Search Results
67 results found with an empty search
- La crisis de seguridad en América Latina da alas al ‘método Bukele’
Numerosos países en América Latina sufren una ola de violencia causada por el auge del crimen organizado y el aumento de poder de las redes de narcotráfico y trata de personas. BOGOTÁ (COLOMBIA) // El aumento de la violencia en América Latina se ha vuelto un problema de primer orden para numerosos Estados. Un flagelo que desestabiliza gobiernos y que ya no sólo afecta a naciones históricamente golpeadas por este mal, como México, Colombia y Brasil, sino que se ha extendido a países relativamente tranquilos como Chile, Ecuador y Costa Rica. Tras esta coyuntura están las redes del narcotráfico y de trata de personas. Estos grupos criminales han ampliado sus rutas de tránsito en los últimos años y se han aprovechado de varios de los males que afectan a la región desde hace décadas, como la falta de control estatal sobre el territorio y su abandono a las poblaciones más desfavorecidas y pobres. De México a Chile Esta escalada en el número de asesinatos y de inseguridad se ha dado en varias naciones de forma simultánea. Países que tienen gobiernos de diferentes colores políticos y contextos históricos muy distintos entre sí, pero que comparten estas nuevas rutas del crimen organizado y que, a diferentes niveles, han visto cómo la violencia ha aumentado hasta afectar la normalidad democrática. Tiziano Breda, investigador experto en América Latina del Istituto Affari Internazionali, indica que, tras este auge de las bandas criminales, hay varios factores “como la pobreza generada en América Latina tras la pandemia, que ha empujado a miles de jóvenes a ver las actividades ilícitas como una salida económica rentable, o el vacío de poder generado tras la desaparición de las FARC en Colombia, que ha abierto una disputa entre un crisol de cárteles y pequeñas organizaciones por controlar rutas”. Un ejemplo de esta crisis es México, que militarizó Cancún y Acapulco, dos de sus zonas turísticas más importantes, durante la pasada Semana Santa debido al asesinato de varias personas en sus playas. El control creciente de los cárteles no es algo nuevo en el país, ya que lleva décadas produciéndose, pero que esa violencia se apodere también de dos de las ciudades más visitadas es preocupante. Es cierto que los homicidios se redujeron en 2022, pero ese año sumaron 30.968, una cifra difícil de justificar para el ejecutivo de López Obrador. «La coyuntura está haciendo que el autoritarismo de Nayib Bukele en El Salvador sea atractivo en otras zonas de la región» La situación también golpea a países considerados referentes en la región como Costa Rica y Chile. En la nación centroamericana, paso clave en las rutas del narcotráfico y de trata de personas, las organizaciones criminales han fortalecido su control territorial y son las causantes de que, desde 2012, se haya producido un aumento en la tasa de criminalidad del 66,5%. En Chile, por su parte, aunque las cifras siguen siendo bajas con respecto a sus vecinos, el asesinato a sangre fría de varios carabineros por parte del crimen organizado ha producido una crisis en el seno del gobierno de Gabriel Boric. No obstante, el ejemplo más claro de este cambio de paradigma en la seguridad lo protagoniza Ecuador. Sus regiones colindantes a la costa pacífica se han convertido en territorios disputados entre varias organizaciones criminales y el propio Estado. Una competencia que ha elevado la violencia y ha sido la causa de crisis como los cientos de asesinatos en las cárceles ecuatorianas o los más de 1.000 homicidios dolosos, en lo que va de 2023, en el área metropolitana de Guayaquil, la segunda ciudad del país. Breda señala que naciones como Costa Rica o Chile “han sufrido este repunte por sorpresa, debido a que son Estados que no han tenido problemas históricamente con la seguridad y no tienen las estructuras para combatir a estas organizaciones criminales”. Sin embargo, apunta a que casos tan extremos como el de Ecuador se han dado debido a “la corrupción de las autoridades y su connivencia con estos criminales”. “Funcionarios e instituciones ecuatorianas se han beneficiado del tráfico de drogas y lo han tolerado, llegando a aliarse con determinados grupos. Algo que también podemos ver en países como Haití”, denuncia el investigador. En Colombia, a pesar de los reiterados esfuerzos del Ejecutivo de Gustavo Petro por obtener la ansiada «paz total», en lo que va de 2023 se han producido 41 masacres, muchas de ellas contra líderes sociales. Un contexto que no es mucho mejor en Venezuela, con 40 asesinatos por cada 100.000 habitantes, o Brasil, con cárteles como Comando Vermelho tomando control de porciones más grandes de territorio, algo que ha obligado a Lula da Silva a retomar planes de seguridad estrictos para el gigante suramericano. Bukele, un ejemplo peligroso En medio de esta crisis de seguridad, hay una nación, que llegó a ser la más peligrosa del mundo, que está registrando datos a la baja históricos: El Salvador de Nayib Bukele. Por medio de una estricta y controversial política de seguridad, el presidente salvadoreño ha terminado con gran parte del poder de las maras encarcelando a más de 60.000 personas desde marzo de 2022. Para lograrlo, ha implementado un estado policial autoritario, con un poder centrado en su figura, que ha violado numerosos derechos humanos y constitucionales, llegando a encarcelar a miles de inocentes. Sin embargo, estas medidas cortoplacistas tienen una gran publicidad y, sobre todo, gozan de gran apoyo entre los salvadoreños. Algo que no ha pasado desapercibido en el resto de América Latina y que, para Breda, “representa un serio riesgo electoral, debido a que habrá políticos, especialmente ligados a la derecha y la extrema derecha, que hagan suya la bandera de éxito de la mano dura contra el crimen, aunque seguramente no podría aplicarse en otras naciones como se ha hecho en El Salvador”. «¿Culto? ¿Por qué los medios nos tienen tanto miedo?», respondió el presidente salvadoreño en Twitter a una publicación de Los Angeles Times. Cult? Why is the mainstream media so afraid of us?Haven’t you realized, that the ones acting more and more as a cult, are you guys? https://t.co/tUkyzSHWzl— Nayib Bukele (@nayibbukele) July 25, 2023 Honduras y Ecuador pueden ser dos ejemplos de ello. Tanto Xiomara Castro como Guillermo Lasso han decretado toques de queda y estados de excepción en varios de sus territorios, han militarizado las calles y han apostado por un política dura contra el crimen organizado; sin embargo, no han obtenido el éxito que ha conseguido Bukele en tan corto periodo de tiempo. La razón es simple, El Salvador cuenta con la ventaja de ser el país menos extenso de América Latina, poseer grupos criminales muy reconocibles y tener una capacidad carcelaria y policial grande. Es impensable que esto funcione en naciones de mayor tamaño y población, con realidades mucho más complejas. Además, Tiziano Breda considera que es muy difícil aplicar esta estrategia en América Latina: “Solamente podría darse en Estados autoritarios sin separación de poderes, con gran capacidad carcelaria y con un control estatal efectivo sobre los centros penitenciarios, algo alejado de la realidad latinoamericana”. La crisis de seguridad en América Latina no terminará con el método Bukele. Sin embargo, su discurso puede hacer que se vea como única salida para combatir el crimen. Una vía peligrosa para la región que puede dar oportunidades electorales a discursos que prometan una solución fácil a un problema complejo que únicamente se puede enfrentar fortaleciendo las estructuras del Estado y garantizando el acceso a derechos básicos en las comunidades más desfavorecidas, aquellas de las que se suele nutrir el narcotráfico.
- Nsang Cristià Esimi Cruz: “Hay una carencia a la hora de contar la historia de África en español”
El panafricanista Nsang Cristià Esimi Cruz es una voz imprescindible para seguir la actualidad guineana. Desde su programa de radio La llave, empuja por el cambio social en su país, al que quiere libre de la lacra del neocolonialismo y la corrupción. Elena García 14 MAR 2024 07:30 Nacido en Barcelona hace 46 años, Nsang Cristià Esimi Cruz lleva la mitad de su vida en Londres. Este mediador social empezó a militar en asociaciones guineoecuatorianas desde muy joven, pero es a raíz del juicio que se llevó a cabo contra Teodorín en Francia, en 2017, que sus actualizaciones de la situación del país se hacen imprescindibles en cualquier evento que se produzca entre la oposición guineoecuatoriana. Forma parte de los colectivos “Somos más” y “Guinea Ecuatorial también es nuestra”. Cada primer viernes de mes lanza un poema sobre las terribles situaciones de violación de los derechos humanos que se dan en el país, bajo la campaña “Guinea Ecuatorial también es mía”. Convencido de la importancia de la implicación de las mujeres y la juventud en el cambio que Guinea Ecuatorial necesita, realiza el programa semanal La Llave, en la radio “La Voz de los Sin Voz” de “Radio Macuto”. Naciste en Barcelona, ¿cómo la recuerdas en los años en que viviste en ella?Bueno, no tenía nada que ver con la Barcelona que ves ahora, que tiene tanta influencia migratoria. Por entonces mi hermana y yo éramos los únicos negros en todos los espacios y eso pasaba desde la ignorancia de la gente que te quiere tocar el pelo a los insultos fuertemente racistas. Era también la época en la que los skin-heads salían a cazar a la gente. Lo recuerdo como una época muy aterradora, ibas esquivando las plazas o los bares en los que sabias que se reunían. También había racismo institucional. Tuvimos el caso del negro de Banyoles. Yo tuve la oportunidad o la desgracia de ir al museo con un campamento de verano. Recuerdo como una humillación la imagen de aquel guerrero bosquímano que me recordaba mucho a mi padre y a mis tíos, que están muy mezclados con pigmeos. Me chocó mucho encontrarme con esa figura ahí. Debía tener 14 ó 15 años y me quedé en shock, no entendía cómo se podía tener a una persona disecada de esa forma. GUILLEM BALBO Hace años ya que vives en Londres, ¿Cómo fue el cambio, lo notaste menos racista? A ver, el racismo existe en todos los lados, pero el racismo en el que tú sientes que alguien te puede insultar con impunidad, no se da aquí. En estos 22 años nunca nadie me ha llamado “negro de mierda”, ni he tenido que salir corriendo de un grupo de gente persiguiéndome. Lo primero que noté es eso, después también que había personas africanas y afrodescendientes de cara al público, algo que no existía en España. Aquí hay conductores, doctores, periodistas, profesores de colegio o de universidad. A muchas personas cuando venían por primera vez se les caía la lagrimita. Luego estaban las oportunidades de trabajo, yo sentía que en Cataluña no podía ya llegar a más y aquí podía ir con las rastas a buscar trabajo sin ningún tipo de miedo a que se me fuese a juzgar por el peinado que llevase. Tampoco tenía problemas para alquilar pisos por ser negro. Al compararlo con España, aquí estás dos pasos adelante. Aunque eso tampoco significa que estés en el paraíso. ¿Cómo y cuándo empezaste a vincularte con la oposición en Guinea Ecuatorial? Mi padre era muy amigo del escultor Leandro Mbomío, esculpían juntos en la casa de mi abuela. Escuchando al señor Mbomío, considero que mi padre tendría un poco las mismas ideas y que no entendía la situación de Guinea Ecuatorial como buena, pero no era un político, ni estaba vinculado con la oposición, como tampoco lo está la parte de mi familia que sigue en Guinea Ecuatorial. Yo empecé a vincularme con la oposición guineoecuatoriana porque me hice miembro de una asociación cultural bubi que se llamaba “Ribapua”. En el 98 se dio el genocidio contra el pueblo bubi, acusándoles de haber querido crear un movimiento revolucionario para quitar a Obiang del poder. Esa asociación que te decía era como un centro social, al que se acercaban muchas personas, así es que empecé a mamar todas esas faltas de libertad que se daban en Guinea. Fuimos a Radio de Catalunya a explicar lo que estaba pasando y nos vimos involucrados. Ahí es cuando empezó mi activismo, a través de haber visto y vivido todo aquel sufrimiento. Me gusta preguntar siempre: “¿Qué puedo hacer, cómo puedo ayudar?” porque mi lema es: “Si no es nosotros, ¿quién? Si no es ahora, ¿cuándo?” Cuando me vine a Londres, empecé con el activismo panafricano. En 2001 fui a Guinea y, en esos años, también fui a Ghana 3 ó 4 veces y observé cómo Ghana iba evolucionando mientras Guinea seguía bastante empobrecida. Mi activismo contra Obiang empieza sobre el 2015. Me llamó Moises Nvumba, que lleva el proyecto de radio “La voz de los sin voz”, y me pidió que hiciese un podcast sobre panafricanismo que desde entonces he seguido haciendo relacionándolo siempre con Guinea Ecuatorial. Me gusta preguntar siempre: “¿Qué puedo hacer, cómo puedo ayudar?” porque mi lema es: “Si no es nosotros, ¿quién? Si no es ahora, ¿cuándo?”. Empecé a entrevistar a varias personas en ese programa con la idea de hacer algo. Poco después fue el juicio en Francia a Teodorín. Fui a Paris a grabar eso y me pareció extraño porque el mismo día que llegué, me entraron más de 1.000 peticiones de amistad en dos horas. Por un lado, me gustó, pero, por otro, pensé: “¿Qué demonios pasa en nuestra comunidad guineana para que nadie esté haciendo esto?”. En Guinea no hay periodistas que cubran esa parte activista contra el régimen. Empezaron a llamarme desde Guinea y contarme cosas, de forma que al final del día todo el mundo estaba esperando mis actualizaciones. Cada día enviaba un video, un audio y un texto escrito, eso porque no todo el mundo tenía acceso a las redes. De esta forma, la gente estaba viviendo en vivo el juicio de Teodorin. A partir de ahí se me empieza a arrastrar, en el buen sentido, a las manifestaciones y reivindicaciones que se daban porque parecía que, si no estaba yo grabándolo, no se había producido. Mi punto de vista es que Guinea Ecuatorial no va a cambiar porque Obiang se muera, lo va a hacer cuando lo hagamos nosotros, cuando lo haga la sociedad, incluida la diáspora De ahí pasé a formar parte de “Somos más”, un grupo que está asentado en Guinea Ecuatorial y donde apoyo en temas logísticos y de comunicación. “Somos más” es un movimiento juvenil que hace campañas para mejorar las condiciones sociales y concienciar a la población de sus derechos. Soy también parte de “Guinea Ecuatorial también es nuestra”, que es una plataforma de la sociedad civil donde trabajamos con políticos de la oposición democrática y con la ciudadanía. Mi punto de vista es que Guinea Ecuatorial no va a cambiar porque Obiang se muera, lo va a hacer cuando lo hagamos nosotros, cuando lo haga la sociedad, incluida la diáspora. Mientras no cambie la sociedad, tendremos a uno u otro, pero siempre apoyados por las mismas estructuras neocoloniales: España, Francia y EEUU. ¿En qué sentido tiene que cambiar la sociedad? La sociedad se tiene que dar cuenta de que somos ciudadanos y ciudadanas y tenemos unos derechos que están siendo vilipendiados por la dictadura y por las estructuras neocoloniales, ellos son los más interesados en que la situación no cambie, porque se están llevando más del 90% de los beneficios del petróleo. Todos, todas y todes somos corruptos y me incluyo. Hay que parar la corrupción. Se da mucho cuando vamos a Guinea, esto de: “A ver si tengo un primo que trabaja aquí y me ayuda a hacer no sé qué”, “a ver si, para que no me paren en la barrera, le doy 10.000CFA” o “a ver si cuando voy a España, como me he comprado telas y esculturas de madera, para que no me molesten, le pago 20.000CFA”. Raramente verás en España que te pidan una tasa que desconozcas y encima regateando. Yo, cuando voy a Guinea siempre lo digo: “¿En qué artículo? ¿Qué ley dice que tengo que pagar 10.000CFA?”. Hay que empezar a saber cuáles son nuestros derechos y exigirlos. Y también saber cuáles son nuestras obligaciones. Dos sectores muy importantes que se tienen que involucrar en el cambio social son las mujeres y la juventud. JUAN TOMÁS ÁVILA LA ¿De qué manera deberían hacerlo?Las mujeres tienen que recuperar el papel que les toca como mujeres africanas. El papel de las mujeres africanas ha sido siempre liderar los cambios sociales y gestionar las sociedades en las que viven, como dice Cheikh Anta Diop. Ahora mismo la mujer guineana tiene muchos temas de discriminación de género que le afectan, como la violencia doméstica o la poligamia capitalista, como yo la llamo. La poligamia podía tener sentido en sociedades pre-industriales, pues servía a nivel de unión de los distintos clanes para tejer relaciones entre diferentes tribus, o de subsistencia, pero no en Malabo en 2024. La mujer debe volver a su papel real en la sociedad y debería estar liderando en asociaciones que buscan el cambio social, incluso el cambio climático. Guinea es el país con mayor porcentaje de ecosistema no destruido del mundo, el que más ha sabido vivir en su ecosistema sin destruirlo. Una vez más, la mujer es la que se va a ver más afectada por el cambio climático, porque la mayoría viven todavía del campo. La juventud, por su parte, tiene que entender que la Guinea que se van a encontrar es la que se van a trabajar. Oigo a mucha gente decir que los mayores no han hecho nada, pero a partir de los 20, 23 años ya no tienes excusas. Todos los líderes y lideresas de las revoluciones contra el colonialismo y del Panafricanismo que han intentado cambiar sus países estaban en uniones de estudiantes. La juventud tiene que entender que esto no va de sentarse para ver qué pasa. Tiene que haber asociaciones, agrupaciones que creen cambio en algún aspecto de la sociedad, sea económico, cultural, social, de leyes, financiero, ideológico, artístico o lo que sea. Toda la juventud africana debería estar implicada en alguna asociación que esté involucrada en el cambio social. Y lo mismo pasa con la diáspora, se tiene que acabar esa cultura de ir a Guinea y hacer como que no veo, no oigo, no hablo, que es lo que hace todo el mundo. Por eso cuando hay manifestaciones en Londres o en Madrid y la gente no viene porque tiene miedo, yo siempre les digo: “Imagínate, si tú tienes miedo, el que está en Guinea cómo estará”. El trabajo fundamental que tenemos por hacer desde la sociedad civil, tanto en Guinea como los que estamos en la diáspora, es la concienciación del pueblo. Están deteniendo a mucha gente, nosotros tenemos tres compañeros de “Guinea Ecuatorial también es nuestra” ahora mismo en prisión Están deteniendo a mucha gente, nosotros tenemos tres compañeros de “Guinea Ecuatorial también es nuestra” ahora mismo en prisión. Es importante que se les de apoyo, que tengan para comida, para bebida, para que sus hijos se puedan matricular en los colegios. Yo siempre digo que el que no tenga tiempo, ponga dinero porque el dinero está ahí pero no lo estamos invirtiendo en el sitio correcto: aquellos proyectos sociales que están cambiando la sociedad. Los estudiantes en la historia de cualquier país son los que generan el cambio, no tienen un trabajo en el que han estado durante 10 años, no tienen niños, no tienen hipotecas, no tienen muchas obligaciones y tienen, por contra, la energía y el tiempo. Lo único que les falta es el dinero y ahí es donde deberíamos entrar la gente de mi generación para no caer en los mismos errores que las generaciones anteriores, acabar pidiendo fondos a las Embajadas de España, Francia o EEUU, porque estas fuerzas occidentales juegan a dos bandas. Por un lado, están a favor de la dictadura y, por otro, hablan de sociedad civil y democratización, de forma que gane quien gane, ganan ellos. Mucha juventud sale y se forma en el exterior y no vuelven porque no ven ese potencial para crecer profesionalmente. Y así nos encontramos con la esclavitud del siglo XXI que básicamente no es que nos secuestren y nos torturen para llevarnos, sino que crean unas condiciones para que la fuga de cerebros sea inevitable. Los estudiantes en la historia de cualquier país son los que generan el cambio, no tienen un trabajo en el que han estado durante diez años, no tienen niños, no tienen hipotecas, tienen, por contra, la energía y el tiempo ¿A cuántas personas has entrevistado hasta ahora en tu programa en Radio Macuto? No te sabría decir. Estamos en el programa 400 y al menos he hecho unos 120 son de entrevistas, lo demás son podcast en los que hablo de historia. Además, lo hago en español porque creo que hay una carencia a la hora de contar la historia de África en español. ¿Cuáles son las principales violaciones de los derechos humanos que se llevan a cabo en Guinea Ecuatorial? El derecho a la libertad de pensamiento, que es algo crucial. Ya no estamos hablando de la libertad de expresión, es que ni siquiera puedes pensar fuera de la estructura del PDGE (Partido Democrático de Guinea Ecuatorial). Luego están los derechos básicos: el agua potable, la luz, la educación, una vivienda digna. Podríamos vivir como viven en Arabia Saudí gracias a los réditos del petróleo. De hecho, lo llaman “el Kuwait de África” por la cantidad de recursos y la poca población que tiene. Bueno, ahora ya no, pero tuvimos una época en la que teníamos el mismo poder adquisitivo por cápita que España o Italia, unos 33.000€ por persona al año. Otro derecho importante es el derecho a la reunión, que no puedas reunirte cinco personas y hablar de lo que te dé la gana mientras no sea dar un golpe de Estado, que eso en cualquier país es un delito. Pero tú deberías poder reunirte y hablar de cómo vamos a cambiar la sociedad. O el derecho a tener una prensa libre. Luego, una vez detenido, el derecho a la vida, el derecho a no ser torturado, el derecho a tener un juicio justo. Y lo mismo pasa con los derechos de los niños, el derecho a la educación, a la sanidad, a la escolarización, a la familia, y los derechos de las mujeres que tampoco se están cumpliendo. Si miras el índice IDH (Índice de Desarrollo Humano) estamos muy por debajo en comparación con países vecinos. Me gustaría que Obiang no muriese sentado como presidente en el poder, me gustaría que hubiera una transición hacia la democracia y aquí hablo de una transición no europea sino africana ¿Cómo prevés el futuro en Guinea Ecuatorial cuando Obiang muera?Sinceramente, yo creo que si ahora mismo muere Obiang es lo peor que le podría pasar a Guinea. La sociedad no está preparada para un cambio drástico de la noche a la mañana, hay que concienciarnos, prepararnos y tener las estructuras suficientes. Me gustaría que Obiang no muriese sentado como presidente en el poder, me gustaría que hubiera una transición hacia la democracia y aquí hablo de una transición no europea sino africana. Guinea Ecuatorial en cinco años, con un gobierno serio, que entienda que los recursos son del pueblo, pegaría un cambio increíble. Siempre digo que es bueno mirar lo que está pasando a nuestro alrededor. En Angola han conseguido dar un cambio, una transición hacia la democracia sin ni siquiera cambiar el gobierno porque el que está ahora era la mano derecha de Dos Santos. Ha perseguido a toda la familia Dos Santos, la hija que sabemos que era la africana más rica del continente, está detenida y todos sus bienes han sido confiscados. Siempre digo que no estoy en contra del PDGE, estoy en contra de la ideología del PDGE. No estoy en contra de Obiang como persona sino como presidente dictador y de sus hijos que han conseguido crear una auténtica política de “dedocracia”, una dictadura donde todo pasa por el dedo. Así, tenemos ministros de cultura, de economía o de la mujer que no tienen ni la formación básica. Mucha gente te dice que se mete en los ministerios para intentar defraudar todo el dinero que se pueda. Si Obiang muriera mañana, nos tendríamos que preparar para algo muy malo, muy brutal. Teodorín, el vicepresidente, lleva ya varios años ejerciendo como presidente de facto. Está haciendo demasiadas cosas más allá de su función como vicepresidente y ya se está postulando para coger el cargo cuando muera su padre. Obiang tiene algo, ha asesinado a mucha gente, pero a la vez ha tenido mano izquierda, ha sabido ser políticamente más correcto. Intenta no matar a mucha gente en la cárcel, a pesar de las torturas, pero con Teodorín vamos a volver al tiro en la nuca. Si Teodorín sube al poder por parte de la comunidad internacional no se le permitiría estar más de tres o cuatro años porque desestabilizaría todo el sistema financiero del que se están beneficiando ellos y no el pueblo. ¿Qué responsabilidad tiene España y el resto de potencias occidentales en el mantenimiento de la dictadura en Guinea Ecuatorial? Mi punto de vista es que el neocolonialismo existe y está claramente expuesto en el sistema que tenemos. Tenemos el franco CFA y todo lo que supone tener una economía que nos podrían desmontar cuando quieran. Esa economía mono-agricultural en nuestro caso es el petróleo. Han creado un sistema donde no puedes cerrar el flujo del petróleo, no puedes diversificar la economía porque no te dejan, además de que estás malvendiendo tu producto. Por eso digo que el primer paso es la concienciación, darnos cuenta de que estamos siendo explotados. Yo diría que el 80% de la culpa de esta situación es nuestra y el 20% es de Occidente. El día que GEPetrol sea para Guinea, para el pueblo, y no una compañía que está beneficiando a unas pocas empresas americanas y a unas decenas de familias, Obiang dura dos segundos en el poder. Lo hemos visto con Nkrumah, con Lumumba, con Amilcar Cabral, con Gadafi... A toda la gente que ha querido beneficiar a sus pueblos le ha pasado lo mismo: Occidente los ha matado o derrocado. Han creado un sistema donde no puedes cerrar el flujo del petróleo, no puedes diversificar la economía porque no te dejan, además de que estás malvendiendo tu producto ¿Qué supuso para el país el descubrimiento del petróleo? Fue la maldición más grande que ha vivido Guinea Ecuatorial. Hay un libro del señor Obiang Bico que recomiendo a todo el mundo que lea, se llama Guinea Ecuatorial, del colonialismo al descubrimiento del petróleo y en él hay un apartado que habla sobre el narcotráfico de la familia Obiang. De hecho, hizo otro libro Quién es quién en el mundo del narcotráfico donde abunda en esa idea. Entre los 80 y los 90 se detuvo a mucha gente vinculada a la dictadura de Obiang por el tema del narcotráfico y ya estaban España, Francia y EEUU a puntito de cargárselo. Entonces apareció el petróleo y los intereses de Occidente cambiaron. El desarrollo de los derechos humanos ya no les importaba tanto. Esto lo digo como persona que ha estado sentada con embajadores de todos estos países, para ellos el tema de Guinea es “muy tóxico” y no lo quieren tocar. Como sabes, Rusia y China están ganando mucho espacio en África. De hecho, dicen que China quiere hacer una base militar en Guinea, algo que para las potencias occidentales sería muy desestabilizante. En 2022 se celebraron elecciones presidenciales que Obiang ganó con el 99, 03% de los votos, ¿qué significa eso para ti? La continuidad. A la gente que se sorprendió no la entiendo, la verdad. ¿Por qué iba a cambiar algo? Aparte de que son sus últimas elecciones. Después del referéndum de 2011, donde se cambió la legislatura a 7 años, ganó sus primeras elecciones en 2016 y estas del 2022 son sus últimas porque una persona no se puede presentar más de dos veces, aparte de que ya está mayorcito el señor. A mí no me extrañó, pero sí me apenó ver la inactividad de la juventud en Guinea Ecuatorial y también ver las colas en la Embajada de Madrid para votar. Porque son dos sectores de la sociedad que deberían mostrar su talante. Es cierto que luego, cuando vas a pedir el visado, tienes que tener el resguardo de que has votado o el carné electoral. Entiendo que mucha gente de los que están en España lo han hecho precisamente por eso, pero es triste. Mientras sea obligatorio votar, tal vez haya que hacerlo, pero el voto tiene que ser privado o se puede votar nulo. ¿Y el bloqueo de las comunicaciones en Guinea Ecuatorial que se ha anunciado después de las últimas elecciones? Irrelevante. Te digo mi experiencia, después del juicio de París yo me fui para Guinea, estaba con Weja Chicampo por el barrio de Ela Nguema y estaba asustado, mirando para todos lados por si me pasaba algo. Weja Chicampo me dijo: “Si a ti no te conoce nadie”. Las redes sociales no llegan tanto a Guinea, es un porcentaje muy pequeño el que tiene acceso regular a ellas, puede ser un 10% de la gente. Es distinto los que trabajan en oficina, pero los que no lo hacen pueden pasar días sin conectarse, si van a la oficina de alguien que tiene wifi entonces sí. Por eso no les envíes un video porque no lo pueden bajar, no les envíes un enlace de YouTube, por lo mismo. Por otro lado, eso demuestra que el ruido que estamos haciendo está teniendo un impacto. Esto no es algo casual, lo empezamos en 2012. Tenemos gente que va bajando los audios, ahora hay bares en los que se ponen esos audios y todos los que están ahí pueden ir escuchándolos. El eco que hay en Occidente de los videos, de WhatsApp o de Instagram es más a nivel de la comunidad guineoecuatoriana en la diáspora. Me gusta mucho el trabajo que están haciendo gente como los de “Somos más”, “Somos parte del mundo”, “Bocamandja” o “Locos por la cultura”, gente que se olvida del tema político como tal y se enfoca en desarrollar a la sociedad, ahí no necesitas redes, sino talleres de teatro o mesas redondas. Es importante [como diáspora] que no tengamos el síndrome del salvador blanco. Tenemos que entender que no lideramos nada, los movimientos ya existen en Guinea y lo que tenemos que hacer es darles nuestro apoyo ¿Cuál crees que es la aportación de la diáspora a la lucha por los derechos humanos en Guinea Ecuatorial? Es importante, primero de todo, que no tengamos el síndrome del salvador blanco. Tenemos que entender que no lideramos nada, los movimientos ya existen en Guinea y lo que tenemos que hacer es darles nuestro apoyo, dar voz y plataformas a esas luchas que están pasando dentro del país. Si, por ejemplo, los de “Somos parte del mundo” hacen un informe, nuestra obligación es darles eco, entrevistar a Melibea Obono o a Gonzalo Abaha y que llegue a cuantas más partes posibles. Tengo que enfatizar que el liderazgo tiene que venir desde Guinea Ecuatorial, desde allí nos tienen que decir: “Estoy haciendo este proyecto” y nosotros preguntar qué podemos hacer. Estamos para empujar. Ellos que tiren y nosotros empujamos. Por último, ¿qué piensas de la presencia de los expatriados guineoecuatorianos que vuelven al país? El papel de los expatriados con raíces guineanas que vuelven al país también me apena mucho por cómo se llevan comportando desde el boom del petróleo, hace casi ya dos décadas. Van allí y, en vez de intentar cambiar la sociedad para desarrollarla, lo que hacen es acoplarse a toda la corrupción y, peor aún, a la explotación de todos sus conciudadanos. El tema de la poligamia, el tema de la corrupción, el tema de coger viviendas sociales, o el tema de comprar tierras no es correcto y no ayuda al cambio social. Fuente https://www.elsaltodiario.com/en-el-margen/hay-una-carencia-hora-contar-historia-africa-espanol La Llave - otra África es posible LA LLAVE - Historia - Cultura - Debates - Entrevistas - Coloquios - Estrategias de empoderamiento - Activismo - Música tradicional y revolucionaria - Temas de actualidad Dirigido por Nsang Cristia Esimi Cruz a.k.a. Okenve Nsue, La Llave es un programa de radio semanal dedicado a la educación de historia e ideológica desde un punto de vista panafricano y afrocentrado. El objetivo es elevar la moral y auto-estima del pueblo africano (y sus descendientes) a través del estudio y análisis de nuestra historia, de conocer/compartir herramientas y estrategias de resistencia para cambiar las sociedades en las que vivimos. Información del canal www.youtube.com/@lallaveokenvensuensang7138
- El feminismo y la justicia restaurativa
La trasformación radical de un orden patriarcal requiere subvertir todas las relaciones de poder, también las del monopolio del castigo y la violencia. Texto: Pastora Filigrana El feminismo como movimiento político y propuesta de transformación está atravesado de debates, conflictos y nudos problemáticos. Uno de estos encarnecidos debates en las últimas décadas se centra en los límites del Derecho Penal para abordar las violencias específicas que sufren las mujeres por el hecho de serlo. ¿El aumento de penas de prisión y el mayor número de encarcelamientos está resultado efectivo para frenar la violencia contra las mujeres? ¿Cuáles son los riesgos del aumento del castigo penal para la propia causa feminista? Qué es el punitivismo La creencia de que el castigo por sí solo puede remediar graves problemas sociales tiene un hondo calado en las actuales sociedades. La violencia y la represión son fundadoras del orden social y de la seguridad ciudadana, que descansa en un brazo represor. Es la concepción del “el hombre es un lobo para el hombre” y el Poder se encarga de ponerle límites. A esta creencia cuasi mística de que la mano dura construye sociedades seguras autores como Jorge Ollero la han llamado “penalismo mágico” , y señalan la falta de evidencias científicas que existe entre el aumento del castigo penal y la disminución de los delitos. El punitivismo es una tradicional arma electoral en los debates políticos. El populismo punitivo consiste en centrar el debate de manera sensacionalista sobre concretos problemas de seguridad ciudadana y hacer promesas electorales de resolución de estos a través del aumento de penas. Piénsese en el terrorismo, en la ocupación de viviendas o en las violencias sexuales. El concepto de seguridad ciudadana que utiliza el populismo punitivo es muy estrecho y está ligado a la seguridad pública, la que se ve en las calles, olvidando que la seguridad tiene una dimensión material que tiene que ver con el acceso a la renta, a la vivienda o a la sanidad, entre otras cuestiones. Inseguridad ciudadana también es no llegar a fin de mes. De hecho, los procesos de recortes de derechos sociales y el desmantelamiento del Estado del Bienestar y han corrido en paralelo al endurecimiento y expansión del Derecho Penal en las últimas décadas. A medida que el brazo protector de los Estados se debilita y se recortan ayudas y servicios públicos, el brazo punitivo se refuerza y se construyen más cárceles, se compra más material antidisturbios y se endurecen las penas. Velar por la seguridad y la indemnidad sexual de las mujeres siempre ha sido una buena excusa para reforzar el brazo castigador del Estado, aumentar las penas de prisión, instaurar la cadena perpetua, recoger firmas a favor de la pena de muerte y hasta justificar invasiones armadas. Lamentablemente, aupado también por algunos sectores del movimiento feminista. El debate sobre las agresiones sexuales y el consentimiento en torno a la ley del solo sí es sí ha vuelto a centrar la solución de los problemas en la duración de las penas de prisión de los agresores como la variable principal para abordar la complejidad del problema de las violencias sexuales. La alianza entre el feminismo y el punitivismo no es deseable. Podría dar una respuesta corta a este debate diciendo que simplemente el castigo penal no funciona para aminorar las violencias machistas. Por ejemplo, a pesar del aumento de penas para los delitos de violencia de género y a pesar de que cada vez hay más hombres presos por este delito el problema no se ha reducido. El punitivismo no funciona, el castigo no disuade a los agresores. Pero existen otras razones de por qué el feminismo y el punituivismo son antagónicos en esencia. Por un lado, porque la propia forma de impartir el castigo penal es patriarcal. Existe una autoridad externa que concentra poder y ostenta el monopolio de la violencia, valora el daño e impone la pena. No existen espacios para la participación en la resolución de conflicto por parte de las personas implicadas y su entorno. Quizás no en todos los casos puedan existir estos espacios de autonomía en la búsqueda resolución porque no es igual a una agresión sexual múltiple a que te toquen el culo andando por la calle. Pero en todos los casos que se den las condiciones será preferible el acompañamiento en estos espacios de autonomía para buscar soluciones al daño y recortar el paternalismo y la tutorización del Poder Judicial. La concentración de poder y el autoritarismo son antifeministas en tanto en cuanto dificulta el objetivo último de igualdad que persigue el feminismo. Por otro lado, las cárceles, las expulsiones, y las multas siempre terminan afectando a quien más difícil lo tiene en la estrecha jerarquía social, a la gente más pobre y que más se aleja del ideal de lo que hay que ser. Las cárceles están llenas de pobres, con un alto porcentaje de representación de personas racializadas. Y también de mujeres pobres, pues en España tenemos un índice de mujeres encarceladas superior a la media europea; en su inmensa mayoría lo están por delitos contra el patrimonio y contra la salud pública, o sea por delitos de pobres. Las estructuras que perpetúan desigualdad social, como es el actual sistema carcelario, también es intrínsecamente antifeminista y contrario al objetivo de igualdad que persigue el feminismo. Finalmente, existe una respuesta más honda al asunto y es que el Derecho Penal, la Justicia, las fuerzas de seguridad y las cárceles tienen como finalidad última sostener este el status quo -el orden vigente-, ese que condena a las mujeres al lugar de subalternidad que el feminismo combate. Posiblemente el feminismo va a seguir necesitando enfocar también su lucha desde las instituciones, mientras se lleva a cabo la trasformación. Pero este uso ha de hacerse de manera crítica, sabiendo que estas instituciones forman parte del orden que hay que subvertir, y que nadie desmonta la casa del amo con las herramientas del amo. Las cárceles actuales son máquinas de generar exclusión y empobrecimiento que se traduce en más violencia social El feminismo lucha por la igualdad real de todas las mujeres, lo que requiere una impugnación global del orden económico y social. Todas las violencias contra las mujeres provienen de la sub-humanidad a la que el orden económico las condena para que cubran el trabajo reproductivo gratis o mal pagado que posibilita la acumulación de los grandes capitales. Cualquier institución que no cuestione este injusto reparto de la riqueza y el trabajo con base en el género o la raza son instituciones que hay que reformar. Qué es la justicia restaurativa Lo que al feminismo de verdad le interesa es que deje de haber violencia específica contra las mujeres. Buscar soluciones que de verdad funcionen y no se vuelvan en contra de las propias mujeres. Lo que nos debe preocupar no es que “echen a violadores a la calle”, es que los echen sin reinsertar. El debate no es uno o dos años más de prisión, el debate es si la pena está orientada o no a la reinserción social. Porque los uno o dos años de más de prisión no nos libra de las agresiones machistas. Es fácil conectar con la emoción que genera la venganza, y los políticos reaccionarios y los medios de comunicación hegemónicos lo saben bien. El “qué se pudran en la cárcel” causa un efecto balsámico de sentir que la gente de bien tiene el control. Sin embargo, literalmente la venganza no funciona, no nos libra de las violencias que tiene su origen en causas estructurales. De hecho, las cárceles actuales son máquinas de generar exclusión y empobrecimiento que se traduce en más violencia social. El enfoque actual del Derecho Penal es vengativo, se aplica calculando el daño social que ha causado el delincuente e imponiendo un sufrimiento equivalente al que ha provocado, esa es la pena. A más daño causado, más daño se le infligen: más años de privación de libertad o de multa. El feminismo debe abogar por un enfoque restaurativo del Derecho Penal y no vengativo Quienes abogamos por un enfoque restaurativo del Derecho Penal queremos que el objetivo real de la pena sea la reparación de la víctima y la reinserción de quien agrede, incluyendo a la sociedad en este proceso. Para restaurar a la persona que sufre el daño, hay que escucharla. Cada víctima, dependiendo de las circunstancias del daño, requiere algo diferente para la restauración. Hay personas que no quieren ver nunca más al agresor y olvidarlo todo. Hay quien necesita que le pidan perdón para su proceso de restauración, y hay quien necesita que el agresor asuma la responsabilidad públicamente. Se trata de oír y acompañar un proceso de sanación. Reinsertar a quien causa el daño consiste en posibilitar que la persona asuma su responsabilidad, desee restaurar a la persona dañada y se comprometa con este proceso. Por último, incluir a la comunidad consiste en dar un enfoque colectivo a los problemas, no es un problema privado entre un agresor malo y una víctima buena, la mayoría de las violencias responden a causas estructurales que deben estar presente en un proceso restaurador. La justicia restaurativa no es impunidad, todo lo contrario, se trata de que el agresor asuma responsabilidades para con la persona dañada y la comunidad. No se trata de que mañana abramos todas las cárceles, se trata de que el sistema penal esté pensado para solucionar los problemas de raíz y no solo para recetar castigos sin ningún efecto más allá de generar más pobreza y exclusión. El feminismo debe abogar por un enfoque restaurativo del Derecho Penal y no vengativo. No por una cuestión esencialista sobre la bondad de la naturaleza femenina, sino porque la trasformación radical de un orden patriarcal requiere subvertir todas las relaciones de poder, también las del monopolio del castigo y la violencia. La justicia feminista está por construir desde las calles, las academias, las instituciones y los tribunales, pero sin duda un enfoque restaurativo del Derecho Penal que nos aleje de concepciones punitivistas y reaccionarias tiene mucho que decir en este proceso. Se trata de cambiarlo todo hasta que caiga el patriarcado y ya no hagan faltan cárceles. Fuente https://www.pikaramagazine.com/2023/09/el-feminismo-y-la-justicia-restaurativa/
- El Bus
SINOPSIS Un autobús recoge a unos pasajeros el viernes por la mañana para recorrer la ruta que les acerca al fin de semana, con sus planes, sus reflexiones y sus miedos. El mismo autobús los recogerá el domingo por la tarde para devolverlos a su lugar de origen. FICHA TÉCNICA Dirección: Sandra Reina Guión: Sandra Reina y Francisco Menchón Dirección de Fotografía: Aïda Torrent Dirección de Arte: Laura Galofre Dirección de Sonido: Gianni Quarta Montaje: Elodie Leuthold Productora: Valérie Delpierre Coproductor: Jaume Fargas Coll Producción: Inicia Films S.L. Con la financiación del ICAA, ICEC y Creative Europe MEDIA of the European Union. Con la colaboración del Institut Ramon Llull. Ver documental completo en Filmin
- Tecnofeudalismo: la nueva era del poder corporativo
Unas pocas corporaciones tecnológicas gigantes, las 'Big Tech', operan de una forma que se asemeja al sistema feudal de la Edad Media. Guillem Pujol 24 marzo 2024 Una lectura de 7 minutos El tecnofeudalismo es un concepto que se basa en una analogía con el sistema feudal histórico, pero adaptado al contexto de la era digital y la economía globalizada. En el feudalismo tradicional, la estructura social estaba claramente jerarquizada, con señores feudales que poseían la tierra y los siervos o campesinos que trabajaban en ella, a cambio de protección y una parte de la producción. Este sistema creaba una dependencia directa de los siervos hacia los señores, quienes ejercían un control significativo sobre la vida económica, política y social de la época. De señores feudales a señores digitales En la era digital, el tecnofeudalismo sugiere una estructura similar, donde las grandes corporaciones tecnológicas, las Big Tech, asumen el papel de los señores feudales. Estas compañías controlan los territorios digitales esenciales, como los datos y las plataformas en línea, que son fundamentales para la economía y la sociedad contemporáneas. Los usuarios de estas tecnologías, por su parte, se asemejan a los siervos del feudalismo, dependiendo de estas plataformas para una variedad de actividades diarias, desde la comunicación y el consumo hasta el trabajo y el entretenimiento. En este sistema, las Big Tech ostentan poder no solo a través de la acumulación de capital, sino también mediante el control de la información y los recursos digitales, lo que les permite influir en gran medida en la economía y en la toma de decisiones políticas. Al igual que los señores feudales tenían poder sobre la vida de los siervos, las Big Tech tienen la capacidad de influir significativamente en la vida de los usuarios, dictando no solo las condiciones de uso de sus servicios, sino también recopilando y utilizando datos personales, a menudo de forma opaca y sin el pleno consentimiento de los individuos. El tecnofeudalismo también refleja una disminución de la movilidad social y económica, similar a la observada en el feudalismo clásico. En el mundo digital, la concentración de poder y capital en unas pocas entidades limita la competencia y la innovación, creando barreras para el ingreso de nuevos actores y restringiendo las oportunidades para las pequeñas empresas y los emprendedores. La reciente demanda de EEUU contra Apple por actuar en presunto régimen de monopolio y la histórica sanción de la Unión Europeacontra dicha compañía «buscar de su posición dominante en el mercado de distribución de aplicaciones de streaming de música», así lo corroboran. Los teóricos críticos del tecnofeudalismo Uno de los autores más destacados que ha contribuido al desarrollo de este concepto es Cédric Durand, economista y profesor en la Universidad de París XIII. Durand argumenta en su obra Techno-Feudalism que estamos presenciando una transición de un capitalismo neoliberal a una forma de feudalismo tecnológico, donde el poder económico se centraliza en unas pocas corporaciones tecnológicas. Durand sostiene que estas empresas han logrado una posición dominante no solo en términos económicos sino también en términos de control sobre la información y la tecnología, lo que les otorga una capacidad sin precedentes para influir en la sociedad. El economista y político griego Yannis Varoufakis también ha abordado el tecnofeudalismo, enfatizando quelas tecnologías digitales están facilitando una nueva forma de capitalismo que se distancia del neoliberalismo. Varoufakis argumenta que la digitalización de la economía ha permitido a las Big Tech acumular poder no solo mediante la acumulación de capital sino también controlando los flujos de información y datos. Él ve esta tendencia como una amenaza para la democracia y la soberanía de los estados, ya que estos gigantes tecnológicos operan a menudo más allá del alcance de las regulaciones nacionales. El Ascenso de las Big Tech en la Economía Global En las últimas dos décadas, las Big Tech han experimentado un crecimiento exponencial, no solo en términos de valor de mercado, sino también en su influencia en la economía global, la política y la sociedad. Empresas comoAmazon, Google, Facebook (Meta), Apple y Microsoft han transformado no solo el sector tecnológico sino también varios aspectos de nuestra vida diaria y la economía en general. Por ejemplo, la capitalización de mercado de Apple superó los 2 billones de dólares en 2020, destacando el enorme crecimiento económico de estas corporaciones. Amazon controla una porción significativa del comercio electrónico, mientras que Google y Facebook dominan la publicidad en línea. Su dominio se extiende más allá de sus respectivos mercados, impactando en la innovación, el empleo y la acumulación de capital. La concentración de poder en estas corporaciones plantea interrogantes sobre la estructura de nuestro sistema económico y las dinámicas de poder en la era digital. Su dominio en el mercado puede sofocar la innovación por parte de empresas más pequeñas y limitar la diversidad en el ecosistema tecnológico. Este dominio no solo afecta a la economía, sino que también tiene implicaciones para la democracia, ya que estas empresas tienen la capacidad de influir en la opinión pública y en la política a través de sus plataformas y productos. Algunas propuestas económicas En el marco del tecnofeudalismo, donde las Big Tech asumen un papel central en la economía, generando enormes cantidades de riqueza, pero también consolidando su poder, surge la necesidad de una propuesta económica que busque una distribución más equitativa de los beneficios que estas corporaciones obtienen. La idea es desarrollar un sistema tributario que no solo refleje la estructura única del poder económico en la era digital, sino que también fomente una mayor equidad social. Una medida central podría ser la introducción de un impuesto sobre los beneficios extraordinarios, específicamente diseñado para las corporaciones tecnológicas que superan ciertos umbrales de ingresos y rentabilidad. Este impuesto se enfocaría en capturar una parte de los beneficios que estas empresas obtienen gracias a su posición dominante en el mercado, reflejando la idea de que con gran poder y beneficios viene una mayor responsabilidad fiscal. Otra propuesta es el impuesto sobre la renta digital, que se aplicaría a los ingresos generados por la venta de datos, la publicidad en línea y otros servicios digitales. Este impuesto reconocería la naturaleza única de la economía digital, en la que los datos y los servicios digitales no siempre se valoran ni se gravan de manera efectiva en los marcos tributarios tradicionales. Además, se podría reformar la asignación de derechos impositivos para que los impuestos se paguen en los países donde las Big Tech generan valor, no solo donde tienen su sede física o legal. Esto abordaría la práctica de trasladar beneficios a jurisdicciones de baja imposición y aseguraría que las contribuciones fiscales reflejen más precisamente el lugar donde se crea el valor. Implementar una tasa impositiva global mínima para las corporaciones tecnológicas sería otra estrategia, evitando la carrera hacia el fondo de los paraísos fiscales. Esto requeriría una cooperación internacional sólida, estableciendo un marco global para los impuestos corporativos y asegurando que las Big Tech contribuyan justamente a las sociedades de las que se benefician. Estas propuestas reflejan un enfoque que no solo busca gravar de manera justa a las grandes corporaciones tecnológicas, sino que también apuntan a reinvertir en la sociedad, fomentando un ecosistema tecnológico más diverso y equitativo. En última instancia, el objetivo es asegurar que los beneficios de la revolución digital se compartan de manera más amplia, en lugar de acumularse en las cúspides del poder corporativo tecnofeudal. Hacia un futuro incierto Nos encontramos en un punto de inflexión en la historia económica y tecnológica. El debate sobre el tecnofeudalismo no es solo una cuestión académica, sino que tiene implicaciones prácticas profundas para la sociedad. Nos enfrentamos a preguntas fundamentales sobre el tipo de futuro que queremos construir en la era digital. ¿Cómo podemos asegurar que los avances tecnológicos y la acumulación de riqueza por parte de las Big Tech beneficien a toda la sociedad y no solo a una élite tecnocrática? El tecnofeudalismo nos ofrece un marco para entender la concentración de poder económico y tecnológico en manos de unas pocas corporaciones gigantes. Autores como Cédric Durand, Shoshana Zuboff y Yannis Varoufakishan contribuido significativamente a nuestra comprensión de este fenómeno. Mientras avanzamos en el siglo XXI, es crucial mantener una conversación abierta y crítica sobre el papel de las Big Tech en nuestra sociedad, cuestionando y analizando su influencia para garantizar que el futuro tecnológico sea inclusivo, equitativo y democratico. El tecnofeudalismo no es un destino inevitable; es un escenario potencial ante el que podemos y debemos influir con nuestras decisiones políticas, económicas y sociales Fuente https://www.lamarea.com/2024/03/24/tecnofeudalismo-la-nueva-era-del-poder-corporativo/
- Viaje al fondo del horror
El fotoperiodista Javier Bauluz cubrió la primera Intifada, la primera gran rebelión del pueblo palestino desde la creación del estado israelí. JAVIER BAULUZ Javier Bauluz 28 MAR 2024 06:00 Intifada: sacudida, agitación. Este término árabe designó la primera rebelión del pueblo palestino desde la creación del Estado de Israel. También conocida como ‘La revuelta de las piedras’, este levantamiento del pueblo palestino vino precedido por la embestida de un camión militar de las fuerzas israelís contra un vehículo que transportaba trabajadores y trabajadoras palestinas en el campo de refugiados de Yabalia el 9 de diciembre de 1987. Cuatro de ellos murieron. La población salió a la calle en una protesta duramente reprimida que dejó un reguero de asesinatos. Piedras contra tanques. El fotoperiodista Javier Bauluz aterrizó en Gaza en enero de 1988 para cubrir una revuelta popular que se extendió hasta septiembre de 1993. Estas son sus fotografías, acompañadas de su diario de a bordo. Hemos decidido respetar sus palabras, escritas en otro contexto histórico diferente y bajo la óptica de un joven fotoperiodista. *** 9-1-88 Desde hace dos días todo son retratos absurdos. Hoy ha sido el único día que han cerrado la entrada en Gaza a la prensa, exactamente media hora antes de llegar yo. ¡Mierda! Mañana voy a intentar pasar de estrangis, en un taxi colectivo árabe. JAVIER BAULUZ 10-1-88 Todo va mejor: me he dado de narices con una manifestación de mujeres palestinas. Unas 25 o 30 mujeres y niños gritando “Jerusalén es Palestina”. En menos de tres minutos apareció el ejército con cascos, ametralladoras, porras de madera, máscaras antigás, y cargaron violentamente sin avisar. Hubo escenas brutales y más de diez mujeres detenidas. Las arrinconaron contra el muro con los caballos y las voltearon. Posteriormente empezaron las detenciones, absolutamente arbitrarias, de los curiosos; detenidos, golpeados con palos, patadas, puñetazos y empujones. Entonces empezaron a llover piedras, más cargas a caballo, y una paliza increíble entre seis policías a un joven de unos 18 años. Más tarde detuvieron a los hijos de una familia que pasaba por allí. Detenidos y apaleados mientras la madre rogaba desesperada y era apartada a empujones. El padre se abofeteaba la cara. Los soldados gritaban y amenazaban a los niños. Más piedras desde detrás del muro del Jerusalén viejo. Gases y balas de goma. Un soldado probó la monstruosa potencia de este gas americano, del que se niegan a dar su composición. El soldado quedó tendido medio muerto por asfixia, y fue sacado a hombros por sus compañeros. JAVIER BAULUZ 14-1-88 Increíble el sistema que utilizan aquí para romper una huelga. Soldados armados con palanquetas y martillos destrozando las cerraduras y las puertas de las tiendas. Los palestinos asisten al hecho con los ojos brillantes de impotencia. Buenas fotos hoy en un pueblecito de montaña, Kifur-Namí. Funeral y entierro simulado de un joven asesinado ayer, con tres tiros en el pecho, por los soldados israelíes. Todo el pueblo, hombres, mujeres y niños, indignados en manifestación y encapuchados con banderas. Un helicóptero del ejército sobrevuela constantemente el funeral. El cuerpo de Hassan, de 18 años, fue posteriormente secuestrado por el ejército y enterrado ayer noche con la sola presencia de ocho familiares. La familia llora sin consuelo mientras todo el pueblo, en fila india, les da el pésame. El abuelo, en la cama, mira con ojos incrédulos. JAVIER BAULUZ 16-1-88 Jerusalén. Ayer no escribí nada. Estaba agotado. Escalando muros y tejados para poder ver la mezquita y las hostias que se dieron allí: gases, pelotazos, palos. Gas dentro de la mezquita llena de mujeres. Pánico y zancadillas a mujeres corriendo. Palos en los cojones a un herido en camilla. Palos a dos fotógrafos franceses. Varias cámaras rotas. Piedras, gritos y banderas palestinas. Espectáculo increíble desde el tejado: humo, tiros. Ya no respetan ni los lugares sagrados de los musulmanes. Fuera de la mezquita los esperaban miles de soldados y policías armados hasta con tanquetas. Vi más de veinte heridos en camilla. JAVIER BAULUZ 19-1-88 Hace varios días que no escribo. Gran actividad. ¡Por fin en Gaza! El día 17 pude ver a cientos de mujeres en la carretera, escapadas de los campos de refugiados, buscando comida. Furgoneta de agricultores árabes repartiendo comida, tirándola al aire, y las mujeres desesperadas recogiendo el pan, los tomates y las lechugas como si fueran un tesoro. Deprimente. Más tarde llegó un Land Rover con soldados armados hasta los dientes, persiguiendo a las mujeres: les quitaron la comida, la tiraron y pisotearon. Después derribaron la puerta de una casa a patadas y se oyeron gritos horribles dentro. Me vieron y vinieron a por mí y a por el corresponsal de RNE. Querían la película, que yo estaba cambiando, y al final nos obligaron a irnos con los jeeps a la espalda y apuntándonos con los fusiles. Fuimos a la agencia France Press y me compraron tres fotos: un soldado disparando y otro corriendo con un detenido, otra foto con un soldado con máscara antigás retorciéndole el brazo a un detenido y otra de un soldado tirando piedras. Acabo de doblar mi capital económico a 150 dólares, es decir, 15.000 pelas. JAVIER BAULUZ 21-1-88 Sin novedad en el frente. Ramallah todo tranquilo. Solo huelga general y soldados rompiendo cerraduras, abriendo tiendas y destrozando palestinos. Nada importante. Mañana a la mezquita y después hostias para todos. 22-1-88 Nada. Están cambiando de política. Incluso subieron a la prensa internacional al tejado de una comisaría para ver todo lo de la mezquita. Manifestación tras la ovación y no intervención policial. Estaba claro. JAVIER BAULUZ 23-1-88 Hoy, Gaza. Dos campos de refugiados, Seboliya y Al- Burij. Fotos de la vida, retratos... etc. Soldados en controles de carreteras. Cientos de coches palestinos parados y sus ocupantes registrados y humillados ante un muro. La tarde en Tel Aviv. Manifestación de un grupo progresista israelí, Paz Ahora, en contra de la ocupación de Gaza y Cisjordania, y de la represión. Unas 20 o 25.000 personas. Se me ahogó el flash en un estanque. ¡Su padre! 24-1-88 Hospital de Ramallah. El Randy, un fotógrafo freelance americano, y yo escondidos de los soldados en el cuartucho de la limpieza para poder hacer fotos de varios heridos graves de bala y otros apaleados. 25-1-88 Hoy estuvimos en Simod (Cisjordania), en tres casas asaltadas y destrozadas por dentro, muebles, puertas... etc., por los soldados. Llegaron a las 12 de la noche, tiraron las puertas, lo destrozaron todo, incluso el coche, y se llevaron a tres palestinos a golpe limpio. Hoy me han comprado en Reuters una foto. Buena gente. Simpáticos y además el jefe de fotografía, Jim Hollander, habla español. Y pagan mejor que en France Press. JAVIER BAULUZ 26-1-88 Esta mañana hubo follón en un campo cercano a Ramallah. Los soldados cerraron el paso como siempre. Zona militar cerrada, dicen. Diez chavales detenidos en el suelo, esposados y muertos de miedo. Hambre, frío. Varios esposados con unos hilos de plástico que cortan la circulación de la sangre. A su lado varios soldados comiendo entre bromas. Al vernos hacer fotos les empezaron a dar naranjas para comer. Hospital de Ramallah. Los tres detenidos que ayer estaban durmiendo en sus casas han aparecido hoy totalmente morados, tirados en una cuneta. Los recogió un taxista y están destrozados en el hospital. Fuente https://www.elsaltodiario.com/palestina/intifada-viaje-fondo-horror
- Luisa Casulleras, recuerdos en la Casa de Elna durante el horror de la guerra
Durante la Guerra Civil, Luisa Casulleras fue una de esas pocas afortunadas que vivieron durante algún tiempo en la Maternidad Suiza o, como se la conoce popularmente, la Casa de Elna Lluisa Casulleras Ferrer VICTOR SERRI Marc Solanes 2 JUN 2019 06:00 Son las cuatro y media de la tarde y los rayos de sol entran vívidos por el intervalo que abren dos grandes cortinas blancas. Cuando llego al rellano, la puerta se encuentra entreabierta para que me abra paso en su pequeña madriguera como diciendo: “Si vienes túa mi casa, haz los honores de presentarte tú mismo”. Luisa Casulleras tiene 88 años y su discurso irradia una coherencia envidiable. Durante la Guerra Civil, fue una de esas pocas afortunadas que vivieron durante algún tiempo en la Maternidad Suiza o, como se la conoce popularmente, la Casa de Elna. Un lugar privilegiado donde, además de ayudar a dar a luz a cientos de niños y niñas durante el conflicto, Luisa refugió a unos pocos hijos e hijas de las comadronas y trabajadoras del centro. Es de esas pocas personas despreocupadas que dejan todo abierto por una confianza ciega en la bondad humana que nuestra generación es incapaz de entender. Y, quizás, ya no lo hará ninguna otra. En la casa se respira esa moralidad perdida en cada detalle, que muestran un orden casi matemático para que los recuerdos no se confundan. Le doy dos besos de presentación y me ofrezco a llevar la bandeja del café hasta el comedor, donde se fraguará la conversación que tanto tiempo llevo (y lleva, por lo que imagino y descubro gratamente más tarde) esperando. “No sé cuánto tiempo estuvimos allí, pero imagino que mi madre debió de trabajar en algo esencial para que acogieran a tres crías en aquel momento”, me explica con la mirada fija en la mía mientras tambalea una pequeña taza de café a punto de derramarse. Mediante una conexión semántica, Luisa me explica, siempre al borde de las lágrimas, cómo llegaron hasta la Maternidad, situada en la población de Elna, desde Lleida. “Pasamos un viaje aterrador. Mi versión es un poco más suave, porqué solo tenía siete años y tengo un recuerdo un poco más amable que el de mi hermana mayor. Si ella te explicara, estoy segura de que la historia no sería la misma. Pero ella no va a hablar”. Con este mazazo continúa explicando una historia demasiado común entre los refugiados españoles y catalanes en su exilio hacia Francia durante la guerra. Una historia demasiado tiempo olvidada por un Estado que no recuerda. Durante el trayecto explica que pasaron por Cervera, y allí tuvo lugar la trágica muerte de su padre. “Mi padre nos ordenó que fuéramos al refugio, porque justo acababan de sonar las sirenas, y mi madre replicó que bajaríamos más tarde porque aún no nos había peinado”. Minutos después, cayó una bomba en la calle de enfrente y destrozó toda la planta baja de la casa, escalera incluida. Su padre se encontraba en la puerta. “Soy incapaz de recordar cómo bajamos, porque la escalera ya no estaba”, me repite hasta tres veces, en una incógnita que, por insignificante que pareciera, recoge todo el dolor contenido en esas ocho décadas en las que recordar siempre ha estado prohibido. Cuando por fin consiguieron atravesar la frontera, en el 39, vieron absolutamente destrozado su anhelo de libertad al ser confinadas en el campo de internamiento de Argelès-sur-Mer, construido por el gobierno francés ese mismo año En esta conversación ha salido a la luz una de las historias anónimas mejor guardadas del siglo XX: el testimonio de alguien que vivió en una de las instituciones de maternidad más importantes durante la Guerra Civil Española y la Segunda Guerra Mundial, que permitió el nacimiento de 800 criaturas de refugiadas judías y españolas. Con el porte ligeramente encorvado hacia adelante, Luisa calcula con exactitud cada palabra que sale de su boca con unos segundos de inquebrantable pausa entre frase y frase. La bandeja que he ayudado a transportar y que reposa paciente sobre la mesa tiene, al menos, tantos años como yo. Un ejemplo del cuidado de todo aquello que ha aportado algo positivo a su vida, ni que sea para contribuir a que el café pueda tomarse en el comedor cada día del último cuarto de década de su vida. El dolor y la paciencia de su juventud se reflejan en unas arrugas profundas que complementan todo aquello que explica con un infinito abanico de muecas y expresiones. Cuando por fin consiguieron atravesar la frontera, en el 39, vieron absolutamente destrozado su anhelo de libertad al ser confinadas en el campo de internamiento de Argelès-sur-Mer, construido por el gobierno francés ese mismo año. “No sé cuánto tiempo tardamos en salir de allí y establecernos en la Casa de Elna. Tengo esa etapa muy borrosa y hay muchas lagunas…”, explica mientras se comienza a hacer evidente la humidificación de sus ojos. Si los recuerdos más borrosos son los de un campo de concentración, prefiero no imaginar qué debió ser lo que los ha hecho olvidar. Tiendas de campaña hechas con paja, agua extraída de cochambrosos agujeros construidos en la arena, por no hablar de la incapacidad total para defenderse de los vendavales y el frío que azotaban la playa durante el invierno. No importa el cómo ni el porqué, me dice, sino que finalmente salieron de allí para recalar en la Maternidad. “Mi madre era sombrerera de profesión, así que todavía me pregunto cómo acabó trabajando allí ayudando a dar a luz a las decenas de refugiadas que llegaban allí procedentes de España”. Los hijos del infierno. Bebés traídos al mundo por comadronas y voluntarias que habían vivido o vivían un infierno igual o peor. Por supuesto, ella no adjetiva ni una sola vez con malas palabras nada de lo vivido. Un temperamento fuerte, rígido e inquebrantable ante una de las situaciones más atroces que pueda sufrir un niño durante la infancia. “No había explicado esta historia ni a mis propios hijos. Es algo que no queremos recordar”, pero alguien tiene que escribirlo para que quede patente todo es dolor. Como dijo Eisenhower cuando entró en Auschwitz: “Graben todo. En algún momento algún bastardo se levantará y dirá que esto nunca sucedió”. No quiero imaginar qué me contaría su hermana mayor si accediera a hablar conmigo después de esta versión más “suave” de lo sufrido, según me explicaba Luisa al principio de la conversación. Quizás ese silencio hermético ya explica a gritos qué es lo que contaría si abriera la boca. Quizás sí que hay cosas que no deben contarlas ciertas personas, quizás hay monstruos que no deben despertarse nunca más o quizás mi instinto periodístico ha encontrado por primera vez una barrera moral infranqueable. Meses más tarde, volvieron a Lleida en tren, una vez finalizada la guerra. “Mi madre tenia un tumor que le había crecido muchísimo y ya no podía hacer prácticamente nada por sí misma”, explica. Una vez en Lleida, fueron a Vilanova de Bellpuig, a casa de sus tíos, donde finalmente murió. Es en este momento en el que ya no existe esfuerzo en el mundo que pueda retener un reguero de lágrimas que cae sin cesar. Una de las figuras anónimas más importantes de la guerra que, en la retaguardia, logró salvar decenas de vidas. Menos la suya. Espero hasta que logra reponerse y me despido de ella con un abrazo sincero pero calculado para no aportar más melancolía a la situación. Me acompaña hasta la puerta para despedirse y ver cómo bajo por la escalera. Es de aquellas personas que no te reciben pero que sí te dicen adiós, que dan por supuestas las bienvenidas pero que temen las despedidas, como las que tuvieron que asumir los familiares de las víctimas del conflicto. Quizás es el instinto remanente de lo vivido, de las continuas despedidas a las que se ha visto forzada durante los últimos 88 años. Quizás observa cómo bajo las escaleras una a una por si fuera mi última vez. Quizás solo se trate de eso, de disfrutar como si fuera la última vez que tienes el privilegio de algo tan sencillo como bajar una escalera. Fuente https://www.elsaltodiario.com/memoria-historica/casa-elna-relato-luisa-casulleras-maternidad-guerra-civil-espanola
- Podcast Linterna de Diogenes
La Linterna de Diogenes es un programa sobre historia y filosofía que intenta entender los acontecimientos históricos y culturales de la historia de la humanidad desde una óptica alejada del poder y sus intereses. se emite todos los miércoles de 19:00 a 21:00 h. en las ondas libres de Irola Irratia (http://www.sindominio.net/irola/) https://www.ivoox.com/escuchar-linterna-diogenes_nq_22196_1.html
- Tiempos de guerra
Una fila de personas avanza bajo la supervisión de un oficial militar con su fusil y un alambre de púas. Abajo, unas manos gigantes reúnen a un gran grupo de personas. Las gráficas reproducidas aquí pertenece a la serie Las plagas de la ocupación, sobre la ocupación israelí de Palestina, de Erik Ruin, y ha sido compartidas por Just Seeds. Opinión • Raquel Gutiérrez Aguilar • 26 de enero, 2024 • Read in English El año pasado cerró con el genocidio televisado en Gaza y se ha abierto otro año igualmente difícil. Desde que empezó la invasión israelí en octubre hasta el día domingo, han muerto más de 25,000 personas y más de 62,000 han sido heridas, la gran mayoría civiles, muchas de ellas niñxs. La detención y tortura masiva de palestinos, principalmente varones, realizada de manera explícita y descarada, exhiben otra manera como las fuerzas israelíes, sostenidas por armas y apoyos de EE.UU. se disponen a vaciar el territorio. Gaza ha estado bajo un bloqueo casi total desde el 2007; hoy, según las Naciones Unidas, está peor que nunca y “cada persona en Gaza tiene hambre”. Aproximadamente 85 por ciento de la población de Gaza ha sido desplazada. La escalada bélica de Israel en Gaza representa el extremo de un fenómeno global en expansión que propone desalojar territorios para apropiárselos, al tiempo que restablece drásticas relaciones de mando-obediencia en tales territorios despojados. La derecha empoderada Los últimos días de 2023, el Presidente de Argentina, Javier Milei, dio a conocer su represivo plan ultraneoliberal de gobierno. Sus recortes y paquetazos reaccionarios fueron rechazados públicamente por amplios sectores de la sociedad argentina en una gran movilización el 24 de enero. A eso se ha sumado la declaratoria de “estado de conflicto interno armado” impuesta por el presidente ecuatoriano Daniel Noboa el 9 de enero. Su plan de guerra está alentando la detención y violencia contra jóvenes racializados y pobres, ahora acusados de ser terroristas. Ambos presidentes de derecha han empezado su gestión después que iniciaron los bombardeos en Palestina, y ambos han mostrado apoyo incondicional a Israel en el contexto del genocidio. Noboa ha dicho que apoya a Israel y no condenará sus acciones en Palestina, mientras el equipo de Milei anunció que viajará a Tel Aviv próximamente. Se expande, pues, también en nuestra región y a una velocidad acelerada que por momentos aturde, una guerra contra la reproducción de la vida social en su conjunto, esto es, contra las posibilidades populares y comunitarias de organizar el sostenimiento cotidiano de la vida colectiva de forma mínimamente estable. Esta guerra, además, tiene como objetivo político ahogar en miedo y sangre las formas organizativas y los horizontes de lucha gestados en años previos en medio de intensos conflictos. Guerra, gobierno y control La semana anterior, sostuve una plática con Verónica Gago, Lucía Cavallero y Silvia Federici para hablar de Gaza y de los sucesos en Argentina. Federici sugirió que lo que las élites dominantes ligadas al complejo militar-industrial estadounidense y a los dueños de las corporaciones más grandes pretenden hoy es una “recolonización completa” de los territorios. Añado a esta afirmación que cualquier proceso de colonización —o recolonización— requiere imponer nuevas formas de gobierno y, por tanto, nuevos términos de la relación mando-obediencia entre gobernantes y gobernados. Tal cosa exige desconocer y sepultar anteriores arreglos políticos, requiere alterar drásticamente los des-equilibrios conocidos, e impone el desconocimiento radical de las capacidades políticas y de intervención pública o de gobierno previas. Hace cuatro décadas la implementación de los programas neoliberales en América Latina y el mundo iniciaron una drástica ofensiva sobre bienes comunes, sobre los recursos y riquezas públicas y desconocieron derechos laborales destrozando cualquier seguridad material a partir del empleo. Pero también impusieron los procedimientos democrático-formales de corte liberal como mecanismo para organizar el cambio de gobierno. Un abanico inmenso de luchas se ha desplegado a lo largo de las últimas tres décadas en contra de tal ofensiva colonizadora del capitalismo neoliberal y sus políticas extractivistas y despojadoras, que atacan los frágiles equilibrios en los cuales se organiza la reproducción de la vida colectiva. Tales luchas han practicado y debatido desafiantes horizontes de transformación política, muchas veces a partir del relanzamiento de las capacidades de intervención en asuntos públicos de las tramas comunitarias y populares así como de los colectivos y redes feministas. En algunos países lograron instalar, también, gobiernos progresistas que con el paso del tiempo han evidenciado su insuficiencia y miopía. Ahora, en medio de una crisis superpuesta y múltiple —económica, financiera, climática, ecológica, sanitaria, y productiva— los de arriba vuelven a acelerar su ofensiva política contra las poblaciones en su conjunto. En Argentina, por lo pronto, esta ruda ofensiva asume formas económicas entreveradas con un aumento drástico de la represión. En Ecuador, por su parte, ha tomado la forma de militarización descarada del país y de las relaciones sociales, suspendiendo derechos civiles básicos. Todo ocurre, además, en medio de una insidiosa campaña de confusión, como en cualquier guerra. Crisis económica e inseguridad extrema son las palabras repetidas hasta la saciedad que organizan la confusión. Por lo demás, tanto en Argentina como en Ecuador hubo elecciones en el segundo semestre de 2023 y en ambos países ganó la derecha más arbitraria, más vinculada a los intereses del capital financiero. En Argentina el tenebroso y ridículo Milei se impuso a un desgastado y confuso representante de la derecha peronista en noviembre. En Ecuador, llegó al gobierno también en segunda vuelta el “joven empresario” Daniel Noboa, quien parece querer convertirse en un híbrido del salvadoreño Nayib Bukele y del criminal mexicano Felipe Calderón de tristísima memoria. Un hombre sostiene un cubo de un pozo y se cae una sola gota de agua. Erik Ruin/Just Seeds. La ofensiva belicista de Milei Desde diciembre pasado, el gobierno de Milei machaca constantemente que es imprescindible contener la crisis económica en Argentina. Detrás de esa frase, a decir de la Luci Cavallero, del Colectivo Ni una Menos, se combinan tres frentes de ataque: hacia las mujeres y disidencias que sostienen la vida en condiciones de inmensa dificultad, hacia lxs trabajadorxs que pierden puestos laborales y derechos y, en general, hacia la población que no lucra con los negocios financieros, extractivistas y/o agroexportadores. El primer eje de ataque es un durísimo paquete de políticas económicas de lo que se suele llamar ajuste estructural. Consiste en la devaluación de la moneda, la subida drástica de los precios de los combustibles, de los alimentos y de los servicios, así como de las tasas de interés. La segunda línea de agresión es una reforma constitucional de facto y por decreto que desconoce acuerdos políticos previos y que pretende modificar el régimen de acumulación desregulando el accionar de las corporaciones en todos los ámbitos de la vida. Esto último, finalmente, se amarra con otro paquete de reformas enviado al Congreso denominado “Proyecto de Ley de Bases y Puntos de Partida para la Libertad de los Argentinos” que complementa y profundiza las reformas contenidas en el decreto y propone la delegación de las facultades legislativas en el ejecutivo, es decir le otorga la suma del poder público. Al mismo tiempo contiene reformas que transforman la protesta social en delito, complementándose con un “Protocolo Represivo” que intenta legalizar la represión generalizada, en particular, a través de la figura del “instigador” de la protesta y la movilización. Bajo los cambios propuestos, cualquiera que se oponga o promueva protestas y movilizaciones que se desborden en confrontaciones callejeras queda sujeto tanto a detención como a fuertes multas, haya o no participado en los eventos de lucha que ahora se criminalizan. Durante nuestra conversación, Verónica Gago, también de Ni una Menos, aludió a la campaña de terror psicológica (similar a la época de la dictadura) que amenazó a quienes participaban de las movilizaciones con dejar de recibir subsidios a través de anuncios de altorparlantes en las estaciones del transporte público y a la propuesta de consagrar la figura de “instigadores” para criminalizar cualquier convocatoria y llamado a la protesta. Esta amenaza infunde muchísimo miedo en la sociedad argentina. De hecho, en la provincia de Jujuy (donde una reforma constitucional represiva ya tuvo lugar), hay dos detenidos por tuitear contra el ex gobernador. Se busca, pues, inocular el terror en la sociedad y promover la obediencia y acatamiento por temor a las fuertes represalias que cualquier acción de lucha puede significar. Conflicto armado interno por decreto Mientras tanto, en Ecuador la situación es de militarización descarada y por decreto. A lo largo de 2023 ese verde y bello país se vio convulsionado, una y otra vez, por una crisis de las instituciones políticas liberales que devino en lo que se conoce como “muerte cruzada”. El poder ejecutivo suspendió al Congreso en tanto éste último desconocía al anterior presidente, Guillermo Lasso, justamente por sus vínculos con el lavado de dinero. A raíz de eso hubo elecciones y ganó Noboa, el hijo del magnate agroexportador de Guayaquil, en medio de un creciente número de asesinatos violentos y de conflictos en las cárceles. Se habla de un opaco y virulento reacomodo al interior de los protagonistas de la economía ilegal y de los modos en que estos negocios se articulan con la economía “legal”. Por último, en enero el país se ha militarizado por decreto. Según la narrativa oficial, a partir de la fuga de dos jefes del narcotráfico encarcelados y un amotinamiento en los penales que tomaron como rehenes a casi 200 policías, el joven presidente Noboa “se vio obligado” a declarar el “estado de conflicto armado interno”. Se han suspendido garantías constitucionales y ocurre una intempestiva y brutal acción de amedrentamiento a la vida pública. Gobierno militarizado de las crisis Si en Argentina es la crisis económica lo que, según, tiene que contenerse con una serie de drásticas agresiones a las posibilidades mismas de reproducción de la vida, sin la menor alusión a cómo fue posible que se llegue a tal situación, en Ecuador es la violencia del narcotráfico, ahora catalogado, además, como “terrorista”, el objeto a ser neutralizado. Se imponen las ultra conocidas y fallidas medidas de militarizar la vida pública y el gobierno declara la “guerra contra el narco”. Como si las experiencias de Colombia y de México no estuvieran ahí para aprender los caminos que no conviene seguir. El gobierno de Milei busca garantizar la entrega a las corporaciones transnacionales tanto de los yacimientos de litio que se encuentran en el norte del país, como de los recursos marítimos de su larguísima costa, así como reabrir el pleno acceso a la tierra y las aguas para que ahora puedan pasar, sin problema, a manos de corporaciones y millonarios extranjeros. En el caso del Ecuador, por lo pronto, está abierta la disputa por la tierra, el agua, los minerales, el modelo agroexportador, la riqueza del mar y los impuestos que lxs ciudadanxs tendrán que pagar. También está abierto el conflicto por el control de los flujos de la economía ilegal —narcotráfico, entre otros— y la manera cómo éstos se imbricarán con los procesos legales de acumulación. La guerra ronda nuestros países, se ponen a prueba las formas organizativas previas y tocará colectivamente reforzar experiencias de autodefensa, de sostenimiento colectivo y de lúcida resistencia donde se eluda contribuir a la amplificación de esta espiral de violencia estatal. Todo eso abre el año en América Latina simultáneamente al agudo momento de genocidio en Palestina, mientras los mismos políticos reaccionarios aplauden a Israel cuando sus fuerzas armadas bombardean, torturan y masacran la vida en Gaza. Raquel Gutiérrez Aguilar Ha sido parte de variadas experiencias de lucha en este continente, impulsando la reflexión y alentando la producción de tramas antipatriarcales por lo común. En Ojalá, es editora de opinión. Fuente https://www.ojala.mx/es/ojala-es/tiempos-de-guerra
- Antony Loewenstein: “Hay una obsesión en Occidente con Netanyahu, pero el problema va más allá de él”
Este periodista australiano ha llevado a cabo la investigación más minuciosa sobre la industria armamentística israelí, que se anuncia como probada en combate y se ha servido a dictaduras como la de Allende o la del apartheid sudafricano. Ricard González 3 MAR 2024 05:12 Durante su estancia como corresponsal en Israel, Antony Loewenstein (Melbourne, 1974), un periodista de investigación australiano, se interesó por la opaca industria del armamento y la seguridad israelí, y cómo no se habría podido desarrollar sin haber usado los territorios ocupados de Palestina como un macabro laboratorio de pruebas. Fruto de esa labor, ha escrito el libro El laboratorio palestino, recién publicado por la editorial Capitán Swing. Sus revelaciones adquieren una mayor relevancia ahora, en mitad de la brutal guerra de Gaza. ¿Cómo de importante es el sector armamentístico y de seguridad para Israel? Lo es mucho. Israel es el décimo exportador de armas, y en 2022 su volumen de negocio ascendió a 12.500 millones de dólares —el sector, a nivel global superó los dos billones de euros—. Pero aún más importante es una póliza de seguros para Israel, consciente desde el inicio de la ocupación de Gaza y Cisjordania, en 1967, que muchos Estados se oponían a sus acciones. Pero al mismo tiempo, estas naciones querían contar con el apoyo de Israel en el ámbito de la seguridad, sobre todo para poder controlar a su propia población. ¿Y eso explica porqué la reacción internacional a la posible comisión de un genocidio en Gaza ha sido más bien tibia? Exactamente. Israel ha vendido armas a unos 130 países, y muchos no quieren renunciar a ello. Un buen ejemplo son los Estados árabes. Casi un cuarto de las exportaciones de Israel fueron a las dictaduras árabes, como Emiratos Árabes o Arabia Saudí. Ningún Estado árabe ha cortado relaciones con Israel a causa de la guerra, y no lo harán. Se han limitado a condenar los abusos israelíes. Sus líderes están muertos de miedo ante la posibilidad de que se produzca una segunda Primavera Árabe. Quieren que Israel les ayude a protegerse de sus propias poblaciones. De hecho, los acuerdos de normalización entre varios Estados Árabes e Israel que promovió Donald Trump, los acuerdos Abraham, en esencia, eran acuerdos de venta de armas. Además, no hay que olvidar que buena parte de los líderes árabes odian a Hamás, no les importaría que Hamás fuera destruido y desapareciera. Sobre todo, Egipto, que encarcela a miles de Hermanos Musulmanes. ¿Cree que esta industria se puede resentir en Israel por el fiasco a la hora de prevenir el ataque de Hamás en octubre? De momento, no veo ninguna evidencia de que así sea. A causa de la invasión de Ucrania, los negocios de estas empresas se multiplicaron. Muchos países europeos han recurrido a Israel para cosas como sistemas anti-misiles. Y eso no cambiará. La venta de programas de ciberespionaje, como Pegasus, continuará creciendo. Las compañías están ahora probando drones suicidas, herramientas de Inteligencia Artificial, que se vende cómo una forma más eficiente y humana de hacer la guerra, pero es justo lo contrario. NEGOCIOS COMO SIEMPR El fallo del 7 de octubre no fue solo tecnológico, sino político e ideológico. Tenían información de los planes de Hamás desde un año antes, pero no hicieron nada porque pensaron que Hamás no podía hacerlo. Israel se convenció erróneamente de que puede ocupar otro pueblo de forma indefinida, y este pueblo no se rebelará. ¿En qué ha contribuido la ocupación de los territorios palestinos al desarrollo de esta industria puntera? Ha sido fundamental. Muchos países venden armas, pero lo que es único en el caso de Israel es el hecho de haber ocupado durante tanto tiempo un pueblo en su patio trasero. EE UU utilizó Iraq y Afganistán para probar sus nuevas armas. Pero fue durante un tiempo limitado, y lejos de casa. Sin embargo, Gaza está solo a una hora y pico de Tel Aviv. Palestina es para Israel un laboratorio permanente de nuevas armas, de programas de vigilancia. De hecho, la experiencia de la ocupación incluso es utilizada como marketing por parte de estas empresas. Incluso después de que la ONU declarara que Myanmar ha cometido un genocidio, Israel le ha continuado vendiendo armas ¿Entre los principales clientes se cuentan algunas muchas dictaduras? Sí, incluidas las dictaduras más brutales o incluso regímenes que han cometido genocidio. Y para mí, como judío, que perdió a buena parte de su familia en el Holocausto es indignante. Se tiene una conciencia más o menos extendida de que la política exterior de EE UU ha apoyado a los dictadores más sanguinarios, pero lo mismo no sucede con Israel, en parte, porque esas relaciones han sido secretas. Pero ahora sabemos que Israel fue el principal proveedor de armas de estos regímenes. ¿Puede poner algunos ejemplos? Se sabe que Israel tuvo una estrecha relación con la Sudáfrica del apartheid hasta el final, y eso explica la posición de Sudáfrica en la ONU, pero no tanto que fue el principal proveedor de armas a Pinochet cuando su Gobierno cometía sus peores atrocidades. Y lo hemos sabido recientemente, por la desclasificación de documentos de la CIA. Israel también fue el principal proveedor de Guatemala en los años 80 llevaba a cabo un genocidio contra la población indígena. Más recientemente, incluso después de que la ONU declarara que Myanmar ha cometido un genocidio, Israel le ha continuado vendiendo armas. Eso dice poco de la democracia israelí… Efectivamente, la industria armamentística en las últimas dos décadas ha recibido del Gobierno todas las licencias de exportación que ha pedido, y tampoco los tribunales han intervenido para impedirlo. Israel solo es una democracia para los judíos, porque los no judíos en Israel son ciudadanos de segunda, y los palestinos de los territorios ocupados viven en una dictadura. Hay una obsesión en Occidente con Netanyahu, pero el problema va más allá de él. Hay un amplio consenso en el país, incluida la oposición, en el mantenimiento de la ocupación, en cómo se está conduciendo la guerra en Gaza, a pesar de que podría ser un genocidio. India compra una ingente cantidad de armas israelíes, y ahora los dos países son estrechos aliados Pero en la sociedad judía hay movimientos que se oponen a ello, ¿son ellos la esperanza? La única forma de que esto cambie es a través de la presión internacional. Ciertamente, hay grupos, incluso entre la derecha, que creen que el hecho de que Israel, fundado de las cenizas del Holocausto, venda armas a las peores dictaduras, algunas incluso genocidas, es horroroso. Pero son una minoría. Sin presión, sanciones, movimientos [de boicot como] como el BDS, etc, nada cambiará. En el futuro, podrían haber órdenes de arresto contra generales o ministros por parte de algunos países. ¿Se les podrá juzgar? Ya veremos. Pero es importante acabar con el sentimiento de impunidad total imperante en Israel. SHIR HEVER En Palestina, algunos confían en que el ascenso de nuevas potencias globales en detrimento de EE UU pueda ayudar su causa, pero visto el comportamiento de India, no es algo seguro… Antes de que el actual líder, Narendra Modi, ascendiera al poder hace diez años, India era un país más bien propalestino. Todo eso ha cambiado con Modi. India compra una ingente cantidad de armas israelíes, y ahora los dos países son estrechos aliados. India se está volviendo un país peligrosamente fundamentalista, y Occidente está ignorando porque considera Nueva Delhi un aliado clave en su pugna con China. India es un país importante, el más poblado del mundo y la mayor democracia del planeta, pero su evolución es peligrosa Muchos responsables indios admiran lo que Israel hace en los territorios palestinos, y les gustaría hacer lo mismo en Cachemira. Desde el 7-O, el Gobierno indio ha dicho que apoya incondicionalmente las acciones israelíes en Gaza. Y no es sorprendente porque India sitúa su lucha contra el “extremismo” bajo un mismo prisma que el israelí. Las grandes empresas tecnológicas y Silicon Valley han censurado y prohibido agresivamente el contenido pro-palestino desde el 7-o, a menudo bajo la dirección y presión del gobierno israelí Una de las alianzas más curiosas es la de Israel con la extrema derecha... Sí, Israel se ha convertido en un modelo para la extrema derecha europea. Y es algo surrealista porque estos ultraderechistas son antisemitas y neonazis. A veces cuando lo denuncio, la gente reacciona sorprendida, pero tiene sentido. Esta gente odia a los judíos, pero admiran de Israel su identidad etnonacional, el hecho de que Israel priorice a los judíos sobre cualquier otro grupo. Ellos también quieren crear su propio Estado etnonacionalista, blanco, cristiano, etc. Su enemigo común son los migrantes y el islam. Los líderes del partido neonazi de Suecia, que es muy influyente, fueron recibidos por el Gobierno israelí, se les podía ver encajando las manos, sonrisas, etc. Dijeron que “compartían valores comunes”. Y yo me pregunto: ¿qué valores pueden compartir? Odio del islam … Es importante resaltar que soy judío, y para mí, como judío, 80 años después del Holocausto que mató a buena parte de mi familia, que se haga la vista gorda ante esta alianza de Israel y la extrema derecha global es indignante y vergonzoso. Ese comportamiento nos hace a todos los judíos más inseguros y vulnerables. La idea original del sionismo era que los judíos podrán sentirse seguros solo después de la creación de Israel. Pero resulta que las acciones ahora de Israel, como la ocupación o la brutal reacción al 7-o, no dan mayor seguridad a los judíos, sino todo lo contrario. Hace tiempo que se ha denunciado que las grandes compañías tecnológicas, como Facebook o Whatsapp, son hostiles a la causa palestina. ¿Cuál ha sido su comportamiento en la guerra actual? Las grandes empresas tecnológicas y Silicon Valley han censurado y prohibido agresivamente el contenido pro-palestino desde el 7-o, a menudo bajo la dirección y presión del gobierno israelí. Sin embargo, a pesar de esto, yo diría que es una estrategia perdedora para Israel y de sus partidarios porque la opinión pública está fuertemente a favor de los palestinos en muchas naciones del Norte y del Sur Global. Israel ha creído durante mucho tiempo que la mejor manera de convencer a la gente de su causa son mejores relaciones públicas, pero las imágenes de la matanza masiva en Gaza hablan por sí solas. Millones de personas en todo el mundo entienden ahora que el gobierno israelí y muchos ciudadanos israelíes apoyan la deshumanización y destrucción en curso de las vidas y las infraestructuras palestinas. fuente https://www.elsaltodiario.com/industria-armamentistica/antony-loewenstein-palestina-laboratorio-armas-israel-durante-decadas
- Los verbos ser y estar en español
Los verbos ser y estar son el mismo verbo en otros idiomas, pero en español tienen significados distintos. A continuación te damos algunas pistas para que aprendas a diferenciarlos de forma fácil y definitiva. En la sección de ejercicios puedes poner a prueba tus conocimientos. Conjugación Estas tablas recogen la conjugación de los verbos ser y estar en los tiempos fundamentales del modo indicativo. Ser Estar ¿Cuándo se usan los verbos ser y estar? Ser El verbo ser se emplea en español en las siguientes situaciones: apariencia física o rasgos de la personalidad; Ejemplo: Félix y Raúl son altos. Antón es muy simpático. identidad o rasgos identificativos; Ejemplo: Yo soy Santiago. Este es el Teatro Real. La familia de Carlos es católica. el origen; Ejemplo: Marta es de México DF. Esa lámina es de Japón. relaciones familiares o personales; Ejemplo: Tatiana y Sarai son mis hermanas. Estos son mis amigos. Elisa es mi exnovia. posesión; Ejemplo: Ese paraguas es mío. cuándo o dónde tiene lugar un evento; Ejemplo: El partido de fútbol es en Valencia. El partido es el miércoles. la fecha, las estaciones y la hora; Ejemplo: Hoy es domingo. Hoy es 1 de abril. Es primavera. ¿Qué hora es? Son las diez. el momento del día; Ejemplo: En México ahora es por la mañana. En el norte ya es de noche. oraciones pasivas: ser + participio; Ejemplo: Las camas son hechas por Claudia. con la preposición para: destinatario, objetivo o finalidad; Ejemplo: Esa máquina es para Gabriel. Esa máquina es para hacer zumos. el precio; Ejemplo: —¿Cuánto es? —Son 120 euros. el material, el origen o la pertenencia de un objeto + preposición de; Ejemplo: Ese anillo es de plata. Ese anillo es de Perú. la profesión. Ejemplo: Juana es ingeniera. Ramón es periodista. pero: Estoy en paro. Estar El verbo estar se emplea en español en la siguientes situaciones: estados de ánimo, mentales o de salud; Ejemplo: Está triste por el examen. Estoy enfermo desde ayer. aspecto; Ejemplo: Mi abuela está muy joven para su edad. Alfredo está muy moreno. estado civil; Ejemplo: Estoy soltero. Estoy prometido. Estoy casado. Estoy divorciado. pero: Soy viudo. ubicación; Ejemplo: El estadio está en Valencia. Los jugadores están en el hotel. la fecha o la estación del año, (no la hora): 1ª persona del plural + preposiciones a/en; Ejemplo: Estamos a domingo. Estamos a 1 de abril. Estamos en primavera. ¿A qué día estamos hoy? adverbios modales; Ejemplo: Está bien irse de vacaciones una vez al año. estados: preposición de + sustantivo; Ejemplo: Marco siempre está de buen humor. Marisa está ahora de camarera en Ibiza. Mi hermana está de parto. Carla y Marina están de guardia este fin de semana. el precio con la preposición a; Ejemplo: —¿A cuánto están las manzanas? —Están a 2€ el kilo. el modo de la producción: estar + participio; Ejemplo: fabricado + en/con + material: Todo el reloj está fabricado en oro. hecho + de/con + material: El collar está hecho de papel. bañado + en + material: El anillo está bañado en plata. tiempo verbal: estar + gerundio. Ejemplo: Estamos cenando en el jardín. Nota Algunos adjetivos tienen significados distintos si se utilizan con ser o con estar. Ejemplo: Lara es muy rica. (Lara tiene mucho dinero.) La tortilla está muy rica. (La tortilla está deliciosa.) Adjetivos con ser o estar A continuación te ofrecemos unas listas de adjetivos que solo se utilizan con ser o estar o que cambian de significado cuando se emplean tras uno u otro verbo. Adjetivos usados con ser. Adjetivos usados con estar. Adjetivos que cambian de significado si se usan con ser o con estar.' fuente https://espanol.lingolia.com/es/gramatica/verbos/ser-estar
- Franco Berardi Bifo | A proposito de Medio siglo contra el trabajo
Franco Berardi (Bifo) es un filósofo, ensayista y escritor italiano. Participó en el movimiento estudiantil de 1968, en el grupo Potere Operaio y posteriormente en la insurrección política y cultural de 1977, de la mano de la llamada autonomía creativa boloñesa. Fue fundador de Radio Alice y colaborador de la revista A/traverso. Posteriormente vivió en París, donde colaboró con Felix Guattari, y en Nueva York y California, donde pudo asistir a los primeros pasos del ciberpunk y el ciberactivismo. Es actualmente uno de los analistas más singulares de la decadencia terminal de la civilización capitalista. Hablamos con él a propósito de su última obra publicada en castellano 'Medio siglo contra el trabajo. Canon Bífido', editado por Tinta Limón y Traficantes de Sueños.








