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- Víctimas de trata, sí; migrantes pobres, no gracias
Las mayoría de las víctimas de trata con fines de explotación sexual son mujeres de países empobrecidos que han de recurrir a las mafias para poder migrar debido a la política de cierres de fronteras. Los mismos partidos políticos que han convertido esta problemática en una prioridad global, raramente afrontan sus causas. Texto: Patricia Simón Imagen: Señora Milton La trata es uno de los tres negocios internacionales más lucrativos, junto al tráfico de armas y de drogas, porque comparten el mismo motor: las fronteras. Ese negocio de la xenofobia que, como vemos en la Unión Europea (UE), cuanto más fracasa en la consecuención de sus objetivos declarados –reducir el número de personas que consiguen llegar a su territorio– más presupuesto recibe para su reforzar la militarización tecnológica de las rutas de acceso. La razón es porque el verdadero objetivo de la Europa fortaleza es que las que consigan llegar a su destino lo hagan tan debilitadas física y psicológicamente que puedan ser explotadas sin apenas oponer resistencia, como evidenciaba el investigador Eduardo Romero en su libro Un apasionado deseo de trabajo más barato y servicial (Local Cambalache, 2010). Incluidas las supervivientes de trata. La lucha contra la trata con fines de explotación sexual -la laboral no parece importar a casi nadie-, se ha convertido en una de las grandes causas de la política institucional del Estado español, por ser este un país de tránsito y destino de sus víctimas, pero también por la estrategia que el movimiento abolicionista lleva desarrollando desde hace dos décadas, para forzar la realidad y presentar como sinónimos prostitución y trata con el fin de acabar con la primera –porque ¿quién podría defender la esclavitud?– mientras promulgan políticas que, precisamente, fortalecen y promueven la segunda. El mismo PSOE que lleva dos décadas insistiendo en que más del 90 por ciento de las mujeres que ejercen la prostitución lo hacen forzadas , cuando no existe ningún estudio nacional o internacional que valide esa conclusión. El partido que más ha contribuido a la creación de todo tipo de fronteras –físicas, administrativas, legales y culturales– destinadas a imposibilitar que estas mismas mujeres puedan viajar a Europa por vías seguras, y que aquellas que lo logran de manera irregular, sean por ello condenadas a la clandestinidad. Cuando más fuerte es el discurso y las políticas abolicionistas, más víctimas de trata hay, atendiendo a los datos policiales. Y aún así, hay un consenso en que las mujeres identificadas son una minoría ínfima. Políticas mafiosas Cada vez más las mujeres de países empobrecidos tienen que recurrir a las mafias para sortear las fronteras que los países del norte global han cerrado a cal y canto. Fronteras en forma de vallas de púas, con puestos de control militares, a los que solo se puede acceder previo pago a las mafias; puestos fronterizos que hay que atravesar escondidas en los bajos de un coche previo pago a las mafias; fronteras que son mares cuyas olas solo podrán sortear previo pago a las mafias; fronteras que son aeropuertos a los que solo se puede acceder con pasaporte falso, previo pago a la mafia –para terminar encerrada en la habitación de No-Admitidos donde no podemos entrar las periodistas, donde no sabemos quién está, ni por qué, ni quién es deportado a la casilla de salida, de nuevo, previo pago a la mafia–. Porque eso es lo que hace el Estado español y todos los de la UE cuando pagan a un tercero para que acepte a seres humanos, supuestamente, de su nacionalidad a cambio de dinero: engrasar esa red corrupta de políticos, funcionarios y mafiosos que impiden salir o transitar por sus países a hombres, mujeres, niñas y niños que huyen a un esperado sitio mejor. En los acuerdos bilaterales no se especifica, pero para ello habrá que pegarlos, extorsionarlos, encarcelarlos, vejarlos, violarlos. Para protegerse del contenido de estos acuerdos europeos, para que esas palabras no se hagan realidad contra sus cuerpos, las migrantes han de recurrir a las redes de trata para realizar el viaje en condiciones más seguras, ya sea en su totalidad, o en los tramos más peligrosos. El norte global está en guerra contra las personas migrantes y refugiadas, por eso no duda en subcontratar a ejércitos de estados fallidos o con serias deficiencias democráticas para que se empleen a fondo contra ellas, y por eso destina importantes sumas de dinero a multinacionales dedicadas a la tecnología del control social, a las infraestructuras antiinmigración y a Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado para que desarrollen labores de defensa. Por eso, como en todo conflicto, las mujeres somos el botín de guerra. Las ‘otras’ tratas Solo cuando la lucha contra la trata se reduce a un enunciado vacío de significado o a una tapadera para prohibir la prostitución, se puede reclamar esta digna causa sin exigir el fin de un sistema económico como el neoliberal –que se sostiene en la reproducción de la desigualdad– el fin de la política de cierre, militarización y transnacionalización de las fronteras de la Unión Europea, la derogación de la ley española de extranjería, y la inmediata regularización de todas las personas que se encuentren en territorio europeo. De lo contrario, tendremos que admitir que estas políticas contra la trata y contra las víctimas de trata están diseñadas para premiar a las que incumplen sus reglas. O lo que sería aún más deleznable: las mismas migrantes que se ven forzadas a recurrir a las redes para migrar, ¿han de poder demostrar ser víctimas de trata para tener derecho a su compasión y a la protección del Estado? En la práctica, sí. Mary es una maliense de 30 años cuyo marido trabaja con contrato desde hace ocho en Francia. Tienen un hijo y han solicitado en numerosas ocasiones la reunificación familiar. La república gala no se la ha concedido porque el empleo del padre no llega al mínimo que la Administración estima necesario para cubrir las necesidades de un hogar de tres integrantes. Ante la imposibilidad de viajar de manera regular, Mary voló hasta Rabat acompañada del crío de cuatro años. En autobús llegaron a los montes Gurugú, donde la madre ha tenido que pagar a un migrante que costea su propio viaje trabajando para la mafia, para que les preste sus servicios de protección frente a otros grupos, y para que les gestione el viaje en patera. Llegó hace dos años a un puerto malagueño, desde donde fue trasladada a un centro de una oenegé, de la que salió a los pocos días rumbo a su nuevo hogar familiar en el sur de Francia. El Gobierno de España la considera potencial víctima de trata, por ser de África subsahariana y por un controvertido artículo del Código Penal, el 177, que incluye “la vulnerabilidad de la víctima” como un elemento definitorio de la trata. En la práctica, se interpreta que cualquier mujer pobre de un país empobrecido es vulnerable y, por tanto, potencial víctima. Desestimar el valor de las decisiones adoptadas por una persona, en el mayor o menor margen de maniobra en el que puede tomarlas, por su “vulnerabilidad” es una forma de infantilizarla y negarles su capacidad de razonamiento. Incluso obviando esta cuestión, lo que es muy habitual y parece no preocupar a las instituciones, es la llamada trata sobrevenida. Muchas mujeres que logran llegar al norte global por sus propios medios o pagando a redes clandestinas en tramos de sus viajes, se encuentran absolutamente desamparadas cuando llegan a su destino: sin documentación, sin empleo, sin entorno que las arrope y con un pavor a ser deportada, se ven abocadas a buscar apoyo en sus comunidades y es entonces cuando terminan cayendo en la trata o en la explotación sexual. Una vez en suelo europeo, ante nuestros ojos, por nuestra legislación y racismo institucional y estructural. Si algo he comprobado en esta década trabajando y reporteando sobre la trata con fines de explotación sexual es que, al principio, una parte significativa de las mujeres eran trasladadas a Europa con falsas promesas laborales, sin saber que iban a ser explotadas sexualmente. En los últimos años, por el contrario, cada vez son las que me cuentan que sí sabían que iban a ejercer la prostitución, pero no en qué condiciones, ni por cuánto tiempo, ni que no podrían decidir nada sobre sus vidas. Ambas situaciones son de trata y, precisamente por eso, no es necesario omitir esta información. Porque ellas no lo hacen y porque explicar los matices es también respetarlas. Y porque aunque nos resulte inconcebible, para muchas de ellas la prostitución forzosa es una violencia más de las que llevan soportando años , tremendamente dolorosa y torturante, como lo fue la mutilación genital por la que muchas migran con sus hijas para que no la sufran; como la violencia intrafamiliar de la que huyen; como las violaciones que pueden sufrir en el viaje por parte de policías de distintos países que reciben fondos europeos para impedirles el paso, o por parte de miembros de esa misma mafia que es resultado de su política de cierre de fronteras; como los abortos forzosos realizados en Marruecos para prostituirlas cuanto antes; como la separación de sus hijas e hijos para que no huyan de la red; como el ser encerradas en un Centro de Atención Temporal de Emigrantes (CATE) en condiciones infrahumanas cuando llegan a nuestras costas; como el ser encerradas en un (Centro de Internamiento de Extranjeros) CIE sin saber si van a ser deportadas. La trata siempre ha existido, pero nunca ha afectado a tantos millones de mujeres y niñas porque nunca la desigualdad entre territorios ha sido tan pronunciada , porque nunca se ha tenido tanta información sobre la diferencia de oportunidades que había entre un lugar y otro, y porque nunca como hoy se ha repetido desde tan distintos altavoces que las mujeres tenemos derecho a ser lo que queramos ser y a vivir libres de violencias. Pero también porque nunca como hoy las fronteras fueron tantas, tan diversas y tan violentas. Hay que derribar todos esos obstáculos y se reducirá sustancialmente ese problema. O al menos verbalizarlos, incluirlos, denunciarlos en los discursos para que no parezca que lo que interesa es que haya víctimas de trata para la lucha abolicionista, pero no que existan las mujeres migrantes de países pobres que habitan bajo esa etiqueta. La trata es una frontera para la dignidad, no de sus supervivientes, a las que no hay quien se la robe como han demostrado sobradamente, sino para quienes la emplean en beneficio propio, convirtiéndose así en un victimario más de las mujeres. Fuente https://www.pikaramagazine.com/2024/02/victimas-trata-migrantes-pobres-no-gracias/
- Cien Años de Soledad
Gabriel García Marquez Cien años de soledad es una de las obras más representativas del denominado boom latinoamericano, un fenómeno literario que surge en la década de 1960 cuando un grupo de jóvenes novelistas de América Latina comienzan a ser ampliamente difundidos en el mercado literario internacional. El fenómeno conocido como el boom coincide con el triunfo de la Revolución cubana en 1959, momento histórico en el que la mirada de todo el mundo se centra en la situación política, social y cultural de América Latina. Entre sus características más distintivas, la novelística del boom tiende a tematizar la realidad regional de Latinoamérica, a introducir acontecimientos de la política y la historia local como elementos ficcionales, y a romper con los límites entre los géneros realistas y fantásticos, lo que será posteriormente conceptualizado como realismo mágico o -más específicamente- real maravilloso. Gabriel García Márquez escribe Cien años de soledad en México, entre los años 1965 y 1966, y la publica por primera vez en Buenos Aires a través de Editorial Sudamericana, en mayo de 1967. Antes de esta publicación, Gabriel García Márquez había intentado que la editorial Seix Barral de Barcelona le editara la novela, pero no pudo hacerlo debido a que consideraron que esta no tendría éxito. Luego de su publicación, Cien años de soledad recibe una amplia aceptación por parte del público y la crítica, y lleva a su autor a recibir una importante cantidad de premios y menciones. Entre ellos, cabe mencionar el Prix du Meilleur Livre Étranger en Francia, en el año 1969; el Premio Chianciano en Italia, durante el mismo año; y el Premio Rómulo Gallegos, uno de los galardones más prestigiosos de Latinoamérica, recibido en 1972. Además, la novela de Márquez es considerada una de las novelas hispanas más relevantes durante el IV Congreso Internacional de la Lengua Española; se incluye en la lista de los cien mejores libros del siglo XX del diario francés Le Monde y en la lista de las cien mejores novelas del periódico español El Mundo . Finalmente, resulta indudable la influencia de esta novela en la obra de Gabriel García Márquez a la hora de volverlo ganador del Premio Nobel de Literatura en 1982. Más allá de los aquí aludidos, es innumerable la cantidad de premios y menciones obtenidas por Márquez como consecuencia de la publicación de Cien años de soledad , obra traducida a más de treinta y cinco idiomas y con al menos treinta millones de ejemplares vendidos. Guía de estudio Descarga del libro
- PROGRAMA 346: El estado como problema visto desde Colombia – MONDRAGON & ROZENTAL
De la mano del compañero Manuel Rozental regresamos a Colombia, a sus complejidades particulares y también generales que nos permiten hablar de un territorio aún surcado por la guerra y el narco, a la vez que procurando darle forma a un proceso de política gubernamental que va a contrapelo de otras gestiones continentales. En este caso y para visitar las aristas de un gobierno que desde el ministerio de agricultura bosqueja procedimientos de reforma agraria, presentamos a Héctor Mondragón, un consecuente luchador por los derechos de los pueblos originarios que pagó con la cárcel, la tortura y el exilio ese posicionamiento inclaudicable. Recientemente nombrado Doctor Honoris Causa de la Universidad de Sucre y funcionario en el área de Agricultura, Mondragón repasa en primera persona el contexto general, la situación colombiana en el mapa regional, las limitaciones que impone el sistema capitalista y su propio rol en esa trama. “Mi interés por la cuestión agraria se concentró en el estudio de lasconcepciones sobre la economía campesina. También de las teorías de la renta de la tierra, que desde entonces he aplicado a la investigación de la realidad colombiana. Una contribución de Carlos Marx que sigue siendo vigente para entender el problema agrario en nuestro país es su teoría de la renta de la tierra, que explica por qué la concentración de la propiedad provoca sus altos precios y ellos se convierten en una traba para el desarrollo económico”, señaló el propio militante al momento de recibir la distinción universitaria. En otro tramo de la conferencia, indicó: “Me honra que desde el 7 de agosto de 2024 en la Unidad de Restitución de Tierras y luego en el Ministerio de Agricultura puedo poner un grano de arena en el reconocimiento de los Otros y sus derechos, en lo que espero que sea una apertura hacia lo visión que con el doctor Mario Valderrama expusimos en 1997 en el libro ‘Desarrollo y Equidad con Campesinos’, una exposición de la Vía Campesina para Colombia. La alternativa entre las vías de desarrollo no es un asunto meramente económico, sino político, social, cultural y ambiental. Aunque tengan 100 años los escritos de José Carlos Mariátegui sobre el gamonalismo, pueden aplicarse a la vida política colombiana, porque el incremento de concentración de la propiedad de la tierra ha fortalecido el poder local de las élites y su predominio en el legislativo nacional. La cuestión de la tierra impone entonces la investigación de la territorialidad, la cual plantea quién controla el territorio y hacia qué objetivos lo dirige. La territorialidad de los gamonalesse convierte ahora en la territorialidad de quienes despojan a las comunidades convirtiendo a sus integrantes en mano de obra barata o en población indigente”. Con el uso de la tierra y quienes la habitan como eje, en esta charla con “Después de la Deriva” Mondragón y Rozental visitan ese dilema y las encrucijadas a enfrentar sin por ello desconocer en qué hora política se desenvuelve esa pelea para, además, mostrar las propias limitaciones del dispositivo estatal para atender y contener las necesidades y demandas de los pueblos. Escuchar el Programa fuente https://despuesdeladeriva.com.ar/programas/programa-346-el-estado-como-problema-visto-desde-latinoamerica-mondragon-rozental/
- Gracias, México
"México ha expuesto a esa España cerril que se niega a emprender un ejercicio de memoria, justicia y reparación, ni siquiera simbólico, con las víctimas de su pasado imperial", reflexiona Arantxa Tirado. Arantxa Tirado 04 octubre 2024 Una lectura de 8 minutos El 1 de octubre de 2024, Claudia Sheinbaum se convirtió en la primera presidenta constitucional de los Estados Unidos Mexicanos . Este hecho, relevante en la historia de México y altamente simbólico en un país que se asocia, desde afuera, al machismo y los feminicidios, vino acompañado de un episodio menor, pero también insólito: la ausencia de representación institucional española en su toma de posesión . El Gobierno de España no envió a ningún representante oficial ante la “inexplicable e inaceptable” decisión de las autoridades mexicanas, en palabras de Pedro Sánchez, de no invitar al rey Felipe VI. La exclusión del jefe del Estado, encargado de la representación española en todas las investiduras presidenciales de América Latina y el Caribe, fue percibida como una ofensa por Madrid . Por ello, el Ministerio de Asuntos Exteriores de España decidió “no participar en dicha toma de posesión a ningún nivel”. El desencuentro diplomático se remonta a una carta que el ya expresidente mexicano Andrés Manuel López Obrador envió a la Corona española en marzo de 2019. En ella, López Obrador planteaba a la actual institución monárquica, en tanto heredera de la que conquistó América, un ejercicio de reflexión “ante hechos que marcaron de manera decisiva la historia de nuestras naciones y que aún generan encendidas polémicas en ambos lados del Océano”. Después de desgranar los principales hitos de la Conquista y posterior colonización de las tierras mexicanas por España, López Obrador dejaba claro que no buscaba una reparación pecuniaria ni legal de los agravios, sino que “México desea que el Estado español admita su responsabilidad histórica por esas ofensas y ofrezca las disculpas o resarcimientos políticos que convengan”. Los enardecidos defensores de España que han salido a cerrar filas con la Corona, justificando al Imperio español y relativizando sus crímenes, como siempre, por la supuesta existencia de una “leyenda negra” difundida por la “Pérfida Albión” -al lado de la cual la “tarea civilizadora” española debería ser incluso agradecida por los pueblos originarios de Abya Yala-, han omitido elementos importantes en sus ataques pueriles a la postura de México . Por ejemplo, que en esa misma carta el presidente mexicano proponía establecer el 21 de septiembre como “Día de la Reconciliación Histórica”, haciéndolo coincidir con el bicentenario de la Independencia de México, los 500 años de la caída de Tenochtitlan y el inicio de la Colonia. Esta efeméride, de hecho, iba a ser aprovechada para que el Estado mexicano pidiese “perdón a los pueblos originarios por haber porfiado, una vez consumada la Independencia, en la agresión, la discriminación y el expolio a las comunidades indígenas que caracterizaron el periodo colonial”. Para lo cual, solicitaba a la Corona que se sumara para trabajar en una “hoja de ruta conjunta” que superara los desencuentros y agravios previos que habían jalonado la historia compartida. Es decir, México no realizaba una solicitud unilateral para tratar de ocultar sus propias culpabilidades en la continuidad de la marginación a los pueblos indígenas de la Independencia en adelante, como se ha escuchado profusamente estos días. El Gobierno de México planteaba a España asumir conjuntamente la responsabilidad por una situación de discriminación que hunde sus raíces en una lógica colonial que persiste en la mentalidad de buena parte de los mexicanos , también en sus instituciones. El objetivo era redactar, por parte de ambos países “un relato compartido, público y socializado de su historia común”, con la mirada puesta en el futuro: “A fin de iniciar en nuestras relaciones una nueva etapa plenamente apegada a los principios que orientan en la actualidad a nuestros respectivos Estados”. España frente al espejo colonial El requerimiento de López Obrador operaba meramente en el plano de lo simbólico, era respetuoso y ponderado. Aun así, nunca obtuvo respuesta. Es más, como denunció el expresidente mexicano en una de sus últimas mañaneras, el Gobierno de España filtró la carta y se desató una campaña mediática de ridiculización de la postura mexicana en los medios españoles, de la mano de algunos intelectuales latinoamericanos, siempre prestos a salir en ayuda de la causa de la Hispanidad, como buenos colonizados. Josep Borrell, entonces ministro de Exteriores de España, ha confesado en una entrevista reciente que fue él quien consideró que la Corona no debía responder a la misiva. No es de extrañar, se trata del mismo Borrell que hace años despachó el exterminio de los pueblos originarios de América del Norte con una displicente expresión “mataron a cuatro indios”. Es en el desdén que transmite ese silencio, tan poco diplomático, donde radica el origen de la crisis entre ambos Estados . Unas diferencias que, como se encargó de aclarar López Obrador, no es con el pueblo de España sino con la monarquía española. En medio del paternalismo que caracteriza cualquier aproximación a las relaciones con América Latina por parte de España, se infravalora que México, en realidad, le está dando a España la oportunidad de reflexionar críticamente sobre sus responsabilidades históricas en la Conquista y colonización de América . La carta de López Obrador podría haber sido la coyuntura perfecta para que el Estado español se incorporase en el grupo de las expotencias coloniales que, en los últimos tiempos, han reconocido los abusos de su acción imperial pasada. Por el contrario, las autoridades españolas, embebidas de soberbia y prepotencia, optaron por enrocarse en su pasado imperial sin hacer ni un leve esfuerzo de mínima autocrítica. Cinco años después, vista su incapacidad de enmienda ante la negativa a invitar a Felipe VI por ignorar el mensaje del jefe de Estado mexicano, el Gobierno de España demuestra que sigue sin aprender. Prefiere seguir aferrado a una lectura del pasado que pone en evidencia una anacrónica nostalgia imperial, incompatible con los valores de la izquierda . Pero el problema no es sólo institucional, refleja el sentir de amplios sectores sociales que encuentran representación y retroalimentación de sus posiciones defensivas, bastante poco elaboradas argumentalmente, en los medios. Cegados por un nacionalismo supremacista y chovinista de distinta intensidad, historiadores, escritores, periodistas o simples opinadores son incapaces de salir de los marcos del revisionismo histórico que, en nombre de las bondades civilizadoras, niega cualquier elemento negativo en el papel de los españoles en América. La autocrítica de los españoles con el proceso de Conquista y colonización de América brilla por su ausencia. En este tema, como en otros, es la derecha y la ultraderecha la que está marcando las coordenadas del debate. Sin embargo, no es sólo un afectado orgullo decadente el que empuja a España a mirar al pasado para encontrar autoafirmación en el presente y el futuro; es, sobre todo, la voluntad de defender en la actualidad una mal entendida influencia política, de tintes claramente neocoloniales, indispensable para la penetración de los intereses económicos de las empresas españolas en América Latina. Pero, como se puede apreciar en esta y otras polémicas recientes protagonizadas por la Corona –desde el “por qué no te callas” al no levantarse ante la espada de Bolívar–, de continuar por esta vía, existe el riesgo de que la proyección española sea tan declinante en América Latina como el apoyo a la monarquía en el Estado . Parece que el momento político post-neoliberal, con mayor presencia de gobiernos de una izquierda soberanista en el continente americano, sigue sin digerirse, ni entenderse, por las autoridades españolas. No es sólo la mirada al pasado, es al presente y al futuro Resulta evidente que el debate planteado por López Obrador no tiene que ver con el pasado sino con cómo nuestras miradas al pasado determinan nuestro presente y condicionan nuestro futuro. No se trata, pues, de revisar hechos históricos con mirada extemporánea sino de reflexionar desde las instituciones del Estado sobre cómo la posición que se adopta acerca de las invasiones imperiales, genocidios y atropellos a los derechos humanos pretéritos pueden influir en cómo respondemos a ese mismo tipo de abusos en la actualidad en la que vivimos. En el mundo actual estamos presenciando en tiempo real crímenes de guerra perpetrados por un Estado colonial, Israel, contra una población palestina a la que se le niega incluso su derecho a la resistencia. La misma lógica del pasado opera en el presente y los mismos que niegan los crímenes de entonces, relativizan o justifican los actuales . Escudarse en la simple descripción de que la Historia de la humanidad ha sido una concatenación de expansiones militares, guerras y colonizaciones para evitar condenar sus efectos, todavía visibles en las actuales sociedades de América Latina, es el equivalente a que alguien en un futuro afirme que no se pudo hacer otra cosa para parar los crímenes de Israel en Gaza, Cisjordania o Líbano porque era la manera en que se solucionaban los conflictos en los siglos pasados. Pero sabemos que esto no es así. ¿Por qué es tan difícil para el Estado español ver la injusticia de las atrocidades cometidas durante la Conquista y colonización de América? ¿Por qué se niega a responder con un simple gesto de empatía y sensibilidad? Como lo expresó la nueva presidenta mexicana: “Las disculpas públicas de un crimen de lesa humanidad engrandecen a los pueblos”. Lo dijo mientras anunciaba el perdón de su Gobierno a los familiares de los estudiantes asesinados por el Estado mexicano el 2 de octubre de 1968, en su primer acto público. Es una cuestión de voluntad política que sirve, además, para decir “nunca más”. En este caso que nos ocupa, nunca más imperios, conquistas, robo de tierras, esclavitud, explotación o rapiña, ni loas al mestizaje ocultando el uso del cuerpo de las mujeres como botín de guerra . Con su solicitud de perdón, México ha expuesto a esa España cerril que se niega a emprender un ejercicio de memoria, justicia y reparación, ni siquiera simbólico, con las víctimas de su pasado imperial . Algo que, curiosamente, España sí hizo con los judíos sefardíes, expulsados de la Península el mismo año de la llegada de Colón a América, pero que es incapaz de hacer con los pueblos originarios del continente americano. Un ejercicio que, por otra parte, igual le es negado a esa otra España no monárquica a la que se echó de su tierra, empujándola al exilio por sus ideas políticas antifascistas, a la que se persiguió, encarceló y asesinó robándole, incluso, la propia cualidad de ser española. A la lista de agradecimientos que España debe a México por su apoyo férreo a la Segunda República y su generosa acogida al exilio republicano, debemos añadir ahora la oportunidad de reflexión que López Obrador ha dado al pueblo español con su carta, y Claudia Sheinbaum con su veto a la presencia del rey. A través de sus firmes palabras escuchamos el eco de los pueblos originarios, pero también de los descendientes del exilio, transterrados en México, que forman parte de la inspiración y construcción del proyecto de la 4ª Transformación mexicana. Recuerdan a los españoles que se quedaron en España que hay otra manera de relacionarse con los pueblos del mundo, pero, también, con la propia historia e identidad. Por todo ello, y mucho más: gracias, México. fuente https://www.lamarea.com/2024/10/04/gracias-mexico/
- Elena Asins
1940 — MADRID, España | 2015 — AZPIROTZ, España Artista conceptual española . Elena Asins, pionera del arte informático y conceptual en España, estudió primero en la Beaux-Arts de París y continuó en la Universität Stuttgart y en la Universidad Complutense de Madrid. A principios de la década de 1960 entró en contacto con diversas corrientes experimentales, formando parte del grupo Castilla 63 y de la Cooperativa de Producción Artística y Artesana. Sus primeros trabajos se inclinan hacia la geometría de inspiración constructivista. También se interesa por la poesía visual y el Op Art. En los años sesenta realiza sus primeras exposiciones individuales (Casino Español, Melilla, 1960; Galería Espacio, Madrid, 1962). Participa en el Seminario de Generación Automática de Formas Plásticas (Centro de Cálculo de la Universidad Complutense de Madrid, 1968-1971). Este simposio no sólo representó un hito en su carrera, sino que también fue muy significativo en términos de la historia del arte contemporáneo español, ya que reunió tanto a artistas como a matemáticos en los primeros experimentos de aplicación de la cibernética a las artes visuales. Inspiró el interés de E. Asins por los fundamentos matemáticos del arte, que posteriormente profundizó en Stuttgart. Bajo la influencia de Max Bense, padre de la «estética informática», su trabajo artístico se orientó hacia el análisis de estructuras. Durante ese periodo, realizó una serie de dibujos llamados Strukturen [Estructuras, 1975], retículas poliédricas acompañadas de terminología musical que involucraba los conceptos de espacio, tiempo y forma. Durante la década de 1980, gracias a becas en Nueva York, en la New School for Social Research y en la Universidad de Columbia, E. Asins comenzó a realizar dibujos asistidos por ordenador, series ampliadas de variaciones sobre un modelo básico inicial. Durante su estancia en Nueva York, la tridimensionalidad se convirtió en un rasgo permanente de su producción, que ahora abarcaba la escultura, el urbanismo y la arquitectura. Su obra tardía mostró un creciente interés por otros medios, como los libros de artista, el vídeo y la electrónica. En instalaciones como Menhires [Menhires, 1995], el uso de la escultura le permitió seguir explorando metáforas modulares. Al mismo tiempo, su línea se volvió más ascética, casi mística, sin abandonar el rigor que caracterizó su arte desde el principio. Su obra ha obtenido un amplio reconocimiento en los últimos años. Recibió la Medalla de Oro al Mérito en las Bellas Artes del Gobierno español en 2006 y el Premio Nacional de Artes Plásticas en 2011. Ha sido objeto de más de cuarenta exposiciones individuales, entre las que destacan Fragmentos de la memoria (Museo Reina Sofía, 2011), Encuentros tardíos (Koldo Mitxelena, San Sebastián, 2012) y la póstuma Elena Asins, la ciencia como herramienta de arte (Sala Vimcorsa, Córdoba, 2019). Su obra se encuentra en los fondos del Museo Reina Sofía, el Museo de Bellas Artes de Bilbao y la Fundación Juan March, entre otros muchos. Obras de Elena Asins en el Museo Reina Sofia Documental , Aquí no hay nada que comprender. Un documental sobre Elena Asins El Museo Reina Sofía presenta este documental de producción propia sobre la artista Elena Asins, fruto de una investigación de más de dos años en el archivo de la artista, en el que se reúnen documentos e interpretaciones inéditas sobre una figura clave de la abstracción geométrica y del arte como investigación desde 1960. Dirigido por Javi Álvarez y Olga Sevillano, cuenta con la participación de Gorka Alda, José Luis Alexanco, Sofía Barroso, Manuel Borja-Villel, Capi Corrales, Ignacio Gómez de Liaño, Luis Gordillo, Juan José Lasarte, Javier Maderuelo, Soledad Sevilla e Ian Triay.
- Israel busca en la guerra lo que el derecho internacional le niega
La llave para una desescalada es un alto el fuego en Gaza y acuerdos de paz con el fin de la ocupación ilegal. Pero Israel apuesta por la vía de la fuerza militar, porque en ella puede evitar sus obligaciones. Así ha ocurrido a lo largo de las décadas No es la primera vez que los acontecimientos en Palestina afectan a Líbano, y es importante este punto para entender qué se desarrolla ante nuestros ojos. Israel invadió el sur de Líbano en 1978, volvió a hacerlo en 1982, cuando llegó hasta Beirut y, de nuevo, en 2006. Estos tres hechos estuvieron siempre ligados a la cuestión palestina y a la voluntad colonial de Israel. En 2006, al igual que ahora, el inicio de los bombardeos israelíes sobre Beirut apartaron la atención sobre Gaza, más aún. La invasión israelí del sur libanés en 1978 En 1948 Israel llevó a cabo una limpieza étnica en territorio palestino, con la expulsión de 750.000 palestinos. Una parte de esos refugiados, unos 100.000, se instalaron en Líbano, país que había sido colonia francesa hasta 1943. En 1967 Israel ocupó ilegalmente Gaza, Cisjordania, Jerusalén Este y los Altos del Golán sirios, con la oposición de la Organización para la Liberación de Palestina (OLP), refugiada primero en Jordania y, a partir de 1970, en Líbano, donde ya vivía un importante número de refugiados palestinos. Desde allí empezaron a operar los movimientos políticos y los grupos armados palestinos, con Yasser Arafat a la cabeza. En 1978, en plena guerra civil libanesa, 25.000 soldados israelíes invadieron y ocuparon todo el territorio libanés al sur del río Litani, con la intención de expulsar a las milicias palestinas y de controlar una parte del país vecino. Cientos de libaneses murieron bajo las bombas y los palestinos huyeron hacia el norte. Naciones Unidas condenó enérgicamente la acción a través de la resolución 425 , que exigía la inmediata retirada del Ejército israelí y envió tropas multinacionales a la zona, la FINUL, que se mantiene allí hasta hoy, comandada por España desde 2022, con un contingente de 650 cascos azules españoles. Una vivienda destruida por los ataques de Israel de este martes El escenario de la guerra, la huida hacia delante, favorecen la política de hechos consumados que practica Tel Aviv La invasión israelí de 1982 En 1982 el Ejército israelí llegó hasta la capital y asedió Beirut durante dos meses, con la alianza de las milicias falangistas cristianas, lideradas por Basher Gemayel, e inspiradas en la Falange española de Primo de Rivera. Miles de libaneses murieron bajo las bombas y los proyectiles, y miles más tuvieron que huir. En ese contexto de ocupación y guerra nació Hizbolá. Se fundó con la unión de varios grupos islámicos chiíes que buscaban más peso político para su comunidad. Contaron con el asesoramiento y beneplácito de Irán, donde el triunfo de la Revolución Islámica iraní, en 1979, había expulsado al Sha, aliado de EEUU. En Beirut, el líder palestino Yasser Arafat y sus hombres resistieron en la capital, bajo bombardeos y ataques con mortero que acabaron con la vida de miles de palestinos y libaneses. La comunidad internacional entró en escena enviando una fuerza multinacional con tropas estadounidenses, francesas e italianas que, en agosto de 1982, se encargaron de evacuar a más de 14.000 palestinos, milicianos y sus familiares, entre ellos Yasser Arafat. Días después, el Ejército israelí ocupó el oeste de Beirut, cercó los campos de refugiados palestinos de Sabra y Shatila y abrió el camino a las milicias cristianas que, bajo observación de las tropas israelíes, degollaron y fusilaron a mujeres, hombres y niños, durante tres días. Murieron entre 2.000 y 3.500 palestinos. Tras aquella masacre, el Ejército israelí salió de Beirut y en 1985 se replegó hacia el sur, donde operó hasta el año 2000. Allí mantuvo enfrentamientos esporádicos con Hizbolá y lanzó ataques que mataron a numerosos civiles libaneses, incluidos niños. Su retirada del sur de Líbano en 2000, tras años de ocupación, contribuyó a un aumento de popularidad de Hizbolá en territorio libanés. Una ambulancia circula en el sur de Beirut tras un ataque militar israelí este lunes Wael Hamzeh / EFE En 2006, como ahora, la atención se apartó de Gaza para centrarse en Líbano Hizbolá Hizbolá empezó a participar en las elecciones a partir de los años noventa, al término de la guerra civil libanesa, con el nombre de Partido de Dios. La alianza de grupos que lidera ha llegado a gozar de mayoría parlamentaria en algún periodo -la perdió en las elecciones de 2022-, tiene diputados en el Parlamento y dos ministros en el Gobierno libanés de coalición. Además del personal civil del partido, cuenta con comités de salud, de educación y de ayuda social, en los que trabajan enfermeros, médicos, profesores, administradores, economistas y otros empleados. Hay personas que no son integrantes de Hizbolá pero que reciben ayudas de sus comités, en los barrios más castigados por la crisis económica que sufre Líbano. Cuando se nos dice que Israel ha atacado un “feudo de Hizbolá”, no significa que se trate de un área militar. De hecho, los barrios del sur de Beirut, así como las localidades del sur de Líbano, son áreas llenas de civiles. Con respecto a su brazo armado, Hizbolá dispone de decenas de miles de hombres, cohetes y misiles capaces de alcanzar y dañar territorio israelí, donde ha matado a soldados y civiles. La superioridad militar del Ejército israelí es incuestionable, tanto en soldados y armamento como en número de ataques y bajas causadas, pero eso no le ha permitido hasta el momento ampliar su influencia en Líbano. En estos meses de masacre en Gaza Israel ha invadido zonas de la Franja y se ha anexionado más tierras en Cisjordania La invasión israelí de 2006 En 2006, poco después del triunfo de Hamás en las elecciones, Israel lanzó varios ataques contra la Franja de Gaza en los murieron civiles, incluidos niños. Las imágenes de la pequeña Huda Ghalia , de 10 años, llorando junto a los cadáveres de sus padres y sus cinco hermanos en una playa dieron la vuelta al mundo. Poco después, Hamás secuestró a un soldado y el Ejército israelí lanzó la operación militar Lluvia de verano contra la Franja, en la que mató a más de cuatrocientas personas, la mayoría civiles. Ante esos ataques, Hizbolá entró en escena: lanzó varios cohetes desde Líbano contra el norte de Israel, mató a tres soldados israelíes y secuestró a otros dos. Israel consideró aquello suficiente para invadir nuevamente el territorio libanés e iniciar una guerra hasta Beirut, donde aplicó lo que se conoce como Doctrina Dahiya -en referencia al nombre de los suburbios de la capital-, consistente en atacar de forma masiva y desproporcionada zonas urbanas e infraestructuras civiles para causar un gran daño. El general israelí Gadi Eizenkot afirmó posteriormente que lo ocurrido en Dahiya en 2006 “le pasará a cualquier pueblo desde el que se dispare contra Israel (…). Aplicaremos un poder desproporcionado y causaremos un daño y una destrucción inmensos”. En pocos días las fuerzas aéreas y los tanques israelíes arrasaron barrios enteros de la capital libanesa, destrozaron importante infraestructura civil, incluido el aeropuerto de Beirut, e impusieron un bloqueo aéreo y naval. En un mes mataron a más de 1.100 civiles libaneses. Poco después se firmó un alto el fuego e Israel volvió a retirarse del país. El marco de la paz y del derecho internacional dificultaría a Israel mantener su ocupación ilegal Los ataques indiscriminados actuales En 2006, cientos de periodistas contemplamos desde la capital libanesa imágenes similares a las que se suceden en las últimas horas: la huida de miles de personas del sur al norte del país, cientos de cadáveres, miles de heridos, edificios totalmente derruidos. Entonces, al igual que ahora, Gaza quedó en segundo plano en buena parte de los medios de comunicación y en las declaraciones políticas de gobiernos occidentales. Tras los atentados de Hamás del 7 de octubre de 2023, en los que murieron 1.200 israelíes y unos 250 fueron secuestrados, Hizbolá e Israel han protagonizado enfrentamientos en la frontera, con un número notablemente mayor de ataques israelíes y de muertos libaneses, entre ellos civiles, como Issam Abdallah, periodista de la agencia Reuters. Ahora, cuando está a punto de cumplirse un año de masacre continuada, con más de 41.000 muertos en Gaza, Israel vuelve a bombardear Líbano, sembrando el terror con ataques indiscriminados y causando la muerte de al menos 600 civiles. La llave para una desescalada en la región es un alto el fuego en Gaza, acuerdos de paz que contemplen el fin de la ocupación ilegal de Palestina y cumplimiento del derecho internacional. Pero el Gobierno israelí apuesta por el marco de la fuerza militar, porque es ahí donde gana. Así ha ocurrido a lo largo de las décadas. En el contexto de una escalada regional la cuestión palestina queda diluida, escondida, postergada. En la guerra de 1948 Israel se anexionó un 24% de territorio que no le concedía el plan de partición de Naciones Unidas. En la guerra de 1967, ocupó ilegalmente el 22% restante de Palestina, además del Sinaí egipcio y los Altos del Golán sirios. En la guerra de Líbano ocupó durante años territorio libanés. En la actualidad, no tiene la voluntad de renunciar a las áreas palestinas que ocupa ilegalmente, ni a los Altos del Golán. De hecho, en estos meses de masacre en Gaza ha invadido zonas de la Franja y se ha anexionado más tierras en Cisjordania . Varias resoluciones de Naciones Unidas -la primera, de 1967-, exigen la retirada israelí de esos territorios. Desde 2021 el Tribunal Penal Internacional investiga crímenes de Israel en Palestina, entre los que se encuentra la propia ocupación, “el traspaso de población del Estado ocupante al territorio ocupado”. El pasado mes de julio, la Corte Internacional de Justicia emitió un dictamen en el que reitera la ilegalidad de la ocupación de Gaza, Cisjordania y Jerusalén Este. Además, hace tan solo unos días, la Asamblea General de Naciones Unidas aprobó, por gran mayoría, una resolución que exige a Israel poner fin a su ocupación ilegal de los territorios palestinos en un plazo de doce meses. El marco de la paz y del derecho internacional dificultaría a Israel mantener esos territorios. El escenario de la guerra, la huida hacia delante, favorecen la política de hechos consumados que practica Tel Aviv, facilitan su impunidad, como demuestra con sus crímenes continuados en Gaza. En el contexto de una escalada regional la cuestión palestina queda diluida, escondida, postergada. Israel apuesta por la vía de las armas porque en ella puede evitar sus obligaciones y ganar lo que el derecho internacional le niega. fuente https://www.eldiario.es/internacional/israel-busca-guerra-derecho-internacional-le-niega_129_11679427.html
- Colombia, el difícil desmontaje del paramilitarismo
La politóloga Arantxa Tirado recuerda que, en Colombia, "el paramilitarismo y el conflicto político no son todavía cosa del pasado" Esta semana se ha producido una noticia que no ha acaparado suficiente atención en la prensa española pero que tiene una gran trascendencia política. Un tribunal de Estados Unidos ha dado la razón, después de un largo proceso judicial de 17 años, a ocho familias víctimas del paramilitarismo colombiano en su demanda contra la empresa estadounidense Chiquita Brands . El jurado ha acusado a la compañía bananera, heredera de la tristemente célebre United Fruit Company , famosa por su participación en varios golpes de Estado durante el siglo XX en América Latina, de haber financiado a las Autodefensas Unidas de Colombia (AUC) , uno de los principales grupos paramilitares del país. Se trata de una sentencia histórica porque evidencia los vínculos de algunas grandes corporaciones que operan en Colombia con las acciones del sicariato contrainsurgente que, durante décadas, ha matado a líderes sociales, luchadores medioambientales o militantes políticos. Pero, además, su importancia radica en que, por primera vez, un tribunal estadounidense responsabiliza a una empresa de EE.UU. de crímenes contra los derechos humanos realizados fuera de sus fronteras. La financiación de Chiquita se ha probado gracias a la desclasificación de documentos llevada a cabo por el National Security Archive , con sede en Washington. Como explica uno de los abogados de las víctimas , Chiquita llegó incluso a enviar mercenarios a Colombia para que se encuadraran en las operaciones paramilitares, financiándolos con la exportación de cocaína. El resultado fue el asesinato de 11.147 personas , el desplazamiento fuera de sus territorios de más de un millón de personas y la desaparición forzada de más de 4.000 personas, además de la destrucción de cientos de organizaciones sindicales para allanar el camino al agronegocio. Si bien las acusaciones de presunto asesinato de sindicalistas usando al paramilitarismo planean desde hace años sobre empresas como Coca-Cola , esta sentencia ha reactivado el debate sobre los vínculos entre el capital y las fuerzas de choque paraestatales que han sembrado el terror entre la izquierda colombiana. El ex líder de las AUC, Salvatore Mancuso, ha desvelado también en una entrevista reciente las relaciones entre su extinta organización y la petrolera estatal Ecopetrol , cuya gerencia ayudaba a los paramilitares a financiarse permitiendo el robo de combustible. Tanto la sentencia como las confesiones de Mancuso serían buenas noticias para avanzar en el proceso de “verdad, justicia, reparación y no repetición” previsto tras los Acuerdos de Paz de 2016 firmados entre las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia-Ejército del Pueblo (FARC-EP) y el Gobierno del derechista Juan Manuel Santos , que está en manos de la Jurisdicción Especial para la Paz (JEP), un mecanismo creado ex profeso para ello. Sin embargo, el avance no es tan rápido, ni definitivo, como muchos quisieran pues el paramilitarismo y el conflicto político no son todavía cosa del pasado. A pesar de la victoria de Gustavo Petro en 2022 , en la Colombia actual gobernada por la izquierda del Pacto Histórico se sigue asesinando a líderes políticos y sociales, sobre todo en las zonas rurales más apartadas. Algunas fuentes hablan de más de 50 personas asesinadas en lo que va de año . Por este motivo, varias organizaciones sociales, aglutinadas bajo el Congreso de los Pueblos, protagonizaron hace unos días movilizaciones en todo el país para exigir el fin del paramilitarismo y garantías para su vida. El conflicto colombiano no se puede disociar de la desposesión territorial a los campesinos, ni de la existencia de una oligarquía intransigente que ha hecho de la aniquilación física del adversario su razón de ser y que, en esa labor, ha contado con el apoyo del capital transnacional instalado en el país, así como de la cooperación y amparo de la principal potencia del mundo, EE.UU. Durante décadas, además, el Estado de Israel ha sido un aliado preferente del Ministerio de Defensa de Colombia , a cuyas fuerzas militares ha armado y asesorado a través de diversos acuerdos de cooperación en materia de asistencia militar y de inteligencia. El Gobierno colombiano es también altamente dependiente de la tecnología y armamento proporcionado por las empresas israelíes. Estos elementos sirven para dimensionar el impacto político interno, pero también geopolítico, de la ruptura de relaciones con el Estado de Israel que anunció Gustavo Petro así como sus recurrentes declaraciones de denuncia sobre el genocidio contra el pueblo gazatí. Se podría afirmar que los líderes de la izquierda no son los únicos que padecen en Colombia la persecución política de sectores del Estado, o paraestatales, que, como denuncian algunas organizaciones , siguen operando con la misma lógica contrainsurgente que concibe a los luchadores sociales como “enemigos internos”. El propio presidente Petro está en el punto de mira de unas fuerzas económicas, políticas y judiciales que tratan de impedir que despliegue su agenda de políticas sociales. El Congreso está obstruyendo varias de sus reformas legislativas y se ha abierto un proceso para iniciarle un juicio político por la presunta violación de los topes de financiación durante su campaña electoral. Además, como en otros casos de lawfare que se han producido en América Latina, el tema de la corrupción ha aparecido, buscando vincular la imagen de Petro con varios escándalos de esta naturaleza. Aunque Petro no esté acusado directamente, los casos salpican a su entorno y se posiciona una agenda mediática de sospecha e ingobernabilidad . Este clima político llevó al presidente a denunciar hace unos meses que se estaba fraguando un “golpe blando” en su contra, también a lanzar la idea de una Asamblea Nacional Constituyente para realizar cambios institucionales que permitan sortear el aparente impasse político. La simple propuesta, aunque no detallada por Petro, ha sido suficiente para que los tres expresidentes que le antecedieron, Álvaro Uribe, Juan Manuel Santos e Iván Duque , hayan salido a rechazarla o desacreditarla inmediatamente. Una vez más asistimos a una situación ya harto conocida a escala global para la izquierda: llegar al Gobierno no equivale a llegar al poder y cambiar el Estado desde adentro puede ser una quimera en países donde las oligarquías llevan siglos controlando las instituciones y los resortes del poder real, como son el poder militar o el poder judicial. Ahora bien, Colombia nos deja asimismo otras lecciones importantes: que la batalla por la justicia siempre proporciona sus frutos en la historia, aunque llegue tarde, y que ninguna fuerza reaccionaria puede detener la determinación de las personas conscientes y valientes. El desmontaje del paramilitarismo puede que sea difícil en Colombia, pero acabar con la lucha de su pueblo, mientras exista injusticia, será imposible. Fuente https://www.lamarea.com/2024/06/14/colombia-el-dificil-desmontaje-del-paramilitarismo/
- Surge la violencia de grupos armados en Colombia - Hecho En América
18/Septiembre/24 ¡Conéctate a #HechoEnAmérica !16:00 hrs. Surge la violencia de grupos armados en Colombia. Laura Carlsen entrevista a:- Vilma Almendra, Pueblo Nasa-Misak, Comunicadora comunitaria, Cauca.- Comunidad de Paz San José de Apartadó.- Dora Múñoz Atillo, comunicadora, Pueblo Nasa, Cauca.- Emmanuel Rozental, Educador Popular, Pueblos en Camino. Por www.rompeviento.tv y Rompeviento TV en YouTube.#LauraCarlsen #america #derechoshumanos #cauca #colombia #paz #violencia #gruposarmados https://www.rompeviento.tv/surge-la-violencia-de-grupos-armados-en-colombia-hecho-en-america/
- «La democracia es un concepto absolutamente abstracto cuando tenés una pistola en la cabeza»
Con el periodista salvadoreño Carlos Dada Autor/a: Rafael Rey 7 JUNIO, 2024 Director de El Faro, medio independiente asediado por los intentos de censura y la represión del gobierno de su país, Carlos Dada conversó con Brecha sobre la popularidad del autoritarismo de Bukele y las relaciones entre periodismo y democracia. El salvadoreño Carlos Dada publicó a fines de 2023 el libro Los pliegues de la cintura (Libros del K.O.), una recopilación de crónicas escritas entre 2010 y 2021 que ayudan a entender la Centroamérica de inicios de este siglo, una región que sobrevive entre la pobreza, el narcotráfico, los autoritarismos, la violencia y la impunidad. Dada, fundador y actual director de El Faro, uno de los medios más importantes en español de la actualidad, habla en esta entrevista sobre la situación de El Salvador, la persecución de la que ese periódico ha sido víctima de parte del régimen de Nayib Bukele y de cómo el autoritarismo triunfa allí donde la democracia no logra atender las demandas más urgentes de la ciudadanía. —Los pliegues de la cintura tiene textos escritos y publicados hace ya varios años. ¿Hubo algún proceso de revisión o de reedición para el libro? —Hubo un proceso de limpieza mínima, pero sobre todo hubo un ejercicio de curaduría. Este libro no está concebido como una antología de crónicas mías, está concebido como el retrato de un momento que ayude a explicar este, que es el siguiente momento en Centroamérica. Como toda esta etapa autoritaria, toda esta etapa de desmantelamiento de la democracia se nos vino de sorpresa y nos está costando digerirla; haciendo una reflexión, preguntándome cómo fue que llegamos hasta aquí, dije: «Hombre, pues la mejor manera de explicarlo es mediante el paso anterior, qué pasaba antes de esto». Y eso me llevó a pensar en la idea de este libro como una colección de crónicas de ese momento anterior que ayudaran a explicar todo eso que no funcionaba cuando vivíamos en la democracia que nos habían prometido que nos iba a solucionar todo. —Decís que lo de Nayib Bukele los tomó por sorpresa. ¿No había señales de que estaba yendo hacia un gobierno autoritario? ¿Nunca se esperaron, por ejemplo, los ataques feroces contra El Faro? —Mira, es que no es la hostilidad contra El Faro lo que nos ha tomado por sorpresa, es el desmantelamiento fulminante de nuestra institucionalidad democrática. No es la primera vez que recibimos amenazas, no es la primera vez que un presidente públicamente nos declara la guerra. Ya lo había hecho [el entonces presidente] Mauricio Funes [2009-2014], que en todos sus programas dominicales durante su último año de gobierno nos acusaba de cualquier cosa. Lo que hace diferente a Bukele –empiezo por lo menos importante, que son los ataques a nosotros– es que él controla todas las instituciones del Estado, que ya no hay contrapesos en El Salvador, que ya no tenemos garantías ni derecho a la legítima defensa. Esta es la gran diferencia, pero no la naturaleza de los ataques, sino la concentración de poder, que tiene que ver con lo otro, con lo que de verdad nos tomó por sorpresa. Es cierto que Bukele, si uno ve para atrás, ya mostraba algunos síntomas de su autoritarismo, de su renuencia a dialogar, de su intolerancia. Voy a hablar aquí particularmente de mí porque no puedo hablar en nombre de los salvadoreños. A mí lo que me tomó por sorpresa no fue el ejercicio político autoritario de Bukele, fue la incapacidad de nuestras instituciones democráticas de ponerle freno, de ponerle límites. —En el prólogo del libro decís que la gente había dejado de «creer que nuevos gobernantes podrían cambiar tanto las cosas como para que alcanzaran incluso para cambiar sus vidas». Y viéndolo de afuera parecería que Bukele es un gobernante en el que la gente de El Salvador cree. —Por supuesto, si eso no sucedía antes es porque los políticos no habían sido capaces de solucionar las cuestiones más urgentes en la vida de esta gente. Bukele les ha sacado a las pandillas de sus comunidades, que no es poca cosa, es el cambio más trascendente en las vidas de miles de salvadoreños en 30 años. Desde la firma de los acuerdos de paz [entre el gobierno y la guerrilla Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional, en 1992, tras más de una década de guerra civil], nada ha transformado tanto su vida como esto. Después podemos discutir todo lo demás, pero esta es la explicación original de la popularidad de Bukele, popularidad que va avanzando en América Latina, porque América Latina está llena de gente igual que los salvadoreños, con necesidades urgentes que los políticos tradicionales no les están satisfaciendo. Y si llega alguien a decirles que les va a solucionar sus males, no importa cómo, pues no podemos exigirle a alguien que vive con esas necesidades urgentes que refrende su compromiso con la democracia. La democracia es un concepto absolutamente abstracto en la vida de las personas que tienen una pistola en la cabeza. Ahora que un montón de poblaciones en América Latina están llegando a situaciones límite, les parecen muy atractivas las promesas de mano dura como solución a sus males. Y por eso es que la popularidad de Bukele ha trascendido los 21 mil quilómetros cuadrados que mide mi paisito. Ahora es el presidente más popular en América Latina. —Porque además hay algo muy interesante para analizar, que no pasa solamente en El Salvador, que es la idea de que la gente está dispuesta a perder «calidad democrática» y renunciar a un montón de derechos a cambio de que le garanticen su seguridad. —Por supuesto, pero esto además es lo más natural del mundo. El problema es que nosotros, los privilegiados, los que no hemos vivido con esa pistola en la cabeza, los que podemos darnos el lujo, porque tenemos además el espacio para reflexionar sobre la democracia, nosotros también sabemos qué sucede cuando tumbas la democracia. Y nosotros sí estamos obligados a asumir esa consecuencia intelectualmente, a exigirles a los gobernantes, a las instituciones, no a exigírsela a la gente que está más desesperada. A ver, por supuesto que la democracia no funciona sin una serie de componentes. El más esencial son los demócratas. Una democracia no funciona sin demócratas. Y a lo mejor por ahí podemos encontrar las razones de por qué nuestra era democrática, o llamada democrática, no funcionó del todo bien o era disfuncional en muchos sentidos. Pero además la democracia se nutre de pluralidad de voces. La democracia se nutre de una ciudadanía crítica que les exija una rendición de cuentas a quienes ejercen el poder. Que entienda la necesidad de limitar el poder a quienes se los hemos delegado mediante elecciones. La democracia implica necesariamente límites al poder. La democracia no son solo elecciones, como nos quieren hacer creer los que no son demócratas. Ese es el último paso en un sistema de pesos y contrapesos, de límites al ejercicio del poder. —El Faro tuvo que mudar a Costa Rica toda su sección administrativa, algunos periodistas fueron amenazados y tuvieron que irse del país para seguir trabajando. ¿Cuál es la situación de estos periodistas y de El Faro en general? —El periódico lo sacamos [de El Salvador] hace más de un año. En primer lugar, porque este gobierno nos había abierto cuatro casos por evasión de impuestos, me había acusado a mí personalmente de lavar dinero y no teníamos cómo defendernos de estas acusaciones. Nosotros nos hemos presentado a todos los procesos, hemos apelado a todos los casos, porque los argumentos se derriban por sí mismos, pero si no hay un sistema judicial funcional, tú no puedes defenderte. Entonces, lo que pensamos fue: «Vamos a enfrentar estos procesos, pero no nos podemos arriesgar a que el régimen se apodere de El Faro mediante un embargo y utilice un espacio que nos ha costado tanto construir, que lo utilice para diseminar propaganda, para diseminar mentiras». Entonces, sacamos El Faro del alcance del régimen. Esa fue la principal razón por la cual lo sacamos de El Salvador, a pesar de que la empresa propietaria de El Faro, Trípode, que es una empresa salvadoreña, continúa en El Salvador haciendo frente a los casos abiertos. Sobre los periodistas, dependiendo de cómo va actuando este régimen contra el periodismo, nos vemos en la necesidad de sacar gente que después, cuando las cosas cambian de alguna manera, regresan, porque nadie quiere estar fuera. Cuando nosotros descubrimos que Bukele había hecho un pacto con los líderes de las pandillas, la Asamblea Legislativa, que él controla, de inmediato aprobó una ley que preveía 15 años de prisión para periodistas o editores que publicaran cualquier cosa relacionada con pandillas que pudiera causar, literalmente decía la ley, «zozobra en la sociedad». ¿Qué causa «zozobra en la sociedad»? Eso está al criterio del juez que vea la causa. Es lo más ambiguo del mundo. Es obvio que si acusaban a algunos de nosotros por publicar investigaciones sobre pandillas, no íbamos a poder tener un juicio justo y menos ante este tipo de leyes, que son leyes mordaza. Nosotros tomamos una decisión que se resume en una frase que hemos repetido hasta el cansancio: «El silencio no es opción». Si nos están amenazando con 15 años de prisión, lo que quieren es callarnos, que no sigamos publicando los acuerdos criminales que hemos estado documentando. Decidimos que seguiríamos publicando. Para amortiguar el riesgo de que un periodista terminara 15 años en prisión, estuvimos sacando y metiendo gente a medida que íbamos publicando estas cosas sobre pandillas. Por presiones de la comunidad internacional, esa ley la derogaron hace unos meses, pero estamos en un régimen de excepción. En El Salvador llevamos dos años de régimen de excepción, que le permite a un policía detener a cualquier ciudadano sin una orden judicial de por medio. En estas condiciones hemos estado calibrando cuándo hay que sacar a un periodista, cuándo puede regresar, y así hemos estado estos años. —¿Estar tan enfrentados al gobierno les cambió algo en términos de suscripciones y publicidad? —Nos cambió muchísimo. Ha sido un golpe importante para nosotros, por la parte comercial. Porque aquí sí fue un éxito rotundo el esquema de amenazas y de ataques contra nosotros. Ningún anunciante se quiere ya anunciar en El Faro. ¿Quién quiere arriesgar su empresa por poner un anuncio? En eso han sido muy exitosos. El proceso de traslado a Costa Rica no ha sido gratuito. Nos ha costado muchos recursos, el pago de abogados… Hemos recibido algún apoyo para compensar esos gastos, pero seguimos gastando mucho en eso, en las salidas de periodistas. En términos económicos nos ha golpeado bastante. ¿En qué otros términos nos ha afectado? Bueno, 22 miembros de El Faro fuimos infectados con el malware Pegasus [entre 2020 y 2021]. Cuando hicimos eso público [a inicios de 2022], te imaginas que todas nuestras fuentes desaparecieron de la noche a la mañana. Y para un trabajo periodístico como el que hacemos nosotros, las fuentes son vitales, entonces hemos tenido que entrar en un proceso poco a poco de reestructuración de vías de comunicación con la fuente, de volver a ganar su confianza, porque nadie quiere hablar con un periodista al que lo están escuchando. Y como periodista no está bien tampoco saber que podés poner en riesgo a una fuente. —El texto «Roque en Saturno», parte de Los pliegues…, habla de la juventud después de los acuerdos de paz, estos muchachos de clase media alta, siempre armados, que colaboraban con o integraban los escuadrones de la muerte. A raíz de eso pensaba en estas decenas de miles de pandilleros que están en las cárceles y que son mayormente jóvenes, seguramente jóvenes pobres. ¿Qué alternativa está dando el gobierno a los jóvenes de El Salvador hoy? Porque entiendo también que pertenecer a una pandilla era como una alternativa en términos de identidad, en términos de sobrevivencia. —Creo que has dado en el punto clave. Hasta ahora el gobierno de Bukele ha lidiado con las pandillas de dos maneras: durante los primeros dos años, mediante un pacto que lo llevó a liberar, a escondidas, a los principales líderes pandilleros del país, que ahora han sido recapturados por el FBI en México y que debían 40 años de prisión. Después, cuando el pacto se rompió, por la vía represiva. Esas son las soluciones que ha dado Bukele al fenómeno. Han sido exitosas momentáneamente, sobre todo en réditos políticos, y la verdad es que, como te decía al principio, no es poca cosa para una comunidad que ha vivido bajo el yugo de las pandillas que de repente ya no estén, que ya no les extorsionen, que ya no les violen a sus hijas. Esto es fundamental y no se puede minimizar. ¿Es esto una solución? ¿Ha sido una solución temporal para sacarlos de las comunidades? ¿Es una solución permanente? No puedo predecir el futuro, pero lo dudo mucho, justo por lo que estás diciendo. Monseñor [Óscar Arnulfo] Romero solía decir que la violencia no se solucionará si no se solucionan las causas de esa violencia. Nosotros llevamos muchos años cubriendo el tema de las pandillas y, cuando escuchás los testimonios de muchos pandilleros, en realidad, pues no había muchos otros caminos que les dieran alguna agencia en la vida a todos estos jóvenes. Es la parte más triste de nuestras realidades: aquí son las pandillas, en Honduras es el narcotráfico, hay un montón de jóvenes en esos lugares que habitan en la periferia de las corrientes económicas mundiales y que sus únicas posibilidades de romper con la tradición familiar de vivir esclavizados trabajando en una bananera son el narcotráfico o la migración. Si no les damos otra oportunidad, si el Estado sigue sin tener más presencia en su vida que mediante las botas y la represión, pues es muy difícil esperar que los jóvenes que siguen viviendo en El Salvador se conviertan en otra cosa. «Los partidos tradicionales traicionaron a la democracia» —Los partidos tradicionales, ARENA (Alianza Republicana Nacionalista) y el FMLN (Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional), que gobernaron El Salvador entre 1992 y 2019, cuando Bukele llegó a la presidencia, votaron muy mal en las últimas elecciones. ¿Han hecho algún tipo de autocrítica o están pensando en una estrategia para volver a posicionarse como oposición y tener chance de poder triunfar dentro de cinco años? —Los partidos tradicionales son los únicos que no saben que están muertos. Son los únicos que no se han dado cuenta. Ni siquiera después de las elecciones pasadas. Para empezar, son directamente responsables de esta situación. Ellos son los que traicionaron a la democracia. Ellos son los que demostraron que, de izquierda o de derecha, ambos tenían la misma capacidad para la corrupción. Ambos. Y construyeron una burbuja en la que se peleaban en la arena política, pero estaban absolutamente desconectados de la población. Ellos son directamente responsables de esto. El fenómeno Bukele se explica en no menor parte por la frustración de la gente hacia los partidos tradicionales. Hacia su incapacidad, su negligencia, su corrupción. Esto es lo que les abre el camino a los Bukele, a los Milei. Y Bukele logró articular esos deseos literalmente de venganza de la gente contra estos políticos que los habían traicionado. Bukele logró articular eso diciendo: «Yo soy el que se va a vengar de ellos en nombre de ustedes». Ha sido muy hábil en eso. Ha sido muy hábil para mantener el dedo acusador sobre la corrupción de los gobiernos anteriores y con ese mismo dedo tapar la suya. Si en algo es probablemente el mejor de todos los presidentes de América Latina –diría, sin duda, el mejor– es en su comunicación política. Y esto es lo que le ha permitido, a pesar de toda la corrupción documentada, acusarnos de mentirosos, aunque ahí están los documentos. Y la gente le cree. 7 junio, 2024 Información adicional Autor/a: Rafael Rey País: El Salvador Región: Centroamérica Fuente: Brecha
- El amor en los tiempos de Instagram
Adaptación del artículo 'El amor en los tiempos de Instagram' a los criterios de lectura fácil (LF) por Lectura Fácil Euskadi Irakurketa Erraza. Recomendamos su lectura en un ordenador por su mejor adaptabilidad. Las palabras en color rojo están explicadas al final del texto Texto: Brigitte Vasallo / Lectura Facil Euskadi - Irakurketa Erraza Imagen: Señora Milton Hay programas de televisión y revistas que muestran solo una manera de amar. Muestran que tener pareja heterosexual es lo más normal y lo mejor. En programas como Casados a primera vista o Mujeres y Hombres y Viceversa las personas se enamoran ante la pantalla. Luego discuten, rompen relaciones y hasta se insultan en público. El amor es un entretenimiento. Son programas con mucha audiencia y muchas mujeres feministas menosprecian su público porque lo consideran barriobajero. En estos programas y en las revistas del corazón, las personas ganan dinero por hablar de su vida. Pocas veces hablan de su trabajo o de cultura. La sociedad del espectáculo El escritor y cineasta Guy Debord publicó el libro La sociedad del espectáculo en los años 60 del siglo 20. Debord dice que creemos que solo existe lo que sale en las revistas, en la tele o en el cine. Es como decir que solo existe lo que colgamos en Instagram. Las personas que salen en estos programas hacen ostentación de dinero y fama. Para seguir teniendo fama y dinero, deben seguir apareciendo en televisión. ¿De que hacen ostentación las feministas que se consideran la élite? De su conocimiento cultural. Hablan o escriben con palabras cultas aunque sea de temas simples y cotidianos. Lo hacen incluso en Facebook. Deberíamos aprovechar las redes sociales para difundir de manera sencilla el feminismo y usar mensajes más fáciles de entender. El feminismo actual El feminismo es una manera de entender la vida y es una manera de actuar. Hace años, las feministas no aparecíamos en los medios de comunicación. Las redes sociales de internet no existían. En los medios de comunicación, no se mostraban a personas no heterosexuales, ni personas de según qué razas, ni se mostraba la diversidad intelectual. Para demostrar que existía la desigualdad las feministas tenían que ser noticia y salir en los periódicos y en televisión. Femen es un buen ejemplo. Hoy en día están la televisión, las revistas y las redes sociales para difundir el feminismo. Pero, ¿son muy diferentes Mujeres y Hombres y Viceversa y nuestros Instagram feministas? No demasiado. Estos programas muestran la monogamia, no es malo tener una sola pareja. Pero se hace ostentación de la monogamia, transmiten que tener una pareja estable es lo mejor, el mayor éxito de nuestra vida y que eso garantiza la felicidad. Es lo de la media naranja de toda la vida. Cuando deseamos a alguien, idealizamos a esta persona y nos imaginamos un futuro feliz con ella. Pensamos que valemos más si somos deseadas por alguien. Hay feministas que llenan su instagram con fotos al lado del maromo de turno. A veces, de la maroma de turno porque lo hacen incluso las blogueras lésbicas, las mujeres lesbianas que escriben blogs en internet. Nos horroriza cuando algunas personas muestran este amor romántico en televisión y también cuando cuentan que han sufrido violencia machista. Muchas feministas piensan que la violencia en la pareja solo ocurre con la gente barriobajera. En la web feminicidio.net se asegura que la mitad de los asesinos de mujeres son parejas o ex parejas. Puede ocurrir en cualquier clase social. Los cuentos de princesas acaban en boda. Pero después no nos cuentan si hay malos momentos o si hay ruptura. Esos cuentos los seguimos mostrando en nuestras redes sociales, donde también hacemos ostentación del amor romántico. En Instagram se cuelgan fotos de parejas felices y de bodas, pero no de rupturas. No hay fotos con los ojos rojos por llorar, no contamos los asaltos a la nevera, o cuando vamos a la farmacia a buscar pastillas para poder dormir. A pesar de nuestros discursos feministas el amor romántico nos mola. Yo lo comparo con las drogas. Sabemos que las drogas son peligrosas, pero en pequeñas dosis ayudan a superar el dolor o las penas. Si nos pasamos en la dosis nos volvemos adictas a las drogas. Entonces ya no son divertidas ni ayudan. Pasa lo mismo con el amor romántico, que puede llegar a ser adictivo y tóxico. A casi nadie se le ocurre poner likes a fotos de personas tomando drogas. Al contrario, hay advertencias como cuidado amiga con las drogas. Hay otras cosas que te pueden ayudar. Llenamos de likes las fotos que muestran amor romántico y mandamos mensajes positivos. Son mensajes con buena intención, pero tenemos que recordar que existen otras relaciones afectivas, no solo las de pareja. Y que no es bueno depender tanto de una sola persona. Pequeños gestos Las feministas denunciamos el contenido de los programas de entretenimiento, con largos discursos feministas. ¿No sería más eficaz mostrar nuestro feminismo en Instagram? Nuestra vida no se reduce a la pareja. Hay otras actividades satisfactorias y otras relaciones afectivas. Los pequeños gestos, como colgar fotos celebrando san valentín con amigas, hacen que demostremos la amistad como la auténtica red afectiva. La amistad es la red que nos ayuda en los malos momentos de la vida. Es la red que nos ayuda a levantarnos cuando tenemos malos momentos. La pareja heterosexual está formada por un hombre y una mujer. Menospreciar es tratar a alguien con poco aprecio o respeto porque se cree que vale poco. Barriobajero se le llama así a una persona poco educada y de clase social baja. Ostentación es presumir de algo de forma exagerada y mostrarlo a menudo. Élite es un grupo que se cree superior o el mejor para dirigir algo. Femen: grupo feminista que hace acciones reivindicativas y de protesta y que para salir en los medios muestran los pechos desnudos. Monogamia es tener una relación amorosa con una sola persona. Media naranja es una expresión que significa que una pareja se complementa tanto que parece una sola persona. Maromo es una manera de referirse al novio o al amante con aspecto presumido o chuleta. Feminicidio es cuando un hombre asesina a una mujer por machismo. Adicta es una persona que depende de algo malo, o de alguien, para vivir. Tóxico es cuando algo es venenoso. Las personas tóxicas son violentas o hacen daño, aunque sea sin querer. Lee el resto de nuestros contenidos adaptados a los criterios de lectura fácil (LF) por Lectura Fácil Euskadi Irakurketa Erraza fuente https://www.pikaramagazine.com/2023/11/el-amor-en-los-tiempos-de-instagram/
- no solo…, sino (también), no no solo…, pero (también)
La correlación adecuada en español es no solo…, sino (también), no no solo…, pero (también). Sin embargo, en la prensa se encuentran habitualmente frases como las siguientes: «Es el método principalmente utilizado durante las últimas décadas para la identificación de personas no solo con fines civiles pero también policiales», «Me gustaría saber no solo la causa, pero también el tratamiento» o «El lenguaje no solo debe divertir, pero también debe encantar al público». En la lengua clásica la conjunción pero tenía en algunos contextos el valor de sino, como indica la Gramática, pero en la actualidad este uso inadecuado se debe a la influencia de la construcción inglesa (not only…, but also), que en esa posición utiliza but, que significa tanto ‘pero’ como ‘sino’. Este mismo criterio se aplica a aquellos casos en los que no aparece también en la segunda parte de la correlación, como en «Sus palabras fueron consideradas ofensivas no solo por mí, sino por todos los presentes». Asimismo, como se recoge en la ortografía académica, se recuerda que las dos partes de esta correlación se separan siempre con una coma. Por tanto, en los ejemplos anteriores, lo indicado habría sido «Es el método principalmente utilizado durante las últimas décadas para la identificación de personas no solo con fines civiles, sino también policiales», «Me gustaría saber no solo la causa, sino también el tratamiento» y «El lenguaje no solo debe divertir, sino también encantar al público». fuente https://www.fundeu.es/recomendacion/no-solo-sino-tambien-no-no-solo-pero-tambien/
- El Verbo
fuente https://luisamariaarias.files.wordpress.com/2012/01/el-verbo.jpg










