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- Trump no ha inventado nada o ¿qué hacemos frente al mundo-frontera?
Así opera la frontera: deshumaniza a las personas migrantes, abre así las puertas a una deshumanización que acaba despojando de dignidad a cualquiera que se considere problemático o sobrante. Sarah Babiker 7 FEB 2025 06:00 En una tarde de invierno de Madrid mi madre y yo estamos ante un cine. Se nos acerca una mujer que parece no estar bien. Nos pregunta qué películas ponen en la cartelera, pero parece una excusa para empezar una conversación cualquiera. En seguida me pregunta que de dónde soy. “Somos de aquí”, decimos madre e hija. Pero la mujer me mira a mí: “ah, pensaba que no eras de aquí… Es que ahora con esta invasión”. “¿Qué invasión?, ¿la de racistas?”, contestamos casi al unísono. La mujer quiere quedarse a discutir, pero nosotras no tenemos ganas. Un pedazo de frontera se nos ha clavado en el ánimo. A lomos de la promesa de frenar la invasión de inmigrantes y drogas, Trump llegó por segunda vez a la presidencia de Estados Unidos el pasado 20 de enero. En un artículo publicado en Politico este 2 de febrero, se analiza cómo el mandatario ha puesto su tan anunciada deportación masiva en el centro de su comunicación política. El plan en sí ni siquiera ha empezado, explica la publicación estadounidense, las detenciones en frontera y las deportaciones están al nivel de las que en otros momentos se han dado con Biden o con Obama. Pero Trump y su gobierno promueven otra imagen: detienen a gente a quien tienen que liberar después, porque no hay recursos donde mantenerlos retenidos o porque no tienen ningún tipo de antecedente. En las ruedas de prensa donde explican cómo avanza su agenda anti personas migrantes, reciclan los carteles que usaron ya en campaña, donde exhibían imágenes de convictos migrantes para alimentar la narrativa de que están haciendo el trabajo: limpiar el país de inmigrantes ilegales delincuentes, esa amalgama que se esfuerzan en solidificar en la mente de la gente. Si sobredimensionan el alcance de su programa es porque Trump ha vendido que dará unos servicios a sus votantes y tiene que cumplir. Este es el encargo: echar a millones de personas del país, ser todo lo cruel que sea necesario. Eso es lo que le piden tantos de sus conciudadanos, gente que claramente no está bien, y repite “invasión” como un mantra, personas aparentemente funcionales que se conceden ser crueles en nombre de la autodefensa, porque detrás de la persecución al otro siempre hay un autorrelato de victimización: tenemos que protegernos, la gente de afuera está jodiendo nuestro país, nos han traído el crimen y las drogas. Para cubrir —cuan CEO eficiente de la empresa-país que ahora dirige— resultados, al menos en su dimensión cuantitativa, Trump va a tener que detener y deportar a mucha gente que no tiene antecedentes policiales. Se trata de llegar a los números, gestionar con éxito el proyecto. Esto no lo ha inventado Trump, en 2009, bajo el mandato de un ministro de interior del PSOE, Rubalcaba, se reveló que algunas comisarías de Madrid ponían unos cupos mínimos de detención de personas migrantes en situación irregular, incentivando así las paradas por perfil racial. En aquel momento aquello fue un escándalo, ya nada escandaliza. Por si con la construcción machacona del significante inmigrante-ilegal-delincuente no bastara, la secretaria de prensa del gobierno Trump, Karoline Leavitt, ya afirmaba la semana pasada que, en realidad, toda persona migrante que haya cruzado la frontera ilegalmente puede ser considerado un criminal, y por tanto, carne de deportación. Así, de poner el punto de mira en las personas migrantes que hayan cometido crímenes de gravedad, se pasa a aquellas que hayan cometido delitos más leves y, por último, a cualquier persona que haya atravesado la frontera sin los permisos requeridos. Esto tampoco se lo ha inventado el gobierno estadounidense, es la misma tesis que viene defendiendo Vox desde hace años, y que llevo en forma de moción al Congreso sin éxito el pasado otoño. Tampoco es necesario que desde la Casa Blanca se esfuercen demasiado para que todo el mundo acabe identificando el no tener papeles con ser un delincuente. A la gran mayoría de su electorado la cosa le da un poco igual: según una encuesta publicada la última semana de enero, señalada por el mismo artículo de Politico , el 44% de los y las estadounidenses están a favor de la deportación masiva de personas que hayan cometido crímenes y el 39% a favor de la deportación de todas las personas migrantes en situación irregular. Solo un cinco por ciento parece, entonces, preocuparse por el matiz. Las personas que contestaron a este sondeo presentaban reparos a la deportación sobre todo en tres casos: si se separa a familias (lo que no se sabe es si en este caso prefieren la no deportación o que se vayan todos juntos), si las personas migrantes están casadas o tienen hijos estadounidenses (es decir, si son de los “nuestros”), o si son necesarios en determinados ámbitos laborales (si “nos” sirven para algo). El cuerpo-frontera Siendo el desplazamiento de seres humanos, junto al cambio climático, una de las cuestiones fundamentales de nuestra época, desde las izquierdas no ha habido una toma de conciencia a la altura, una mirada que sitúe a la persona desplazada, al refugiado, como la figura central de la lucha por la emancipación del siglo XXI, así como lo fue la clase trabajadora, el proletario, en el s. XIX. Esta reflexión la trae la escritora y traductora Marie Cosnay, en el prólogo del libro la danza de las luciérnagas (Katakrak, 2024), publicado por el sociólogo Ignacio Mendiola tras cuatro años observando la “geografía fronteriza” del Bidasoa. Esta frontera interna del espacio Schengen cuenta con sus propios espaldas mojadas, personas migrantes que tras haber sobrevivido a su travesía hasta territorio europeo se ven forzadas a encontrar grietas, pasadizos, en un nuevo e inesperado muro. El libro recoge cómo en 2020, tras la muerte de un sacerdote en manos de un joven migrante trastornado, Francia declaraba la emergencia terrorista ubicando controles en los puentes que unen Euskal Herria a un lado y otro del Bidasoa, el río que separa al estado español del francés. Aunque el Tribunal de Justicia de la Unión Europea dictaminó en 2022 que prolongar el control en esta frontera más allá de los seis meses excepcionales que permite Schengen era ilegal, Francia no lo tomó en cuenta. Ni Trump se ha inventado saltarse la legalidad cuando se trata de luchar contra los “ilegales”, ni Alemania suspender el espacio Schengen en sus fronteras bajo la excusa del terrorismo. El pasado mes Trump incluía a las bandas como organizaciones terroristas para deportar a sus miembros a campos de detención como el célebre Guantánamo. La fronterización de la política, o, como la llama Mendiola “la frontera como lo más reseñable de lo político” es una máquina apisonadora de garantías jurídicas o derechos humanos. En este mundo-frontera, hay quienes no tienen otra opción que moverse, por mucho que la sinfonía de principios de siglo excite la creación de muros y la caza de personas. “¿Cuál es el espacio de aquel a quien solo le queda perseverar en el pasar porque no puede volver atrás? Porque para algunas personas solo queda pasar. Seguir pasando”, apunta Mendiola en su libro. Ese es el quid de la cuestión de nuestros tiempos, y si no se responde a eso, no habrá respuesta para nada. Se puede acudir a la frontera real, la que se traza en los mapas, aquella en la que las personas buscan recovecos para seguir pasando aunque los “cuerpos-centinela” como los llama Mendiola en su libro, intenten siempre impedirlo. Pero “la frontera se expande”, en la persecución policial, en el discurso mediático, en las miradas desconfiadas de los vecinos, en la amenaza de deportación. La frontera ya gobierna el territorio, la llevan los “cuerpos-frontera” consigo. “Para el cuerpo frontera todo es frontera, la vivencia encarnada de una negación que le excluye de la dignidad”, afirma Mendiola. Bukele tampoco ha inventado nada Las personas migrantes no son solo un recurso político del que sacar rentabilidad en las campañas electorales, son también un recurso económico del que extraer beneficios. Lo sabe el conglomerado de la industria tecnológico-militar europeo o israelí, en gran expansión gracias al control de fronteras. Lo saben muchos países del Sur, que retienen personas migrantes a cambio de miles de millones de euros, a veces por complicidad, a veces como resultado de un burdo chantaje, a veces por las dos cocas. A Bukele sin embargo, no hay que chantajearle ni sugerirle, él mismo ha ofrecido su mega cárcel llamada Centro del Confinamiento del Terrorismo —ese gran Primark penitenciario, una maquila de la detención de personas— a su colega del Norte, a cambio de una módica tarifa. No es Estados Unidos precisamente ajeno al lucro penitenciario, una industria que mueve millones de dólares en el país. Pero en este caso, para optimizar el beneficio político del recurso persona migrante, la externalización no parece mala opción. ¿Acaso no ha sido externalizar y deslocalizar el ABC del neoliberalismo global? A este lado del Atlántico, la externalización hace tiempo que es una de las apuestas preferidas de la necropolítica. Sin embargo, Bukele, un creativo del fascismo de nuestros días, sí trae con su régimen penitenciario una innovación. Los centros penitenciarios son históricamente lugares de no derecho, pero los estados se afanaban al menos en dar una apariencia de legalidad, de respetar ciertos estándares, de abrazar el relato de que, ni aún convictas, las personas han de ser despojadas de su dignidad. Bukele supo captar con su olfato de CEO del futuro que la dignidad cotiza a la baja en estos tiempos, y hace campaña desde el desprecio a la vida de quienes considera que no merecen nada. Para tener lleno su centro de detención masiva y cumplir objetivos, su policía detiene vulnerando la legalidad, amalgamando a quienes han cometido delitos graves con aquellos (hombres jóvenes pobres) que podrían quizás cometerlos según sus prejuicios. Así como el equipo de Trump no para de hacer públicas imágenes de detenciones y deportaciones, su contraparte salvadoreña muestras fotos de sus presas continuamente, hacinadas, deshumanizadas. Ante la oferta de Bukele de recibir no solo a migrantes deportados de cualquier origen, sino también a convictos estadounidenses, Trump dijo hace unos días que no sabía si eso sería legal “lo estamos estudiando ahora mismo, pero podríamos llegar a acuerdos para sacar a esos animales de Estados Unidos”. Trump, Bukele, la extrema derecha europea, los sionistas, no inventan, alardean de aquello que antes se intentaba ocultar, lo amplifican. Cuando el status quo neoliberal y racista alardea, muestra su cara fascista sin circunloquios. Así opera la frontera: deshumaniza a las personas migrantes, abre las puertas a una deshumanización que acaba despojando de dignidad a cualquiera que se considere problemático o sobrante. Los Trumps del mundo, pero también los Biden, las Von der Leyen, sacrifican al cuerpo-frontera en el altar de un futuro para “los nuestros”. Pero, como decía Cosnay, las izquierdas no son capaces de ver a ese cuerpo-frontera, a las personas migrantes, como el centro de todas nuestras luchas. Urge, por tanto, defiende Mendiola en su libro, sentir vergüenza por el sufrimiento que, en nombre de ese “nosotros”, se infringe sobre los cuerpos-frontera, enarbolar una “hospitalidad incondicional”. “El espacio se abre desde una exigencia ética que deviene irrenunciable: hay un derecho a venir, a moverse, a quedarse”, explica. Y el futuro se cierra, replico yo, si no entendemos que confrontar este mundo-frontera es la única forma de evitar que el tiempo que se nos viene, tenga la forma histórica de un callejón sin salida. Fuente https://www.elsaltodiario.com/analisis/trump-no-ha-inventando-nada-hacemos-frente-al-mundo-frontera
- Trump compromete 60 años de ‘paz americana’ con el cierre de la USAID y la ayuda al exterior
El Gobierno de EE UU congela toda la ayuda humanitaria e interviene la USAID, la mayor agencia global de cooperación internacional, a la que acusa de ser un refugio de “lunáticos radicales”. Miembros de la Guardia Costera de Estados Unidos entregando paquetes de la Agencia de Cooperación Internacional para el Desarrollo. WIKIMEDIA COMMONS Martín Cúneo @MartinCuneo78 @ martincuneo.bsky.social 4 FEB 2025 12:40 El presidente de Estados Unidos, Donald Trump , ha desmontado seis décadas de política de cooperación internacional en poco más de una semana. El 20 de enero, congelaba por 90 días casi toda la ayuda exterior y el 3 de febrero anunciaba el cierre de la Agencia de Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID), la mayor agencia estatal de cooperación del mundo y uno de los pilares del llamado “soft power” de la principal potencia mundial. Desde el lunes, las oficinas y las cuentas en redes sociales de la USAID permanecen cerradas. Sus trabajadores han recibido por correo electrónico la orden de no acudir a las oficinas. El propio secretario de Estado, Marco Rubio, asumía las funciones de interventor de la agencia, una decisión orientada, según la prensa estadounidense, a un posible trasvase de funciones a este departamento. Elon Musk, impulsor del cierre de la USAID, definía esta agencia en un mensaje en redes como “un nido de víboras marxistas de la izquierda radical” El principal impulsor del cierre de la USAID es el milmillonario Elon Musk , recientemente ungido como secretario del Departamento de Eficiencia Gubernamental (DOGE), que calificó la agencia como un “cesto lleno de gusanos sin ninguna manzana”. El dueño de X definía la USAID en un mensaje previo en esta red social como “un nido de víboras marxistas de la izquierda radical”. El propio Trump, que ha dado señales contradictorias sobre el futuro de la agencia, ha calificado el objetivo de la USAID como “bueno” aunque esté lleno de “lunáticos radicales”. Rubio incidió en sus declaraciones que no se trata de una agencia independiente y que debe estar alineada con los intereses nacionales. Entre el poder blando y la ayuda humanitaria Desde su nacimiento en 1961, en tiempos de John F. Kennedy, la misión de la USAID ha sido acompañar la política exterior de Washington con programas de alimentos, salud, educación, infraestructuras, seguridad, capacitación o erradicación de cultivos ilícitos. De los 43.000 millones de dólares que distribuyó en todo el mundo la USAID en 2023, el 40% (unos 16.000 millones) se dirigió a Ucrania , en temas de “apoyo macroeconómico”, según el portal de asistencia externa del Gobierno de Estados Unidos. Otros 3.300 millones de dólares de la USAID terminaron en Israel y otros 1.500 millones en Egipto, otro aliado en la región. Precisamente estos últimos dos países son de los pocos que se han salvado de la congelación de las ayudas. El futuro de la cooperación con el resto de destinatarios, incluida Ucrania, está en suspenso desde el día en que llegó Trump al poder. Las críticas a la USAID por servir a los intereses de Estados Unidos y por sus vínculos con los servicios de inteligencia hicieron que la agencia fuera expulsada de Ecuador y Bolivia en 2013. En los años 90, la USAID apoyó el programa de Alberto Fujimori que esterilizó a decenas de miles de mujeres pobres e indígenas en Perú, una práctica que también impulsaron en Bolivia los Cuerpos de Paz de Estados Unidos en los años 60. Y no hay que remontarse tan lejos. Venezuela ha denunciado recientemente a esta organización por estar detrás de la financiación de la primarias del partido opositor Plataforma Unitaria Democrática, de Edmundo González Urrutia y Corina Machado. “Lejos de hacer que EE UU sea más seguro, fuerte y próspero, la suspensión de la financiación socava los intereses fundamentales de EE UU en una medida difícil de comprender”, critican desde WOLA Pese a que Trump aclaró unos días después que no se cortarían las ayudas que “salvan vidas”, centenares de organizaciones que reciben financiación de la USAID para sus programas de salud o alimentos han tenido que suspender sus operaciones o aceptar la incertidumbre sobre el futuro de su trabajo sobre el terreno. Para muchas ONG, es cuestión de días o semanas que los fondos con los que disponen se acaben. Y ha quedado claro, tras la decisión del 20 de enero, que no van a llegar más, al menos en tres meses. Según ProPublica , una “sala de prensa sin fines de lucro que investiga los abusos de poder”, las ONG financiadas por EE UU alrededor del mundo se han visto obligadas a detener por completo sus operaciones, a rechazar pacientes y despedir personal. A pesar del anuncio de Trump de que habría excepciones en el fin de las ayudas, no se ha producido ninguna contraorden que anule la suspensión de los fondos ni las ONG saben cómo pedir esa exención. Para esta web, se trata del “cambio más importante y de mayor alcance en la política humanitaria estadounidense desde el Plan Marshall para reconstruir Europa después de la II Guerra Mundial”. Desde el Gobierno hablan de una suspensión de 90 días en la ayuda exterior. En un comunicado emitido el pasado 29 de enero afirmaban que ya estaba dando resultados: “Estamos erradicando el despilfarro. Estamos bloqueando los programas progresistas. Y estamos exponiendo actividades que van en contra de nuestros intereses nacionales. Nada de esto sería posible si estos programas permanecieran en piloto automático”. Un regalo para los enemigos de EE UU Las consecuencias de la congelación de la ayuda exterior, según la Coordinadora española de Organizaciones para el Desarrollo, pueden ser “ nefastas para millones de personas en situaciones muy extremas”. La decisión de Trump, critican, atenta contra los acuerdos asumidos en el marco de Naciones Unidas por el que los países más ricos se comprometen a aportar la financiación necesaria “para luchar contra la pobreza y el aumento de las desigualdades”. Desde esta coordinadora de ONG advierten que la misma dinámica de recorte de la cooperación internacional también se está dando en España, donde las partidas destinadas a la ayuda al desarrollo están cayendo “de manera muy preocupante” en algunas comunidades autónomas y ayuntamientos. Desde la Coordinadora de ONG para el Desarrollo advierten que la misma dinámica se está dando en España, donde las partidas de ayuda al desarrollo están cayendo en “de manera muy preocupante” La Oficina en Washington para Asuntos Latinoamericanos ( WOLA , por sus siglas en inglés) apunta que tras la orden ejecutiva del 20 de enero han quedado en suspenso más de 2.000 millones de dólares destinados a países latinoamericanos y del Caribe. La cancelación, matizan, va más allá de los “esfuerzos de desarrollo y derechos humanos” y afecta de lleno a programas que WOLA ha “criticado históricamente”. En concreto, esta organización de derechos humanos independiente se refiere a ayudas militares y policiales, programas de capacitación y la erradicación de drogas. “Lejos de hacer que Estados Unidos sea más seguro, fuerte y próspero, la suspensión de la financiación y la incertidumbre sobre los fondos futuros socavan los intereses fundamentales de Estados Unidos en una medida difícil de comprender”, critican. Bajo la perspectiva de WOLA, el recorte de ayuda humanitaria a los países de América Latina y el Caribe debilitan los esfuerzos “para abordar las razones por las que millones de personas” migran hacia el Norte huyendo de conflictos armados, la narcoviolencia, la pobreza y la inseguridad. Y no se trata solo de cuestiones humanitarias. Para WOLA, la congelación de la ayuda es “un regalo exquisitamente envuelto para los adversarios regionales de los Estados Unidos, desde dictadores hasta narcotraficantes, pasando por traficantes de seres humanos y rivales de gran potencia como China”. Polémica por el procedimiento La suspensión de la ayuda exterior y los planes de cerrar USAID no solo han enfrentado críticas por la intención de terminar con uno de los pilares de la intervención de Estados Unidos en el exterior y por las consecuencias humanitarias directas de esta decisión. La forma en la que se ha presentado el plan también ha despertado una ola de críticas ya que desafía el orden constitucional de Estados Unidos. En este país, la apertura y cierre de agencias estatales, como es el caso de la USAID, dependen del Congreso y no de la Casa Blanca. Según el analista Steve Vladeck, en la CNN , la decisión de cerrar este departamento sin contar con el Congreso supone un movimiento sin precedentes por parte de un presidente que, desde el 20 de enero, ha estado poniendo a prueba los límites de su cargo. “Nunca hemos visto a un presidente intentar destruir básicamente una agencia que el Congreso ha defendido”, señaló. El escándalo volvió a estar relacionado con Elon Musk, después de que dos altos funcionarios de seguridad de la USAID intentaran negarle el acceso a los sistemas de la agencia y a los datos de la plantilla. El pasado sábado, el personal de DOGE intentó entrar físicamente en la sede de la USAID en Washington. Ante la negativa del personal de seguridad al carecer de permisos para ello, los agente de Musk amenazaron con llamar a la policía. Los dos funcionarios de la USAID que intentaron frenar a los hombres de Musk han sido despedidos de sus puestos. Uno de ellos era el director general de seguridad de la agencia. Fuente https://www.elsaltodiario.com/estados-unidos/trump-compromete-60-anos-paz-americana-cierre-usaid-ayuda-al-exterior?utm_source=Mucho%20Trump,%20pocas%20nueces%20y%20otras%20noticias%20destacadas%20de%20la%20semana&utm_medium=email&utm_campaign=bol1061
- ¿Colombia se está desintegrando?
El episodio del podcast "¿Qué pasa en América Latina?" se centra en Colombia, especialmente en el departamento del Cauca. Exploramos la historia de la región, su riqueza natural y cultural, pero también su difícil situación socio-política. Durante nuestra conversación con el activista colombiano Emmanuel Rozental, abordamos temas como: ¿Cómo ha impactado la colonización en la Colombia contemporánea? ¿Por qué los pueblos indígenas y los activistas están en peligro? La presencia de bases militares de EE.UU. y sus consecuencias para la región. Los problemas relacionados con el narcotráfico y la corrupción política. ¿Qué papel desempeñan los pueblos indígenas en la defensa de sus derechos y territorios? Este episodio ofrece un análisis profundo sobre la difícil realidad de Colombia y la región de América Latina. Descubre por qué Colombia ha sido calificada como una "democracia genocida" y cómo las comunidades locales luchan por sobrevivir en medio de conflictos y la explotación corporativa. 🔔 Suscríbete al canal para estar al tanto de los próximos episodios sobre América Latina. 🎙️ El podcast también está disponible en Spotify, Instagram, TikTok El mapa es cortesía de ideaspaz.org : Geografía de las dinámicas de los grupos armados 00:00 La Historia de la Violencia en Colombia 09:59 Cauca: Un Territorio de Riquezas y Conflictos 19:58 Democracia Genocida y la Impunidad en Colombia 30:05 Luchas Indígenas y la Búsqueda de Autonomía 33:23 Guardianes del Territorio: La Identidad Kiwe tegna 38:12 Desafíos de la Paz: La Realidad Post-Acuerdo con las FARC 54:58 Colombia: Un Estado en Crisis y el Narcotráfico 01:01:10 Lecciones de las Comunidades Indígenas para el Futuro Si quieres unirte al equipo, escribe a migueledwardowicz@gmail.com . / que_pasa_en_latam / migueledwardowicz https://open.spotify.com/show/6QChFnj ...
- Glorificar lo quinqui para que nada cambie
A la vez que el género trap se hacía mainstream, lo quinqui se ha puesto de moda, dando una imagen romántica e idealizada de la pobreza. Layla Martínez 7 ABR 2019 06:24 A mediados de mayo de 2009, el Centre de Cultura Contemporània de Barcelona inauguraba una exposición llamada Quinquis de los ochenta. Cine, prensa y calle . La parte más moderna y cool de la cultura oficial daba así su bendición a un subgé nero cinematográfico que hasta entonces había denostado: solo tres años antes, Eloy de la Iglesia , el director más conocido del cine quinqui, había muerto en el olvido, arrinconado por una industria que le había impedido seguir trabajando a pesar de que varias de sus películas habían funcionado bien en taquilla. Sin embargo, la conversión de El Pico en una película de culto para los modernos de clase media no era un fenómeno aislado. Una buena parte de los productos culturales que se ofertan de forma masiva han sido creados en los márgenes, fuera de la industria y de los circuitos oficiales. Las clases medias que conforman los estratos académicos y culturales los seleccionan como objetos de estudio, desconectándolos de los contextos en los que fueron creados y rebajando así su carga reivindicativa o molesta. Después, la industria los convierte en objetos de consumo masivo, vaciándolos de sentido y conservando únicamente sus rasgos estéticos. Si el revival quinqui en forma de exposiciones, ciclos de cine, artículos en revistas especializadas y tesis doctorales de hace diez años puede entenderse como una absorción por parte de las clases medias, podemos preguntarnos si estamos viviendo ahora la siguiente fase: la venta masiva de lo quinqui, lo marginal y la vida de barrio. Riñoneras y turismo de clase A principios de 2017, los escaparates de las tiendas de lujo se llenaron de un complemento que hasta entonces solo habíamos visto en los mercadillos: las riñoneras. Aquella prenda que todos asociábamos con los barrios de clase baja pasaba a ser un complemente de lujo que marcas como Gucci o Channel te vendían por 800 euros. Lo que antes se despreciaba como signo de pobreza y marginalidad se había convertido en un objeto deseable para las clases altas y en un símbolo de estatus. Después, marcas generalistas como Zara o H&M solo tenían que copiarlo y venderlo de forma masiva. Esto ya había sucedido antes con otras prendas, como las botas Dr. Martens o los pantalones cargo, pero ahora se enmarcaba e n un fenómeno más amplio. La industria de la moda no solo lanzaba una determinada prenda al mercado, sino que copiaba toda una estética que hasta entonces se había asociado con los barrios pobres. La riñonera se unía al chándal, la cadena de oro, las uñas postizas, el estampado de leopardo, las rayas de los ojos marcadas o las zapatillas de deporte. La estética que se asociaba con los chavales de barrio se había convertido en la última moda. Esta moda se producía de forma paralela a la entrada en el mainstream del trap, que hasta entonces había sido profundamente marginal. En cierta manera eso ya había pasado antes con el rap, pero el tono menos reivindicativo del primero lo hacía más fácilmente asimilable. Esta consolidación del trap hizo conocidos a artistas que sí procedían de los barrios pobres donde había surgido el género, como Young Beef, pero también contribuyó a un fenómeno más problemático: la romantización e idealización de la marginalidad. Fenómenos como la pequeña delincuencia, los trabajos de la economía sumergida o el tráfico de drogas son presentados únicamente en sus facetas estéticas, pero no se abordan las causas de que se produzcan ni se tienen en cuenta los problemas que llevan asociados. Las revistas de tendencias copian la ropa de los chavales de barrio pero no hablan de por qué en el extrarradio la tasa de abandono escolar es mayor, la esperanza de vida más baja y las calles están llenas de casas de apuestas. El público del Primavera Sound corea canciones sobre pasar droga pero vive lejos de las infraviviendas donde se trafica. Esta idealización genera además un fenómeno de turismo de clase: personas que pertenecen a clases medias y altas copian la forma de hablar y vestir que asocian con la clase baja mientras dura la moda, como el que se viste con chilaba mientras está de vacaciones en Marruecos. Así, esta visión romantizada tiene también un componente clasista, porque implica una visión uniforme y estereotipada de las personas que habitan estos barrios: comportarse como alguien de barrio es ponerse chándal, hablar en jerga y fumar hachís, no parar el desahucio de tu vecino o ayudar a organizar la liguilla de fútbol. Hace unos meses, Elvira, integrante del grupo de rap La Ira decía en su cuenta de Twitter que le daba vergüenza ajena la gente que se disfrazaba de quinqui porque quien había vivido eso sabía que la realidad tenía mucho más que ver con el enganche a la droga, los problemas con la justicia y la miseria. “La romantización no es más que un mecanismo muy habit ual del propio sistema para desvalorizar la gravedad de lo que realmente es un problema social, sobre el que no se invierte suficiente tiempo, dinero y esfuerzo para su resolución”, me dicen las Ira cuando les escribo para hablar del tema. “Lo que se convierta en moda, deja de ser reivindicativo. Al romantizarse la idea del chaval/chavala pobre, consumidor/a e incluso delincuente, se observa que deja de ser un problema para ser un personaje, que a su vez genera dinero porque se convierte en icono de la juventud. Se convierte en producto, y eso es lo que la industria necesita. Por supuesto, quien ha vivido en sus carnes y en su familia las nefastas consecuencias de esto, toma verdadera conciencia social y política de ello, y no necesita jugar a ser pobre o drogadicto o delincuente”. Este análisis también lo comparte Nega , de Los Chikos del Maíz, que en el libro que escribió con Arantxa Tirado ya denunciaba la romantización de lo quinqui: “Toda esa glorificación de lo kinki, del lumpen, de lo macarra... no hace más que legitimar el orden actual de las cosas. El que de verdad ha estado abajo quiere salir, no perpetuar su condición y ser un tirado toda su vida. Además, todos estos discursos que glorifican el tráfico de drogas y el lumpen tienen una profunda raíz neoliberal e individualista, consumista: yo a lo mío y el resto que se joda. Cuando en realidad se trata de buscar salidas colectivas, de organizarse colectivamente, de ser solidario. Cuando hay palizas por droga o la gente va al talego supongo que tiene menos gracia, pero generalmente esa peña que lo glorifica está lo suficientemente lejos de los meollos como para que les toque de cerca”. Pregunto también a Miguel Ángel Ortiz, autor de La inmensa minoría , una de las novelas que mejor han reflejado la vida en un barrio periférico en los últimos años, cuál cree que son las causas de este fenómeno: “El capitalismo se ha apropiado de los valores que desde siempre habían venido caracterizando a la clase trabajadora, para quitarles su sentido y llevárselos a su propio terreno. La historia del triunfador que sale del barrio, sin nada, buscando ese sueño americano que consiste en escalar peldaños de clase social hasta alcanzar la gloria y el triunfo se ha instalado en nuestra sociedad. Esas historias, en vez de lanzar un mensaje contra la injusticia del sistema, de alguna manera terminan apoyándolo, dándole la razón. Por eso es tan peligroso romantizar este mensaje. Es verdad que unos pocos consiguen alcanzar ese sueño, pero hay millones que se quedan por el camino”. Contar las propias historias A las visiones idealizadas del barrio que vende el mercado se pueden oponer productos culturales creados en esos mismos lugares, por la gente que los habita. Frente al acercamiento puramente estético de Bad Gyal o Tangana, encontramos artistas con una visión mucho más compleja y politizada, para los que el barrio no es una simple moda que da portadas en las revistas de tendencias: “Somos de los barrios donde no limpian las calles/ donde no van a la uni los chavales”, canta Tribade. Es el caso también de libros como Autobiografía de Manuel Martínez , en el que el escritor Eduard o Romero reconstruyó la biografía de uno de esos chavales sacudidos por la heroína y la delincuencia en los años ochenta. Contado en primera persona a través de una serie de entrevistas, el libro habla de la pobreza, las entradas y salidas de la cárcel, el maltrato y el deterioro que supone la prisión, pero también de las luchas en la COPEL , la solidaridad y la lealtad. La historia de Manuel es autobiográfica, pero en ella hay también una radiografía de las condiciones sociales, económicas y políticas que condicionan las vidas de la gente de clase baja. Cuando Manuel habla de sí mismo, habla también de la gente que habita nuestros barrios, de todos nosotros. En esta misma línea se encuentran novelas como Prosperidad (Carlos Herrero,2007), La trabajadora (Elvira Navarro, 2014) , Cosas vivas (Munir Hachemi, 2018), La balada del Pitbull (Pablo Rivero, 2002) o La inmensa minoría (Miguel Ángel Ortiz, 2016), de la que hemos hablado antes. Historias en las que no cabe la romantización de la vida de barrio pero tampoco su estigmatización y en la que las historias personales se muestran siempre como una parte de procesos sociales más amplios. Vidas complejas que no pueden ser reducidas a estereotipos ni caben en un único molde. “Solamente confrontando las dos partes, la positiva y la negativa, se sacan verdaderas conclusiones, se extrae lo que realmente merece la pena. El barrio puede tener la lacra de las drogas; pero en toda moneda conviven dos caras, y es una de las tareas del escritor preguntarse por qué están allí o por qué solo se cuenta que están allí cuando en realidad las hay en todos los barrios de la ciudad, incluyendo los de mayor poder adquisitivo”, dice Miguel Ángel. “La cultura, la sensibilidad artística, la conciencia de izquierdas, renegar de la ostentación consumista, el feminismo, etc se han convertido en tabú si vienes de abajo: no es lo que se espera de ti. Si eres de abajo tienes que actuar como a nosotros —la clase media— nos gusta que sean los de abajo: lleno de estereotipos y topicazos negativos que únicamente embrutecen a la persona. Cuando el pobre no actúa como el rico espera, se siente amenazado. Y una cosa es que la revista de tendencias de turno comente (con la mirada del zoológico) la vida del pobre y genere contenido. Otra cosa es que el pobre tenga conciencia de sí mismo. Por eso Bad Gyal gusta mucho más en este tipo de revistas que Tribade. No hay nada que moleste más a un rico que un pobre que no lo parece”, dice Nega. La industria copia la estética que se asocia con el barrio, pero su mirada no deja de ser clasista. Las riñoneras están bien mientras dura la moda, pero solo si quien la lleva no la ha comprado en un mercadillo. Películas del género Quinqui Cinekinki.es
- Mauricio Valencia: “La historia de Sinaltrainal en Colombia está marcada por despidos y asesinatos”
Mauricio Valencia es presidente de la sección Bugalagrande-Valle de Sinaltrainal, el sindicato de la industria alimentaria, en huelga desde el 2 de abril contra Nestlé en Colombia. Desde 1989, 39 personas trabajadoras vinculadas al sindicato colombiano Sinaltrainal han sido asesinadas. Tras la huelga iniciada por el Sindicato Nacional de Trabajadores del Sistema Agroalimentario (Sinaltrainal) el 2 de abril ante la negativa de Nestlé Colombia S.A. de negociar el pliego de peticiones p resentado por las y los trabajadores de la filial de Bugalagrande (Valle del Cauca), Nestlé ha respondido con diversas represalias, según denuncia Sinaltrainal, entre ellas, el despido de siete integrantes del sindicato, así como la intimidación y amenaza de despido de otras personas trabajadoras y sindicalistas. El conflicto laboral en Nestlé no es un hecho aislado. La historia de represión sindical que se despliega en Bugalagrande es una expresión paradigmática de la matriz bélica estatal colombiana para responder ante los conflictos sociales. Un entramado entre empresas transnacionales y grupos paramilitares que atraviesa este país desde la Masacre de las Bananeras de 1928 en los campos de la United Fruit Company (hoy Chiquita Brands International). Tras acompañar la “carpa de resistencia” instalada frente a la fábrica de Nestlé en Bugalagrande, y en el marco de la Caravana Humanitaria , c onversamos con Mauricio Valencia, presidente de la sección Bugalagrande-Valle de Sinaltrainal, sobre su historia de lucha, las prácticas de la empresa transnacional y el conflicto laboral actual. La lucha sindical en Colombia ha pasado por varios periodos históricos. ¿Cómo ha ido insertándose Sinaltrainal en esta trayectoria? Podríamos mencionar primeramente el periodo del sindicalismo heroico. Este se dio en un contexto de fuerte agresividad hacia los obreros en el país, quienes, en su mayoría, venían de las fincas, de colectivos campesinos o de pequeñas urbes y barrios rurales. Estos obreros conformaron el movimiento obrero y sindical hacia los años 40, cuando comenzaron a desarrollarse regulaciones como el Código Sustantivo del Trabajo. Al mismo tiempo, aparecieron organismos internacionales con regulaciones que, en lugar de ampliar las posibilidades de las organizaciones de trabajadores, comenzaron a restringir sus derechos. Posteriormente, surgió el sindicalismo independiente y clasista, que representó otro periodo importante en la historia del movimiento sindical. Este modelo de sindicalismo fue ganando fuerza a medida que el neoliberalismo, con su estrategia de eliminar derechos como el de huelga, la negociación colectiva e incluso el derecho a organizarse, fue imponiéndose. En ese contexto, la lucha de Sinaltrainal se ha visto restringida, especialmente en lo que respecta al derecho de asociación y libertad sindical. La persecución ha sido constante, desarrollada por la burguesía a través del poder estatal, el Ministerio del Trabajo y las altas cortes, como la Corte Suprema de Justicia y la Corte Constitucional. Este aparato ha ido reduciendo la capacidad de respuesta de los sindicatos ante las estrategias de las corporaciones internacionales para debilitar las organizaciones sindicales. Un ejemplo de esto fue la operación de intervención en EMCALI [ Empresas Municipales de Cali, en el año 2000], ejecutada desde el Estado, en la que se desmanteló la junta directiva sindical que lideraba la lucha y se impuso una junta directiva patronal. Esto es lo que hemos estado discutiendo y luchando dentro del sindicato, para mantener una disciplina colectiva en términos de concepción de la lucha, desarrollando la política con la que fue elegida Sinaltrainal. Además, el sindicato no solo lucha por las reivindicaciones económicas de los obreros, sino también por los derechos sociales y políticos del pueblo. Desde los años 90 y las décadas posteriores, el movimiento obrero ha sido golpeado por la violencia paramilitar y por el endurecimiento de las leyes laborales En el pasado, hubo ventajas que permitieron que el sindicato se fortaleciera, con mejores derechos y condiciones laborales. Sin embargo, desde los años 90 y las décadas posteriores, el movimiento obrero ha sido golpeado por la violencia paramilitar y por el endurecimiento de las leyes laborales, como la Ley 50/90 la 100/93, la 789/02 y la 797/03 entre otras, que se convierten en herramientas legales restrictivas y la misma Constitución de 1991, que afectaron las pensiones, otros derechos laborales y la capacidad organizativa y de lucha de los sindicatos. El paro nacional del 28 de abril de 2021 y el estallido social que se desplegó durante tres meses podría considerarse el mayor levantamiento popular de la historia reciente de Colombia. ¿A qué respondían estas movilizaciones? ¿Cómo participó Sinaltrainal? El estallido social de 2021 fue el resultado de la acumulación de estos ataques. Sinaltrainal participó activamente, desarrollando escenarios de participación y agitación desde sus organizaciones para ayudar a la población a comprender los problemas y la manera de movilizarse políticamente. Sin embargo, después del estallido, el Estado, a través de las fiscalías y el aparato judicial, ha arremetido brutalmente contra los sindicalistas, con montajes judiciales y otros castigos por haber participado en las movilizaciones. Desde entonces, Sinaltrainal sigue luchando en un contexto de agresividad y represión estatal, en un país donde el poder sigue estando en manos de la burguesía y sus intereses se imponen por encima de los derechos de los trabajadores. Después del estallido de 2021, el Estado, a través de las fiscalías y el aparato judicial, ha arremetido brutalmente contra los sindicalistas, con montajes judiciales y otros castigos por haber participado en las movilizaciones En cuanto a la “política sistemática de prácticas genocidas ” q ue ustedes denuncian que ejecuta Nestlé contra Sinaltrainal desde 1982, ¿qué elementos podrían definirla? Desde que Sinaltrainal nació como sindicato nacional de la industria alimentaria —y posteriormente en el sistema agroalimentario— Nestlé ha lanzado un ataque profundo contra su personería jurídica. Este es el primer elemento que aparece. En esas épocas, coincidencialmente, [estos ataques] vienen acompañados de la década de las muertes y del ascenso del paramilitarismo. Entonces, en los años 90 hay un declive del sindicato porque [Sinaltrainal] estaba peleando por condiciones de bienestar mucho más fuertes para los trabajadores. Aquí es donde se conquista la salud, la educación, la vivienda, la influencia en el comité paritario en la contratación y los puestos de trabajo, así como la valorización de la fuerza de trabajo. Por otro lado, en el deporte, la recreación y la cultura, se crearon comités que administraban, junto con el estado administrativo de la empresa, estos derechos para los trabajadores. Esto generó una reacción fuerte por parte de la empresa, lo que resultó en muchos despidos. La historia del sindicato está marcada por una gran cantidad de despidos y asesinatos vinculados a estas luchas. En algunos casos, se logró llegar a los autores materiales de los crímenes, pero no se ha vinculado a los autores intelectuales ni a los beneficiarios de las muertes de estos compañeros, que eran parte de la dirección del sindicato. En algunos casos [de asesinatos de sindicalistas], se logró llegar a los autores materiales de los crímenes, pero no se ha vinculado a los autores intelectuales ni a los beneficiarios de sus muertes En la actualidad, tenemos el crimen de Luciano Enrique Romero , que ha sido declarado un crimen de lesa humanidad. Aún hay investigaciones pendiente s contra cinco integrantes de la dirección de Nestlé, que fueron sacados de la jurisdicción para evitar que fueran investigados. Estas investigaciones conectan con vínculos con el narco-paramilitarismo entre los años 80, 90 y las dos primeras décadas del 2000. Este conflicto y estas luchas han contribuido a mejorar el bienestar de los trabajadores, del pueblo y de las familias de los trabajadores. Además, en este marco, se presentó una propuesta de reparación integral a la empresa. Esta propuesta, que también se presentó a Coca-Cola, Sodexo y a otras empresas, contiene 14 puntos que abordaban temas como los derechos humanos, los proveedores, los consumidores y el bienestar laboral, que incluye el derecho a la libertad sindical. ¿Qué otras estrategias ha empleado Nestlé para desmovilizar al sindicato a lo largo de su historia? Primeramente, Nestlé ha lanzado campañas de desprestigio tanto a nivel local como nacional e internacional. También han usado a otras organizaciones, como la alianza patronal a otras organizaciones sindicales o como es el caso de Alliance Sud, para restar legitimidad al sindicato. En este periodo, han recurrido a la fuerza pública, implementando una estrategia de lawfare contra la organización sindical, una práctica que viene desde 1982 y que ha reaparecido con fuerza en esta época. Ahora, Nestlé también ha utilizado a la inspección municipal, la Policía Nacional y agencias de inteligencia, junto con el marco del Paro Nacional, para presentar a los miembros del sindicato no como trabajadores defendiendo su derecho de asociación y libertad sindical, sino como “vándalos” que están dañando los intereses de la multinacional. Nestlé también ha cambiado su política de contratación, evitando contratar personas del pueblo para debilitar el fortalecimiento de la organización sindical Otra de las tácticas de Nestlé ha sido amenazar con irse del municipio, creando así una dificultad en cuanto a la financiación local a través del pago de impuestos. También ha cambiado su política de contratación, evitando contratar personas del pueblo para debilitar el fortalecimiento de la organización sindical. Hoy en día, emplea a personas de municipios aledaños, como en el Valle del Cauca, Cauca y Risaralda. Esto ha afectado a uno de los debates que tenemos en curso, el de la memoria histórica. Al contratar personas que no tienen cercanía con estas luchas históricas, Nestlé ha ido debilitando la identidad de los obreros respecto a este tipo de organizaciones clasistas que luchan por la conquista y defensa de derechos. Como ha mencionado, la violencia estatal y paraestatal ha sido una constante contra los trabajadores de Sinaltrainal. ¿Cuántos líderes y lideresas sindicales han sido asesinados o desaparecidos de manera forzada? En lo que respecta a las víctimas de este genocidio, producto del exterminio orquestado por las corporaciones transnacionales y el Estado, tenemos 39 compañeros asesinados. Entre ellos, los más recientes ocurrieron en 2019: Brayan Eduardo Ceballos Torres, Luis Eduardo Domínguez Blandón y Cristian Andrés Lozano, todos trabajadores afiliados a Sinaltrainal, algunos convencionados por la empresa Nestlé. También están los crímenes de Gilberto Espinosa Victoria en 2018; Óscar López Triviño en 2013; Roberto González Torres de [la planta de Nestlé en] Zipaquirá [departamento de Cundinamarca] en 2011; Gustavo Gómez Vargas de [la planta de Nestlé en] Dosquebradas [departamento de Risaralda]; José Jesús Marín Vargas, de Comestibles La Rosa [Nestlé, Dosquebradas]; Luciano Enrique Romero Molina [de la planta de Nestlé en Valledupar, departamento de César] en 2002; Hernando Cuartas, de Comestibles La Rosa, en septiembre de 2000; Omar Darío Rodríguez Salazar, en el 2000 [Nestlé, Bugalagrande]; Víctor Eloy Mieles Ospino y su esposa Elvira Rosa Ramírez Pacheco, en 1999; Alejandro Matías Hernández de Zipaquirá, en 1996; Toribio Escorcia, en el [departamento del] César en 1996; José Manuel Becerra Pacheco, en 1996 [Nestlé, Valledupar, César]; Henry Laguna Triana, en 1993; Luis Alfonso Vélez Vinasco en 1989 y Héctor Daniel Useche Berón. Pese a los derechos que han sido firmados y ratificados, como los convenios de la OIT, el Estado colombiano no ofrece garantías para el ejercicio de la libertad sindical La lucha que surge este año entre Sinaltrainal y Nestlé se origina ante el vencimiento de la Convención Colectiva de Trabajo el 31 de mayo de 2024, y la negación de la empresa de negociar el nuevo pliego de peticiones que el sindicato presentó el 2 de abril. ¿Qué otros mecanismos represivos está utilizando la empresa en el presente conflicto? Al negarse a negociar el nuevo pliego de peticiones, la empresa está negando un derecho fundamental y está desconociendo a la histórica junta directiva de Bugalagrande. Además, la empresa ha recurrido nuevamente a instancias jurídicas, simulando que cometimos faltas graves para levantar el fuero y proceder con el despido de los diez integrantes de la junta directiva. Sin embargo, el pasado 27 de septiembre, un juzgado de la ciudad de Tuluá, negó a Nestlé su despido. Así, afortunadamente esta lucha la hemos ganado, si no habría significado acabar con la directiva, como lo hizo en el pasado, específicamente a finales años 80. Lo que resultó en una década muy deficiente para el sindicalismo. La junta directiva que asumió en ese momento no tuvo la misma capacidad de preservar los derechos, lo que generó una pérdida de derechos hasta el 2004. Hoy, pretendían hacer lo mismo, repitiendo el ciclo. Nos encontramos ante un escenario legal que forma parte del bloque de constitucionalidad, con derechos que han sido firmados y ratificados, como los convenios de la OIT, los convenios 87, 98 y 154, que son parte integral de los derechos de asociación y libertad sindical, pero el Estado colombiano no ofrece garantías para el ejercicio de la libertad sindical. Nestlé ha creado un cerco para que la convención colectiva no se aplique a todos los trabajadores del país, a pesar de que nuestra convención es de carácter nacional y debería aplicarse a todos los empleados de Colombia Además de lo anterior, la empresa ha generado dificultades adicionales, como retirarnos la cartelera (carteles informativos), que es el único mecanismo de comunicación que tenemos dentro de la planta. También nos negaron el ingreso de la Junta Directiva a la factoría, lo que impide que la dirigencia sindical atienda a los trabajadores en sus lugares de trabajo. Asimismo, Nestlé ha creado un cerco para que la convención colectiva no se aplique a todos los trabajadores del país, a pesar de que nuestra convención es de carácter nacional y debería aplicarse a todos los empleados de Nestlé en Colombia. Otra estrategia de la empresa ha sido cambiar la razón social de las empresas que están en la recolección de leche, como en el caso (del municipio) de Florencia, (en el departamento de) Caquetá, eliminando la seccional de Florencia. Esto ya ha sucedido en otras regiones, como en el Cesar, donde varios compañeros fueron asesinados. Estas maniobras forman parte del conflicto laboral en el que se han presentado diversas peticiones orientadas a garantizar el bienestar de los futuros trabajadores. Otro elemento de la batalla es que Nestlé nos ha retenido las cuotas sindicales, lo que ha afectado gravemente nuestra capacidad para seguir desarrollando proyectos de bienestar social y participación política en el municipio, así como las actividades culturales y deportivas que habíamos logrado implementar. Además de las dificultades interpuestas directamente por Nestlé, ¿qué otros organismos han establecido obstáculos en su lucha contra esta empresa en Bugalagrande? Además de toda la estrategia que ha desplegado Nestlé en contra de los trabajadores, se suma el apoyo que ha recibido de la alcaldía, la inspección de Policía y la misma dependencia de la policía. Hemos encontrado que un sector de trabajadores, contactado por la empresa, ha estado en contra del sindicato. Estos empleados han facilitado la instauración de desconocimientos de derechos adquiridos dentro de la factoría, lo cual es grave. Se han dado despidos de trabajadores y se ha evidenciado que sectores patronales han establecido un presunto vínculo con el Concejo Municipal de Tuluá, que ha permitido que la policía actúe en escenarios propios de la autonomía de los trabajadores. Este sector patronal, de “esquiroles” en unidad con la empresa Nestlé, han utilizado la fuerza pública para contrarrestar las acciones de los trabajadores que reclaman sus derechos, y en una figura de presunta “alianza” con la policía, las alcaldías y la inspección de policía como un bloque conjunto para desalojar al sindicato de la carpa de resistencia ubicada frente a Nestlé en el Marco del Conflicto Laboral. Nos acusan como personas naturales de generar vandalismo y problemas de convivencia ciudadana, una forma de perfilamiento y macartización, con el objetivo de transformar nuestra lucha obrera – Sindical en un “problema de orden público”.
- “Yo quiero hacer eso”: cómo la llegada de Mar Coll al cine español inspiró a Carla Simón y a una generación de directoras
La directora, que ha estrenado ahora 'Salve María', demostró que en una industria de hombres una mujer joven podía dirigir una película íntima, política y en catalán Mar Coll en el rodaje de 'Salve María', su nueva película Javier Zurro 31 de octubre de 2024 22:27 h Actualizado el 01/11/2024 05:30 h Cuando se habla de pioneras del cine español, siempre se menciona dos grupos de directoras. El primero, formado por aquellas que comenzaron todo, Cecilia Bartolomé, Josefina Molina e incluso Pilar Miró; y el segundo, aquellas que lograron los primeros premios y reconocimientos, con Icíar Bollaín e Isabel Coixet como grandes referentes. Sin embargo, y aunque todas lo sean, entre esos nombres y la nueva generación de cineastas españolas que han revolucionado nuestra industria, hay uno que no siempre se subraya como debería. Que no siempre se coloca en el lugar que merece al revisar la historia reciente del cine español, y aquí viene una de las grandes novedades, en catalán. Mar Coll ha sido para todas las que vinieron después el gran referente, pero ha sido un referente más silencioso o incluso más en la sombra. Sin embargo, cuando a todas las nuevas directoras españolas que ganan premios por todo el mundo se les pregunta por esas personas que las inspiraron, que les hicieron ver que esto era posible, sale el nombre de Mar Coll. Porque en ella vieron a una mujer joven, que debutaba con menos de 30 años y que hacía un cine que no se parecía a nada que hubiéramos visto. La llegada de Tres días con la familia , que se estrenó cuando ella tenía 27 años en el Festival de Málaga (donde logró la Biznaga de Plata a la Mejor dirección) fue un terremoto para muchas mujeres. Era una historia íntima y política, la deconstrucción de una familia burguesa catalana que hablaba, oh sorpresa, en catalán, lo que provocó incluso críticas en aquel 2009. Posteriormente, ganaría el Goya a la Mejor dirección novel y se convirtió en una de las grandes promesas del cine español. Ahora tiene 43 años. Lo que pocos eran conscientes entonces es que era mucho más que una promesa, era un cambio de paradigma que se confirmó con Todos queremos lo mejor para ella (2013) y una de las series más personales que se han creado con el bum de la ficción en España, Matar al padre (2018). Desde entonces ha pasado una pandemia y la maternidad, y todo ello se ha consolidado en su nuevo filme Salve María . Una mirada realista y sin filtros a la maternidad que es una de las grandes películas españolas del año. “Yo quiero hacer esto” Las películas que nos cambian son aquellas de las que uno se acuerda del momento exacto en el que las vio, y eso es lo que le ocurrió a Carla Simón con Tres días con la familia . Ella estaba estudiando un máster y en aquel momento estaba en Barcelona. Ya barruntaba la idea de hacer cine, pero no sabía ni por dónde dar el primer paso. Cuando salió de la sala algo había cambiado en ella. “Me acuerdo de salir y ponerme a llorar. Me iba a casa y llamé a mi madre y le dije, ‘yo quiero hacer eso’. Me abrió la posibilidad de creer que siendo joven y mujer se podía hacer una película sobre tus propias experiencias familiares y en catalán. Había tantos puntos en común con lo que yo deseaba que realmente fue muy revelador y muy iluminador”, cuenta la directora de Alcarràs mientras monta su nuevo filme, Romería. Para ella evidentemente hay muchos referentes, pero sí siente que Mar Coll “inició algo que tiene que ver con nuestra generación de cineastas” y que “se habla poco de ella”. “Yo cuando pienso en quién empezó todo siempre me viene su nombre”, añade. La misma importancia tuvo Mar Coll en Belén Funes, en este caso de forma tan clara como que la directora de La hija de un ladrón trabajó por primera vez en una película gracias a Mar Coll. Acababa de salir de la universidad y entró al rodaje de Tres días con la familia . “Para mí salir de la universidad y ver a una mujer joven a los mandos de una peli lo fue todo”, dice contundente. Me acuerdo de salir de ver su película y ponerme a llorar. Me abrió la posibilidad de creer que se podía ser mujer, joven y hacer una película sobre tus propias experiencias familiares y en catalán Para ella hubo dos momentos fundacionales para darse cuenta de que quería ser cineasta. El primero, cuando vio “que Isabel Coixet estaba en uno de los cuadraditos de nominados a mejor dirección en los Goya”, el segundo, cuando empezó a rodar junto a Mar Coll. “Yo me esperaba que los directores eran otra cosa, y de repente llego al despacho de Escándalo Films, que era la productora de la peli, y me encuentro a una tía superbajita, superjoven, supercercana, que tiene mil dudas, pero que a la vez tiene clarísima la peli que está haciendo, lo que tiene que hacer, cómo tiene que ensayar, cómo tiene que dirigir a los actores, teniendo su voz y ostentándola en el buen sentido, rodeada de gente superjoven igual que ella haciendo la película… si no hubiera pasado po r Tres días con la familia no sé si estaría dirigiendo ahora”, añade. Cineasta, mujer… y en catalán Para Elena Trapé el cine de Mar Coll descubrió algo “nuevo e interesante”, y es que cree que “redefine lo que significa el cine catalán o lo que puede ser el cine catalán y en catalán”. Trapé es algo mayor que Mar Coll, ya que estudió otra carrera antes de llegar al cine, pero estudió una promoción por debajo en la ESCAC. Ya entonces recuerda el poder de los cortometrajes de Coll. De Tres días con la familia subraya la importancia de que “era una película en catalán, íntegramente en catalán”. Cuando salió de verla pensó que aquella podía ser su familia. “Ese es mi abuelo”, dijo. Se acuerda de una anécdota que evidencia muy bien la potencia política de aquel estreno en su lengua: “Fue la primera peli en catalán que estaba en Málaga, y en ese momento hubo gente que se fue de la sala porque se proyectaba en versión original”. “En ese momento fue de las primeras personas. Yo ruedo Blog el año después de Mar y no nos atrevemos a hacerla en catalán. Algunas de las niñas de la película, de hecho, se quedaron en segundo término porque no podían improvisar en castellano. Se les notaba. Entonces tuvimos que hacer algún sacrificio a ese nivel”, recuerda y remarca cómo convirtió que aquellas experiencias eminentemente catalanas se convirtieran “en algo muy universal a nivel de lenguaje cinematográfico”. En aquella película también trabajó Nely Reguera como ayudante de dirección. Había estado en producciones más grandes como El perfume, pero de repente estaba en una película “que representaba el cine” que a ella le gustaba y que soñaba “con hacer algún día”. “Por supuesto que fue importante. De hecho, poco después yo me decidí finalmente a dirigir Pablo, mi corto. En mi caso ya había una voluntad de ser directora. No creo que dirija porque participé en Tres días con la familia, pero sí que fue importante por ver que el cine que a mí me gustaba y que yo pretendía hacer, se estaba haciendo, lo hacía una mujer y lo hacía bien”, dice y destaca también la importancia de que estuviera rodada en catalán cuando pocos lo hacían. De ella destaca “la sensibilidad y lucidez de su mirada, dónde pone el foco cuando retrata la sociedad, el ser humano y nuestra forma de comportarnos y relacionarnos”. Entre todas ellas se forma una red de apoyos, que también tiene que ver mucho con la ESCAC, pero que no es excluyente. Estas mujeres, que vinieron después (poco o mucho), se ayudan en todo. Leen sus guiones, ven los primeros cortes de montaje y han roto con muchos de los tópicos (masculinos) sobre la competitividad en el cine. Todas, cuando se les pregunta por Mar Coll, hacen hincapié en que también se mencione otro nombre, uno que sí que suele ser menos nombrado. Es el de Valentina Viso. Ella es la coguionista de todos los trabajos de Mar Coll, la segunda parte de un tándem infalible que también es parte responsable de los guiones de algunas de ellas, como María (y los demás) o Verano, 1993 . Sin Mar y Valentina el cine español que ha abierto nuevas temáticas y miradas sería muy diferente, y mucho peor. fuente https://www.eldiario.es/cultura/cine/quiero-llegada-mar-coll-cine-espanol-inspiro-carla-simon-generacion-directoras_1_11782971.html
- Las oraciones condicionales en español
¿Qué son las oraciones condicionales? Las oraciones condicionales presentan un escenario que depende de una condición. Se pueden entender así: si…, entonces… Se componen de una oración principal y de una oración subordinada. La subordinada expresa la condición para que ocurra lo que dice la oración principal. La oración subordinada comienza con la conjunción si . Ejemplo Vivo en una granja rodeado de animales. ¡Y me encanta! La gata Aurora es la primera en comenzar el día. Si tiene hambre, me despierta con un maullido. La vaca Margarita es más perezosa. Si pudiera , dormiría todo el día. Comparte establo con Fandango, el conejo. Durante el día salen a pasear por el prado. Si hubiera llovido durante el invierno, el pasto habría crecido más. Un vecino me regaló a la gallina Capicúa, que se pasea a sus anchas por toda la granja. ¡Si me hubiera regalado un gallo, ahora tendría un despertador! Tipos de oraciones condicionales En español hay tres tipos de oraciones condicionales: reales o posibles , improbables o imaginarias, e irreales o imposibles. El tiempo verbal en el que se conjugan la oración principal y la oración subordinada (si…) varía según el tipo de oración condicional. Oraciones condicionales reales o posibles Algo ocurre si y solo si… Las oraciones condicionales reales o posibles expresan un escenario actual que es consecuencia de una condición. La oración subordinada plantea la condición y la principal la consecuencia. La oración subordinada siempre va en presente de indicativo, mientras que la oración principal puede conjugarse en presente , futuro o imperativo . Ejemplo: Si la gata tiene hambre, me despierta con un maullido. presente + presente Si no me levanto , se subirá a mi cama. presente + futuro Si la gata maúlla , dale de comer, por favor. presente + imperativo Las oraciones condicionales reales o posibles pueden expresar: consecuencias (inmediatas o futuras) ; Ejemplo: Si la gata tiene hambre, me despierta con un maullido. Si no me levanto, se subirá a mi cama. en presente o en futuro hábitos ; Ejemplo: Si la gata encuentra algún ratón, lo persigue. órdenes o peticiones ; Ejemplo: Si la gata maúlla, dale de comer, por favor. verdades universales . Ejemplo: Si no llueve, el prado se seca. Oraciones condicionales improbables o imaginarias Algo ocurriría si y solo si… Las oraciones condicionales improbables o imaginarias plantean un escenario que no se considera probable o que es hipotético. La oración subordinada (si…) expresa la condición y la oración principal lo que esta haría posible. La oración subordinada se conjuga en imperfecto de subjuntivo y la oración principal en condicional . Ejemplo: Si pudiera/pudiese , dormiría toda el día. Las oraciones condicionales improbables o imaginarias se refieren a escenarios presentes o futuros . Los marcadores temporales nos ayudan a especificarlo. Ejemplo: Si la granja fuera/fuese más grande, tendría un caballo. escenario presente Si después de un tiempo aprendiera/aprendiese a montar a caballo, pasearía con él por el campo. escenario futuro Oraciones condicionales irreales o imposibles Habría sido genial… pero no pudo ser Las oraciones condicionales irreales o imposibles expresan un escenario pasado que no tuvo lugar y su consecuencia imaginaria. La oración subordinada se conjuga en pretérito pluscuamperfecto de subjuntivo y la oración principal en condicional compuesto de indicativo. Ejemplo: Si hubiera/hubiese llovido durante el invierno, el pasto habría crecido más. Atención Es muy común escuchar este condicional con ambos tiempos en pretérito pluscuamperfecto de subjuntivo . Ejemplo: Si hubiera llovido durante el invierno, el pasto hubiera crecido más. Aunque se trata de un uso muy extendido, es preferible conjugar en subjuntivo solo la oración subordinada (si…) . ¿Entonces pasó o no pasó? El condicional irreal expresa un escenario justamente irreal. De modo que en afirmativo nos está negando una realidad. Ejemplo: Si hubiera/hubiese llovido durante el invierno, el pasto habría crecido más. No llovió, así que el pasto no ha crecido mucho. Si ambas oraciones están negadas, entonces se afirma la información. Ejemplo: Si no hubiera/hubiese llovido durante el invierno, el pasto no habría crecido más. Llovió, así que el pasto ha crecido mucho. Siempre ocurre lo contrario a lo que se dice: un sí es un no y un no es un sí . Ejemplo: Si no hubiera llovido, el pasto no habría crecido. Llovió, así que el pasto creció. Si hubiera llovido, el pasto no se habría secado. No llovió, así que el pasto se secó. Condicionales irreales en condicional simple Las oraciones condicionales irreales pueden referirse a un escenario presente que ha dependido de una condición pasada. En ese caso, la oración principal se conjuga en condicional simple . Ejemplo: Si me hubiera regalado un gallo, ahora tendría un despertador. Sigue siendo un escenario irreal : ni tengo gallo, ni me sirve de desperta dor. Puntuación de las oraciones condicionales Cuando la oración subordinada con la conjunción si va después de la oración principal, entonces no hay que separar las oraciones mediante una coma . Si la oración subordinada va en primer lugar, entonces la coma es obligatoria. Ejemplo: Saldré a pasear con los perros si tengo un hueco libre. sin coma Si tengo un hueco libre, saldré a pasear con los perros. con coma fuente https://espanol.lingolia.com/es/gramatica/estructura-de-la-oracion/oraciones-condicionales
- Víctimas de trata, sí; migrantes pobres, no gracias
Las mayoría de las víctimas de trata con fines de explotación sexual son mujeres de países empobrecidos que han de recurrir a las mafias para poder migrar debido a la política de cierres de fronteras. Los mismos partidos políticos que han convertido esta problemática en una prioridad global, raramente afrontan sus causas. Texto: Patricia Simón Imagen: Señora Milton La trata es uno de los tres negocios internacionales más lucrativos, junto al tráfico de armas y de drogas, porque comparten el mismo motor: las fronteras. Ese negocio de la xenofobia que, como vemos en la Unión Europea (UE), cuanto más fracasa en la consecuención de sus objetivos declarados –reducir el número de personas que consiguen llegar a su territorio– más presupuesto recibe para su reforzar la militarización tecnológica de las rutas de acceso. La razón es porque el verdadero objetivo de la Europa fortaleza es que las que consigan llegar a su destino lo hagan tan debilitadas física y psicológicamente que puedan ser explotadas sin apenas oponer resistencia, como evidenciaba el investigador Eduardo Romero en su libro Un apasionado deseo de trabajo más barato y servicial (Local Cambalache, 2010). Incluidas las supervivientes de trata. La lucha contra la trata con fines de explotación sexual -la laboral no parece importar a casi nadie-, se ha convertido en una de las grandes causas de la política institucional del Estado español, por ser este un país de tránsito y destino de sus víctimas, pero también por la estrategia que el movimiento abolicionista lleva desarrollando desde hace dos décadas, para forzar la realidad y presentar como sinónimos prostitución y trata con el fin de acabar con la primera –porque ¿quién podría defender la esclavitud?– mientras promulgan políticas que, precisamente, fortalecen y promueven la segunda. El mismo PSOE que lleva dos décadas insistiendo en que más del 90 por ciento de las mujeres que ejercen la prostitución lo hacen forzadas , cuando no existe ningún estudio nacional o internacional que valide esa conclusión. El partido que más ha contribuido a la creación de todo tipo de fronteras –físicas, administrativas, legales y culturales– destinadas a imposibilitar que estas mismas mujeres puedan viajar a Europa por vías seguras, y que aquellas que lo logran de manera irregular, sean por ello condenadas a la clandestinidad. Cuando más fuerte es el discurso y las políticas abolicionistas, más víctimas de trata hay, atendiendo a los datos policiales. Y aún así, hay un consenso en que las mujeres identificadas son una minoría ínfima. Políticas mafiosas Cada vez más las mujeres de países empobrecidos tienen que recurrir a las mafias para sortear las fronteras que los países del norte global han cerrado a cal y canto. Fronteras en forma de vallas de púas, con puestos de control militares, a los que solo se puede acceder previo pago a las mafias; puestos fronterizos que hay que atravesar escondidas en los bajos de un coche previo pago a las mafias; fronteras que son mares cuyas olas solo podrán sortear previo pago a las mafias; fronteras que son aeropuertos a los que solo se puede acceder con pasaporte falso, previo pago a la mafia –para terminar encerrada en la habitación de No-Admitidos donde no podemos entrar las periodistas, donde no sabemos quién está, ni por qué, ni quién es deportado a la casilla de salida, de nuevo, previo pago a la mafia–. Porque eso es lo que hace el Estado español y todos los de la UE cuando pagan a un tercero para que acepte a seres humanos, supuestamente, de su nacionalidad a cambio de dinero: engrasar esa red corrupta de políticos, funcionarios y mafiosos que impiden salir o transitar por sus países a hombres, mujeres, niñas y niños que huyen a un esperado sitio mejor. En los acuerdos bilaterales no se especifica, pero para ello habrá que pegarlos, extorsionarlos, encarcelarlos, vejarlos, violarlos. Para protegerse del contenido de estos acuerdos europeos, para que esas palabras no se hagan realidad contra sus cuerpos, las migrantes han de recurrir a las redes de trata para realizar el viaje en condiciones más seguras, ya sea en su totalidad, o en los tramos más peligrosos. El norte global está en guerra contra las personas migrantes y refugiadas, por eso no duda en subcontratar a ejércitos de estados fallidos o con serias deficiencias democráticas para que se empleen a fondo contra ellas, y por eso destina importantes sumas de dinero a multinacionales dedicadas a la tecnología del control social, a las infraestructuras antiinmigración y a Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado para que desarrollen labores de defensa. Por eso, como en todo conflicto, las mujeres somos el botín de guerra. Las ‘otras’ tratas Solo cuando la lucha contra la trata se reduce a un enunciado vacío de significado o a una tapadera para prohibir la prostitución, se puede reclamar esta digna causa sin exigir el fin de un sistema económico como el neoliberal –que se sostiene en la reproducción de la desigualdad– el fin de la política de cierre, militarización y transnacionalización de las fronteras de la Unión Europea, la derogación de la ley española de extranjería, y la inmediata regularización de todas las personas que se encuentren en territorio europeo. De lo contrario, tendremos que admitir que estas políticas contra la trata y contra las víctimas de trata están diseñadas para premiar a las que incumplen sus reglas. O lo que sería aún más deleznable: las mismas migrantes que se ven forzadas a recurrir a las redes para migrar, ¿han de poder demostrar ser víctimas de trata para tener derecho a su compasión y a la protección del Estado? En la práctica, sí. Mary es una maliense de 30 años cuyo marido trabaja con contrato desde hace ocho en Francia. Tienen un hijo y han solicitado en numerosas ocasiones la reunificación familiar. La república gala no se la ha concedido porque el empleo del padre no llega al mínimo que la Administración estima necesario para cubrir las necesidades de un hogar de tres integrantes. Ante la imposibilidad de viajar de manera regular, Mary voló hasta Rabat acompañada del crío de cuatro años. En autobús llegaron a los montes Gurugú, donde la madre ha tenido que pagar a un migrante que costea su propio viaje trabajando para la mafia, para que les preste sus servicios de protección frente a otros grupos, y para que les gestione el viaje en patera. Llegó hace dos años a un puerto malagueño, desde donde fue trasladada a un centro de una oenegé, de la que salió a los pocos días rumbo a su nuevo hogar familiar en el sur de Francia. El Gobierno de España la considera potencial víctima de trata, por ser de África subsahariana y por un controvertido artículo del Código Penal, el 177, que incluye “la vulnerabilidad de la víctima” como un elemento definitorio de la trata. En la práctica, se interpreta que cualquier mujer pobre de un país empobrecido es vulnerable y, por tanto, potencial víctima. Desestimar el valor de las decisiones adoptadas por una persona, en el mayor o menor margen de maniobra en el que puede tomarlas, por su “vulnerabilidad” es una forma de infantilizarla y negarles su capacidad de razonamiento. Incluso obviando esta cuestión, lo que es muy habitual y parece no preocupar a las instituciones, es la llamada trata sobrevenida. Muchas mujeres que logran llegar al norte global por sus propios medios o pagando a redes clandestinas en tramos de sus viajes, se encuentran absolutamente desamparadas cuando llegan a su destino: sin documentación, sin empleo, sin entorno que las arrope y con un pavor a ser deportada, se ven abocadas a buscar apoyo en sus comunidades y es entonces cuando terminan cayendo en la trata o en la explotación sexual. Una vez en suelo europeo, ante nuestros ojos, por nuestra legislación y racismo institucional y estructural. Si algo he comprobado en esta década trabajando y reporteando sobre la trata con fines de explotación sexual es que, al principio, una parte significativa de las mujeres eran trasladadas a Europa con falsas promesas laborales, sin saber que iban a ser explotadas sexualmente. En los últimos años, por el contrario, cada vez son las que me cuentan que sí sabían que iban a ejercer la prostitución, pero no en qué condiciones, ni por cuánto tiempo, ni que no podrían decidir nada sobre sus vidas. Ambas situaciones son de trata y, precisamente por eso, no es necesario omitir esta información. Porque ellas no lo hacen y porque explicar los matices es también respetarlas. Y porque aunque nos resulte inconcebible, para muchas de ellas la prostitución forzosa es una violencia más de las que llevan soportando años , tremendamente dolorosa y torturante, como lo fue la mutilación genital por la que muchas migran con sus hijas para que no la sufran; como la violencia intrafamiliar de la que huyen; como las violaciones que pueden sufrir en el viaje por parte de policías de distintos países que reciben fondos europeos para impedirles el paso, o por parte de miembros de esa misma mafia que es resultado de su política de cierre de fronteras; como los abortos forzosos realizados en Marruecos para prostituirlas cuanto antes; como la separación de sus hijas e hijos para que no huyan de la red; como el ser encerradas en un Centro de Atención Temporal de Emigrantes (CATE) en condiciones infrahumanas cuando llegan a nuestras costas; como el ser encerradas en un (Centro de Internamiento de Extranjeros) CIE sin saber si van a ser deportadas. La trata siempre ha existido, pero nunca ha afectado a tantos millones de mujeres y niñas porque nunca la desigualdad entre territorios ha sido tan pronunciada , porque nunca se ha tenido tanta información sobre la diferencia de oportunidades que había entre un lugar y otro, y porque nunca como hoy se ha repetido desde tan distintos altavoces que las mujeres tenemos derecho a ser lo que queramos ser y a vivir libres de violencias. Pero también porque nunca como hoy las fronteras fueron tantas, tan diversas y tan violentas. Hay que derribar todos esos obstáculos y se reducirá sustancialmente ese problema. O al menos verbalizarlos, incluirlos, denunciarlos en los discursos para que no parezca que lo que interesa es que haya víctimas de trata para la lucha abolicionista, pero no que existan las mujeres migrantes de países pobres que habitan bajo esa etiqueta. La trata es una frontera para la dignidad, no de sus supervivientes, a las que no hay quien se la robe como han demostrado sobradamente, sino para quienes la emplean en beneficio propio, convirtiéndose así en un victimario más de las mujeres. Fuente https://www.pikaramagazine.com/2024/02/victimas-trata-migrantes-pobres-no-gracias/
- Cien Años de Soledad
Gabriel García Marquez Cien años de soledad es una de las obras más representativas del denominado boom latinoamericano, un fenómeno literario que surge en la década de 1960 cuando un grupo de jóvenes novelistas de América Latina comienzan a ser ampliamente difundidos en el mercado literario internacional. El fenómeno conocido como el boom coincide con el triunfo de la Revolución cubana en 1959, momento histórico en el que la mirada de todo el mundo se centra en la situación política, social y cultural de América Latina. Entre sus características más distintivas, la novelística del boom tiende a tematizar la realidad regional de Latinoamérica, a introducir acontecimientos de la política y la historia local como elementos ficcionales, y a romper con los límites entre los géneros realistas y fantásticos, lo que será posteriormente conceptualizado como realismo mágico o -más específicamente- real maravilloso. Gabriel García Márquez escribe Cien años de soledad en México, entre los años 1965 y 1966, y la publica por primera vez en Buenos Aires a través de Editorial Sudamericana, en mayo de 1967. Antes de esta publicación, Gabriel García Márquez había intentado que la editorial Seix Barral de Barcelona le editara la novela, pero no pudo hacerlo debido a que consideraron que esta no tendría éxito. Luego de su publicación, Cien años de soledad recibe una amplia aceptación por parte del público y la crítica, y lleva a su autor a recibir una importante cantidad de premios y menciones. Entre ellos, cabe mencionar el Prix du Meilleur Livre Étranger en Francia, en el año 1969; el Premio Chianciano en Italia, durante el mismo año; y el Premio Rómulo Gallegos, uno de los galardones más prestigiosos de Latinoamérica, recibido en 1972. Además, la novela de Márquez es considerada una de las novelas hispanas más relevantes durante el IV Congreso Internacional de la Lengua Española; se incluye en la lista de los cien mejores libros del siglo XX del diario francés Le Monde y en la lista de las cien mejores novelas del periódico español El Mundo . Finalmente, resulta indudable la influencia de esta novela en la obra de Gabriel García Márquez a la hora de volverlo ganador del Premio Nobel de Literatura en 1982. Más allá de los aquí aludidos, es innumerable la cantidad de premios y menciones obtenidas por Márquez como consecuencia de la publicación de Cien años de soledad , obra traducida a más de treinta y cinco idiomas y con al menos treinta millones de ejemplares vendidos. Guía de estudio Descarga del libro
- PROGRAMA 346: El estado como problema visto desde Colombia – MONDRAGON & ROZENTAL
De la mano del compañero Manuel Rozental regresamos a Colombia, a sus complejidades particulares y también generales que nos permiten hablar de un territorio aún surcado por la guerra y el narco, a la vez que procurando darle forma a un proceso de política gubernamental que va a contrapelo de otras gestiones continentales. En este caso y para visitar las aristas de un gobierno que desde el ministerio de agricultura bosqueja procedimientos de reforma agraria, presentamos a Héctor Mondragón, un consecuente luchador por los derechos de los pueblos originarios que pagó con la cárcel, la tortura y el exilio ese posicionamiento inclaudicable. Recientemente nombrado Doctor Honoris Causa de la Universidad de Sucre y funcionario en el área de Agricultura, Mondragón repasa en primera persona el contexto general, la situación colombiana en el mapa regional, las limitaciones que impone el sistema capitalista y su propio rol en esa trama. “Mi interés por la cuestión agraria se concentró en el estudio de lasconcepciones sobre la economía campesina. También de las teorías de la renta de la tierra, que desde entonces he aplicado a la investigación de la realidad colombiana. Una contribución de Carlos Marx que sigue siendo vigente para entender el problema agrario en nuestro país es su teoría de la renta de la tierra, que explica por qué la concentración de la propiedad provoca sus altos precios y ellos se convierten en una traba para el desarrollo económico”, señaló el propio militante al momento de recibir la distinción universitaria. En otro tramo de la conferencia, indicó: “Me honra que desde el 7 de agosto de 2024 en la Unidad de Restitución de Tierras y luego en el Ministerio de Agricultura puedo poner un grano de arena en el reconocimiento de los Otros y sus derechos, en lo que espero que sea una apertura hacia lo visión que con el doctor Mario Valderrama expusimos en 1997 en el libro ‘Desarrollo y Equidad con Campesinos’, una exposición de la Vía Campesina para Colombia. La alternativa entre las vías de desarrollo no es un asunto meramente económico, sino político, social, cultural y ambiental. Aunque tengan 100 años los escritos de José Carlos Mariátegui sobre el gamonalismo, pueden aplicarse a la vida política colombiana, porque el incremento de concentración de la propiedad de la tierra ha fortalecido el poder local de las élites y su predominio en el legislativo nacional. La cuestión de la tierra impone entonces la investigación de la territorialidad, la cual plantea quién controla el territorio y hacia qué objetivos lo dirige. La territorialidad de los gamonalesse convierte ahora en la territorialidad de quienes despojan a las comunidades convirtiendo a sus integrantes en mano de obra barata o en población indigente”. Con el uso de la tierra y quienes la habitan como eje, en esta charla con “Después de la Deriva” Mondragón y Rozental visitan ese dilema y las encrucijadas a enfrentar sin por ello desconocer en qué hora política se desenvuelve esa pelea para, además, mostrar las propias limitaciones del dispositivo estatal para atender y contener las necesidades y demandas de los pueblos. Escuchar el Programa fuente https://despuesdeladeriva.com.ar/programas/programa-346-el-estado-como-problema-visto-desde-latinoamerica-mondragon-rozental/
- Gracias, México
"México ha expuesto a esa España cerril que se niega a emprender un ejercicio de memoria, justicia y reparación, ni siquiera simbólico, con las víctimas de su pasado imperial", reflexiona Arantxa Tirado. Arantxa Tirado 04 octubre 2024 Una lectura de 8 minutos El 1 de octubre de 2024, Claudia Sheinbaum se convirtió en la primera presidenta constitucional de los Estados Unidos Mexicanos . Este hecho, relevante en la historia de México y altamente simbólico en un país que se asocia, desde afuera, al machismo y los feminicidios, vino acompañado de un episodio menor, pero también insólito: la ausencia de representación institucional española en su toma de posesión . El Gobierno de España no envió a ningún representante oficial ante la “inexplicable e inaceptable” decisión de las autoridades mexicanas, en palabras de Pedro Sánchez, de no invitar al rey Felipe VI. La exclusión del jefe del Estado, encargado de la representación española en todas las investiduras presidenciales de América Latina y el Caribe, fue percibida como una ofensa por Madrid . Por ello, el Ministerio de Asuntos Exteriores de España decidió “no participar en dicha toma de posesión a ningún nivel”. El desencuentro diplomático se remonta a una carta que el ya expresidente mexicano Andrés Manuel López Obrador envió a la Corona española en marzo de 2019. En ella, López Obrador planteaba a la actual institución monárquica, en tanto heredera de la que conquistó América, un ejercicio de reflexión “ante hechos que marcaron de manera decisiva la historia de nuestras naciones y que aún generan encendidas polémicas en ambos lados del Océano”. Después de desgranar los principales hitos de la Conquista y posterior colonización de las tierras mexicanas por España, López Obrador dejaba claro que no buscaba una reparación pecuniaria ni legal de los agravios, sino que “México desea que el Estado español admita su responsabilidad histórica por esas ofensas y ofrezca las disculpas o resarcimientos políticos que convengan”. Los enardecidos defensores de España que han salido a cerrar filas con la Corona, justificando al Imperio español y relativizando sus crímenes, como siempre, por la supuesta existencia de una “leyenda negra” difundida por la “Pérfida Albión” -al lado de la cual la “tarea civilizadora” española debería ser incluso agradecida por los pueblos originarios de Abya Yala-, han omitido elementos importantes en sus ataques pueriles a la postura de México . Por ejemplo, que en esa misma carta el presidente mexicano proponía establecer el 21 de septiembre como “Día de la Reconciliación Histórica”, haciéndolo coincidir con el bicentenario de la Independencia de México, los 500 años de la caída de Tenochtitlan y el inicio de la Colonia. Esta efeméride, de hecho, iba a ser aprovechada para que el Estado mexicano pidiese “perdón a los pueblos originarios por haber porfiado, una vez consumada la Independencia, en la agresión, la discriminación y el expolio a las comunidades indígenas que caracterizaron el periodo colonial”. Para lo cual, solicitaba a la Corona que se sumara para trabajar en una “hoja de ruta conjunta” que superara los desencuentros y agravios previos que habían jalonado la historia compartida. Es decir, México no realizaba una solicitud unilateral para tratar de ocultar sus propias culpabilidades en la continuidad de la marginación a los pueblos indígenas de la Independencia en adelante, como se ha escuchado profusamente estos días. El Gobierno de México planteaba a España asumir conjuntamente la responsabilidad por una situación de discriminación que hunde sus raíces en una lógica colonial que persiste en la mentalidad de buena parte de los mexicanos , también en sus instituciones. El objetivo era redactar, por parte de ambos países “un relato compartido, público y socializado de su historia común”, con la mirada puesta en el futuro: “A fin de iniciar en nuestras relaciones una nueva etapa plenamente apegada a los principios que orientan en la actualidad a nuestros respectivos Estados”. España frente al espejo colonial El requerimiento de López Obrador operaba meramente en el plano de lo simbólico, era respetuoso y ponderado. Aun así, nunca obtuvo respuesta. Es más, como denunció el expresidente mexicano en una de sus últimas mañaneras, el Gobierno de España filtró la carta y se desató una campaña mediática de ridiculización de la postura mexicana en los medios españoles, de la mano de algunos intelectuales latinoamericanos, siempre prestos a salir en ayuda de la causa de la Hispanidad, como buenos colonizados. Josep Borrell, entonces ministro de Exteriores de España, ha confesado en una entrevista reciente que fue él quien consideró que la Corona no debía responder a la misiva. No es de extrañar, se trata del mismo Borrell que hace años despachó el exterminio de los pueblos originarios de América del Norte con una displicente expresión “mataron a cuatro indios”. Es en el desdén que transmite ese silencio, tan poco diplomático, donde radica el origen de la crisis entre ambos Estados . Unas diferencias que, como se encargó de aclarar López Obrador, no es con el pueblo de España sino con la monarquía española. En medio del paternalismo que caracteriza cualquier aproximación a las relaciones con América Latina por parte de España, se infravalora que México, en realidad, le está dando a España la oportunidad de reflexionar críticamente sobre sus responsabilidades históricas en la Conquista y colonización de América . La carta de López Obrador podría haber sido la coyuntura perfecta para que el Estado español se incorporase en el grupo de las expotencias coloniales que, en los últimos tiempos, han reconocido los abusos de su acción imperial pasada. Por el contrario, las autoridades españolas, embebidas de soberbia y prepotencia, optaron por enrocarse en su pasado imperial sin hacer ni un leve esfuerzo de mínima autocrítica. Cinco años después, vista su incapacidad de enmienda ante la negativa a invitar a Felipe VI por ignorar el mensaje del jefe de Estado mexicano, el Gobierno de España demuestra que sigue sin aprender. Prefiere seguir aferrado a una lectura del pasado que pone en evidencia una anacrónica nostalgia imperial, incompatible con los valores de la izquierda . Pero el problema no es sólo institucional, refleja el sentir de amplios sectores sociales que encuentran representación y retroalimentación de sus posiciones defensivas, bastante poco elaboradas argumentalmente, en los medios. Cegados por un nacionalismo supremacista y chovinista de distinta intensidad, historiadores, escritores, periodistas o simples opinadores son incapaces de salir de los marcos del revisionismo histórico que, en nombre de las bondades civilizadoras, niega cualquier elemento negativo en el papel de los españoles en América. La autocrítica de los españoles con el proceso de Conquista y colonización de América brilla por su ausencia. En este tema, como en otros, es la derecha y la ultraderecha la que está marcando las coordenadas del debate. Sin embargo, no es sólo un afectado orgullo decadente el que empuja a España a mirar al pasado para encontrar autoafirmación en el presente y el futuro; es, sobre todo, la voluntad de defender en la actualidad una mal entendida influencia política, de tintes claramente neocoloniales, indispensable para la penetración de los intereses económicos de las empresas españolas en América Latina. Pero, como se puede apreciar en esta y otras polémicas recientes protagonizadas por la Corona –desde el “por qué no te callas” al no levantarse ante la espada de Bolívar–, de continuar por esta vía, existe el riesgo de que la proyección española sea tan declinante en América Latina como el apoyo a la monarquía en el Estado . Parece que el momento político post-neoliberal, con mayor presencia de gobiernos de una izquierda soberanista en el continente americano, sigue sin digerirse, ni entenderse, por las autoridades españolas. No es sólo la mirada al pasado, es al presente y al futuro Resulta evidente que el debate planteado por López Obrador no tiene que ver con el pasado sino con cómo nuestras miradas al pasado determinan nuestro presente y condicionan nuestro futuro. No se trata, pues, de revisar hechos históricos con mirada extemporánea sino de reflexionar desde las instituciones del Estado sobre cómo la posición que se adopta acerca de las invasiones imperiales, genocidios y atropellos a los derechos humanos pretéritos pueden influir en cómo respondemos a ese mismo tipo de abusos en la actualidad en la que vivimos. En el mundo actual estamos presenciando en tiempo real crímenes de guerra perpetrados por un Estado colonial, Israel, contra una población palestina a la que se le niega incluso su derecho a la resistencia. La misma lógica del pasado opera en el presente y los mismos que niegan los crímenes de entonces, relativizan o justifican los actuales . Escudarse en la simple descripción de que la Historia de la humanidad ha sido una concatenación de expansiones militares, guerras y colonizaciones para evitar condenar sus efectos, todavía visibles en las actuales sociedades de América Latina, es el equivalente a que alguien en un futuro afirme que no se pudo hacer otra cosa para parar los crímenes de Israel en Gaza, Cisjordania o Líbano porque era la manera en que se solucionaban los conflictos en los siglos pasados. Pero sabemos que esto no es así. ¿Por qué es tan difícil para el Estado español ver la injusticia de las atrocidades cometidas durante la Conquista y colonización de América? ¿Por qué se niega a responder con un simple gesto de empatía y sensibilidad? Como lo expresó la nueva presidenta mexicana: “Las disculpas públicas de un crimen de lesa humanidad engrandecen a los pueblos”. Lo dijo mientras anunciaba el perdón de su Gobierno a los familiares de los estudiantes asesinados por el Estado mexicano el 2 de octubre de 1968, en su primer acto público. Es una cuestión de voluntad política que sirve, además, para decir “nunca más”. En este caso que nos ocupa, nunca más imperios, conquistas, robo de tierras, esclavitud, explotación o rapiña, ni loas al mestizaje ocultando el uso del cuerpo de las mujeres como botín de guerra . Con su solicitud de perdón, México ha expuesto a esa España cerril que se niega a emprender un ejercicio de memoria, justicia y reparación, ni siquiera simbólico, con las víctimas de su pasado imperial . Algo que, curiosamente, España sí hizo con los judíos sefardíes, expulsados de la Península el mismo año de la llegada de Colón a América, pero que es incapaz de hacer con los pueblos originarios del continente americano. Un ejercicio que, por otra parte, igual le es negado a esa otra España no monárquica a la que se echó de su tierra, empujándola al exilio por sus ideas políticas antifascistas, a la que se persiguió, encarceló y asesinó robándole, incluso, la propia cualidad de ser española. A la lista de agradecimientos que España debe a México por su apoyo férreo a la Segunda República y su generosa acogida al exilio republicano, debemos añadir ahora la oportunidad de reflexión que López Obrador ha dado al pueblo español con su carta, y Claudia Sheinbaum con su veto a la presencia del rey. A través de sus firmes palabras escuchamos el eco de los pueblos originarios, pero también de los descendientes del exilio, transterrados en México, que forman parte de la inspiración y construcción del proyecto de la 4ª Transformación mexicana. Recuerdan a los españoles que se quedaron en España que hay otra manera de relacionarse con los pueblos del mundo, pero, también, con la propia historia e identidad. Por todo ello, y mucho más: gracias, México. fuente https://www.lamarea.com/2024/10/04/gracias-mexico/
- Elena Asins
1940 — MADRID, España | 2015 — AZPIROTZ, España Artista conceptual española . Elena Asins, pionera del arte informático y conceptual en España, estudió primero en la Beaux-Arts de París y continuó en la Universität Stuttgart y en la Universidad Complutense de Madrid. A principios de la década de 1960 entró en contacto con diversas corrientes experimentales, formando parte del grupo Castilla 63 y de la Cooperativa de Producción Artística y Artesana. Sus primeros trabajos se inclinan hacia la geometría de inspiración constructivista. También se interesa por la poesía visual y el Op Art. En los años sesenta realiza sus primeras exposiciones individuales (Casino Español, Melilla, 1960; Galería Espacio, Madrid, 1962). Participa en el Seminario de Generación Automática de Formas Plásticas (Centro de Cálculo de la Universidad Complutense de Madrid, 1968-1971). Este simposio no sólo representó un hito en su carrera, sino que también fue muy significativo en términos de la historia del arte contemporáneo español, ya que reunió tanto a artistas como a matemáticos en los primeros experimentos de aplicación de la cibernética a las artes visuales. Inspiró el interés de E. Asins por los fundamentos matemáticos del arte, que posteriormente profundizó en Stuttgart. Bajo la influencia de Max Bense, padre de la «estética informática», su trabajo artístico se orientó hacia el análisis de estructuras. Durante ese periodo, realizó una serie de dibujos llamados Strukturen [Estructuras, 1975], retículas poliédricas acompañadas de terminología musical que involucraba los conceptos de espacio, tiempo y forma. Durante la década de 1980, gracias a becas en Nueva York, en la New School for Social Research y en la Universidad de Columbia, E. Asins comenzó a realizar dibujos asistidos por ordenador, series ampliadas de variaciones sobre un modelo básico inicial. Durante su estancia en Nueva York, la tridimensionalidad se convirtió en un rasgo permanente de su producción, que ahora abarcaba la escultura, el urbanismo y la arquitectura. Su obra tardía mostró un creciente interés por otros medios, como los libros de artista, el vídeo y la electrónica. En instalaciones como Menhires [Menhires, 1995], el uso de la escultura le permitió seguir explorando metáforas modulares. Al mismo tiempo, su línea se volvió más ascética, casi mística, sin abandonar el rigor que caracterizó su arte desde el principio. Su obra ha obtenido un amplio reconocimiento en los últimos años. Recibió la Medalla de Oro al Mérito en las Bellas Artes del Gobierno español en 2006 y el Premio Nacional de Artes Plásticas en 2011. Ha sido objeto de más de cuarenta exposiciones individuales, entre las que destacan Fragmentos de la memoria (Museo Reina Sofía, 2011), Encuentros tardíos (Koldo Mitxelena, San Sebastián, 2012) y la póstuma Elena Asins, la ciencia como herramienta de arte (Sala Vimcorsa, Córdoba, 2019). Su obra se encuentra en los fondos del Museo Reina Sofía, el Museo de Bellas Artes de Bilbao y la Fundación Juan March, entre otros muchos. Obras de Elena Asins en el Museo Reina Sofia Documental , Aquí no hay nada que comprender. Un documental sobre Elena Asins El Museo Reina Sofía presenta este documental de producción propia sobre la artista Elena Asins, fruto de una investigación de más de dos años en el archivo de la artista, en el que se reúnen documentos e interpretaciones inéditas sobre una figura clave de la abstracción geométrica y del arte como investigación desde 1960. Dirigido por Javi Álvarez y Olga Sevillano, cuenta con la participación de Gorka Alda, José Luis Alexanco, Sofía Barroso, Manuel Borja-Villel, Capi Corrales, Ignacio Gómez de Liaño, Luis Gordillo, Juan José Lasarte, Javier Maderuelo, Soledad Sevilla e Ian Triay.










