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  • Podcast Linterna de Diogenes

    La Linterna de Diogenes es un programa sobre historia y filosofía que intenta entender los acontecimientos históricos y culturales de la historia de la humanidad desde una óptica alejada del poder y sus intereses. se emite todos los miércoles de 19:00 a 21:00 h. en las ondas libres de Irola Irratia (http://www.sindominio.net/irola/) https://www.ivoox.com/escuchar-linterna-diogenes_nq_22196_1.html

  • Tiempos de guerra

    Una fila de personas avanza bajo la supervisión de un oficial militar con su fusil y un alambre de púas. Abajo, unas manos gigantes reúnen a un gran grupo de personas. Las gráficas reproducidas aquí pertenece a la serie Las plagas de la ocupación, sobre la ocupación israelí de Palestina, de Erik Ruin, y ha sido compartidas por Just Seeds. Opinión • Raquel Gutiérrez Aguilar • 26 de enero, 2024 • Read in English El año pasado cerró con el genocidio televisado en Gaza y se ha abierto otro año igualmente difícil. Desde que empezó la invasión israelí en octubre hasta el día domingo, han muerto más de 25,000 personas y más de 62,000 han sido heridas, la gran mayoría civiles, muchas de ellas niñxs. La detención y tortura masiva de palestinos, principalmente varones, realizada de manera explícita y descarada, exhiben otra manera como las fuerzas israelíes, sostenidas por armas y apoyos de EE.UU. se disponen a vaciar el territorio. Gaza ha estado bajo un bloqueo casi total desde el 2007; hoy, según las Naciones Unidas, está peor que nunca y “cada persona en Gaza tiene hambre”. Aproximadamente 85 por ciento de la población de Gaza ha sido desplazada. La escalada bélica de Israel en Gaza representa el extremo de un fenómeno global en expansión que propone desalojar territorios para apropiárselos, al tiempo que restablece drásticas relaciones de mando-obediencia en tales territorios despojados. La derecha empoderada Los últimos días de 2023, el Presidente de Argentina, Javier Milei, dio a conocer su represivo plan ultraneoliberal de gobierno. Sus recortes y paquetazos reaccionarios fueron rechazados públicamente por amplios sectores de la sociedad argentina en una gran movilización el 24 de enero. A eso se ha sumado la declaratoria de “estado de conflicto interno armado” impuesta por el presidente ecuatoriano Daniel Noboa el 9 de enero. Su plan de guerra está alentando la detención y violencia contra jóvenes racializados y pobres, ahora acusados de ser terroristas. Ambos presidentes de derecha han empezado su gestión después que iniciaron los bombardeos en Palestina, y ambos han mostrado apoyo incondicional a Israel en el contexto del genocidio. Noboa ha dicho que apoya a Israel y no condenará sus acciones en Palestina, mientras el equipo de Milei anunció que viajará a Tel Aviv próximamente. Se expande, pues, también en nuestra región y a una velocidad acelerada que por momentos aturde, una guerra contra la reproducción de la vida social en su conjunto, esto es, contra las posibilidades populares y comunitarias de organizar el sostenimiento cotidiano de la vida colectiva de forma mínimamente estable. Esta guerra, además, tiene como objetivo político ahogar en miedo y sangre las formas organizativas y los horizontes de lucha gestados en años previos en medio de intensos conflictos. Guerra, gobierno y control La semana anterior, sostuve una plática con Verónica Gago, Lucía Cavallero y Silvia Federici para hablar de Gaza y de los sucesos en Argentina. Federici sugirió que lo que las élites dominantes ligadas al complejo militar-industrial estadounidense y a los dueños de las corporaciones más grandes pretenden hoy es una “recolonización completa” de los territorios. Añado a esta afirmación que cualquier proceso de colonización —o recolonización— requiere imponer nuevas formas de gobierno y, por tanto, nuevos términos de la relación mando-obediencia entre gobernantes y gobernados. Tal cosa exige desconocer y sepultar anteriores arreglos políticos, requiere alterar drásticamente los des-equilibrios conocidos, e impone el desconocimiento radical de las capacidades políticas y de intervención pública o de gobierno previas. Hace cuatro décadas la implementación de los programas neoliberales en América Latina y el mundo iniciaron una drástica ofensiva sobre bienes comunes, sobre los recursos y riquezas públicas y desconocieron derechos laborales destrozando cualquier seguridad material a partir del empleo. Pero también impusieron los procedimientos democrático-formales de corte liberal como mecanismo para organizar el cambio de gobierno. Un abanico inmenso de luchas se ha desplegado a lo largo de las últimas tres décadas en contra de tal ofensiva colonizadora del capitalismo neoliberal y sus políticas extractivistas y despojadoras, que atacan los frágiles equilibrios en los cuales se organiza la reproducción de la vida colectiva. Tales luchas han practicado y debatido desafiantes horizontes de transformación política, muchas veces a partir del relanzamiento de las capacidades de intervención en asuntos públicos de las tramas comunitarias y populares así como de los colectivos y redes feministas. En algunos países lograron instalar, también, gobiernos progresistas que con el paso del tiempo han evidenciado su insuficiencia y miopía. Ahora, en medio de una crisis superpuesta y múltiple —económica, financiera, climática, ecológica, sanitaria, y productiva— los de arriba vuelven a acelerar su ofensiva política contra las poblaciones en su conjunto. En Argentina, por lo pronto, esta ruda ofensiva asume formas económicas entreveradas con un aumento drástico de la represión. En Ecuador, por su parte, ha tomado la forma de militarización descarada del país y de las relaciones sociales, suspendiendo derechos civiles básicos. Todo ocurre, además, en medio de una insidiosa campaña de confusión, como en cualquier guerra. Crisis económica e inseguridad extrema son las palabras repetidas hasta la saciedad que organizan la confusión. Por lo demás, tanto en Argentina como en Ecuador hubo elecciones en el segundo semestre de 2023 y en ambos países ganó la derecha más arbitraria, más vinculada a los intereses del capital financiero. En Argentina el tenebroso y ridículo Milei se impuso a un desgastado y confuso representante de la derecha peronista en noviembre. En Ecuador, llegó al gobierno también en segunda vuelta el “joven empresario” Daniel Noboa, quien parece querer convertirse en un híbrido del salvadoreño Nayib Bukele y del criminal mexicano Felipe Calderón de tristísima memoria. Un hombre sostiene un cubo de un pozo y se cae una sola gota de agua. Erik Ruin/Just Seeds. La ofensiva belicista de Milei Desde diciembre pasado, el gobierno de Milei machaca constantemente que es imprescindible contener la crisis económica en Argentina. Detrás de esa frase, a decir de la Luci Cavallero, del Colectivo Ni una Menos, se combinan tres frentes de ataque: hacia las mujeres y disidencias que sostienen la vida en condiciones de inmensa dificultad, hacia lxs trabajadorxs que pierden puestos laborales y derechos y, en general, hacia la población que no lucra con los negocios financieros, extractivistas y/o agroexportadores. El primer eje de ataque es un durísimo paquete de políticas económicas de lo que se suele llamar ajuste estructural. Consiste en la devaluación de la moneda, la subida drástica de los precios de los combustibles, de los alimentos y de los servicios, así como de las tasas de interés. La segunda línea de agresión es una reforma constitucional de facto y por decreto que desconoce acuerdos políticos previos y que pretende modificar el régimen de acumulación desregulando el accionar de las corporaciones en todos los ámbitos de la vida. Esto último, finalmente, se amarra con otro paquete de reformas enviado al Congreso denominado “Proyecto de Ley de Bases y Puntos de Partida para la Libertad de los Argentinos” que complementa y profundiza las reformas contenidas en el decreto y propone la delegación de las facultades legislativas en el ejecutivo, es decir le otorga la suma del poder público. Al mismo tiempo contiene reformas que transforman la protesta social en delito, complementándose con un “Protocolo Represivo” que intenta legalizar la represión generalizada, en particular, a través de la figura del “instigador” de la protesta y la movilización. Bajo los cambios propuestos, cualquiera que se oponga o promueva protestas y movilizaciones que se desborden en confrontaciones callejeras queda sujeto tanto a detención como a fuertes multas, haya o no participado en los eventos de lucha que ahora se criminalizan. Durante nuestra conversación, Verónica Gago, también de Ni una Menos, aludió a la campaña de terror psicológica (similar a la época de la dictadura) que amenazó a quienes participaban de las movilizaciones con dejar de recibir subsidios a través de anuncios de altorparlantes en las estaciones del transporte público y a la propuesta de consagrar la figura de “instigadores” para criminalizar cualquier convocatoria y llamado a la protesta. Esta amenaza infunde muchísimo miedo en la sociedad argentina. De hecho, en la provincia de Jujuy (donde una reforma constitucional represiva ya tuvo lugar), hay dos detenidos por tuitear contra el ex gobernador. Se busca, pues, inocular el terror en la sociedad y promover la obediencia y acatamiento por temor a las fuertes represalias que cualquier acción de lucha puede significar. Conflicto armado interno por decreto Mientras tanto, en Ecuador la situación es de militarización descarada y por decreto. A lo largo de 2023 ese verde y bello país se vio convulsionado, una y otra vez, por una crisis de las instituciones políticas liberales que devino en lo que se conoce como “muerte cruzada”. El poder ejecutivo suspendió al Congreso en tanto éste último desconocía al anterior presidente, Guillermo Lasso, justamente por sus vínculos con el lavado de dinero. A raíz de eso hubo elecciones y ganó Noboa, el hijo del magnate agroexportador de Guayaquil, en medio de un creciente número de asesinatos violentos y de conflictos en las cárceles. Se habla de un opaco y virulento reacomodo al interior de los protagonistas de la economía ilegal y de los modos en que estos negocios se articulan con la economía “legal”. Por último, en enero el país se ha militarizado por decreto. Según la narrativa oficial, a partir de la fuga de dos jefes del narcotráfico encarcelados y un amotinamiento en los penales que tomaron como rehenes a casi 200 policías, el joven presidente Noboa “se vio obligado” a declarar el “estado de conflicto armado interno”. Se han suspendido garantías constitucionales y ocurre una intempestiva y brutal acción de amedrentamiento a la vida pública. Gobierno militarizado de las crisis Si en Argentina es la crisis económica lo que, según, tiene que contenerse con una serie de drásticas agresiones a las posibilidades mismas de reproducción de la vida, sin la menor alusión a cómo fue posible que se llegue a tal situación, en Ecuador es la violencia del narcotráfico, ahora catalogado, además, como “terrorista”, el objeto a ser neutralizado. Se imponen las ultra conocidas y fallidas medidas de militarizar la vida pública y el gobierno declara la “guerra contra el narco”. Como si las experiencias de Colombia y de México no estuvieran ahí para aprender los caminos que no conviene seguir. El gobierno de Milei busca garantizar la entrega a las corporaciones transnacionales tanto de los yacimientos de litio que se encuentran en el norte del país, como de los recursos marítimos de su larguísima costa, así como reabrir el pleno acceso a la tierra y las aguas para que ahora puedan pasar, sin problema, a manos de corporaciones y millonarios extranjeros. En el caso del Ecuador, por lo pronto, está abierta la disputa por la tierra, el agua, los minerales, el modelo agroexportador, la riqueza del mar y los impuestos que lxs ciudadanxs tendrán que pagar. También está abierto el conflicto por el control de los flujos de la economía ilegal —narcotráfico, entre otros— y la manera cómo éstos se imbricarán con los procesos legales de acumulación. La guerra ronda nuestros países, se ponen a prueba las formas organizativas previas y tocará colectivamente reforzar experiencias de autodefensa, de sostenimiento colectivo y de lúcida resistencia donde se eluda contribuir a la amplificación de esta espiral de violencia estatal. Todo eso abre el año en América Latina simultáneamente al agudo momento de genocidio en Palestina, mientras los mismos políticos reaccionarios aplauden a Israel cuando sus fuerzas armadas bombardean, torturan y masacran la vida en Gaza. Raquel Gutiérrez Aguilar Ha sido parte de variadas experiencias de lucha en este continente, impulsando la reflexión y alentando la producción de tramas antipatriarcales por lo común. En Ojalá, es editora de opinión. Fuente https://www.ojala.mx/es/ojala-es/tiempos-de-guerra

  • Antony Loewenstein: “Hay una obsesión en Occidente con Netanyahu, pero el problema va más allá de él”

    Este periodista australiano ha llevado a cabo la investigación más minuciosa sobre la industria armamentística israelí, que se anuncia como probada en combate y se ha servido a dictaduras como la de Allende o la del apartheid sudafricano. Ricard González 3 MAR 2024 05:12 Durante su estancia como corresponsal en Israel, Antony Loewenstein (Melbourne, 1974), un periodista de investigación australiano, se interesó por la opaca industria del armamento y la seguridad israelí, y cómo no se habría podido desarrollar sin haber usado los territorios ocupados de Palestina como un macabro laboratorio de pruebas. Fruto de esa labor, ha escrito el libro El laboratorio palestino, recién publicado por la editorial Capitán Swing. Sus revelaciones adquieren una mayor relevancia ahora, en mitad de la brutal guerra de Gaza. ¿Cómo de importante es el sector armamentístico y de seguridad para Israel? Lo es mucho. Israel es el décimo exportador de armas, y en 2022 su volumen de negocio ascendió a 12.500 millones de dólares —el sector, a nivel global superó los dos billones de euros—. Pero aún más importante es una póliza de seguros para Israel, consciente desde el inicio de la ocupación de Gaza y Cisjordania, en 1967, que muchos Estados se oponían a sus acciones. Pero al mismo tiempo, estas naciones querían contar con el apoyo de Israel en el ámbito de la seguridad, sobre todo para poder controlar a su propia población. ¿Y eso explica porqué la reacción internacional a la posible comisión de un genocidio en Gaza ha sido más bien tibia? Exactamente. Israel ha vendido armas a unos 130 países, y muchos no quieren renunciar a ello. Un buen ejemplo son los Estados árabes. Casi un cuarto de las exportaciones de Israel fueron a las dictaduras árabes, como Emiratos Árabes o Arabia Saudí. Ningún Estado árabe ha cortado relaciones con Israel a causa de la guerra, y no lo harán. Se han limitado a condenar los abusos israelíes. Sus líderes están muertos de miedo ante la posibilidad de que se produzca una segunda Primavera Árabe. Quieren que Israel les ayude a protegerse de sus propias poblaciones. De hecho, los acuerdos de normalización entre varios Estados Árabes e Israel que promovió Donald Trump, los acuerdos Abraham, en esencia, eran acuerdos de venta de armas. Además, no hay que olvidar que buena parte de los líderes árabes odian a Hamás, no les importaría que Hamás fuera destruido y desapareciera. Sobre todo, Egipto, que encarcela a miles de Hermanos Musulmanes. ¿Cree que esta industria se puede resentir en Israel por el fiasco a la hora de prevenir el ataque de Hamás en octubre? De momento, no veo ninguna evidencia de que así sea. A causa de la invasión de Ucrania, los negocios de estas empresas se multiplicaron. Muchos países europeos han recurrido a Israel para cosas como sistemas anti-misiles. Y eso no cambiará. La venta de programas de ciberespionaje, como Pegasus, continuará creciendo. Las compañías están ahora probando drones suicidas, herramientas de Inteligencia Artificial, que se vende cómo una forma más eficiente y humana de hacer la guerra, pero es justo lo contrario. NEGOCIOS COMO SIEMPR El fallo del 7 de octubre no fue solo tecnológico, sino político e ideológico. Tenían información de los planes de Hamás desde un año antes, pero no hicieron nada porque pensaron que Hamás no podía hacerlo. Israel se convenció erróneamente de que puede ocupar otro pueblo de forma indefinida, y este pueblo no se rebelará. ¿En qué ha contribuido la ocupación de los territorios palestinos al desarrollo de esta industria puntera? Ha sido fundamental. Muchos países venden armas, pero lo que es único en el caso de Israel es el hecho de haber ocupado durante tanto tiempo un pueblo en su patio trasero. EE UU utilizó Iraq y Afganistán para probar sus nuevas armas. Pero fue durante un tiempo limitado, y lejos de casa. Sin embargo, Gaza está solo a una hora y pico de Tel Aviv. Palestina es para Israel un laboratorio permanente de nuevas armas, de programas de vigilancia. De hecho, la experiencia de la ocupación incluso es utilizada como marketing por parte de estas empresas. Incluso después de que la ONU declarara que Myanmar ha cometido un genocidio, Israel le ha continuado vendiendo armas ¿Entre los principales clientes se cuentan algunas muchas dictaduras? Sí, incluidas las dictaduras más brutales o incluso regímenes que han cometido genocidio. Y para mí, como judío, que perdió a buena parte de su familia en el Holocausto es indignante. Se tiene una conciencia más o menos extendida de que la política exterior de EE UU ha apoyado a los dictadores más sanguinarios, pero lo mismo no sucede con Israel, en parte, porque esas relaciones han sido secretas. Pero ahora sabemos que Israel fue el principal proveedor de armas de estos regímenes. ¿Puede poner algunos ejemplos? Se sabe que Israel tuvo una estrecha relación con la Sudáfrica del apartheid hasta el final, y eso explica la posición de Sudáfrica en la ONU, pero no tanto que fue el principal proveedor de armas a Pinochet cuando su Gobierno cometía sus peores atrocidades. Y lo hemos sabido recientemente, por la desclasificación de documentos de la CIA. Israel también fue el principal proveedor de Guatemala en los años 80 llevaba a cabo un genocidio contra la población indígena. Más recientemente, incluso después de que la ONU declarara que Myanmar ha cometido un genocidio, Israel le ha continuado vendiendo armas. Eso dice poco de la democracia israelí… Efectivamente, la industria armamentística en las últimas dos décadas ha recibido del Gobierno todas las licencias de exportación que ha pedido, y tampoco los tribunales han intervenido para impedirlo. Israel solo es una democracia para los judíos, porque los no judíos en Israel son ciudadanos de segunda, y los palestinos de los territorios ocupados viven en una dictadura. Hay una obsesión en Occidente con Netanyahu, pero el problema va más allá de él. Hay un amplio consenso en el país, incluida la oposición, en el mantenimiento de la ocupación, en cómo se está conduciendo la guerra en Gaza, a pesar de que podría ser un genocidio. India compra una ingente cantidad de armas israelíes, y ahora los dos países son estrechos aliados Pero en la sociedad judía hay movimientos que se oponen a ello, ¿son ellos la esperanza? La única forma de que esto cambie es a través de la presión internacional. Ciertamente, hay grupos, incluso entre la derecha, que creen que el hecho de que Israel, fundado de las cenizas del Holocausto, venda armas a las peores dictaduras, algunas incluso genocidas, es horroroso. Pero son una minoría. Sin presión, sanciones, movimientos [de boicot como] como el BDS, etc, nada cambiará. En el futuro, podrían haber órdenes de arresto contra generales o ministros por parte de algunos países. ¿Se les podrá juzgar? Ya veremos. Pero es importante acabar con el sentimiento de impunidad total imperante en Israel. SHIR HEVER En Palestina, algunos confían en que el ascenso de nuevas potencias globales en detrimento de EE UU pueda ayudar su causa, pero visto el comportamiento de India, no es algo seguro… Antes de que el actual líder, Narendra Modi, ascendiera al poder hace diez años, India era un país más bien propalestino. Todo eso ha cambiado con Modi. India compra una ingente cantidad de armas israelíes, y ahora los dos países son estrechos aliados. India se está volviendo un país peligrosamente fundamentalista, y Occidente está ignorando porque considera Nueva Delhi un aliado clave en su pugna con China. India es un país importante, el más poblado del mundo y la mayor democracia del planeta, pero su evolución es peligrosa Muchos responsables indios admiran lo que Israel hace en los territorios palestinos, y les gustaría hacer lo mismo en Cachemira. Desde el 7-O, el Gobierno indio ha dicho que apoya incondicionalmente las acciones israelíes en Gaza. Y no es sorprendente porque India sitúa su lucha contra el “extremismo” bajo un mismo prisma que el israelí. Las grandes empresas tecnológicas y Silicon Valley han censurado y prohibido agresivamente el contenido pro-palestino desde el 7-o, a menudo bajo la dirección y presión del gobierno israelí Una de las alianzas más curiosas es la de Israel con la extrema derecha... Sí, Israel se ha convertido en un modelo para la extrema derecha europea. Y es algo surrealista porque estos ultraderechistas son antisemitas y neonazis. A veces cuando lo denuncio, la gente reacciona sorprendida, pero tiene sentido. Esta gente odia a los judíos, pero admiran de Israel su identidad etnonacional, el hecho de que Israel priorice a los judíos sobre cualquier otro grupo. Ellos también quieren crear su propio Estado etnonacionalista, blanco, cristiano, etc. Su enemigo común son los migrantes y el islam. Los líderes del partido neonazi de Suecia, que es muy influyente, fueron recibidos por el Gobierno israelí, se les podía ver encajando las manos, sonrisas, etc. Dijeron que “compartían valores comunes”. Y yo me pregunto: ¿qué valores pueden compartir? Odio del islam … Es importante resaltar que soy judío, y para mí, como judío, 80 años después del Holocausto que mató a buena parte de mi familia, que se haga la vista gorda ante esta alianza de Israel y la extrema derecha global es indignante y vergonzoso. Ese comportamiento nos hace a todos los judíos más inseguros y vulnerables. La idea original del sionismo era que los judíos podrán sentirse seguros solo después de la creación de Israel. Pero resulta que las acciones ahora de Israel, como la ocupación o la brutal reacción al 7-o, no dan mayor seguridad a los judíos, sino todo lo contrario. Hace tiempo que se ha denunciado que las grandes compañías tecnológicas, como Facebook o Whatsapp, son hostiles a la causa palestina. ¿Cuál ha sido su comportamiento en la guerra actual? Las grandes empresas tecnológicas y Silicon Valley han censurado y prohibido agresivamente el contenido pro-palestino desde el 7-o, a menudo bajo la dirección y presión del gobierno israelí. Sin embargo, a pesar de esto, yo diría que es una estrategia perdedora para Israel y de sus partidarios porque la opinión pública está fuertemente a favor de los palestinos en muchas naciones del Norte y del Sur Global. Israel ha creído durante mucho tiempo que la mejor manera de convencer a la gente de su causa son mejores relaciones públicas, pero las imágenes de la matanza masiva en Gaza hablan por sí solas. Millones de personas en todo el mundo entienden ahora que el gobierno israelí y muchos ciudadanos israelíes apoyan la deshumanización y destrucción en curso de las vidas y las infraestructuras palestinas. fuente https://www.elsaltodiario.com/industria-armamentistica/antony-loewenstein-palestina-laboratorio-armas-israel-durante-decadas

  • Los verbos ser y estar en español

    Los verbos ser y estar son el mismo verbo en otros idiomas, pero en español tienen significados distintos. A continuación te damos algunas pistas para que aprendas a diferenciarlos de forma fácil y definitiva. En la sección de ejercicios puedes poner a prueba tus conocimientos. Conjugación Estas tablas recogen la conjugación de los verbos ser y estar en los tiempos fundamentales del modo indicativo. Ser Estar ¿Cuándo se usan los verbos ser y estar? Ser El verbo ser se emplea en español en las siguientes situaciones: apariencia física o rasgos de la personalidad; Ejemplo: Félix y Raúl son altos. Antón es muy simpático. identidad o rasgos identificativos; Ejemplo: Yo soy Santiago. Este es el Teatro Real. La familia de Carlos es católica. el origen; Ejemplo: Marta es de México DF. Esa lámina es de Japón. relaciones familiares o personales; Ejemplo: Tatiana y Sarai son mis hermanas. Estos son mis amigos. Elisa es mi exnovia. posesión; Ejemplo: Ese paraguas es mío. cuándo o dónde tiene lugar un evento; Ejemplo: El partido de fútbol es en Valencia. El partido es el miércoles. la fecha, las estaciones y la hora; Ejemplo: Hoy es domingo. Hoy es 1 de abril. Es primavera. ¿Qué hora es? Son las diez. el momento del día; Ejemplo: En México ahora es por la mañana. En el norte ya es de noche. oraciones pasivas: ser + participio; Ejemplo: Las camas son hechas por Claudia. con la preposición para: destinatario, objetivo o finalidad; Ejemplo: Esa máquina es para Gabriel. Esa máquina es para hacer zumos. el precio; Ejemplo: —¿Cuánto es? —Son 120 euros. el material, el origen o la pertenencia de un objeto + preposición de; Ejemplo: Ese anillo es de plata. Ese anillo es de Perú. la profesión. Ejemplo: Juana es ingeniera. Ramón es periodista. pero: Estoy en paro. Estar El verbo estar se emplea en español en la siguientes situaciones: estados de ánimo, mentales o de salud; Ejemplo: Está triste por el examen. Estoy enfermo desde ayer. aspecto; Ejemplo: Mi abuela está muy joven para su edad. Alfredo está muy moreno. estado civil; Ejemplo: Estoy soltero. Estoy prometido. Estoy casado. Estoy divorciado. pero: Soy viudo. ubicación; Ejemplo: El estadio está en Valencia. Los jugadores están en el hotel. la fecha o la estación del año, (no la hora): 1ª persona del plural + preposiciones a/en; Ejemplo: Estamos a domingo. Estamos a 1 de abril. Estamos en primavera. ¿A qué día estamos hoy? adverbios modales; Ejemplo: Está bien irse de vacaciones una vez al año. estados: preposición de + sustantivo; Ejemplo: Marco siempre está de buen humor. Marisa está ahora de camarera en Ibiza. Mi hermana está de parto. Carla y Marina están de guardia este fin de semana. el precio con la preposición a; Ejemplo: —¿A cuánto están las manzanas? —Están a 2€ el kilo. el modo de la producción: estar + participio; Ejemplo: fabricado + en/con + material: Todo el reloj está fabricado en oro. hecho + de/con + material: El collar está hecho de papel. bañado + en + material: El anillo está bañado en plata. tiempo verbal: estar + gerundio. Ejemplo: Estamos cenando en el jardín. Nota Algunos adjetivos tienen significados distintos si se utilizan con ser o con estar. Ejemplo: Lara es muy rica. (Lara tiene mucho dinero.) La tortilla está muy rica. (La tortilla está deliciosa.) Adjetivos con ser o estar A continuación te ofrecemos unas listas de adjetivos que solo se utilizan con ser o estar o que cambian de significado cuando se emplean tras uno u otro verbo. Adjetivos usados con ser. Adjetivos usados con estar. Adjetivos que cambian de significado si se usan con ser o con estar.' fuente https://espanol.lingolia.com/es/gramatica/verbos/ser-estar

  • Franco Berardi Bifo | A proposito de Medio siglo contra el trabajo

    Franco Berardi (Bifo) es un filósofo, ensayista y escritor italiano. Participó en el movimiento estudiantil de 1968, en el grupo Potere Operaio y posteriormente en la insurrección política y cultural de 1977, de la mano de la llamada autonomía creativa boloñesa. Fue fundador de Radio Alice y colaborador de la revista A/traverso. Posteriormente vivió en París, donde colaboró con Felix Guattari, y en Nueva York y California, donde pudo asistir a los primeros pasos del ciberpunk y el ciberactivismo. Es actualmente uno de los analistas más singulares de la decadencia terminal de la civilización capitalista. Hablamos con él a propósito de su última obra publicada en castellano 'Medio siglo contra el trabajo. Canon Bífido', editado por Tinta Limón y Traficantes de Sueños.

  • Luis López Carrasco: “Con esta película quise poner en color a luchas obreras que estaban en blanco y negro”

    El director Luis López Carrasco cuenta por qué eligió rodar “El año del descubrimiento”, que narra la historia de la rebelión de Cartagena por la crisis industrial y que acabó en la quema del parlamento regional, en el emblemático año de 1992: “Quisimos contribuir a fortalecer esa memoria colectiva disidente y rebelde”. Daniel Galvalizi @danielgalvalizi 6 NOV 2020 06:00 Un año bisagra para España. Era febrero de 1992 y parecía que entrábamos simbólicamente a Europa. El Estado español ya era parte de la Comunidad Económica Europea, pero a fines del siglo XX los certificados de realidad los daba el poder simbólico. Los Juegos Olímpicos de Barcelona y la Expo Sevilla eran los acontecimientos más anhelados. Nada podía salir mal. Por lo bajo, corroía el tejido social el desmantelamiento industrial, llamada por sus apologistas la “reconversión” —que para muchos, visto hoy, solo se acabó logrando en Euskadi y Navarra—, y crecían los índices de paro, la crisis social y el miedo de los sectores populares a perder un bienestar que la  la élite política y comunicacional prometía de la mano de Europa. En ese contexto, la crisis de la Empresa Nacional Bazan estalla y sus trabajadores y familiares se activan en protestas duras y constantes. El episodio acaba con la histórica quema de la Asamblea Regional, que había sido recientemente inaugurado como una celebración. Murcia ganaba la autonomía mientras sus trabajadores vivían peor. En su libro Cartagena en llamas, José Ibarra Bastida, extrabajador de Bazan y participante de las manifestaciones, califica la rebelión como “el hito más importante de la ciudad en todo el siglo”, exceptuando el período de la Guerra Civil. Sobre estos hechos de aquel emblemático año para España, en el que también firma el Tratado de Maastricht y se crea el IBEX 35, se inspira el joven director Luis López Carrasco. Cofundador del colectivo de jóvenes directores de cine experimental Los Hijos, el realizador murciano cuenta a El Salto por qué ha elegido dirigir El año del descubrimiento, que se estrenará el próximo 13 de noviembre en España. Ganadora de ocho premios internacionales en Grecia, Corea del Sur, Francia, Brasil, Colombia y México, este híbrido entre documental y ficción contribuye, según él, a “fortalecer la memoria colectiva disidente” y muestra “que existen alianzas posibles e inesperadas entre grupos que no saben que podían ponerse de acuerdo”. Empecemos por el principio. ¿Por qué se te ocurrió hacer esta película?Yo trabajaba en películas en el colectivo Los Hijos, cine mas de índole experimental, con juegos metacinematográficos, a medio camino entre documental experimental y metroarte. A partir de la crisis en 2011 y 2012, quiero ver la historia reciente de España, viendo un desmoronamiento que yo sentía tan fuerte. Como que la crisis había rasgado una especie de velo. Habíamos construido la prosperidad sobre la nada, los países del sur de Europa. Yo hice cine sobre el pasado reciente de España para aprender a vivir en ese nuevo país que funciona a partir de la crisis económica. Yo me siento absolutamente desorientado. Hice El futuro (2013), donde traté de construir una mirada menos mitómana sobre la transición, sobre las clases medias urbanas de principios de los años 80. Y alguien me dijo “qué pena que siempre que hablamos de los 80 hablamos de la Movida, siempre sale el mismo tipo de fauna humana y en el retrato general no aparece la juventud de extrarradio y el ámbito rural”. Me hizo pensar que eso significa que ha triunfado la Movida porque sólo podemos hablar de esa época desde esos términos. Eso me lleva a hacer esta película en la que hablamos de los 80 aunque sea en 1992. En los 90, ciudades como Gijón o Cartagena estuvieron peor que nunca. Y se ha contado en forma atomizada, no colectiva Esa etapa es recordada generalmente como un momento de alegría y liberación, y tal vez no lo fue tanto…Siempre me ha llamado la atención lo de la reconversión industrial, hay películas emblemáticas como Los lunes al sol (2002), pero tenía la sensación que el gran relato que puede oponerse frente a esa doctrina neoliberal modernizadora de la socialdemocracia de los 80, que hablaba de una industria obsoleta y franquista, y que se hizo lo que había que hacer aunque ‘bueno hubo mucho paro etc’... me parecía importante hablarlo desde lo local. En los 90, ciudades como Gijón o Cartagena estuvieron peor que nunca. Y se ha contado en forma atomizada, no colectiva. Los territorios tenían que pelear por las fábricas de turno en aquella época y creo que tiene que ver con eso el hecho que muchos no sabían lo que pasaba en otras regiones. Entonces, cuando estaba yo documentándome sobre los 80, me aparece en la mente una imagen que yo había olvidado: yo había visto con 11 años en la televisión incendiarse el Parlamento regional. Cuando pregunté en Murcia a familia y amigos qué recordaban, ví que no se recordaba a 40 kilómetros de donde había sucedido y dije: “Este es el motivo para hacer la película”. Podríamos volver a relatar la década de los 80, no como época de celebración festiva sino de enorme conflictividad, terrorífica, a nivel urbano ¿Por qué crees que hay esa falta de memoria sobre ese hecho y las penurias de la época? La gente no recuerda la quema de este parlamento como no recuerda otros muchos sucesos. Podríamos volver a relatar la década de los 80, no como época de celebración festiva sino de enorme conflictividad, terrorífica, a nivel urbano. En primer lugar, había una cuestión fundamental, la mayoría de la población estaba obsesionada con que los Juegos Olímpicos y la Expo salieran bien. Era esa mentalidad de país subdesarrollado de demostrar como si fuera nuevo rico y al resto de sus parientes que esto podía salir bien. Todas las miradas estaban puestas en que no suceda nada grave. España estaba en la ostentación en esa manera de entenderse como país moderno, todo lo que no formara parte de ese gran relato que estaba comprado por porcentaje elevadísimo de la población y las cadenas de comunicación. No había disidencia. Hay un momento en que la sociedad española se cree que es clase media y la clase media urbana cuando escucha que hay trabajadores en lucha le presta solo la atención justa. Los territorios que no padecían esto lo veían como un rumor de fondo, y a los colectivos y sindicatos que se quejaban se les decía nostálgicos, que se oponían al progreso. La reconversión es un eufemismo, en realidad se desmanteló todo y se vendió al mejor postor por cuatro perras. Esas luchas obreras se empiezan a convertir como una fotografía en blanco y negro, una muchedumbre bidimensional, y con esta pelicula quería ponerla con muchos colores. ¿Crees que esa época no está lo suficientemente bien retratada en el cine? A ver… me interesa cómo los imaginarios culturales acaban permeando en la sociedad. Si comparamos, el cine de los 70 español es muy heterogéneo con respecto a lo los ‘80. Hay cine quinqui, documental, ficción, y ademas es heterogéneo porque da cabida a territorios y colectivos muy diversos. Pero luego precisamente por la ley Miró —sancionada en 1984— baja mucho la producción, se homogeneiza, hay menos proyectos a los que se les da muchísimo dinero. Se privilegia mucho la comedia ligera urbana madrileña, el documental desaparece y el cine experimental desaparece. Hay una voluntad por construir imaginarios de clase media. Todos los colectivos que no favorecen esa idea de España próspera, moderna, desaparecen y dejan de estar representados. Mi objetivo es representar a uno de lso grandes colectivos y movimientos que se invisibilizan. Cuestionar algunos de los relatos... pero bueno tampoco es que vaya yo en plan Pepito Grillo [sonríe]. Esta película ha ganado muchos premios. ¿Por qué crees que sucede esto? ¿Es un año especial para la nostalgia por un mundo mejor que ya no existe?Sí, ha ganado 8 premios. La película habla de la precarización del mundo laboral, de la desconexión de los sindicatos con el mundo del trabajo, conecta con un resentimiento generalizado que puede convertirse en voto de la ultraderecha. Cuando la estrené en Rotterdam,  me sorprendió que público coreano y japonés me dijera después que ellos están igual, que no pueden pagar el alquiler. Los efectos destructivos del neoliberalismo son globales. Yo no era consciente y parece que la película ha conectado con esa sensación. Y creo que en ese localismo tan radical que tiene creo que encuentra parte de su fuerza. Has usado un recurso poco frecuente que es la doble pantalla. ¿Por qué? Al haberla duplicado, logramos expandir el espacio y amplificar la experiencia de estar en el bar. Habíamos grabado con dos cámaras y ver a las dos personas a la vez plano contra plano me pareció que ayudaba a reproducir la propia experiencia de ir a desayunar a la cafetería. Una vez que tomamos esa decisión y que convirtió el montaje en un absoluto infierno vimos que podíamos jugar con asociar personajes entre sií rostros, voces individuales que forman parte de una comunidad sin saberlo. La película tiene una particularidad que es un híbrido entre documental y ficción, con fuerte presencia de archivo pero a la vez un cierto guión y conversaciones. ¿Por qué elegiste esta forma?Es curioso porque originalmente había escenas de ficción, reconstruidas, pero entrevistamos a los lideres sindicales de los 90 y quisimos convertir eso que contaron en diálogos que ejecutarían actores no profesionales. Al conocerles a ellos vimos que nadie podía hacer de esta gente. Estos rostros tenían que formar parte y el film fue derivando a un tono mas testimonial y documental. La película sería mas documental, aunque es un híbrido, no hay un diálogo que yo haya escrito en mi casa en frío. Casi todo transcurre en un bar. Es emblemático que sea en un bar en estos tiempos, que es un sitio de encuentro y catarsis pero ahora sufre tanta restricción y la hostelería está tan castigada. ¿Por qué elegiste un bar? El bar estaba desde el principio del proyecto. Tenia en claro que sería en un espacio cerrado y que la palabra iba a ser el vehículo principal. Y me parecía que los bares de barrio como en los que pensaba son espacios muy mixtos y acogedores, integran clases sociales distintas, minorías diversas, diferentes generaciones. Me gustaba esa idea de poder mezclar a gente muy diversa en un espacio que es privado pero se experimenta como semipúblico, lugar donde las personas van a expresar emociones que a veces no se atreven a expresar en su casa o ante familia y amigos. Siempre he flipado con cómo la gente libera su intimidad ante desconocidos, ante camareros en un espacio como el bar. Es cierto que hoy es probablemente el peor momento de la historia para los bares, pero también para la protesta y la reivindicación. Me interesaba que la película con los protagonistas en esa sobremesa gigante discutiendo absolutamente de todo, mostrara ese intento de reunir a colectivos que están asilados entre sí, que no se conocen, no están en contacto. Me gusta pensar muestra que existen alianzas posibles entre grupos sociales que todavía no saben que pueden ponerse de acuerdo entre sí, eso de la alianza inesperada, la que menos te esperas de repente tiene un compromiso y convicción insospechado. He dicho que hacer esta película ha sido casi un acto suicida en términos de financiación porque posiblemente Murcia será la región donde menos dinero hay para proyectos audiovisuales Has dicho en una entrevista que “hacer esta película ha sido casi un acto suicida en términos de financiación”. ¿Por que?Porque la hice en Murcia. Hay una segregación muy fuerte dependiendo de tu lugar de origen en el estado español. Posiblemente Murcia será la región donde menos dinero hay para proyectos audiovisuales. Había cero euros. Y la TV en su momento tampoco estaba comprando contenidos, eso hizo que fuéramos muy mal. Las conversaciones con las televisiones nos decían que, en concreto, la película tenia todos los elementos para que fuera atractiva pero la consideraban demasiado social. Se pudo hacer gracias al apoyo del Ayuntamiento de Cartagena y ayudas del Instituto de la Cinematografía y de las Artes Audiovisuales, y es coproducción suiza. Este tipo de proyectos generan memoria colectiva, justo en donde hoy triunfa la ultraderecha, que se alimenta de la baja autoestima. Mi equipo quería contribuir a fortalecer esa memoria colectiva disidente y rebelde. Por suerte hemos conseguido pagar a todo el mundo y no hemos perdido dinero pero los beneficios van a depender de su explotación. Pero son cuatro años trabajando en esto. Eso siempre lo hace deficitario En 1992 se institucionaliza un modelo económico basado en servicios y turismo y se da carta blanca a entender el estímulo económico como especulación inmobiliaria ¿El año del descubrimiento es una reivindicación a aquellos que denunciaron la entrada a la Unión Europea como un suicidio económico y la conversión de España a parque temático de Europa?  Creo que fuimos cuidadosos de no simplificar demasiado los discursos. Hay voces tanto a favor como en contra de la entrada a la Comunidad Económica Europea que después fue Unión Europea. Me han preguntado si es una película anti UE y creo que la película te permite escoger o vincularte al discurso que prefieras. En 1992 se institucionaliza un modelo económico basado en servicios y turismo y se da carta blanca a entender el estímulo económico como especulación inmobiliaria. Que nos lleva a esta situación desastrosa que somos un país que vive del turismo. Luego el PP en Madrid y Valencia lo replica, con la Copa América y la Fórmula 1, eso del macroevento cultural como manera de pensar que traes prosperidad a un territorio. ¿Cuál es tu próximo proyecto? La película tiene 45 personajes. Hay dos, a los que me gustaría dedicar un nuevo proyecto, para que cuenten desde la lucha antifranquista hasta el movimiento de insumisión al servicio militar. Uno es el último preso político de Murcia y el otro también con una gran historia. Un spin-off. También estaba pensando seriamente en hacer una película de ciencia ficción. Y tengo también en proyecto la era Rajoy pero contada desde el futuro… Pero ya te digo, no tiene ningún tipo de validez lo que diga. Acabo las películas extenuado y ahora no sabría como aproximarme a nuestro presente. Fuente https://www.elsaltodiario.com/culturas/luis-lopez-carrasco-documental-1992-empresa-nacional-bazan-disturbios-cartagena

  • EE UU y Europa dirigen el genocidio y su colonia en Palestina, Israel, lo ejecuta

    Los regímenes coloniales aplicaron un mayor sadismo cuanto más cerca estuvieron de su final y de igual modo el régimen israelí agudizará su descomposición interna acelerando su horizonte de colapso. Daniel Lobato Bellido 24 FEB 2024 06:00 Después de otra noche de incesantes bombardeos por parte de las fuerzas coloniales israelíes, el hospital Al-Nasser en Khan Yunis está repleto de muertos y heridos, Franja de Gaza, 25 de octubre. MOHAMMED ZAANOUN/ ACTIVESTILLS (©) Estamos entrando en el clímax del experimento sádico para comprobar si millones de palestinos serán expulsados de Palestina, o si los palestinos aguantarán en su tierra. De lo que suceda dependerá si Europa y EEUU aseguran otra colonia de ultramar o si el régimen colonial israelí caerá en unos años frente a una mayor demografía nativa y la resistencia. ¿Tendremos una nueva Norteamérica o Australia, donde los indígenas fueron erradicados y se erigieron Estados de armazón blanco, funcionales para el dominio occidental del mundo? ¿o tendremos otra Argelia o Sudáfrica donde los nativos derrotaron ese objetivo colonial europeo? En el statu quo anterior al levantamiento del gueto de Gaza del 7 de octubre, el régimen israelí se dirigía inevitablemente al colapso. Casi ocho millones de nativos palestinos en los tres trozos de Palestina (Israel, Gaza y Cisjordania), más natalidad y una población mucho más joven, frente a menos de siete, o incluso menos de seis millones de israelíes judíos, y en creciente abandono del territorio. Para sobrevivir, esta fortaleza de occidente en Asia debía exterminar o expulsar a millones de palestinos de Palestina, y así lo expuse en este artículo el 9 de octubre. Dos grandes premios geopolíticos: una fortaleza occidental en el corazón de los hidrocarburos y un sustituto al Canal de Suez LEST Por tanto eso es lo que está en juego con este televisado genocidio y limpieza étnica masiva de los palestinos: el intento de Europa y EEUU de revertir ese destino fallido de Israel y retener definitivamente una de las casillas centrales del mapamundi geopolítico. En los últimos doscientos años hemos visto esa variante de colonialismo que implica la construcción de un baluarte occidental borrando a los nativos. Es lo que son Canadá, EEUU, Australia o Nueva Zelanda y es la expectativa que manejan Europa y EEUU para Palestina. Para ellos los palestinos son hormigas porque hay grandes premios geopolíticos en juego. El propio Netanyahu en su discurso en la ONU en septiembre se jactó de lo que podría significar el triunfo definitivo israelí. Mostró un mapa del que habían desaparecido Cisjordania y Gaza y en el que representó con un enérgico trazo de rotulador el proyectado Canal Ben Gurion. Por cierto, ese discurso en la ONU de Netanyahu es uno de los factores del levantamiento de Gaza el 7 de octubre. El Canal Ben Gurion, posible sustituto del Canal de Suez con un curso entre Eilat y Gaza, se proyecta con recorrido simultáneo en ambos sentidos, más del doble de capacidad de buques que el canal egipcio, y otorgaría a Israel y occidente una posición de dominio sobre un gran pedazo del comercio mundial. Está en juego asentar el dominio de un extremo del pasillo marítimo del Mar Rojo con el Canal Ben Gurion y por eso es fácil entender por qué el otro extremo de la cinta transportadora del Mar Rojo, Yemen, hoy continúa siendo bombardeado por EEUU y Reino Unido como han hecho los anteriores nueve años. Este experimento de ingeniería colonial lo lleva a cabo un técnico de laboratorio, Netanyahu, que ni está loco ni actúa de forma irracional cuando extermina a miles de palestinos Por eso este experimento de ingeniería colonial lo lleva a cabo un técnico de laboratorio, Netanyahu, que ni está loco ni actúa de forma irracional cuando extermina a miles de palestinos, desplaza dentro del gueto a cientos de miles, lleva a la hambruna a millones y destruye todas las bases de la supervivencia humana. Hay unos cerebros del experimento detrás, Europa y EEUU, con suministro incesante de bombas o como mínimo, con pleno respaldo institucional y económico. Las bombas las ponen unos y el empuje lo ponen otros. Este obvio soporte militar cooperativo de occidente a Israel ya lo denunció un ex funcionario de la ONU al inicio del genocidio y discurre principalmente desde las bases militares de EEUU en España, Alemania y Turquía canalizándose a través de la base de Reino Unido en Chipre. Por esa vía EEUU y Reino Unido han entregado a Israel el equivalente a más de tres bombas atómicas de Hiroshima, y serán más ya que los tribunales británicos han rechazado que se detenga la entrega de armas de Reino Unido al régimen sionista. Pero también han enviado armas a Israel para que pueda matar más palestinos Alemania, España, Finlandia, Italia, Dinamarca y otros países. Representación teatral europea Al margen de lo militar, occidente sigue arropando a Israel con plenas relaciones diplomáticas, comerciales o deportivas, mientras se incrementa la represión europea a la solidaridad con los palestinos, y especialmente la solidaridad con su legítima resistencia. Casi todos los países europeos, Von der Leyen y Borrell han afirmado su apoyo a Israel en una representación escénica cambiante. Desde la propuesta de Macron de crear una coalición militar contra el gueto de Gaza a las repetidas afirmaciones de Pedro Sánchez de que “Israel es amigo y aliado”. Sin excepción todos expresaron el “derecho a defenderse” de Israel, que no existe como Estado ocupante que es, y en consecuencia como agresor sistémico de los palestinos. En definitiva, el apoyo de todos los gobiernos europeos a Israel en su genocidio se ha mantenido intacto como se vio en el rechazo a adherirse a la demanda de Sudáfrica ante la CIJ A medida que Europa se fue ahogando en la sangre palestina se suavizó el sadismo verbal europeo y se ha cambiado por algunos aspavientos y declaraciones trágicas en los medios forzadas por la montaña de cuerpos palestinos despedazados. Pero, en definitiva, el apoyo de todos los gobiernos europeos a Israel en su genocidio se ha mantenido intacto como se vio en el rechazo a adherirse a la demanda de Sudáfrica ante la CIJ. Las manos de todos ellos están empapadas en sangre. La posición europea se recubre de una gigantesca hipocresía refinada que incluye algunos votos en el Consejo de Seguridad de la ONU a favor de un alto el fuego pero sin ninguna acción real en sus gobiernos. Esta hipocresía grotesca la vimos con los partidos que forman el gobierno español convocando y asistiendo a una manifestación por el alto el fuego mientras ese mismo gobierno está empujando el genocidio al blindar las plenas relaciones institucionales y económicas con Israel. “Podemos hacer más” es el ofensivo acertijo que lanzan desde el gobierno español sin especificar qué, ni hacer nada, a la espera de ver por dónde corre el viento. Igual de insultante es la pregunta del gobierno español a Von der Leyen sobre “si se pudieran estar vulnerando los derechos humanos en Gaza” cuando la CIJ ya ha decretado medidas (desacatadas por Israel) contra el plausible genocidio que se comete. En la UE se observa lo mismo. Tras haber jaleado inicialmente a Israel en su genocidio, el responsable de política exterior de la UE, Borrell, últimamente también lanza acertijos al aire como “algo podremos hacer”o “los palestinos no se pueden ir a la Luna”. Mientras Borrell lanzaba estos mensajes adivinatorios, Israel sigue siendo socio preferente de la UE al nivel de casi otro miembro, a pesar de existir ciertas cláusulas sobre derechos humanos que no son más que propaganda. Ese es el papel de pantomima coral que interpreta la UE, y no el de detener el gigantesco experimento de ingeniería colonial. Quedó escenificado cuando Ursula von der Leyen se acercó al lado egipcio del muro de Gaza a curiosear cómo progresaba la masacre y la operación de desahucio masivo, para posteriormente visitar Jordania. Bajo su teatro hay una intensa labor de cabildeo durante estos meses de prometer mucho dinero a Egipto y Jordania para que acepten el vaciamiento de Palestina de sus nativos y estos dos países los acojan en primera escala. GENOCID Por eso no obligó a Israel y Egipto a que permitieran la entrada en Gaza de los cientos de camiones de ayuda internacional que cada día están bloqueados a las puertas del gueto. Durante su paseo por allí desaparecieron de la vista esos camiones en fila infinita. La frontera del gueto de Gaza con Egipto también la controla Israel de facto y los limitados camiones que permite entrar a veces los acaba destruyendo dentro de Gaza. Por tanto, el mensaje europeo es: “no detendremos la masacre y expulsión de palestinos de Palestina pero prometemos algo de ayuda humanitaria a los palestinos en el futuro cuando abandonen Palestina”. Hay que reconocer que es más sincera la posición de EEUU a favor de que continúe la masacre y la expulsión, ya sea votando a favor de ello en el Consejo de Seguridad o en declaraciones de congresistas norteamericanos abogando por que todos los palestinos sean asesinados y toda Gaza destruida. También el Reino Unido está siendo más claro cuando se abstiene en el Consejo de Seguridad o cuando hace de abogado defensor de Israel en la CIJ a pesar de los 100.000 palestinos asesinados, heridos o desaparecidos: Un 4% de la población palestina del gueto en cuatro meses. Un ritmo diario de exterminio y mutilación de seres humanos superior al perpetrado por el fascismo alemán durante toda la Segunda Guerra Mundial en el frente soviético, donde se estima que el 15% de la población de la URSS fue asesinada o herida en cinco años. Israel es una colonia económicamente dependiente de UE y EEUU y hoy está quebrada Quien controla con su mano los grifos del armamento, económico, comercial o institucional, para abrirlos o cerrarlos a voluntad, es en la práctica quien dirige el genocidio y la limpieza étnica en Palestina. Los gobiernos europeos y de EEUU operan con sus manos estos grifos que alimentan al Estado sionista, porque Israel no es autosuficiente y mantiene una economía colonial circular de dependencia con la metrópoli occidental. A eso se añade un importante comercio con Turquía y el suministro de combustible desde Azerbaijan y el Kurdistán iraquí que le llega igualmente a través de Turquía. Israel no es Rusia, que con su gigantesco territorio rico en recursos ha salido más fortalecida de las fallidas sanciones económicas de Europa y EEUU impuestas por la guerra en Ucrania. El PIB israelí cayó un 20% en el último trimestre de 2023 por el asombroso gasto en la maquinaria bélica de 300 millones dólares diarios (10.000 millones de dólares mensuales), insostenible para un Estado con una población inferior a la de Portugal. A eso se unen otros factores como la parálisis en muchos sectores económicos, los cientos de miles de colonos israelíes desplazados internos que han dejado vacías las colonias cercanas a la línea divisoria con Líbano y Gaza, la reducción del intercambio comercial o la desaparición del turismo extranjero entre otros. Estas cifras hubieran llevado al hundimiento a cualquier país de ese tamaño y es obvio que hay una ventilación asistida desde la metrópoli europea y EEUU. Por tanto Europa y EEUU dirigen en la práctica este genocidio y exploración de limpieza étnica para culminar su proyecto colonial en Palestina. Europa y EEUU dirigen en la práctica este genocidio y exploración de limpieza étnica para culminar su proyecto colonial en Palestina Los cómplices necesarios se lo piensan Mientras el 7º de Caballería israelí masacra a los pieles rojas palestinos mezclando atrocidades nunca vistas y un sadismo medieval con alta tecnología de la muerte, EEUU y Europa siguen a la espera de esos cómplices con los que Von der Leyen y Blinken negocian. Si Erdogan recibió de la UE más de 6.000 millones de euros por acoger (o explotar) a cinco millones de sirios y por la ayuda turca en la destrucción de Siria, ¿cuánto ofrece Occidente al presidente egipcio Al Sisi para que acepte ser cómplice en expulsar a 2,4 millones de palestinos fuera de Palestina?. Y si logran eso, ¿cuánto ofrecen al rey Abdallah de Jordania para acoger posteriormente a los tres millones de hundidos palestinos de Cisjordania que en el futuro ya no soporten más la opresión exaltada de los colonos israelíes?. PAÍS VASCO Rebajar la actual población nativa en toda Palestina de casi ocho millones a menos de la mitad, unos tres millones, es el gran objetivo de EEUU y Europa. El primero que debe ser comprado para lograrlo es Al Sisi, el dirigente más sionista y represivo de la historia moderna de Egipto. Es muy difícil saber qué decidirá Al Sisi junto con su camarilla militar-empresarial a pesar de las declaraciones negativas. Las grandes obras que está realizando en su lado del muro de Gaza pueden significar un mero reforzamiento de la cárcel, un centro logístico para los camiones que entren y salgan del gueto, o por el contrario que está próximo a aceptar el trato construyendo una estación-campamento de tránsito temporal al destierro para continuos contingentes de decenas de miles de palestinos. A pesar de toda esta gigantesca coalición de fuerzas criminales y de haberse iniciado un largo periodo de meses de tortura sádica en masa, hoy, al igual que hace un año, al igual que el 7 de octubre, mi pronóstico es que los palestinos resistirán en Palestina. Incluso en el caso de que Israel consiga hacer explotar una guerra abierta regional y en ese gigantesco caos elevar aún más la masacre. Los palestinos vencerán a la Edad Media mental de Europa y EEUU resistiendo con sus pies en su tierra, con las armas que puedan disponer y por contar con los aliados necesarios y suficientes (no occidentales) como contaron los argelinos o los vietnamitas. Los regímenes coloniales aplicaron un mayor sadismo cuanto más cerca estuvieron de su final y de igual modo el régimen israelí agudizará su descomposición interna acelerando su horizonte de colapso. Esta afirmación no es producto de un optimismo ingenuo ni porque lo diga el académico Ilan Pappe: es porque nos lo dice la historia reciente del colonialismo, y sobre todo porque lo reafirman las palestinas y palestinos que están amontonados en el colosal paredón de fusilamiento del muro de Gaza. Fuente https://www.elsaltodiario.com/ocupacion-israeli/eeuu-europa-dirigen-genocidio-colonia-palestina-israel-lo-ejecuta

  • Eludir la ley para poder ser

    La estrategia de ocultamiento del pueblo gitano, pasar desapercibidas, vivir en la clandestinidad, ha servido no solo para sobrevivir sino para vivir. Texto: Silvia Agüero Fernández Imagen del diálogo teatral ‘No soy tu gitana’, de Silvia Agüero en el que habla de las leyes antigitanas. El 3 de marzo de 1499 se inició en España la persecución legal contra el pueblo gitano de la mano de una primera ley de máximo rango, que ordenó a mis antepasadas y antepasados dejar de ser nómadas (“no andéis más juntos vagando por estos nuestros reinos”) y tomar oficios “honestos”. La única salida laboral permitida a quienes no fueran cristianos viejos era someterse a un señor y servirle. En caso de incumplimiento las penas iban desde destierro, azotes y cárcel, hasta la esclavitud de por vida. Sobre ley se ha construido el antigitanismo. Cada nuevo rey fue haciendo remiendos, como el que tuvo que incorporar Felipe II como reacción a la rebeldía de las gitanas: “Y ahora nos somos informados que contra el tenor y forma de la dicha nuestra carta [la de sus católicos abuelos] muchos gitanos y gitanas andan vagando por estos nuestros reinos y por evadirse de las penas en la dicha pragmática contenidas andan juntos de tres en tres y cuatro en cuatro, diciendo que andando de aquella manera no se comprendía contra ellos la dicha pragmática, ni la pena de los azotes y destierro se extendía contra las dichas gitanas”. O sea, que mis antepasadas eran tan rebeldes que les decían a los agentes de la autoridad: oiga usted, en la ley dice que no pueden ir más de tres gitanos juntos y aquí vamos dos gitanas y dos gitanos. Y tuvo Felipe II que recular y legislar, por primera vez en la historia, ¡utilizando el lenguaje inclusivo! Eso sí, el alarde feminista nos costó que, a partir de entonces, el ser gitana se pagase con 100 azotes. Esperemos que alguna vez el feminismo reconozca a mis tataratatarabuelas como precursoras y referentas en nuestra genealogía feminista. Con cada nuevo remiendo se incrementaban las penas y se añadía una nueva prohibición de un rasgo cultural gitano. Así se consiguió que ser gitana, (vestirse, hablar, trabajar en oficios de, convivir con otras personas gitanas) fuera ilegal ¡so pena de muerte desde 1619! y, por tanto, clandestino. Así, la clandestinidad, ese vamos a callar para seguir viviendo, se ha convertido en una estrategia que nos ha servido para llegar hasta el siglo XXI y seguir siendo y sintiéndonos gitanas a pesar de las más de 230 leyes antigitanas que llegan hasta la actualidad: el Tribunal Constitucional acaba de afirmar que el matrimonio gitano no es legal en España, lo que priva de derechos a viudas y huérfanas. La venta ambulante, principal salida laboral de las gitanas, está sometida a una reglamentación discriminatoria tal y como se ha puesto en evidencia durante la pandemia cuando se decretó el cierre de mercados ¡al aire libre! Conozco casos de familias gitanas que ocultan su pertenencia étnica incluso a sus hijas e hijos. Una mujer joven me escribió para contarme que su padre esperó al lecho de muerte para confesarles que eran gitanos. Otra familia que, tras la Guerra (In)Civil, emigró a Barcelona y se empleó en la portería de una finca no contó jamás a ninguno de los residentes que eran gitanos. Y la Tía Ceija Stojka ‒superviviente del Samudaripen, el genocidio antigitano perpetrado por el nazismo– vendedora, cantante, poeta, escritora, pintora, que en Gloria esté‒ contaba que durante años se tiñó de rubia para pasar desapercibida y ganarse la vida. O el caso de la Tía Rosa Winter, ¡que Undebel la tenga en su Gloria!, que contaba que su madre quedó coja de una pierna a consecuencia de los malos tratos recibidos en el campo de concentración y que, al término de la guerra, acudió a un tribunal médico para que le reconociesen su derecho a recibir una pensión por estas secuelas. Cuál no sería su espanto al descubrir que los miembros del tribunal médico eran los mismos que trabajaban para los nazis en el campo. Desde entonces, toda la familia de la Tía Rosa decidió ocultarse, negar su identidad étnica, parecer paya para sobrevivir al antigitanismo. Por todo esto, muchas familias gitanas han conservado el Rromipen (la gitanidad) en la clandestinidad de sus casas, sin mostrar en público nada que pudiera convertirlas en objeto de persecución. Mantenemos el romanó, pero de una forma tan influida por el castellano que es un gitañol que resulta incomprensible para nuestras primas romanoparlantes de otros países. Mantenemos vivo nuestro sistema de derecho consuetudinario que contribuye a la buena convivencia en el seno de nuestras comunidades. Esa estrategia de ocultamiento, pasar desapercibidas, vivir en la clandestinidad, ha servido no solo para sobrevivir sino para vivir: buscarse la vida en ámbitos clandestinos (estraperlo, contrabando, artes adivinatorias, la farándula) se ha convertido en parte de nuestra identidad de manera que hoy cuesta trabajo que se nos asocie con el ejercicio de oficios y profesiones “honestas” y tengamos que proclamar a los cuatro vientos que existimos gitanas maestras, médicas, ingenieras, conductoras, cajeras… como si ser vendedoras ambulantes, cantaoras, braceras o chatarreras tan solo fuera una confirmación de nuestra esencia. Fuente https://www.pikaramagazine.com/2024/02/eludir-la-ley-para-poder-ser/

  • La muerte del tercer género o cómo Colón y Hernán Cortés se convirtieron en los padres del binarismo

    Los muxe de México o los epupillán de Chile son sociedades precolombinas que juegan con los límites de lo que se considera hombre o mujer, demostrando que las identidades divergentes no son hijas de la modernidad, sino que son casi tan antiguas como la historia misma Sandra Vicente @Sandra_ViBa Lukas Avendaño, un muxe mexicano, explica la historia de la diversidad de género en la América precolombina 21 de octubre de 2023 22:09h Actualizado el 22/10/2023 05:30h 41 Lukas Avendaño tiene una larga melena que le llega hasta la cintura. Como una capa, le baja por la espalda del torso desnudo que culmina en una larga falda, con volantes y colores a conjunto con su maquillaje y abalorios. Avendaño viste con lo que, en Europa, identificaríamos como ropa femenina. Pero no es trans. Ni de género fluido. Ni no binario. Sin entrar en los debates que dividen actualmente al feminismo, Avendaño es muxe. Se trata de una identidad zapoteca, en Oaxaca (México), donde hay hombres o mujeres que, a pesar de ser cis -es decir, que se identifican con el género que se relaciona a sus genitales-, tienen roles propios del género opuesto. Por eso, Avendaño viste faldas, melena y se maquilla, aunque no se sienta mujer. Su manera de hacer coincide con la de las personas no binarias. De hecho, el adjetivo 'muxe' no tiene género. Él no es 'un muxe', sino simplemente 'muxe'. Pero hay una pequeña diferencia. Avendaño se identifica como hombre, pero no porque sea una categoría en la que se sienta especialmente cómodo, sino precisamente porque no le da importancia al género. La manera de entender la identidad de los muxes es parecida a la de los Hijras en India o los Epupillán en Chile. Todos ellos pertenecen a lo que se conoce como 'tercer género'. Pero esta categoría “se ha malinterpretado”, tal como lamenta Avendaño. No se trata de un cóctel de características femeninas y masculinas, sino de “algo genuino, de una identidad distinta”, reivindica. ¿Qué diferencia hay, entonces, entre un muxe y una persona trans?, nos podríamos cuestionar. Si nosotros nos hacemos esa pregunta y Avendaño no, es por culpa de Cristóbal Colón. Estos pueblos originarios de la Mesoamérica precolombina eran llamados 'Bardache' o 'dos espíritus' y se caracterizaban por que no vinculaban lo que hoy identificamos como roles de género al sexo biológico. En otras palabras, la delicadeza no era cosa de mujeres ni la fuerza de hombres. Sí se reconocían los sexos, pero no se suponía que una persona con pene debiera tener comportamientos o roles distintos a los de una persona con vagina. Simplificándolo todavía más, no existía el binarismo de género. Quien introduce las ideas contrapuestas de hombre y mujer son todos los hombres [estos sí] de Dios y de armas tomar que desembarcaron en América primero y luego en África, Asia y Oceanía para colonizar territorios a los que creían tener derecho por decreto divino. “La dictadura de género tiene fecha de nacimiento en América porque hay un documento rector que dice que el hombre y la mujer fueron hechos a imagen y semejanza de Dios”, resume Avendaño. Además de muxe es artista y presentó en L' Hospitalet, junto a otros tres artistas, la performance 'Bigibiridela' en el festival Berdache. Se trata de una obra que pretende retroceder hasta 1521 e imaginar cómo sería la concepción de género en el mundo actual si Colón no hubiera llegado a América. Lukas Avendaño en un momento de la pieza 'Bigibiridela' Berdache Festival Del desconocimiento a la negación En catalán existe un dicho, 'el nom no fa la cosa' (el nombre no hace la cosa), que viene a decir lo mismo que Julieta cuando le aseguraba a Romeo que “lo que llamamos rosa olería tan dulcemente con cualquier otro nombre”. Pero, sin querer quitar mérito a Shakespeare, en este caso puede que pensadores como Heidegger estuvieran más acertados. En su tratado 'Ser y Tiempo' defendía que el lenguaje es la herramienta necesaria para posibilitar la “presencia de los entes en el mundo”. En otras palabras: lo que no se nombra no existe. Y, por ende, llamarlo de otra manera cambia, de alguna forma, su realidad. Eso fue lo que sucedió tras el paso de Colón por América, que antes de su llegada se conocía como Abya Yala, y con buena parte de sus pueblos e identidades. El sociólogo Aníbal Quijano (Perú, 1928) sostenía que la colonialidad es “uno de los ejes del sistema de poder y, como tal, permea todo control del acceso sexual, la autoridad colectiva, el trabajo y la producción del conocimiento”. Y volvemos a Heidegger: lo que no se nombra no existe. Y lo que no se conoce, además de despreciarse (como dijo Machado), tampoco se nombra. Los colonos sintieron “vértigo debido a la falta de conocimiento de las construcciones de género en otras culturas y del desconocimiento de la propia historia del cuerpo en occidente”, tal como apunta la investigadora Siobhan Guerrero (México, 1981). Occidente, añade, suele narrarse desde la “hegemonía cultural” y, por tanto, exportó como verdad y única realidad posible la familia nuclear, el patriarcado y el binarismo de género. Una de las personas que más ha reflexionado sobre este aspecto es la filósofa María Lugones (Argentina, 1944) que advierte de la relación entre la represión de la diversidad de género, la idiosincrasia y los modelos organizativos y el impulso del “capitalismo global y eurocentrado”. La socióloga nigeriana Oyèrónké Oyèwùmi (Nigeria, 1957) sostiene, además, que establecer “dos categorías sociales [hombre y mujer] que se oponen de forma binaria y jerárquica” descalificó a quien no fuera un hombre para los roles de liderazgo. Eso, entendido desde la lógica patriarcal europea en la que todavía hoy sudamos tinta para llegar a la paridad, no es nuevo. Pero muchas sociedades originarias eran matriarcales. Y, todavía más: muchos roles de poder eran ostentados por personas Berdache (del tercer género) debido al alto concepto que se tenía de ellas. Pero no entraban dentro de las categorías binarias. Y como no se concebía ninguna identidad fuera de esas dos opciones, dejaron, de alguna manera, de existir. Y, obviamente, también dejaron de poder ostentar el poder. Con todo, Lugones sostiene que la imposición del binarismo en las sociedades precolombinas fue parte de la estrategia de asimilación para incorporar los territorios y bienes americanos a la rueda del capitalismo europeo. Subordinando sus sistemas familiares e identitarios, conseguían gobiernos alineados con los intereses de los colonos. Eliminando formas organizativas como las propiedades comunales, conseguían privatizar tierras y frutos. Suprimiendo deidades y creencias, obtenían sumisión a un sistema de valores basado en el miedo. Y erradicando lenguas, imposibilitaban la organización y la crítica. Estrategias para sobrevivir No todos los pueblos sucumbieron a esa asimilación. Algunos, como los zapotecos, sobrevivieron en su singularidad. Pero no fue por valentía, sino gracias a colaborar con los colonos. “Cuando el señorío de Oaxaca sabe que la avanzada de Hernán Cortés ha salido de la Gran Tenochtitlán, entiende que no podrá enfrentar a los peninsulares. Así que fue a recibirlos”, explica Lukas Avendaño. Este artista ha investigado sobre la historia de su pueblo, que se bautizó en el catolicismo para conservar algunos privilegios. Así, Cocijopij, el gobernante de la región, se cambió los ropajes y el nombre a Don Juan Cortés, a cambio de mantener algunas figuras de su cultura como los muxe. “Como los colonos no nos masacraron, llegaron a conocernos y nos integraron”, resume Avendaño. El problema fue que, pasados los años, Colón ya no era el único enemigo de aquellos que estaban fuera de la norma. Los mismos habitantes de lo que antes había sido Abya Yala empezaron a asimilar esas estrategias de represión de lo diferente, convirtiéndose en colaboradores necesarios para que “la rueda del capitalismo siguiera rodando”, tal como expone Oyèwùmi. Según esta investigadora, muchos hombres (cis y heterosexuales) acabaron por adoptar las normas de sus conquistadores y se hicieron sus cómplices para expandir una sociedad en que las mujeres y cualquiera que tuviera identidades sexuales diversas fuera reprimido. Esa estrategia les otorgaba cierto poder y les hacía recuperar algunos privilegios en un mundo que había colocado a cualquier persona que no fuera blanca al final de la pirámide. Cuando el colonialismo llegó a su fin y los países empezaron a independizarse, la figura de Colón ya no era necesaria, pues su espíritu seguía presente. “Los mismos que fueron colonizados empezaron a imponer las ideas que ayer les impusieron a ellos. Ahora era en pro del progreso económico o la modernización, pero el objetivo era el mismo: erradicar a quienes estábamos fuera de la norma”, dice Avendaño. Su obra, "Bigibiridela", pretende retroceder en el tiempo y hacer un ejercicio de imaginación; pensar qué hubiera pasado si aquellas carabelas jamás hubieran asomado en el horizonte del océano Atlántico a finales del siglo XV. Y cómo serían los límites de nuestra capacidad de conocer y aceptar lo desconocido si jamás se hubiera impuesto una norma a través de un "descubrimiento". “Quizás seríamos capaces de contemplar la posibilidad de que existan cosas que no entendemos. Nos quieren hacer creer que la diversidad de género es nueva. Pero estaba aquí antes que ustedes, los europeos. Como tantas otras cosas. Nosotros existíamos, igual que existía América antes de que la descubrieran”, sentencia Avendaño. fuente https://www.eldiario.es/cultura/muerte-tercer-genero-colon-hernan-cortes-padres-binarismo-cat_1_10557178.html

  • Las Vulpes: desacato feminista a la hora de los ‘dibus’

    Se cumplen 35 años desde que esta banda punk femenina de Bilbao interpretó en TVE y en horario matinal su canción ‘Me gusta ser una zorra’. Para el diario ABC, la actuación se inscribía en “una campaña en marcha de descristianización de la sociedad y de corrupción de la juventud”. Texto: Carlos Bouza Sábado 16 de abril de 1983. Como cada día, un puñado de espectadores (apenas el 3% de la audiencia, según datos oficiales) se asoman al televisor para disfrutar de la programación cada vez más aperturista de TVE. A las 12.30 se emite la segunda entrega del magacín musical Caja de Ritmos, dirigido y presentado por el veterano periodista Carlos Tena: un espacio concebido como escaparate de la modernidad pop del momento, en sintonía con la imagen progresista que la televisión pública española quiere transmitirle al mundo. La hoja de ruta para esa mañana consiste en difundir las canciones de algunos grupos punk procedentes del País Vasco, pero finalmente se incluye solo la actuación en diferido de una banda femenina llamada Las Vulpes. Hacia el final del programa, y caracterizado como un extraterrestre procedente del futuro, Tena presenta a las chicas: “No recuerdo bien, me parece que eran de una ciudad que estaba en la cloaca nuclear cantábrica…. Bilbo, o Bilbao… no lo recuerdo bien, porque luego tomó parte en el asunto la Comunidad de Reconstrucción Social (sic). ¡Las Vulpes, vaya casta!” Lo que la banda ofreció durante los tres intensos minutos siguientes fue una versión desharrapada del clásico proto-punk ‘I Wanna Be Your Dog’ (‘Quiero Ser Tu Perro’, 1969), original de The Stooges, un viejo conjunto de Detroit liderado por el cantante Iggy Pop. La pieza de referencia era misteriosa, sexy, asentada en un ritmo obsesivo: sin rodeos, pero recorrida por imágenes de lo más sugerentes, se trataba de una extraña poesía en torno al placer de la sumisión. Las Vulpes aceleraron el tempo, la ensuciaron, incrustaron sobre la música una letra totalmente nueva y bautizaron el resultado con el título de ‘Me Gusta Ser Una Zorra’. Al final del proceso, el aspecto y contenido originales habían sido arrasados y revertidos por completo. Grabado a contrarreloj para sustentar el playback en que se iba a desarrollar la actuación, el tema resultaba atropellado, precariamente interpretado y producido. ¡Como si eso importara! Lo que convertía la canción en un extraordinario fragmento de punk era precisamente su urgencia, además de la convicción y el desafío que Las Vulpes imprimían en la transmisión de su mensaje, en su abrasiva puesta en escena. Decían: puedo acostarme contigo, pero eso no cambia ni un ápice lo poco que me importas. Decían: me basto con mis dedos, si con eso evito el compromiso o la palabrería que sigue al sexo compartido. Lo gritaban una y otra vez en el estribillo, por si el hombre de turno no sabía leer entre líneas: la palabra que utilizas para insultarme está firmemente inscrita en mi orgullo. Pese a contar con una amplia tradición de canciones velada o abiertamente feministas, en nuestro país nunca se había escuchado una declaración tan crudamente expuesta, y mucho menos en estricto horario infantil. Al final de la actuación, Carlos Tena, o mejor dicho, su yo del futuro, resumía así lo que acababa de suceder en antena: “Ay, qué título… ‘Me Gusta Ser Una Zorra’… qué canción. Incluso tuvo problemas con la comunidad moralista del Gran Consejo Videoinformativo”. No sabía el hombre la que se le iba a venir encima. El rock’n’roll de la Margen Izquierda Formadas en Bilbao (Bizkaia) en 1980 por las hermanas Loles y Lupe Vázquez, hijas de sindicalistas, Las Vulpes han sido asociadas frecuentemente a Barakaldo, porque fueron un producto musical típico de la Margen Izquierda de la Ría. Dicho de otro modo, fueron una consecuencia de su estado de ánimo, de su tensión y su paisaje. La postal era invendible: el paro se enquistaba cada vez más en un entorno industrial devastado por la reconversión; las viviendas sindicales funcionaban como incubadoras de la lucha obrera; la violencia se había convertido en un fenómeno cotidiano y multiforme. En la vecina Santurtzi, el trío punk Eskorbuto, los más famosos antihéroes locales, comenzaban a forjar su mito: en pocos años se iban a convertir en una de las numerosas bandas vascas diezmadas por el incipiente descubrimiento de la heroína. Como muchas otras jóvenes, Loles y Lupe se despertaban cada mañana pensando en cómo salir de aquel atolladero. Hacia la mitad del día, sin embargo, el ánimo había sido ya derrotado: apostadas en cualquier plaza junto a sus amigas, tragando juntas cerveza caliente, la misión a corto plazo pasaba por agotar la jornada de la forma menos deprimente posible. Y entonces llegó la música: un poco como válvula de escape y un poco como forma de moldear la rabia o el aburrimiento, que es como llega siempre la música en estos casos. Porque en la Margen Izquierda el rock’n’roll fue ante todo una medida desesperada, una necesidad vital. Portada de su single Separada por una corta distancia física de la Margen Derecha pero infranqueable en términos de prosperidad económica, no es extraño que fuese allí donde arraigaron con mayor ahínco las formas más politizadas del punk británico y norteamericano. La iniciación de Las Vulpes en este credo fue tan entusiasta como caótica: sin las menores nociones musicales, acudían cada día al local de ensayo para tratar de reproducir con instrumentos baratos la furia de sus discos favoritos. Después emprendieron múltiples probaturas hasta conseguir un núcleo instrumental estable. Y finalmente llegó la elaboración de un repertorio propio, recogido inicialmente en dos cintas caseras de sonido enlodado y vocación camorrista. Ambas maquetas fueron editadas en 1982, durante los meses que mediaron entre la grabación del programa Caja De Ritmos y su emisión en la primavera de 1983. Ninguna de sus canciones se sostenía sobre algo más que un barullo, un breve tumulto apenas descifrable, pero su valor documental es extraordinario: hablamos de las grabaciones que registran a uno de los primeros grupos punk de nuestro país formados íntegramente por mujeres, así como la introducción de un discurso feminista pionero en su contexto. En una reciente entrevista concedida al diario El Salto, la bajista Begoña Astigarraga evocaba la energía de la que brotaban algunas de esas primeras composiciones. Por ejemplo, ‘Pasa De Mí’, “una respuesta adolescente al mensaje de nuestros padres de ser formales, educadas y estudiosas, a los novios posesivos o a quienes te miraban mal por la calle por vestir con las medias rasgadas, los pelos cardados y de colores”. O ‘Sexo Por La Cara’, una advertencia sobre el hecho de que “puedo disfrutar contigo y decirte adiós, o pedirte sexo sin compromiso”. Sin embargo, todos esos títulos fueron rápidamente olvidados. En adelante, Las Vulpes iban a ser únicamente recordadas por su interpretación televisada de ‘Me Gusta Ser Una Zorra’: otra canción-respuesta que Loles había escrito con apenas quince años, harta de los insultos que recibía a diario en las calles de su ciudad. El detonante era siempre el mismo: su lenguaje, su ropa, su peinado, su actitud. Una canción propia de un burdel Editorial del ABC sobre la actuación de Vulpes en TVE. A la difusión del tema en TVE le siguieron diez días de silencio administrativo: nadie parecía haber visto u oído al grupo, o nadie se sintió interpelado. Al menos hasta que el diario ABC, en su edición del 26 de abril, publicó un editorial escuetamente titulado “Ya Basta”. El texto se refería a la canción en los siguientes términos: “(‘Me Gusta Ser Una Zorra’) degrada a la sociedad española, subleva al padre de familia, indigna al ciudadano responsable, quebranta la intimidad del hogar, lesiona lo establecido en la Constitución y traspasa los límites de lo tolerable”. El firmante anónimo se lamentaba, en definitiva, de “la circulación de imágenes y textos destinados al submundo de la patología sexual” en “la televisión monopolizada por el Estado”. En las jornadas sucesivas no faltó gasolina para avivar el fuego. Gabriel Camuñas, diputado de Coalición Popular, habló de una “canción propia de un burdel”. De nuevo desde las páginas de ABC, el periodista Jaime Campmany optó por la vía del sarcasmo y la condescendencia: “¿Se trata de una vocación heredada, furcia la madre, furcia la hija? ¿O es que la mocita ha salido ligera de cascos, casquivana, que dicen, y se dejó rodar hasta que salió a la tele a pedir guerra?”. El ascenso del escándalo fue meteórico: saltó de las trincheras del periodismo ultraconservador al Congreso De Los Diputados, y de ahí a los tribunales. En mayo, el Juzgado de Instrucción Número 21 de Madrid admitiría finalmente a trámite una querella criminal presentada por la Fiscalía General del Estado. La causa afectaba al director del programa, por “ofensa del pudor y las buenas costumbres”, y a Loles Vázquez y Mamen Rodrigo, autora e intérprete del tema, por escarnio público. Uno y otras se enfrentaban a penas de cinco años de cárcel y otros diez de inhabilitación. Pasados tres años, y tras la dimisión de Tena, el caso sería finalmente sobreseído. Víctimas propicias Aunque a menudo se ha contemplado este episodio como el primer gran escándalo mediático relacionado con la libertad de expresión, sus elementos fueron los propios de una torpe intriga política. La estrategia pasaba por caldear la opinión pública empleando como tizón una simple canción pop, haciendo permear la idea de que el libertinaje del gobierno socialista de Felipe González provocaría una inminente corrupción moral de la juventud. Las elecciones municipales estaban a la vuelta de la esquina y el guion era perfecto sobre el papel, pero la pólvora no iba a tardar en mojarse. Durante el proceso, sin embargo, Las Vulpes funcionaron como el perfecto chivo expiatorio: eran mujeres que habían empujado los límites de lo decible en público y rompieron moldes en su forma de exponerlo, pero carecían de tablas o recursos económicos para enfrentarse a los efectos de su audacia. Y lo peor estaba aún por llegar. En la cima de su popularidad, el sello madrileño Dos Rombos se apresuró a hacer caja editando el single ‘Me Gusta Ser Una Zorra / Inkisición’ (1983), la primera y única referencia oficial del grupo hasta su regreso en el año 2005. Pese a su mala distribución, las ventas superarían todas las previsiones: con algo más de diez mil copias despachadas en apenas unos días, el éxito del lanzamiento hacía prever una gira por todo lo alto. Pero la primera fecha, celebrada en Madrid ante una audiencia levantisca, marcó la tónica del resto del tour: en las noches sucesivas se encadenaron las amenazas, las agresiones, los vetos. Herida de muerte, la banda no lograría sobrevivir hasta el final de ese mismo año. Entre las cenizas, por lo demás, Las Vulpes no fueron capaces de encontrar un solo billete: al contrario que los Sex Pistols, una de sus bandas favoritas, ellas no sacaron ni un duro del caos. Diez años después, en el libro antológico La Edad De Oro Del Pop Español (Luca Editorial, 1992), el periodista Iñaki Zarata sería quien mejor y más escuetamente iba a definir el valor de su legado: “Las Vulpes fueron en todo caso un aviso, una premonición, un acto pionero para el rock femenino a bocajarro”. (Nota final: la mañana del 23 de abril de 1983, en la franja horaria reservada hasta entonces al programa Caja de Ritmos, el primer canal de TVE retransmitió una corrida de toros celebrada en la Real Maestranza de Sevilla). Puedes escuchar más maquetas de Las Vulpes en este enlace. FUENTE https://www.pikaramagazine.com/2018/03/las-vulpes/

  • William I. Robinson: “Los palestinos no son obreros para el capital transnacional, por eso les matan sin consecuencias”

    El pensador norteamericano teoriza sobre cómo la guerra es necesaria para las elites capitalistas globales, sumidas en una crisis de sobreacumulación. Guillermo Martínez 01 enero 2024 Una lectura de 9 minutos William I. Robinson (Nueva York, 1959) responde al teléfono recién operado. Desde Los Ángeles, atiende a lamarea.com para explicar en profundidad qué se esconde detrás de Mano dura. El Estado Policial Global, los nuevos fascismos y el capitalismo del siglo XXI (Errata Naturae, 2023). En un perfecto español aprendido durante sus 20 años de vida en Centroamérica, este periodista disecciona cómo los intereses de las elites han traspasado fronteras, a dónde nos aboca la crisis de la sobreacumulación, quién gana con la securitización de la sociedad y cómo las revueltas populares, tan presentes a nivel mundial, son la única forma de evitar que millones de personas sean vistas como excedentes a las que se puede asesinar. El libro se ha llamado en español Mano dura. ¿Qué es la mano dura en los años 20 del siglo XXI? Yo hablaría de manos duras. La traducción actual de esas manos duras es el Estado Policial Global y, como explico en el libro, su consecuencia directa es que nunca los niveles de desigualdad habían sido tan altos ni tan agudos como en esta tercera década del siglo XXI. Bajo esta condición, es imposible que los grupos dominantes mantengan su poder si no es con todo un andamiaje de control social de represión, vigilancia y guerra. En 2018, el 1% de la humanidad controlaba el 52% de la riqueza a nivel mundial; y el 20% de la humanidad controlaba el 95%. Es decir, el 80% del resto de las personas se tiene que conformar con el 5% de la riqueza del mundo. Para mantener esos niveles, las elites globales tienen que crear todo un sistema de control social y represión. Lo vemos con la intensificación de la militarización de la sociedad, la introducción de nuevos sistemas de vigilancia tanto a nivel digital como físico y las guerras contra los migrantes. Ya hemos hablado de una dimensión de ese Estado Policial Global en torno al que pivotan las tesis de su libro, ¿cuáles son las otras dos? La segunda dimensión está íntimamente ligada con el hecho de que el capitalismo global enfrenta una crisis a nivel estructural. En términos académicos se llama “crisis de sobreacumulación”. Es decir, el sistema capitalista enfrenta un estancamiento prolongado. Esto lo sufre, sobre todo, la clase capitalista transnacional, esa fracción económica a escala mundial representada por las principales corporaciones entrelazadas alrededor del mundo. Son los conglomerados financieros transnacionales que controlan la economía global. Esta clase capitalista ha acumulado enormes cantidades de capital excedente, hay unas reservas jamás vistas. Existen unos 17 billones de dólares sin capacidad de ser reinvertidos. Esta situación pone en crisis al capitalismo, que no sabe cómo seguir generando ganancias. Y la tercera dimensión del Estado Policial Global es que esta acumulación de riquezas sí encuentra una salida a través de guerras de baja y alta intensidad, ya sea contra los migrantes, el llamado terrorismo o las drogas. Todo esto entre comillas, porque no son guerras para eliminar las drogas o el terrorismo, sino para continuar generando riqueza a través de ellas. El Estado Policial Global es altamente rentable para esta clase capitalista. Sin ir más lejos, la Unión Europea ha incrementado en más de un 3.000% su presupuesto para combatir la migración desde África del Norte y el Medio Oriente. La UE entrega dinero al capital transnacional por medio del control de las migraciones también transnacionales. Otro ejemplo de ello sería el incremento de la privatización de las cárceles. Si las cárceles se entregan a conglomerados privados, el enriquecimiento a través de las prisiones alrededor del mundo irá a más. Entonces, hablamos de que encarcelar a las personas es algo que puede ser rentable. Si eres un capitalista transnacional que gestiona un centro de detención de migrantes sin documentos, ganarás dinero cada vez que se detenga a algún migrante. De ahí que tu ideología vire hacia posturas racistas o que fomenten políticas estatales a favor de la persecución de los migrantes. ¿Qué tiene que ver la alta tecnología en todo esto? Se trata de otra convergencia entre la necesidad política del capitalismo global de controlar a las clases obreras y populares con la necesidad económica del propio capitalismo global para seguir incrementando su riqueza a través de este mismo control. Los cuerpos policiales y los ejércitos intensifican sus labores de vigilancia. ¿Cómo? Pagan a empresas como Microsoft o Amazon, compañías de alta tecnología, fuentes de ganancias para este sector y la economía global. Hablamos de dos sectores de capital, el financiero y el de la alta tecnología, que funcionan muy bien con el complejo militar industrial de la seguridad. ¿Los Estados tienen capital propio? Desde hace unos años, ha surgido una economía globalizada de finanzas y servicios. Cada país en el mundo se ha integrado en esta nueva economía global. No hay capital español que no esté vinculado, de una forma u otra, al capital estadounidense, chino o argentino. Desde cualquier ordenador puedes comprar acciones de cualquier compañía militar que, por ejemplo, proporcione armas a Israel. A ti, invirtiendo 5.000 euros, ahora te interesa llevar a cabo la guerra contra Palestina. No porque seas antiárabe ni nada, sino porque esa guerra representa dividendos a tu inversión. Afirma que el neoliberalismo hace a los individuos “desechables”. Luego está esa “humanidad excedente”, es decir, personas que no pueden sobrevivir en su territorio ni tampoco tienen un empleo. Teniendo en cuenta el auge de los fascismos, ¿qué pasará con todas estas personas? Antes de responder a esta pregunta tiene que estar claro que esos sistemas de control social que quiere poner en marcha el capitalismo transnacional no tienen cabida en las democracias, por eso necesitan de proyectos dictatoriales y fascistas. De esta forma, Israel pasará de ser un país sionista a ser un Estado fascista, donde la mayoría de su población apoya a un gobierno abiertamente fascista. Sobre la cuestión planteada, según datos de la Organización Internacional del Trabajo, una tercera parte de la población económicamente activa a nivel mundial está desempleada. Son personas excedentes a las que el capital no tiene necesidad de explotar. Pero también hay unos 2.000 millones de personas que trabajan en el sector informal. Entonces, la clase obrera global se puede diferenciar en dos categorías: los que no tienen empleo, y los que lo tienen bajo las condiciones neoliberales; es decir, un empleo cada vez más precario. Esto es lo que produce la crisis de supervivencia a la que se enfrenta la humanidad: no sabemos cómo vamos a poder sobrevivir. De cualquiera de las formas, la respuesta es un Estado Policial Global para contener tanto a las personas excedentes como a aquellas que están siendo explotadas a través del trabajo. ¿Y qué pasará con todas ellas? Hablemos de genocidio. Hay dos formas de llevarlo a cabo. Una de ellas es lo que vemos en Palestina, y esta es una ilustración de lo más grave que puede ocurrir bajo el Estado Policial Global. El capitalismo global no necesita a esos palestinos de Gaza para explotarles. No son obreros para el capital transnacional, por eso les matan sin consecuencias. Es población excedente, el sistema no los necesita. En cambio, si los necesitara, no serían sujetos de genocidio, sino de explotación y control social. Estos casos de genocidio se consolidan a través del fascismo. También hay otra forma de genocidio: el de contención. Alrededor del mundo hay casos de Estados que están colapsando, donde la población no tiene cómo sobrevivir y la autoridad central ya no es respetada, y llega la dominación de las pandillas que también se valdrán de otra forma de ver el Estado Policial Global. Lo que sucederá con estas personas consideradas excedentes será el genocidio abierto, como sucede contra los palestinos, o la contención. No podrás migrar a Estados Unidos o a Europa, y morirás de hambre o miseria o enfermedad en guerras entre pandillas. Todo esto es consecuencia del capitalismo global. En el libro divide al mundo en tres zonas. Parece que todo se construye alrededor del concepto mundo-fortaleza. Yo hablo de la zona verde, gris y la guerra abierta. Cuando Estados Unidos invadió Irak en 2003, crearon una zona verde en el centro de Bagdad, donde convivían las elites y los oficiales del ejército. Fuera de esa zona estaba la guerra y en cualquier momento podías morir. Era la guerra caliente, de alta intensidad. Ahora, esa zona la podemos ver en la frontera entre México y Estados Unidos o en el Mediterráneo, donde los migrantes intentan llegar a lugares más seguros. No es una guerra caliente, pero ahí se están librando guerras. La segunda es la zona gris, donde el 80% de la humanidad tiene que buscar cómo sobrevivir. En Los Ángeles, por ejemplo, tienes derecho a moverte por cualquier parte de la ciudad, pero por razones económicas no puedes estar en las zonas verdes. En esas zonas hay cuerpos policiales y sistemas de control social y de videovigilancia. No hay que olvidar que en el mundo hay más agentes de policía ligados al mundo privado que en el sector público. Cada ciudad tiene tres zonas: la verde, en donde está el 20% de la humanidad, y la gris, con el porcentaje restante. Y en esto se convertirán nuestras ciudades, en una fortaleza-mundo, si no lo cambiamos a tiempo. Imagino que apenas hay movimiento entre unas zonas y otras. Pasar de la zona gris a la zona verde es una ilusión. Ese 20% del que hablo va disminuyendo, se va precarizando también. No es imposible la movilidad porque el sistema necesita de cooptación siempre que hay un movimiento que lo amenaza, ya sean los movimientos populares o políticos, pero la tendencia es la de fortalecer las barreras. En el ensayo no trata por igual al fascismo del siglo XX que al del siglo XXI. ¿Qué diferencias hay entre ellos? Cualquier tipo de fascismo es una respuesta a las crisis del capitalismo, como nos encontramos ahora. Ya sucedió con la Gran Depresión de los años 30 del siglo XX. El fascismo es una respuesta que busca rescatar al capitalismo de su propio colapso, algo compartido entre el siglo pasado y el actual. A fin de cuentas, el fascismo fue una fusión de tres cosas: una movilización de la sociedad civil importante a favor del mismo, que las fuerzas fascistas capten al Estado y que estas dos dimensiones tengan su correlato en el capital. Es decir, que la función sociedad civil-Estado sirva a los intereses de acumulación de capital. De esta forma, ayudarían a salir del estancamiento del capitalismo y, a la par, el capitalismo se sumaría al proyecto fascista. La gran diferencia ahora viene en que en el siglo XX la fusión era con las clases capitalistas nacionales. Los nazis, por ejemplo, consiguieron que los capitalistas alemanes se sumaran a su proyecto porque les prometieron que les defenderían contra la competencia de las clases capitalistas francesas o inglesas. Ahora hablamos de un capital transnacional. Y lo volvemos a ver en Israel: mientras llevan a cabo un genocidio, el Gobierno ya negocia con las grandes compañías transnacionales petroleras y gasistas para la explotación del gas de Gaza. Para no caer en el pesimismo, ¿hay algo que todavía podamos hacer para enfrentarnos a esta realidad? El Estado Policial Global se crea porque las masas se están levantando. Estamos en plena rebelión, lo mires por donde lo mires. Dos ejemplos. En otoño de 2019 fuimos testigos de una primavera popular global. Solo en Sudamérica hubo una gran huelga general muy prolongada, sobre todo en Colombia y Ecuador. También estuvo el estallido social en Chile y, en Estados Unidos, se dieron una serie de huelgas populares con millones de trabajadores. En 2020, 35 millones de personas salieron a la calle por el asesinato de George Floyd. En ese 2019 también hubo levantamientos en Líbano, Irak, Sri Lanka, Tailandia, Sudán… Y son movimientos coordinados, que se inspiran unos a otros. El siguiente ejemplo es lo que sucede en Palestina. Esta vez, los ataques de Israel han provocado una ola de solidaridad con los palestinos jamás vista en 75 años. Todas estas manifestaciones están planteando otros reclamos. Sí, se solidarizan con Palestina, pero también se enfrentan al sistema. Ahí es donde descansa la esperanza, en el hecho de que la humanidad no está con los brazos cruzados esperando a ser sometida. fuente https://www.lamarea.com/2024/01/01/william-i-robinson-los-palestinos-no-son-obreros-para-el-capital-transnacional-por-eso-les-matan-sin-consecuencias/

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