemos hablado antes. Historias en las que no cabe la romantización de la vida de barrio pero tampoco su estigmatización y en la que las historias personales se muestran siempre como una parte de procesos sociales más amplios. Vidas complejas que no pueden ser reducidas a estereotipos ni caben en un único molde. “Solamente confrontando las dos partes, la positiva y la negativa, se sacan verdaderas conclusiones, se extrae lo que realmente merece la pena. El barrio puede tener la lacra de las drogas; pero en toda moneda conviven dos caras, y es una de las tareas del escritor preguntarse por qué están allí o por qué solo se cuenta que están allí cuando en realidad las hay en todos los barrios de la ciudad, incluyendo los de mayor poder adquisitivo”, dice Miguel Ángel. “La cultura, la sensibilidad artística, la conciencia de izquierdas, renegar de la ostentación consumista, el feminismo, etc se han convertido en tabú si vienes de abajo: no es lo que se espera de ti. Si eres de abajo tienes que actuar como a nosotros —la clase media— nos gusta que sean los de abajo: lleno de estereotipos y topicazos negativos que únicamente embrutecen a la persona. Cuando el pobre no actúa como el rico espera, se siente amenazado. Y una cosa es que la revista de tendencias de turno comente (con la mirada del zoológico) la vida del pobre y genere contenido. Otra cosa es que el pobre tenga conciencia de sí mismo. Por eso Bad Gyal gusta mucho más en este tipo de revistas que Tribade. No hay nada que moleste más a un rico que un pobre que no lo parece”, dice Nega. La industria copia la estética que se asocia con el barrio, pero su mirada no deja de ser clasista. Las riñoneras están bien mientras dura la moda, pero solo si quien la lleva no la ha comprado en un mercadillo. Películas del género Quinqui Cinekinki.es
- Mauricio Valencia: “La historia de Sinaltrainal en Colombia está marcada por despidos y asesinatos”
Mauricio Valencia es presidente de la sección Bugalagrande-Valle de Sinaltrainal, el sindicato de la industria alimentaria, en huelga desde el 2 de abril contra Nestlé en Colombia. Desde 1989, 39 personas trabajadoras vinculadas al sindicato colombiano Sinaltrainal han sido asesinadas. Tras la huelga iniciada por el Sindicato Nacional de Trabajadores del Sistema Agroalimentario (Sinaltrainal) el 2 de abril ante la negativa de Nestlé Colombia S.A. de negociar el pliego de peticiones p resentado por las y los trabajadores de la filial de Bugalagrande (Valle del Cauca), Nestlé ha respondido con diversas represalias, según denuncia Sinaltrainal, entre ellas, el despido de siete integrantes del sindicato, así como la intimidación y amenaza de despido de otras personas trabajadoras y sindicalistas. El conflicto laboral en Nestlé no es un hecho aislado. La historia de represión sindical que se despliega en Bugalagrande es una expresión paradigmática de la matriz bélica estatal colombiana para responder ante los conflictos sociales. Un entramado entre empresas transnacionales y grupos paramilitares que atraviesa este país desde la Masacre de las Bananeras de 1928 en los campos de la United Fruit Company (hoy Chiquita Brands International). Tras acompañar la “carpa de resistencia” instalada frente a la fábrica de Nestlé en Bugalagrande, y en el marco de la Caravana Humanitaria , c onversamos con Mauricio Valencia, presidente de la sección Bugalagrande-Valle de Sinaltrainal, sobre su historia de lucha, las prácticas de la empresa transnacional y el conflicto laboral actual. La lucha sindical en Colombia ha pasado por varios periodos históricos. ¿Cómo ha ido insertándose Sinaltrainal en esta trayectoria? Podríamos mencionar primeramente el periodo del sindicalismo heroico. Este se dio en un contexto de fuerte agresividad hacia los obreros en el país, quienes, en su mayoría, venían de las fincas, de colectivos campesinos o de pequeñas urbes y barrios rurales. Estos obreros conformaron el movimiento obrero y sindical hacia los años 40, cuando comenzaron a desarrollarse regulaciones como el Código Sustantivo del Trabajo. Al mismo tiempo, aparecieron organismos internacionales con regulaciones que, en lugar de ampliar las posibilidades de las organizaciones de trabajadores, comenzaron a restringir sus derechos. Posteriormente, surgió el sindicalismo independiente y clasista, que representó otro periodo importante en la historia del movimiento sindical. Este modelo de sindicalismo fue ganando fuerza a medida que el neoliberalismo, con su estrategia de eliminar derechos como el de huelga, la negociación colectiva e incluso el derecho a organizarse, fue imponiéndose. En ese contexto, la lucha de Sinaltrainal se ha visto restringida, especialmente en lo que respecta al derecho de asociación y libertad sindical. La persecución ha sido constante, desarrollada por la burguesía a través del poder estatal, el Ministerio del Trabajo y las altas cortes, como la Corte Suprema de Justicia y la Corte Constitucional. Este aparato ha ido reduciendo la capacidad de respuesta de los sindicatos ante las estrategias de las corporaciones internacionales para debilitar las organizaciones sindicales. Un ejemplo de esto fue la operación de intervención en EMCALI [ Empresas Municipales de Cali, en el año 2000], ejecutada desde el Estado, en la que se desmanteló la junta directiva sindical que lideraba la lucha y se impuso una junta directiva patronal. Esto es lo que hemos estado discutiendo y luchando dentro del sindicato, para mantener una disciplina colectiva en términos de concepción de la lucha, desarrollando la política con la que fue elegida Sinaltrainal. Además, el sindicato no solo lucha por las reivindicaciones económicas de los obreros, sino también por los derechos sociales y políticos del pueblo. Desde los años 90 y las décadas posteriores, el movimiento obrero ha sido golpeado por la violencia paramilitar y por el endurecimiento de las leyes laborales En el pasado, hubo ventajas que permitieron que el sindicato se fortaleciera, con mejores derechos y condiciones laborales. Sin embargo, desde los años 90 y las décadas posteriores, el movimiento obrero ha sido golpeado por la violencia paramilitar y por el endurecimiento de las leyes laborales, como la Ley 50/90 la 100/93, la 789/02 y la 797/03 entre otras, que se convierten en herramientas legales restrictivas y la misma Constitución de 1991, que afectaron las pensiones, otros derechos laborales y la capacidad organizativa y de lucha de los sindicatos. El paro nacional del 28 de abril de 2021 y el estallido social que se desplegó durante tres meses podría considerarse el mayor levantamiento popular de la historia reciente de Colombia. ¿A qué respondían estas movilizaciones? ¿Cómo participó Sinaltrainal? El estallido social de 2021 fue el resultado de la acumulación de estos ataques. Sinaltrainal participó activamente, desarrollando escenarios de participación y agitación desde sus organizaciones para ayudar a la población a comprender los problemas y la manera de movilizarse políticamente. Sin embargo, después del estallido, el Estado, a través de las fiscalías y el aparato judicial, ha arremetido brutalmente contra los sindicalistas, con montajes judiciales y otros castigos por haber participado en las movilizaciones. Desde entonces, Sinaltrainal sigue luchando en un contexto de agresividad y represión estatal, en un país donde el poder sigue estando en manos de la burguesía y sus intereses se imponen por encima de los derechos de los trabajadores. Después del estallido de 2021, el Estado, a través de las fiscalías y el aparato judicial, ha arremetido brutalmente contra los sindicalistas, con montajes judiciales y otros castigos por haber participado en las movilizaciones En cuanto a la “política sistemática de prácticas genocidas ” q ue ustedes denuncian que ejecuta Nestlé contra Sinaltrainal desde 1982, ¿qué elementos podrían definirla? Desde que Sinaltrainal nació como sindicato nacional de la industria alimentaria —y posteriormente en el sistema agroalimentario— Nestlé ha lanzado un ataque profundo contra su personería jurídica. Este es el primer elemento que aparece. En esas épocas, coincidencialmente, [estos ataques] vienen acompañados de la década de las muertes y del ascenso del paramilitarismo. Entonces, en los años 90 hay un declive del sindicato porque [Sinaltrainal] estaba peleando por condiciones de bienestar mucho más fuertes para los trabajadores. Aquí es donde se conquista la salud, la educación, la vivienda, la influencia en el comité paritario en la contratación y los puestos de trabajo, así como la valorización de la fuerza de trabajo. Por otro lado, en el deporte, la recreación y la cultura, se crearon comités que administraban, junto con el estado administrativo de la empresa, estos derechos para los trabajadores. Esto generó una reacción fuerte por parte de la empresa, lo que resultó en muchos despidos. La historia del sindicato está marcada por una gran cantidad de despidos y asesinatos vinculados a estas luchas. En algunos casos, se logró llegar a los autores materiales de los crímenes, pero no se ha vinculado a los autores intelectuales ni a los beneficiarios de las muertes de estos compañeros, que eran parte de la dirección del sindicato. En algunos casos [de asesinatos de sindicalistas], se logró llegar a los autores materiales de los crímenes, pero no se ha vinculado a los autores intelectuales ni a los beneficiarios de sus muertes En la actualidad, tenemos el crimen de Luciano Enrique Romero , que ha sido declarado un crimen de lesa humanidad. Aún hay investigaciones pendiente s contra cinco integrantes de la dirección de Nestlé, que fueron sacados de la jurisdicción para evitar que fueran investigados. Estas investigaciones conectan con vínculos con el narco-paramilitarismo entre los años 80, 90 y las dos primeras décadas del 2000. Este conflicto y estas luchas han contribuido a mejorar el bienestar de los trabajadores, del pueblo y de las familias de los trabajadores. Además, en este marco, se presentó una propuesta de reparación integral a la empresa. Esta propuesta, que también se presentó a Coca-Cola, Sodexo y a otras empresas, contiene 14 puntos que abordaban temas como los derechos humanos, los proveedores, los consumidores y el bienestar laboral, que incluye el derecho a la libertad sindical. ¿Qué otras estrategias ha empleado Nestlé para desmovilizar al sindicato a lo largo de su historia? Primeramente, Nestlé ha lanzado campañas de desprestigio tanto a nivel local como nacional e internacional. También han usado a otras organizaciones, como la alianza patronal a otras organizaciones sindicales o como es el caso de Alliance Sud, para restar legitimidad al sindicato. En este periodo, han recurrido a la fuerza pública, implementando una estrategia de lawfare contra la organización sindical, una práctica que viene desde 1982 y que ha reaparecido con fuerza en esta época. Ahora, Nestlé también ha utilizado a la inspección municipal, la Policía Nacional y agencias de inteligencia, junto con el marco del Paro Nacional, para presentar a los miembros del sindicato no como trabajadores defendiendo su derecho de asociación y libertad sindical, sino como “vándalos” que están dañando los intereses de la multinacional. Nestlé también ha cambiado su política de contratación, evitando contratar personas del pueblo para debilitar el fortalecimiento de la organización sindical Otra de las tácticas de Nestlé ha sido amenazar con irse del municipio, creando así una dificultad en cuanto a la financiación local a través del pago de impuestos. También ha cambiado su política de contratación, evitando contratar personas del pueblo para debilitar el fortalecimiento de la organización sindical. Hoy en día, emplea a personas de municipios aledaños, como en el Valle del Cauca, Cauca y Risaralda. Esto ha afectado a uno de los debates que tenemos en curso, el de la memoria histórica. Al contratar personas que no tienen cercanía con estas luchas históricas, Nestlé ha ido debilitando la identidad de los obreros respecto a este tipo de organizaciones clasistas que luchan por la conquista y defensa de derechos. Como ha mencionado, la violencia estatal y paraestatal ha sido una constante contra los trabajadores de Sinaltrainal. ¿Cuántos líderes y lideresas sindicales han sido asesinados o desaparecidos de manera forzada? En lo que respecta a las víctimas de este genocidio, producto del exterminio orquestado por las corporaciones transnacionales y el Estado, tenemos 39 compañeros asesinados. Entre ellos, los más recientes ocurrieron en 2019: Brayan Eduardo Ceballos Torres, Luis Eduardo Domínguez Blandón y Cristian Andrés Lozano, todos trabajadores afiliados a Sinaltrainal, algunos convencionados por la empresa Nestlé. También están los crímenes de Gilberto Espinosa Victoria en 2018; Óscar López Triviño en 2013; Roberto González Torres de [la planta de Nestlé en] Zipaquirá [departamento de Cundinamarca] en 2011; Gustavo Gómez Vargas de [la planta de Nestlé en] Dosquebradas [departamento de Risaralda]; José Jesús Marín Vargas, de Comestibles La Rosa [Nestlé, Dosquebradas]; Luciano Enrique Romero Molina [de la planta de Nestlé en Valledupar, departamento de César] en 2002; Hernando Cuartas, de Comestibles La Rosa, en septiembre de 2000; Omar Darío Rodríguez Salazar, en el 2000 [Nestlé, Bugalagrande]; Víctor Eloy Mieles Ospino y su esposa Elvira Rosa Ramírez Pacheco, en 1999; Alejandro Matías Hernández de Zipaquirá, en 1996; Toribio Escorcia, en el [departamento del] César en 1996; José Manuel Becerra Pacheco, en 1996 [Nestlé, Valledupar, César]; Henry Laguna Triana, en 1993; Luis Alfonso Vélez Vinasco en 1989 y Héctor Daniel Useche Berón. Pese a los derechos que han sido firmados y ratificados, como los convenios de la OIT, el Estado colombiano no ofrece garantías para el ejercicio de la libertad sindical La lucha que surge este año entre Sinaltrainal y Nestlé se origina ante el vencimiento de la Convención Colectiva de Trabajo el 31 de mayo de 2024, y la negación de la empresa de negociar el nuevo pliego de peticiones que el sindicato presentó el 2 de abril. ¿Qué otros mecanismos represivos está utilizando la empresa en el presente conflicto? Al negarse a negociar el nuevo pliego de peticiones, la empresa está negando un derecho fundamental y está desconociendo a la histórica junta directiva de Bugalagrande. Además, la empresa ha recurrido nuevamente a instancias jurídicas, simulando que cometimos faltas graves para levantar el fuero y proceder con el despido de los diez integrantes de la junta directiva. Sin embargo, el pasado 27 de septiembre, un juzgado de la ciudad de Tuluá, negó a Nestlé su despido. Así, afortunadamente esta lucha la hemos ganado, si no habría significado acabar con la directiva, como lo hizo en el pasado, específicamente a finales años 80. Lo que resultó en una década muy deficiente para el sindicalismo. La junta directiva que asumió en ese momento no tuvo la misma capacidad de preservar los derechos, lo que generó una pérdida de derechos hasta el 2004. Hoy, pretendían hacer lo mismo, repitiendo el ciclo. Nos encontramos ante un escenario legal que forma parte del bloque de constitucionalidad, con derechos que han sido firmados y ratificados, como los convenios de la OIT, los convenios 87, 98 y 154, que son parte integral de los derechos de asociación y libertad sindical, pero el Estado colombiano no ofrece garantías para el ejercicio de la libertad sindical. Nestlé ha creado un cerco para que la convención colectiva no se aplique a todos los trabajadores del país, a pesar de que nuestra convención es de carácter nacional y debería aplicarse a todos los empleados de Colombia Además de lo anterior, la empresa ha generado dificultades adicionales, como retirarnos la cartelera (carteles informativos), que es el único mecanismo de comunicación que tenemos dentro de la planta. También nos negaron el ingreso de la Junta Directiva a la factoría, lo que impide que la dirigencia sindical atienda a los trabajadores en sus lugares de trabajo. Asimismo, Nestlé ha creado un cerco para que la convención colectiva no se aplique a todos los trabajadores del país, a pesar de que nuestra convención es de carácter nacional y debería aplicarse a todos los empleados de Nestlé en Colombia. Otra estrategia de la empresa ha sido cambiar la razón social de las empresas que están en la recolección de leche, como en el caso (del municipio) de Florencia, (en el departamento de) Caquetá, eliminando la seccional de Florencia. Esto ya ha sucedido en otras regiones, como en el Cesar, donde varios compañeros fueron asesinados. Estas maniobras forman parte del conflicto laboral en el que se han presentado diversas peticiones orientadas a garantizar el bienestar de los futuros trabajadores. Otro elemento de la batalla es que Nestlé nos ha retenido las cuotas sindicales, lo que ha afectado gravemente nuestra capacidad para seguir desarrollando proyectos de bienestar social y participación política en el municipio, así como las actividades culturales y deportivas que habíamos logrado implementar. Además de las dificultades interpuestas directamente por Nestlé, ¿qué otros organismos han establecido obstáculos en su lucha contra esta empresa en Bugalagrande? Además de toda la estrategia que ha desplegado Nestlé en contra de los trabajadores, se suma el apoyo que ha recibido de la alcaldía, la inspección de Policía y la misma dependencia de la policía. Hemos encontrado que un sector de trabajadores, contactado por la empresa, ha estado en contra del sindicato. Estos empleados han facilitado la instauración de desconocimientos de derechos adquiridos dentro de la factoría, lo cual es grave. Se han dado despidos de trabajadores y se ha evidenciado que sectores patronales han establecido un presunto vínculo con el Concejo Municipal de Tuluá, que ha permitido que la policía actúe en escenarios propios de la autonomía de los trabajadores. Este sector patronal, de “esquiroles” en unidad con la empresa Nestlé, han utilizado la fuerza pública para contrarrestar las acciones de los trabajadores que reclaman sus derechos, y en una figura de presunta “alianza” con la policía, las alcaldías y la inspección de policía como un bloque conjunto para desalojar al sindicato de la carpa de resistencia ubicada frente a Nestlé en el Marco del Conflicto Laboral. Nos acusan como personas naturales de generar vandalismo y problemas de convivencia ciudadana, una forma de perfilamiento y macartización, con el objetivo de transformar nuestra lucha obrera – Sindical en un “problema de orden público”.
- “Yo quiero hacer eso”: cómo la llegada de Mar Coll al cine español inspiró a Carla Simón y a una generación de directoras
La directora, que ha estrenado ahora 'Salve María', demostró que en una industria de hombres una mujer joven podía dirigir una película íntima, política y en catalán Mar Coll en el rodaje de 'Salve María', su nueva película Javier Zurro 31 de octubre de 2024 22:27 h Actualizado el 01/11/2024 05:30 h Cuando se habla de pioneras del cine español, siempre se menciona dos grupos de directoras. El primero, formado por aquellas que comenzaron todo, Cecilia Bartolomé, Josefina Molina e incluso Pilar Miró; y el segundo, aquellas que lograron los primeros premios y reconocimientos, con Icíar Bollaín e Isabel Coixet como grandes referentes. Sin embargo, y aunque todas lo sean, entre esos nombres y la nueva generación de cineastas españolas que han revolucionado nuestra industria, hay uno que no siempre se subraya como debería. Que no siempre se coloca en el lugar que merece al revisar la historia reciente del cine español, y aquí viene una de las grandes novedades, en catalán. Mar Coll ha sido para todas las que vinieron después el gran referente, pero ha sido un referente más silencioso o incluso más en la sombra. Sin embargo, cuando a todas las nuevas directoras españolas que ganan premios por todo el mundo se les pregunta por esas personas que las inspiraron, que les hicieron ver que esto era posible, sale el nombre de Mar Coll. Porque en ella vieron a una mujer joven, que debutaba con menos de 30 años y que hacía un cine que no se parecía a nada que hubiéramos visto. La llegada de Tres días con la familia , que se estrenó cuando ella tenía 27 años en el Festival de Málaga (donde logró la Biznaga de Plata a la Mejor dirección) fue un terremoto para muchas mujeres. Era una historia íntima y política, la deconstrucción de una familia burguesa catalana que hablaba, oh sorpresa, en catalán, lo que provocó incluso críticas en aquel 2009. Posteriormente, ganaría el Goya a la Mejor dirección novel y se convirtió en una de las grandes promesas del cine español. Ahora tiene 43 años. Lo que pocos eran conscientes entonces es que era mucho más que una promesa, era un cambio de paradigma que se confirmó con Todos queremos lo mejor para ella (2013) y una de las series más personales que se han creado con el bum de la ficción en España, Matar al padre (2018). Desde entonces ha pasado una pandemia y la maternidad, y todo ello se ha consolidado en su nuevo filme Salve María . Una mirada realista y sin filtros a la maternidad que es una de las grandes películas españolas del año. “Yo quiero hacer esto” Las películas que nos cambian son aquellas de las que uno se acuerda del momento exacto en el que las vio, y eso es lo que le ocurrió a Carla Simón con Tres días con la familia . Ella estaba estudiando un máster y en aquel momento estaba en Barcelona. Ya barruntaba la idea de hacer cine, pero no sabía ni por dónde dar el primer paso. Cuando salió de la sala algo había cambiado en ella. “Me acuerdo de salir y ponerme a llorar. Me iba a casa y llamé a mi madre y le dije, ‘yo quiero hacer eso’. Me abrió la posibilidad de creer que siendo joven y mujer se podía hacer una película sobre tus propias experiencias familiares y en catalán. Había tantos puntos en común con lo que yo deseaba que realmente fue muy revelador y muy iluminador”, cuenta la directora de Alcarràs mientras monta su nuevo filme, Romería. Para ella evidentemente hay muchos referentes, pero sí siente que Mar Coll “inició algo que tiene que ver con nuestra generación de cineastas” y que “se habla poco de ella”. “Yo cuando pienso en quién empezó todo siempre me viene su nombre”, añade. La misma importancia tuvo Mar Coll en Belén Funes, en este caso de forma tan clara como que la directora de La hija de un ladrón trabajó por primera vez en una película gracias a Mar Coll. Acababa de salir de la universidad y entró al rodaje de Tres días con la familia . “Para mí salir de la universidad y ver a una mujer joven a los mandos de una peli lo fue todo”, dice contundente. Me acuerdo de salir de ver su película y ponerme a llorar. Me abrió la posibilidad de creer que se podía ser mujer, joven y hacer una película sobre tus propias experiencias familiares y en catalán Para ella hubo dos momentos fundacionales para darse cuenta de que quería ser cineasta. El primero, cuando vio “que Isabel Coixet estaba en uno de los cuadraditos de nominados a mejor dirección en los Goya”, el segundo, cuando empezó a rodar junto a Mar Coll. “Yo me esperaba que los directores eran otra cosa, y de repente llego al despacho de Escándalo Films, que era la productora de la peli, y me encuentro a una tía superbajita, superjoven, supercercana, que tiene mil dudas, pero que a la vez tiene clarísima la peli que está haciendo, lo que tiene que hacer, cómo tiene que ensayar, cómo tiene que dirigir a los actores, teniendo su voz y ostentándola en el buen sentido, rodeada de gente superjoven igual que ella haciendo la película… si no hubiera pasado po r Tres días con la familia no sé si estaría dirigiendo ahora”, añade. Cineasta, mujer… y en catalán Para Elena Trapé el cine de Mar Coll descubrió algo “nuevo e interesante”, y es que cree que “redefine lo que significa el cine catalán o lo que puede ser el cine catalán y en catalán”. Trapé es algo mayor que Mar Coll, ya que estudió otra carrera antes de llegar al cine, pero estudió una promoción por debajo en la ESCAC. Ya entonces recuerda el poder de los cortometrajes de Coll. De Tres días con la familia subraya la importancia de que “era una película en catalán, íntegramente en catalán”. Cuando salió de verla pensó que aquella podía ser su familia. “Ese es mi abuelo”, dijo. Se acuerda de una anécdota que evidencia muy bien la potencia política de aquel estreno en su lengua: “Fue la primera peli en catalán que estaba en Málaga, y en ese momento hubo gente que se fue de la sala porque se proyectaba en versión original”. “En ese momento fue de las primeras personas. Yo ruedo Blog el año después de Mar y no nos atrevemos a hacerla en catalán. Algunas de las niñas de la película, de hecho, se quedaron en segundo término porque no podían improvisar en castellano. Se les notaba. Entonces tuvimos que hacer algún sacrificio a ese nivel”, recuerda y remarca cómo convirtió que aquellas experiencias eminentemente catalanas se convirtieran “en algo muy universal a nivel de lenguaje cinematográfico”. En aquella película también trabajó Nely Reguera como ayudante de dirección. Había estado en producciones más grandes como El perfume, pero de repente estaba en una película “que representaba el cine” que a ella le gustaba y que soñaba “con hacer algún día”. “Por supuesto que fue importante. De hecho, poco después yo me decidí finalmente a dirigir Pablo, mi corto. En mi caso ya había una voluntad de ser directora. No creo que dirija porque participé en Tres días con la familia, pero sí que fue importante por ver que el cine que a mí me gustaba y que yo pretendía hacer, se estaba haciendo, lo hacía una mujer y lo hacía bien”, dice y destaca también la importancia de que estuviera rodada en catalán cuando pocos lo hacían. De ella destaca “la sensibilidad y lucidez de su mirada, dónde pone el foco cuando retrata la sociedad, el ser humano y nuestra forma de comportarnos y relacionarnos”. Entre todas ellas se forma una red de apoyos, que también tiene que ver mucho con la ESCAC, pero que no es excluyente. Estas mujeres, que vinieron después (poco o mucho), se ayudan en todo. Leen sus guiones, ven los primeros cortes de montaje y han roto con muchos de los tópicos (masculinos) sobre la competitividad en el cine. Todas, cuando se les pregunta por Mar Coll, hacen hincapié en que también se mencione otro nombre, uno que sí que suele ser menos nombrado. Es el de Valentina Viso. Ella es la coguionista de todos los trabajos de Mar Coll, la segunda parte de un tándem infalible que también es parte responsable de los guiones de algunas de ellas, como María (y los demás) o Verano, 1993 . Sin Mar y Valentina el cine español que ha abierto nuevas temáticas y miradas sería muy diferente, y mucho peor. fuente https://www.eldiario.es/cultura/cine/quiero-llegada-mar-coll-cine-espanol-inspiro-carla-simon-generacion-directoras_1_11782971.html
- Las oraciones condicionales en español
¿Qué son las oraciones condicionales? Las oraciones condicionales presentan un escenario que depende de una condición. Se pueden entender así: si…, entonces… Se componen de una oración principal y de una oración subordinada. La subordinada expresa la condición para que ocurra lo que dice la oración principal. La oración subordinada comienza con la conjunción si . Ejemplo Vivo en una granja rodeado de animales. ¡Y me encanta! La gata Aurora es la primera en comenzar el día. Si tiene hambre, me despierta con un maullido. La vaca Margarita es más perezosa. Si pudiera , dormiría todo el día. Comparte establo con Fandango, el conejo. Durante el día salen a pasear por el prado. Si hubiera llovido durante el invierno, el pasto habría crecido más. Un vecino me regaló a la gallina Capicúa, que se pasea a sus anchas por toda la granja. ¡Si me hubiera regalado un gallo, ahora tendría un despertador! Tipos de oraciones condicionales En español hay tres tipos de oraciones condicionales: reales o posibles , improbables o imaginarias, e irreales o imposibles. El tiempo verbal en el que se conjugan la oración principal y la oración subordinada (si…) varía según el tipo de oración condicional. Oraciones condicionales reales o posibles Algo ocurre si y solo si… Las oraciones condicionales reales o posibles expresan un escenario actual que es consecuencia de una condición. La oración subordinada plantea la condición y la principal la consecuencia. La oración subordinada siempre va en presente de indicativo, mientras que la oración principal puede conjugarse en presente , futuro o imperativo . Ejemplo: Si la gata tiene hambre, me despierta con un maullido. presente + presente Si no me levanto , se subirá a mi cama. presente + futuro Si la gata maúlla , dale de comer, por favor. presente + imperativo Las oraciones condicionales reales o posibles pueden expresar: consecuencias (inmediatas o futuras) ; Ejemplo: Si la gata tiene hambre, me despierta con un maullido. Si no me levanto, se subirá a mi cama. en presente o en futuro hábitos ; Ejemplo: Si la gata encuentra algún ratón, lo persigue. órdenes o peticiones ; Ejemplo: Si la gata maúlla, dale de comer, por favor. verdades universales . Ejemplo: Si no llueve, el prado se seca. Oraciones condicionales improbables o imaginarias Algo ocurriría si y solo si… Las oraciones condicionales improbables o imaginarias plantean un escenario que no se considera probable o que es hipotético. La oración subordinada (si…) expresa la condición y la oración principal lo que esta haría posible. La oración subordinada se conjuga en imperfecto de subjuntivo y la oración principal en condicional . Ejemplo: Si pudiera/pudiese , dormiría toda el día. Las oraciones condicionales improbables o imaginarias se refieren a escenarios presentes o futuros . Los marcadores temporales nos ayudan a especificarlo. Ejemplo: Si la granja fuera/fuese más grande, tendría un caballo. escenario presente Si después de un tiempo aprendiera/aprendiese a montar a caballo, pasearía con él por el campo. escenario futuro Oraciones condicionales irreales o imposibles Habría sido genial… pero no pudo ser Las oraciones condicionales irreales o imposibles expresan un escenario pasado que no tuvo lugar y su consecuencia imaginaria. La oración subordinada se conjuga en pretérito pluscuamperfecto de subjuntivo y la oración principal en condicional compuesto de indicativo. Ejemplo: Si hubiera/hubiese llovido durante el invierno, el pasto habría crecido más. Atención Es muy común escuchar este condicional con ambos tiempos en pretérito pluscuamperfecto de subjuntivo . Ejemplo: Si hubiera llovido durante el invierno, el pasto hubiera crecido más. Aunque se trata de un uso muy extendido, es preferible conjugar en subjuntivo solo la oración subordinada (si…) . ¿Entonces pasó o no pasó? El condicional irreal expresa un escenario justamente irreal. De modo que en afirmativo nos está negando una realidad. Ejemplo: Si hubiera/hubiese llovido durante el invierno, el pasto habría crecido más. No llovió, así que el pasto no ha crecido mucho. Si ambas oraciones están negadas, entonces se afirma la información. Ejemplo: Si no hubiera/hubiese llovido durante el invierno, el pasto no habría crecido más. Llovió, así que el pasto ha crecido mucho. Siempre ocurre lo contrario a lo que se dice: un sí es un no y un no es un sí . Ejemplo: Si no hubiera llovido, el pasto no habría crecido. Llovió, así que el pasto creció. Si hubiera llovido, el pasto no se habría secado. No llovió, así que el pasto se secó. Condicionales irreales en condicional simple Las oraciones condicionales irreales pueden referirse a un escenario presente que ha dependido de una condición pasada. En ese caso, la oración principal se conjuga en condicional simple . Ejemplo: Si me hubiera regalado un gallo, ahora tendría un despertador. Sigue siendo un escenario irreal : ni tengo gallo, ni me sirve de desperta dor. Puntuación de las oraciones condicionales Cuando la oración subordinada con la conjunción si va después de la oración principal, entonces no hay que separar las oraciones mediante una coma . Si la oración subordinada va en primer lugar, entonces la coma es obligatoria. Ejemplo: Saldré a pasear con los perros si tengo un hueco libre. sin coma Si tengo un hueco libre, saldré a pasear con los perros. con coma fuente https://espanol.lingolia.com/es/gramatica/estructura-de-la-oracion/oraciones-condicionales










