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- Tiempos verbales del indicativo
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- La ley de extranjería o el proxenetismo
Las trabajadoras sexuales migrantes son vulneradas económica, social y legalmente por un Estado racista que solo concibe victimizar o criminalizar tanto la prostitución como los movimientos migratorios. Texto: Sara Guerrero Alfaro Imagen: Señora Milton 03/04/2024 Adaptación de la portada del monográfico de PROSTITUCIÓN que editamos en 2021. “El 90 por ciento de las prostitutas que trabajan en España son inmigrantes”, publicaban periódicos estatales en sus titulares hace unos años. La cifra se le atribuye tanto a los informes de la Guardia Civil como a los de otros organismos gubernamentales. Cáritas, una importante organización de la caridad católica, por su parte, a través del documento ‘La prostitución desde la experiencia y la mirada de Cáritas’ de 2016 aseguraba que las migrantes representaban un 80 por ciento de las mujeres que ejercían la prostitución en el territorio español. “La policía española calcula que el 90 por ciento de las prostitutas son víctimas de redes de trata”, difundían en 2014 diarios de gran alcance como El País. Sin embargo, en el cuerpo de la nota se reconocía que nadie sabía de dónde venía ese cálculo. Se publicó a pesar de que, un año antes, el ‘Informe sobre la aplicación del Convenio del Consejo de Europa sobre la lucha contra la trata de seres humanos en España’ realizado por el Grupo de Expertos sobre Lucha contra la Trata de Seres Humanos (GRETA) estipulaba que no existen estudios que avalen dicha cifra. ¿De dónde vienen esos porcentajes? ¿Representan la realidad? Tomando en cuenta que la prostitución en el Estado español no es una actividad regulada y que gran parte de las migrantes prostitutas se podrían encontrar en una situación legal irregular, ¿cómo es posible que se lancen con tal certeza cálculos de lo que bien podría ser incalculable? ¿La obtención y comunicación de los mismos tienen implicaciones racistas? Kenia García, trabajadora sexual racializada miembro del Colectivo de Prostitutas de Sevilla, comenta al respecto: “Yo no puedo dar estadísticas. Lo que sé es que la mayoría de trabajadoras sexuales que he coincidido han sido migrantes y ejercían la prostitución por falta de oportunidades y por los estereotipos. Tenemos que estar constantemente demostrando nuestra valía porque siempre estamos bajo su sospecha de mediocridad, de que somos inútiles y que no servimos para hacer nada más. Entonces se cierran las oportunidades y tienes que sobrevivir de alguna manera”. “O ‘vamos a por ellas’ o ‘tenemos que protegerlas’. ¿Qué significa eso? Pues más pasta para la Guardia Civil y que se inicie un trabajo de vigilancia sobre mujeres migrantes que igual ni siquiera son trabajadoras sexuales” Este testimonio da el primer indicio de que los porcentajes no son lo más relevante en sí, sino lo que podrían representar. “Esos datos están mal. Las mujeres blancas trabajan como prostitutas. En los sindicatos Aprosex y OTRAS la mitad somos migrantes y la otra mitad son blancas. Decir que el 90 por ciento somos migrantes es otra forma de racismo porque, entonces, ¿qué es lo que se tiene que hacer? O ‘vamos a por ellas’ o ‘tenemos que protegerlas’. ¿Qué significa eso? Pues más pasta para la Guardia Civil y que se inicie un trabajo de vigilancia sobre mujeres migrantes que igual ni siquiera son trabajadoras sexuales”, comenta la artista visual y trabajadora sexual Linda Porn. Una lectura atenta de la relación entre la sexualización de los cuerpos racializados y la opresión permitiría comprender aspectos que van más allá de la prostitución: el racismo, la precariedad, la violencia y el blindaje de fronteras. El racismo nació de la mano de la violación La dominación a través del sexo ha estado presente desde los orígenes del patriarcado, es uno de los muchos pilares que lo mantiene de pie. Durante la conquista de Abya Yala y durante todo el colonialismo histórico, el sexo se utilizó para dominar a los pueblos colonizados, generando así una sexualidad racializada. En las narrativas coloniales se aludía metafóricamente al cuerpo de la mujer indígena cuando, erotizando la tierra, se relataba la toma y apropiación de los territorios. La violación se volvió una tradición colonial en la que los hombres blancos demostraban su superioridad racial y su honor, valor para el cual era imprescindible la proeza sexual. Así, puede decirse que el racismo en Abya Yala nació de la mano de la violación a los cuerpos indígenas. El sexo con poblaciones indígenas o mestizas era utilizado únicamente como expresión de dominio. Linda Porn se ha dedicado a estudiar la historia del trabajo sexual en América y Europa, así como las estructuras racistas y colonialistas que marcan el ejercicio de la prostitución de las mujeres migrantes en Europa. Al hablar del tema, Porn evoca la figura de Fray Bernardino de Sahagún: “El orden cristiano acabó con la percepción que se tenía del trabajo sexual en el México antiguo. En el Códice Florentino, Bernardino alude despectivamente a la figura de la puta, de acuerdo a conceptos muy coloniales sobre la forma en la que las mujeres manejaban su sexualidad. Se refiere a ellas como mujeres desvergonzadas, a las que no les importa el decoro, carentes de razón… Estereotipos construidos a partir de nuestros cuerpos y de nuestra forma de relacionarnos con la vida. Todo fungió como una justificación para violentar nuestros cuerpos, controlarlos, vigilarnos, reprimirnos, reeducarnos y salvarnos”. Estas representaciones construyeron a las mujeres racializadas como seres naturalmente exóticos y sexuales. Los estereotipos se conservan a través de una discriminación sistemática que afecta la vida social de las migrantes del sur que llegan a buscar trabajo y mejorar sus condiciones de vida en Europa. Las prácticas sexuales no son ajenas a los sistemas políticos ni a sus leyes. La Ley Orgánica 4/2000, de 11 de enero, sobre Derechos y Libertades de los Extranjeros en España y su Integración Social, conocida como ley de extranjería, es una de las piezas clave que conforman el racismo institucional, producto de una serie de prejuicios aferrados en el imaginario colonialista del Estado y su sociedad. A las trabajadoras sexuales racializadas, en ese sentido, no solo se les niegan sus derechos y son precarizadas de facto, sino que también son denigradas moralmente por causa de los dos estigmas que acentúan su opresión: el de la prostitución y el de la migración. Esta ley regula el tránsito y la estancia de las personas extranjeras en el territorio español. Entre otras cosas, establece los procedimientos para acceder a una autorización de residencia. “La ley de extranjería es el gran proxeneta de todas las trabajadoras sexuales” Para las migrantes sin lazos comunitarios ni altos ingresos económicos, la opción para regularizar su estancia es el “arraigo social”, procedimiento que exige un contrato de trabajo de un año o de tiempo indefinido. Pero, para acceder a esta opción, las migrantes deben pasar tres años en estado irregular, sin ningún tipo de derechos, sometidas a la precarización y expuestas a la explotación laboral. Al mismo tiempo, la ley permite que las personas en estado irregular puedan ser encerradas en un Centro de Internamiento de Extranjeros (CIE) o deportadas a su país de origen en cualquier momento. Así, a lo primero que se enfrentan las migrantes al entrar en el territorio es a la violencia que genera el Estado a partir de la irregularización. Además de enfrentarlas también a la violencia policial y a la extorsión. “La ley de extranjería es el gran proxeneta de todas las trabajadoras sexuales”, proclama Linda Porn. La dificultad que supone regularizar su situación legal es la que obliga a muchas mujeres a optar por ejercer la prostitución, que desde hace siglos ha sido una vía de ingresos de las mujeres empobrecidas. Esta vulneración económica, social y legal a la que se ven expuestas las migrantes es la que les obstaculiza el acceso a otras opciones laborales y de la que se aprovechan la mafias, los proxenetas y las redes de trata. La activista contra la trata Amelia Tiganus afirmaba en El Periódico, que urgía cambiar “la ley de extranjería, porque el proxeneta se aprovecha del miedo de las inmigrantes a ser deportadas. También los jueces y fiscales deberían tener una formación en género como mínimo”. Incluso mujeres que tienen en su proyecto migratorio la prostitución pueden terminar en redes de trata con fines de explotación sexual por las difíciles condiciones para regularizar su situación y encontrar otras opciones: “Yo conocí a muchísimas mujeres que su proyecto migratorio era la prostitución. Por más que espante, muchas saben que vienen a ejercer la prostitución y tienen objetivos claros como pagar tratamientos médicos a familiares o la universidad a sus hijes. Pero cuando llegas a España y no tienes la documentación por culpa de la ley de extranjería, te encuentras en un estado de no derecho, de no persona: no te puedes abrir una cuenta bancaria, no puedes alquilar, no existes. Entonces, ¿qué hacen estas mujeres? Recurren y encuentran “cobijo” en los clubes: porque ahí viven y ahí trabajan. Lo que está haciendo la ley de Extranjería es fomentar el tráfico ilegal de personas y la trata. Porque lo que pasa es que muchas veces las mujeres saben que van a venir a ejercer la prostitución, se endeudan con miles de euros con la condición de que al llegar aquí van a comenzar a trabajar en un club y van a pagar esta deuda, pero muchas veces al llegar aquí las cosas cambian y ese proyecto migratorio se convierte en trata”, añade Kenia García. Exotizadas y excluidas Pero los estigmas no solo afectan simbólicamente, también operan a través del sistema político, económico y social que mantiene a las trabajadoras sexuales migrantes en un estado de desigualdad de derechos y oportunidades. Y si bien ninguna trabajadora sexual cuenta con derechos laborales, aquellas que se encuentran en estado irregular, además, no tienen acceso a asistencia sanitaria, bolsas de trabajo ni a todas las oportunidades que las migrantes venimos buscando en el afamado “Estado de bienestar” del primer mundo. “Claro que les migrantes son bienvenides: representan mano de obra. Pero esta mano de obra son los cuerpos cisheternonormados, personas morenas, pobres y racializadas que pueden ser mano de obra explotable y factible y, por supuesto, sin derechos para cierto trabajo productivo”, menciona Vanessa Maldonado, investigadora especializada en analizar el tránsito de trabajadoras sexuales migrantes. En ese sentido, Fuensanta Gual, presidenta de CATS, afirma: “El trabajo del hogar, la agricultura, el cuidado de ancianos y la prostitución son nichos de mercado para la gente que busca cualquier trabajo porque viene aquí a ganar dinero. El hecho de no tener papeles hace que solo tengas acceso a oficios de la economía sumergida. La ventaja de la prostitución es que se gana más que de, por ejemplo, empleada del hogar”. Kenia García suscribe esta situación al comentar que “son muchas las mujeres que lo pasan mal y quieren abandonar la prostitución, pero no lo hacen porque las oportunidades que encuentran son igualmente precarias”. Así, el sistema mantiene un círculo vicioso interminable e hipócrita: al mismo tiempo que se criminaliza a las migrantes que subsisten gracias a la economía sumergida, se sientan las condiciones para que sea la única opción a las que tienen acceso para poder subsistir tres años antes de poder regularizar su situación legal. La precariedad y la marginación social, a su vez, reducen sus posibilidades de acceder a un contrato de trabajo con las condiciones exigidas. Controlar la movilidad de las mujeres Desde 2003 se ha construido una relación directa entre la prostitución, la trata de personas con diversos fines y la migración. A través del Protocolo de Palermo de las Naciones Unidas para prevenir, reprimir y sancionar la trata de personas se ha impulsado el refuerzo de los controles fronterizos. El protocolo, que feminiza la trata declarando que se pondrá más atención específicamente a mujeres y niñes, ha sido utilizado para criminalizar la prostitución y coaptar la libertad de movimiento de las mujeres racializadas del sur hacia el norte. “El Protocolo de Palermo, al que suscriben la mayoría de los países occidentales y occidentalizados, inicia esta falta de claridad entre que una cosa es prostitución y otra cosa es trata de personas con fines sexuales. Esta confusión es una política encaminada a criminalizar el trabajo sexualy sirve como filtro para las personas migrantes que no tienen los documentos que el Estado les pide para vivir en el país. Porque este dispositivo antitrata está operando no solo racialmente, sino geográficamente, como una geografía racializada”, afirma Vanessa Maldonado. Esta falta de precisión provoca que, en la práctica, sean las personas migrantes en estado irregular quienes son detenidas en las redadas. En su investigación de campo, Maldonado se percató de que “la policía no hace ninguna distinción entre trata y prostitución. Hacen operativos contra la trata, pero solo en lugares de comercio sexual y a través de pedir documentos migratorios a las mujeres que estén trabajando ahí”. “La policía necesita casos de trata y presiona a las inmigrantes sin papeles para que declaren que son víctimas de trata. A cambio, les ofrecen ayuda para conseguir sus papeles. De negarse, las amenazan con presentar una orden de expulsión o encerrarlas en un CIE, lo que a veces sucede. Las encierran el mayor tiempo posible para ver si declaran. Tengo constancia de que ha pasado de forma generalizada”, comenta Fuensanta Gual. Linda Porn conoce bien esta criminalización y señala que el racismo en la prostitución se manifiesta también a través de una constante acusación de ser víctimas de trata y por el consecuente arrebato de agencia de aquellas migrantes que deciden prostituirse libremente: “El Protocolo de Palermo nos trata como si no tuviéramos agencia, como si no pudiéramos tener en nuestro proyecto migratorio el trabajo sexual porque, para ellos, ninguna mujer con cuatro dedos de frente puede viajar para ser puta. Esto es una concepción bien blanca, bien paternalista y bien colonialista. Una mujer atraviesa sola todo un continente o un océano. ¿Cómo podemos llegar a que, de repente, el Estado español nos defina como víctimas de trata?”. Estas narrativas mediáticas que alimentan la confusión entre trata de personas con fines de explotación sexual y prostitución de mujeres migrantes perpetúan y reproducen estigmas racistas que se centran en criminalizar la migración femenina. Este es el contexto en el que surgen las asociaciones y oenegés que se dedican a “rescatar” a las mujeres de las -a veces supuestas- redes de trata con fines de explotación sexual. Las organizaciones que reiteran la ausencia de agencia de las trabajadoras sexuales migrantes también operan a partir de un imaginario racista y colonialista. “Las mujeres están hartas de recibir organizaciones de derecha o religiosas, porque las quieren ‘salvar’ de la prostitución. Me parece que estas formas de racismo operan hacia ellas porque las ven como víctimas, no como sujetas de derechos, ni como sujetas de agencia. Las ven como víctimas, las pobres a las que hay que salvar y rescatar. Esto también incide en su ejercicio y también incide en su no acceso a derechos”, observa Vanessa Maldonado. En este marco es preciso señalar que eran justamente los informes de la caridad católica y la Guardia Civil quienes proporcionaron a la prensa las estadísticas que afirmaban que entre el 80 y 90 por ciento de las trabajadoras sexuales en el Estado español eran migrantes y, la mayoría de ellas, víctimas de trata. “Mi compañera María José Barreda siempre dice que los pobres damos dinero. Existe una gran industria del rescate que vive de ayudas y de subvenciones. Esta industria del rescate necesita víctimas, entonces nos victimizan a todas. El relato de la trata también le sirve al Estado para diseñar políticas como la ordenanza cívica o la ley mordaza que supuestamente lucha en contra de la explotación sexual y lo que en realidad impulsa son todas estas redadas a los clubes”, explica Kenia García. En la experiencia que Maldonado ha tenido en la frontera norte y sur de México ha observado cómo las trabajadoras sexuales migrantes sufren a la vez la violencia de la política migratoria y la de la política antitrata: “Hay un sistema de vigilancia migratoria que vigila y castiga con lógicas punitivas y también de disciplinamiento racializado. En este sentido, las trabajadoras sexuales racializadas, las empobrecidas y también las heterosexualizadas viven esta persecusión”. Siendo así, a través de los relatos victimizantes en la prensa, las dudosas estadísticas y la confusión terminológica entre trata de personas y prostitución, tanto la “industria del rescate”, como las políticas migratorias y antitrata, ha reducido a las trabajadoras sexuales migrantes a objetos de los cuales se benefician. “Muchas mujeres recurren a organizaciones para dejar la prostitución y lo que les ofrecen son empleos precarizados con contratos de tres meses. Muchas vuelven a la prostitución y la organización no hace un seguimiento. Ya cumplió sus estadísticas, ya ‘salvó’ mujeres, ya puede recurrir a una subvención”, añade Kenia García. En medio del auge del relato de la lucha contra la trata con fines de explotación sexual, víctimas reales han acabado en los CIEs, como comunicó el informe de la organización CIEsNO a mediados de 2020, cuando detectaron que en el centro de la calle Zapadores de Valencia había “12 casos de mujeres cuyas circunstancias de vida apuntan a que fueron víctimas de trata”. Si el blindaje de fronteras es tal, ¿por qué las mafias pueden encontrar la manera de cruzar a las personas?, ¿por qué las migrantes no pueden cruzar por cuenta propia y por qué hay algunas que incluso tienen que recurrir a las redes para poder atravesar las fronteras? Con respecto a la prostitución, se diulyen las responsabilidades a través de leyes como la ley mordaza que criminaliza a las trabajadoras sexuales. Se culpa a la demanda. Se estigmatiza a las migrantes a través de políticas racistas y se las somete a condiciones y trabajos precarios por años. No hay políticas reales que doten de derechos y alternativas reales a las trabajadoras sexuales migrantes. En este sentido, la ley de extranjería fomenta la ilegalidad y da herramientas a los explotadores y abusadores para oprimir a las mujeres. Fuente https://www.pikaramagazine.com/2024/04/la-ley-de-extranjeria-o-el-proxenetismo/
- La acentuación del español
¿En qué consiste la acentuación en español? La acentuación de las palabras en español permite determinar el énfasis fonético sobre una sílaba al pronunciar una palabra. Ortográficamente se representa mediante una tilde (´) y puede colocarse sobre las cinco vocales (á, é, í, ó, ú). Cada palabra puede llevar solo una tilde. A continuación, te presentamos las reglas de acentuación en español. —¿Dónde has puesto el álbum de fotos? —Está en el baúl. Últimamente lo he hojeado mucho aunque aún no he ordenado las fotos del verano pasado. —¿De verdad? Hace casi una década que no veía nuestras fotos. —Sí. Mi favorita es esta con los abuelos en México. Las sílabas Todas las palabras pueden dividirse en sílabas. Las palabras compuestas por una sola sílaba se denominan monosílabas y las compuestas por más de una se llaman polisílabas. Ejemplo: yo (una sílaba) e-lla (dos sílabas) no-so-tros (tres sílabas) Las sílabas son unidades de sonidos que se pronuncian juntos. Por lo general, en español las sílabas se componen de una vocal, de una consonante y una vocal, o de dos consonantes y una vocal. Una consonante no puede formar por sí misma una sílaba, pues, como su propio nombre indica, necesita una vocal para poder pronunciarse («suena con»). Las sílabas se clasifican en tónicas y átonas. La sílaba tónica es la sílaba que se acentúa y que según las reglas de acentuación lleva tilde o no. El resto de las sílabas de la palabra son átonas. Las tildes se colocan siempre sobre la vocal de la sílaba tónica conforme a las reglas de acentuación que se explican a continuación. Ejemplo: palabra → pa-la-bra (sílaba tónica sin acentuar) sílaba → sí-la-ba (sílaba tónica acentuada) Reglas de acentuación En español, es posible determinar al escuchar una palabra cómo debe escribirse y al leerla cómo debe pronunciarse. Las reglas de acentuación determinan en qué casos deben llevar tilde las palabras. La tilde se representa ortográficamente con una rayita oblicua, inclinada hacia la izquierda sobre una vocal: á, é, í, ó, ú. La tilde no modifica la pronunciación de la vocal; tan solo indica la sílaba que se pronuncia con mayor intensidad. La tilde se coloca siempre en la vocal de la sílaba tónica. Las palabras monosílabas Las palabras monosílabas se componen de una sola sílaba y no se acentúan nunca, por regla general. Ejemplo: yo, pan, bien, mes La tilde diacrítica La tilde diacrítica se coloca sobre todo en palabras monosílabas que tienen un par homónimo y que buscan diferenciarse una de la otra por su grafía. Ejemplo: Él es el chico que está esperando para entrar en esta sala. Me han pedido que te dé este ramo de flores. Te he llamado para tomar un té. En el apartado Tilde diacrítica encontrarás más información. Las palabras polisílabas La palabras polisílabas se componen de dos o más sílabas. Se clasifican conforme a su acentuación (esto es, según cual sea la sílaba tónica) en agudas, llanas o graves, esdrújulas y sobresdrújulas. La tabla siguiente explica en qué casos llevan tilde las palabras polisílabas según del tipo que sean. Diptongos, triptongos e hiatos Los diptongos, triptongos e hiatos son combinaciones vocálicas. En español hay cinco vocales: a, e, i, o, u y todas pueden llevar tilde si la palabra lo requiere: á. é. í, ó, ú. Las vocales en español se clasifican en vocales abiertas (a, e, o) y vocales cerradas (i, u). Por lo general, las sílabas de las palabras en español contienen solo una vocal que puede ir acompañada o no de una o dos consonantes. Sin embargo, hay ciertas palabras que contienen dos o incluso tres vocales seguidas. Cuando esto ocurre hay que poder identificar si las vocales pertenecen a la misma sílaba o a sílabas consecutivas, pues las reglas de acentuación de la palabra se aplican de forma especial en cada caso. La letra «h» La letra h en español es siempre muda. Su presencia en una palabra entre dos vocales no impide la formación de un diptongo, triptongo o hiato. Ejemplo: ahumar → ahu-mar búho → bú-ho El diptongo Un diptongo es una secuencia de dos vocales en una misma sílaba. Pueden formar un diptongo las combinaciones de vocales siguientes: vocal abierta tónica + vocal cerrada átona; Ejemplo: aplauso → a-plau-so bonsái → bon-sái vocal cerrada átona + vocal abierta tónica; Ejemplo: abuelo → a-bue-lo canción → can-ción dos vocales cerradas distintas. Ejemplo: ciudad → ciu-dad acuífero → a-cuí-fe-ro Las palabras con diptongo llevan tilde según las reglas de acentuación generales. En los dos primeros casos, la tilde se coloca siempre en la vocal abierta tónica. Cuando se compone de dos vocales cerradas distingas, entonces la tilde se coloca en la segunda vocal. El triptongo Un triptongo es una secuencia de tres vocales en una misma sílaba. Los triptongos se forman con la combinación de vocales siguiente: vocal cerrada átona + vocal abierta tónica + vocal cerrada átona. Ejemplo: miau, copiáis Las palabras con triptongo llevan tilde según las reglas de acentuación generales. Ejemplo: buey Palabra monosílaba: sin tilde. cambiéis Palabra aguda terminada en -s: con tilde. El hiato Un hiato es una secuencia de dos vocales que pertenecen a distintas sílabas. Pueden formar un hiato las combinaciones de siguientes: dos vocales iguales; Ejemplo: microondas → mi-cro-on-das albahaca → al-ba-ha-ca dos vocales abiertas; Ejemplo: teatro → te-a-tro héroe → hé-ro-e vocal cerrada tónica + vocal abierta átona; Ejemplo: alegría → a-le-grí-a río → rí-o vocal abierta átona + vocal cerrada tónica- Ejemplo: baúl → ba-úl reír → re-ír En los dos primeros casos, las palabras con hiato se acentúan según las reglas de acentuación generales. En los dos últimos, la vocal cerrada tónica siempre se acentúa para marcar el hiato, independientemente de las reglas de acentuación generales Acentuación de las palabras compuestas Las palabras compuestas son aquellas que se componen de dos elementos que por separado también son palabras. Las reglas de acentuación de las palabras compuestas difiere según tipos de palabras o expresiones compuestas que se presentan a continuación: Palabras compuestas sin guion Las palabras compuestas sin guion son el resultado de combinar dos palabras en una sola. Se escriben sin ninguna separación entre los elementos y solo conservan la sílaba tónica del último. Las palabras compuestas sin guion se comportan como una nueva palabra y siguen, por tanto, las reglas de acentuación generales. Ejemplo: decimoséptimo → décimo + séptimo baloncesto → balón + cesto Adverbios terminados en -mente Los adverbios terminados en -mente conservan las dos sílabas tónicas: la del adjetivo del que derivan y la del sufijo -mente. Ejemplo: fácilmente → fácil + mente En contra de lo que determinan las reglas de acentuación generales, los adverbios terminados en -mente conservan la tilde del adjetivo. Ejemplo: último → últimamente tranquilo → tranquilamente Palabras compuestas con guion En español, hay palabras compuestas que han surgido como combinación de dos palabras independientes pero que al escribirse mantienen una separación entre los dos elementos en forma de guion (-). Ejemplo: pasivo-agresivo teórico-prático Como las palabras mantienen una separación, se comportan como dos palabras diferentes y conservan la acentuación de cada uno de los elementos. Palabras extranjeras El español enriquece su vocabulario adoptando voces extranjeras. Esta incorporación de nuevos términos puede hacerse con y sin adaptación gráfica de la palabra original. Palabras extranjeras no adaptadas o extranjerismos: estas palabras conservan su grafía original. Por ello, no llevan ningún acento distinto de suyo propio. Ejemplo: Düsseldorf, gourmet Palabras extranjeras adaptadas: en algunos casos, las palabras extranjeras se incorporan al español adaptando su escritura y su pronunciación. Cuando esto ocurre, la palabra resultante sigue las reglas de acentuación generales del español. Ejemplo: bidet → bidé chalet → chalé Fuente https://espanol.lingolia.com/es/escuela-de-escritura/acentuacion
- Por un feminismo con las discas
Adaptación del artículo 'Por un feminismo de las discas' a los criterios de lectura fácil (LF) por Lectura Fácil Euskadi Irakurketa Erraza. Recomendamos su lectura en un ordenador por su mejor adaptabilidad. Las palabras en color rojo están explicadas al final del texto. Texto: Lectura Facil Euskadi - Irakurketa Erraza Imagen: Emma Gascó Ilustración para la portadilla de En Red del número 6 de #PikaraEnPapel Cuando pensamos en una feminista imaginamos a una mujer blanca que lucha para que las mujeres tengamos el mismo sueldo y las mismas oportunidades que los hombres en el trabajo. Las feministas de nuestro país hablan poco de otras reivindicaciones, como de la mala economía que tenemos muchas mujeres. Las feministas blancas que no tienen una mala economía tienen poco en cuenta los problemas del colectivo LGTBIQ+ o de las mujeres que son de otras razas. Tampoco se habla de las reivindicaciones de las mujeres con diversidad funcional. Yo soy disca. Tengo diversidad funcional y os voy a hablar de las violencias que sufrimos las mujeres con diversidad. Todas las mujeres tenemos problemas y a estos problemas, hay que añadir los dolores, los problemas para movernos y las dificultades para relacionarnos que tenemos las mujeres discas. La Encuesta de Violencia Contra la Mujer del 2019, dice que de cada 100 mujeres, 40 mujeres con diversidad ha sufrido violencia por parte de su propia pareja. Las discas somos invisibles Las parejas de las mujeres con discapacidad las tratan a menudo como si fueran niñas. Es una actitud paternalista. Es fácil aislarlas y controlarlas porque la sociedad ve a las discas como mujeres dependientes y poco capaces para opinar o decidir. El estudio de la Federación de Mujeres Progresistas “Mujer, discapacidad y violencia de género” indica que la violencia puede provocar una discapacidad o, si ya existe, hacerla más grave. De todas estas violencias se habla poco, o no se tienen en cuenta. La activista feminista y filósofa Soledad Arnau dice que las mujeres con diversidad somos invisibles cuando se reclaman derechos. Ser activista requiere tiempo, dinero y ayuda. Muchas discas no tenemos dinero, nos falta tiempo o ayuda. Por eso no se nos ve y por tanto tampoco se nos oye, pero tenemos mucho que decir. Violencia institucional Sobre las mujeres con discapacidad se ejerce violencia machista pero también violencia institucional. Un ejemplo son las esterilizaciones que de forma forzosa han ocurrido durante años en este país. A muchas discas nos cuesta acudir a las asambleas o a los actos que se hacen en lugares de difícil acceso. La Doctora en Derecho Nadia Domínguez Pascuales dice que las asambleas, los lugares públicos y de debate, deben estar libres de barreras. Hay que eliminar todas las barreras, las arquitectónicas y otras. Para facilitar el diálogo y la comprensión de todas hay que usar lengua de signos. Los documentos tienen que estar en “Lectura Fácil” o en sistema braille. La doctora en Ciencias Políticas y Sociales María del Pilar Cruz Pérez asegura que se silencia a las mujeres que tienen diversidad funcional, las de otras razas o a las mujeres trans. Muchas feministas hablan de nosotras, pero sin que estemos nosotras. Se creen que no podemos hablar, decidir, opinar o reivindicar. A las discas se nos ve como objetos para proteger. Esta actitud es paternalista y eso provoca relaciones desiguales dentro del feminismo, igual que las provoca en la pareja. El feminismo debe ser inclusivo Es necesario que a las mujeres discas se nos tenga más en cuenta en el movimiento feminista. En otros grupos, como los de otras razas o en los trans, ya se tiene en cuenta la gran diversidad que existe entre las mujeres. Necesitamos reflexionar, encontrar la manera de hacernos visibles. Tenemos que empoderarnos más para ser activistas feministas y políticas. Para que el feminismo sea inclusivo es imprescindible que todas las mujeres, seamos vistas y escuchadas. Solo así estaremos luchando por una igualdad real. LGTBI+:Colectivo que une Lesbianas, Gays, Transexuals o Transgénero, Bisexuales, Intersexuales y otras personas. Son personas que entienden la sexualidad de otra manera, no solo como hombre y mujer. El colectivo reivindica la diversidad sexual. Paternalista:Las personas paternalistas son muy protectoras y suelen ser autoritarias con personas adultas, tratándolas como si fueran menores o incapaces. Braille:Sistema de escritura en relieve que sirve para que las personas con discapacidad visual visual puedan leer usando el tacto de la mano. Diversidad funcional:Es otra forma de referirse a la discapacidad. Trans:Este término se refiere a personas que no se sientendel género con el que han nacido. Empoderar:Dar poder a una persona o a un grupo desfavorecido. Activista:Persona que difunde de forma voluntariaideas de una organización para cambiar la sociedad o las leyes. Esterilización:Es una operación por la que las mujerespierden la función reproductora,es decir, la de tener hijos. fuente https://www.pikaramagazine.com/2023/12/por-un-feminismo-con-las-discas-2/
- La doble moral de España con Israel: pide un alto el fuego mientras hace negocios armamentísticos
En noviembre de 2023, se vendieron municiones a Israel por valor de 987.000 euros. Las adjudicaciones desde Defensa a empresas israelíes o sus filiales en España no han cesado El presidente de España, Pedro Sánchez (a la derecha), en una visita a Israel, en noviembre de 2023, junto al primer ministro de Israel, Benjamin Netanyahu (centro), y el primer ministro de Bélgica, Alexander de Croo (izquierda)/ Pool Moncloa/Borja Puig de la Bellacasa. Óscar F. Civieta 27 marzo 2024 Una lectura de 5 minutos El Gobierno de España se está moviendo en una senda inestable desde que comenzaron los ataques de Israel en la franja de Gaza. Tan pronto pide un alto el fuego o se compromete a reconocer el Estado palestino, como vota en contra de suspender las relaciones con Israel. Pero, sin duda, el ejercicio de contorsionismo más complicado es el de condenar la ofensiva israelí, a la vez que sigue haciendo negocios armamentísticos con empresas de este país. Ventas de armas a Israel El 12 de febrero de 2024, el Ministerio de Asuntos Exteriores, Unión Europea y Cooperación informó de que desde el 7 de octubre de 2023 no se había autorizado ninguna operación de venta de armamento a Israel. Algo que, con anterioridad, ya había afirmado en diferentes ocasiones el ministro José Manuel Albares. Sin embargo, un análisis del investigador del Centre Delàs Alejandro Pozo desmintió al ministro. Éste mostró que el portal oficial DataComex, de comercio exterior, indicaba que, en noviembre de 2023, España exportó bienes de la categoría 93 (bombas, granadas, torpedos, minas, misiles, cartuchos y demás municiones y proyectiles, y sus partes, incluidas las postas, perdigones y tacos para cartuchos) por valor de 987.000 euros. La empresa exportadora, como confirmó el propio Pozo días después, fue Nammo Palencia. Adjudicaciones de Defensa a empresas israelíes 17 de marzo de 2024 – Compra de designadores para sistemas de combate aéreo Más allá de la venta de armas, lo que no ha cesado es la adjudicación de contratos públicos del Ministerio de Defensa a empresas de Israel o sus filiales en España. El último caso es el encargo a Rafael Advanced Defense Aystems LTD de la fabricación de los designadores para los Eurofighter por valor de 207 millones de euros, como se puede comprobar en la Plataforma de Contratación del Sector Público. 15 de diciembre de 2023 – Suministro del sistema de lanzacohetes de alta movilidad (SILAM) Un contrato de más de 576 millones de euros para un proyecto conjunto entre la empresa israelí Elbit Systems y las compañías españolas Escribano y Expal. 13 de diciembre de 2023 – Equipo de control por rayos X La adjudicación fue para Guardian Homeland Security S.A., filial de la israelí Guardian Holdings LTD. El objeto del contrato fue un equipo de control por rayos X y el montante sin impuestos de 190.350 euros. 28 de noviembre de 2023 – Mantenimiento y adquisición de los repuestos de los sistemas de radioenlace Un contrato de 3,7 millones de euros para Elbit Systems. 23 de noviembre de 2023 – Servicio de Apoyo al Mantenimiento integral de la Torre RCWS Mini Samson de dotación del Ejército de Tierra 82.644 euros para PAP Tecnos Innovación, filial de la israelí Rafael 22 de noviembre de 2023 – 168 sistemas de misiles contra carro Spike LR2 Adjudicación a PAP Tecnos Innovación SA por 237 millones de euros. 22 de noviembre – Adquisición de bienes complementarios de los sistemas inhibidores de frecuencia vehiculares de las Fuerzas Armadas La adjudicataria de este contrato, valorado en 1,3 millones de euros, fue Netline Communications Technologies (NCT) LTD España autorizó ventas de vehículos militares a Israel por 44,4 millones de euros en el primer semestre de 2023 Durante los seis primeros meses de 2023, según el Histórico de informes de material de Defensa (elaborado por el Ministerio de Economía), España autorizó la venta de armas a Israel por valor de 44,4 millones de euros. Todas ellas dentro de la categoría correspondiente a “carros y otros vehículos militares armados y vehículos militares equipados con soportes para armas”. En cuanto a las exportaciones realizadas en los seis primeros meses del año pasado, ascendieron a 713.397 euros. El 100% fue para empresas privadas. Respecto a la categoría, 76.760 euros correspondieron a la venta de “bombas, torpedos, cohetes, misiles, otros dispositivos y cargas explosivas«. Y 636.637 euros se enmarcaron en la categoría de «sistemas de dirección de tiro». Es decir, «visores de armas, ordenadores de bombardeo, equipo de puntería para cañones, sistemas de control para armas y sistemas de adquisición, de designación, fusión de datos, reconocimiento, identificación, integración de sensores”. La diferencia entre lo autorizado y lo realizado, explicó a La Marea Alejandro Pozo (Centre Delàs), se debe a que, en muchas ocasiones, no son pedidos de material que se pueda entregar de inmediato. Los hay que se deben fabricar, por lo tanto, es posible tardar varios años en oficializar el intercambio rubricado en el contrato. No obstante, aclaró el experto, “el hecho de que haya un volumen elevado de autorizaciones es un indicador de lo que se va a vender en el futuro”, puesto que, salvo mínimos cambios, son compromisos adquiridos que se cumplirán. fuente https://www.lamarea.com/2024/03/27/la-doble-moral-de-espana-con-israel-pide-un-alto-el-fuego-mientras-hace-negocios-armamentisticos/
- La crisis de seguridad en América Latina da alas al ‘método Bukele’
Numerosos países en América Latina sufren una ola de violencia causada por el auge del crimen organizado y el aumento de poder de las redes de narcotráfico y trata de personas. BOGOTÁ (COLOMBIA) // El aumento de la violencia en América Latina se ha vuelto un problema de primer orden para numerosos Estados. Un flagelo que desestabiliza gobiernos y que ya no sólo afecta a naciones históricamente golpeadas por este mal, como México, Colombia y Brasil, sino que se ha extendido a países relativamente tranquilos como Chile, Ecuador y Costa Rica. Tras esta coyuntura están las redes del narcotráfico y de trata de personas. Estos grupos criminales han ampliado sus rutas de tránsito en los últimos años y se han aprovechado de varios de los males que afectan a la región desde hace décadas, como la falta de control estatal sobre el territorio y su abandono a las poblaciones más desfavorecidas y pobres. De México a Chile Esta escalada en el número de asesinatos y de inseguridad se ha dado en varias naciones de forma simultánea. Países que tienen gobiernos de diferentes colores políticos y contextos históricos muy distintos entre sí, pero que comparten estas nuevas rutas del crimen organizado y que, a diferentes niveles, han visto cómo la violencia ha aumentado hasta afectar la normalidad democrática. Tiziano Breda, investigador experto en América Latina del Istituto Affari Internazionali, indica que, tras este auge de las bandas criminales, hay varios factores “como la pobreza generada en América Latina tras la pandemia, que ha empujado a miles de jóvenes a ver las actividades ilícitas como una salida económica rentable, o el vacío de poder generado tras la desaparición de las FARC en Colombia, que ha abierto una disputa entre un crisol de cárteles y pequeñas organizaciones por controlar rutas”. Un ejemplo de esta crisis es México, que militarizó Cancún y Acapulco, dos de sus zonas turísticas más importantes, durante la pasada Semana Santa debido al asesinato de varias personas en sus playas. El control creciente de los cárteles no es algo nuevo en el país, ya que lleva décadas produciéndose, pero que esa violencia se apodere también de dos de las ciudades más visitadas es preocupante. Es cierto que los homicidios se redujeron en 2022, pero ese año sumaron 30.968, una cifra difícil de justificar para el ejecutivo de López Obrador. «La coyuntura está haciendo que el autoritarismo de Nayib Bukele en El Salvador sea atractivo en otras zonas de la región» La situación también golpea a países considerados referentes en la región como Costa Rica y Chile. En la nación centroamericana, paso clave en las rutas del narcotráfico y de trata de personas, las organizaciones criminales han fortalecido su control territorial y son las causantes de que, desde 2012, se haya producido un aumento en la tasa de criminalidad del 66,5%. En Chile, por su parte, aunque las cifras siguen siendo bajas con respecto a sus vecinos, el asesinato a sangre fría de varios carabineros por parte del crimen organizado ha producido una crisis en el seno del gobierno de Gabriel Boric. No obstante, el ejemplo más claro de este cambio de paradigma en la seguridad lo protagoniza Ecuador. Sus regiones colindantes a la costa pacífica se han convertido en territorios disputados entre varias organizaciones criminales y el propio Estado. Una competencia que ha elevado la violencia y ha sido la causa de crisis como los cientos de asesinatos en las cárceles ecuatorianas o los más de 1.000 homicidios dolosos, en lo que va de 2023, en el área metropolitana de Guayaquil, la segunda ciudad del país. Breda señala que naciones como Costa Rica o Chile “han sufrido este repunte por sorpresa, debido a que son Estados que no han tenido problemas históricamente con la seguridad y no tienen las estructuras para combatir a estas organizaciones criminales”. Sin embargo, apunta a que casos tan extremos como el de Ecuador se han dado debido a “la corrupción de las autoridades y su connivencia con estos criminales”. “Funcionarios e instituciones ecuatorianas se han beneficiado del tráfico de drogas y lo han tolerado, llegando a aliarse con determinados grupos. Algo que también podemos ver en países como Haití”, denuncia el investigador. En Colombia, a pesar de los reiterados esfuerzos del Ejecutivo de Gustavo Petro por obtener la ansiada «paz total», en lo que va de 2023 se han producido 41 masacres, muchas de ellas contra líderes sociales. Un contexto que no es mucho mejor en Venezuela, con 40 asesinatos por cada 100.000 habitantes, o Brasil, con cárteles como Comando Vermelho tomando control de porciones más grandes de territorio, algo que ha obligado a Lula da Silva a retomar planes de seguridad estrictos para el gigante suramericano. Bukele, un ejemplo peligroso En medio de esta crisis de seguridad, hay una nación, que llegó a ser la más peligrosa del mundo, que está registrando datos a la baja históricos: El Salvador de Nayib Bukele. Por medio de una estricta y controversial política de seguridad, el presidente salvadoreño ha terminado con gran parte del poder de las maras encarcelando a más de 60.000 personas desde marzo de 2022. Para lograrlo, ha implementado un estado policial autoritario, con un poder centrado en su figura, que ha violado numerosos derechos humanos y constitucionales, llegando a encarcelar a miles de inocentes. Sin embargo, estas medidas cortoplacistas tienen una gran publicidad y, sobre todo, gozan de gran apoyo entre los salvadoreños. Algo que no ha pasado desapercibido en el resto de América Latina y que, para Breda, “representa un serio riesgo electoral, debido a que habrá políticos, especialmente ligados a la derecha y la extrema derecha, que hagan suya la bandera de éxito de la mano dura contra el crimen, aunque seguramente no podría aplicarse en otras naciones como se ha hecho en El Salvador”. «¿Culto? ¿Por qué los medios nos tienen tanto miedo?», respondió el presidente salvadoreño en Twitter a una publicación de Los Angeles Times. Cult? Why is the mainstream media so afraid of us?Haven’t you realized, that the ones acting more and more as a cult, are you guys? https://t.co/tUkyzSHWzl— Nayib Bukele (@nayibbukele) July 25, 2023 Honduras y Ecuador pueden ser dos ejemplos de ello. Tanto Xiomara Castro como Guillermo Lasso han decretado toques de queda y estados de excepción en varios de sus territorios, han militarizado las calles y han apostado por un política dura contra el crimen organizado; sin embargo, no han obtenido el éxito que ha conseguido Bukele en tan corto periodo de tiempo. La razón es simple, El Salvador cuenta con la ventaja de ser el país menos extenso de América Latina, poseer grupos criminales muy reconocibles y tener una capacidad carcelaria y policial grande. Es impensable que esto funcione en naciones de mayor tamaño y población, con realidades mucho más complejas. Además, Tiziano Breda considera que es muy difícil aplicar esta estrategia en América Latina: “Solamente podría darse en Estados autoritarios sin separación de poderes, con gran capacidad carcelaria y con un control estatal efectivo sobre los centros penitenciarios, algo alejado de la realidad latinoamericana”. La crisis de seguridad en América Latina no terminará con el método Bukele. Sin embargo, su discurso puede hacer que se vea como única salida para combatir el crimen. Una vía peligrosa para la región que puede dar oportunidades electorales a discursos que prometan una solución fácil a un problema complejo que únicamente se puede enfrentar fortaleciendo las estructuras del Estado y garantizando el acceso a derechos básicos en las comunidades más desfavorecidas, aquellas de las que se suele nutrir el narcotráfico.
- Nsang Cristià Esimi Cruz: “Hay una carencia a la hora de contar la historia de África en español”
El panafricanista Nsang Cristià Esimi Cruz es una voz imprescindible para seguir la actualidad guineana. Desde su programa de radio La llave, empuja por el cambio social en su país, al que quiere libre de la lacra del neocolonialismo y la corrupción. Elena García 14 MAR 2024 07:30 Nacido en Barcelona hace 46 años, Nsang Cristià Esimi Cruz lleva la mitad de su vida en Londres. Este mediador social empezó a militar en asociaciones guineoecuatorianas desde muy joven, pero es a raíz del juicio que se llevó a cabo contra Teodorín en Francia, en 2017, que sus actualizaciones de la situación del país se hacen imprescindibles en cualquier evento que se produzca entre la oposición guineoecuatoriana. Forma parte de los colectivos “Somos más” y “Guinea Ecuatorial también es nuestra”. Cada primer viernes de mes lanza un poema sobre las terribles situaciones de violación de los derechos humanos que se dan en el país, bajo la campaña “Guinea Ecuatorial también es mía”. Convencido de la importancia de la implicación de las mujeres y la juventud en el cambio que Guinea Ecuatorial necesita, realiza el programa semanal La Llave, en la radio “La Voz de los Sin Voz” de “Radio Macuto”. Naciste en Barcelona, ¿cómo la recuerdas en los años en que viviste en ella?Bueno, no tenía nada que ver con la Barcelona que ves ahora, que tiene tanta influencia migratoria. Por entonces mi hermana y yo éramos los únicos negros en todos los espacios y eso pasaba desde la ignorancia de la gente que te quiere tocar el pelo a los insultos fuertemente racistas. Era también la época en la que los skin-heads salían a cazar a la gente. Lo recuerdo como una época muy aterradora, ibas esquivando las plazas o los bares en los que sabias que se reunían. También había racismo institucional. Tuvimos el caso del negro de Banyoles. Yo tuve la oportunidad o la desgracia de ir al museo con un campamento de verano. Recuerdo como una humillación la imagen de aquel guerrero bosquímano que me recordaba mucho a mi padre y a mis tíos, que están muy mezclados con pigmeos. Me chocó mucho encontrarme con esa figura ahí. Debía tener 14 ó 15 años y me quedé en shock, no entendía cómo se podía tener a una persona disecada de esa forma. GUILLEM BALBO Hace años ya que vives en Londres, ¿Cómo fue el cambio, lo notaste menos racista? A ver, el racismo existe en todos los lados, pero el racismo en el que tú sientes que alguien te puede insultar con impunidad, no se da aquí. En estos 22 años nunca nadie me ha llamado “negro de mierda”, ni he tenido que salir corriendo de un grupo de gente persiguiéndome. Lo primero que noté es eso, después también que había personas africanas y afrodescendientes de cara al público, algo que no existía en España. Aquí hay conductores, doctores, periodistas, profesores de colegio o de universidad. A muchas personas cuando venían por primera vez se les caía la lagrimita. Luego estaban las oportunidades de trabajo, yo sentía que en Cataluña no podía ya llegar a más y aquí podía ir con las rastas a buscar trabajo sin ningún tipo de miedo a que se me fuese a juzgar por el peinado que llevase. Tampoco tenía problemas para alquilar pisos por ser negro. Al compararlo con España, aquí estás dos pasos adelante. Aunque eso tampoco significa que estés en el paraíso. ¿Cómo y cuándo empezaste a vincularte con la oposición en Guinea Ecuatorial? Mi padre era muy amigo del escultor Leandro Mbomío, esculpían juntos en la casa de mi abuela. Escuchando al señor Mbomío, considero que mi padre tendría un poco las mismas ideas y que no entendía la situación de Guinea Ecuatorial como buena, pero no era un político, ni estaba vinculado con la oposición, como tampoco lo está la parte de mi familia que sigue en Guinea Ecuatorial. Yo empecé a vincularme con la oposición guineoecuatoriana porque me hice miembro de una asociación cultural bubi que se llamaba “Ribapua”. En el 98 se dio el genocidio contra el pueblo bubi, acusándoles de haber querido crear un movimiento revolucionario para quitar a Obiang del poder. Esa asociación que te decía era como un centro social, al que se acercaban muchas personas, así es que empecé a mamar todas esas faltas de libertad que se daban en Guinea. Fuimos a Radio de Catalunya a explicar lo que estaba pasando y nos vimos involucrados. Ahí es cuando empezó mi activismo, a través de haber visto y vivido todo aquel sufrimiento. Me gusta preguntar siempre: “¿Qué puedo hacer, cómo puedo ayudar?” porque mi lema es: “Si no es nosotros, ¿quién? Si no es ahora, ¿cuándo?” Cuando me vine a Londres, empecé con el activismo panafricano. En 2001 fui a Guinea y, en esos años, también fui a Ghana 3 ó 4 veces y observé cómo Ghana iba evolucionando mientras Guinea seguía bastante empobrecida. Mi activismo contra Obiang empieza sobre el 2015. Me llamó Moises Nvumba, que lleva el proyecto de radio “La voz de los sin voz”, y me pidió que hiciese un podcast sobre panafricanismo que desde entonces he seguido haciendo relacionándolo siempre con Guinea Ecuatorial. Me gusta preguntar siempre: “¿Qué puedo hacer, cómo puedo ayudar?” porque mi lema es: “Si no es nosotros, ¿quién? Si no es ahora, ¿cuándo?”. Empecé a entrevistar a varias personas en ese programa con la idea de hacer algo. Poco después fue el juicio en Francia a Teodorín. Fui a Paris a grabar eso y me pareció extraño porque el mismo día que llegué, me entraron más de 1.000 peticiones de amistad en dos horas. Por un lado, me gustó, pero, por otro, pensé: “¿Qué demonios pasa en nuestra comunidad guineana para que nadie esté haciendo esto?”. En Guinea no hay periodistas que cubran esa parte activista contra el régimen. Empezaron a llamarme desde Guinea y contarme cosas, de forma que al final del día todo el mundo estaba esperando mis actualizaciones. Cada día enviaba un video, un audio y un texto escrito, eso porque no todo el mundo tenía acceso a las redes. De esta forma, la gente estaba viviendo en vivo el juicio de Teodorin. A partir de ahí se me empieza a arrastrar, en el buen sentido, a las manifestaciones y reivindicaciones que se daban porque parecía que, si no estaba yo grabándolo, no se había producido. Mi punto de vista es que Guinea Ecuatorial no va a cambiar porque Obiang se muera, lo va a hacer cuando lo hagamos nosotros, cuando lo haga la sociedad, incluida la diáspora De ahí pasé a formar parte de “Somos más”, un grupo que está asentado en Guinea Ecuatorial y donde apoyo en temas logísticos y de comunicación. “Somos más” es un movimiento juvenil que hace campañas para mejorar las condiciones sociales y concienciar a la población de sus derechos. Soy también parte de “Guinea Ecuatorial también es nuestra”, que es una plataforma de la sociedad civil donde trabajamos con políticos de la oposición democrática y con la ciudadanía. Mi punto de vista es que Guinea Ecuatorial no va a cambiar porque Obiang se muera, lo va a hacer cuando lo hagamos nosotros, cuando lo haga la sociedad, incluida la diáspora. Mientras no cambie la sociedad, tendremos a uno u otro, pero siempre apoyados por las mismas estructuras neocoloniales: España, Francia y EEUU. ¿En qué sentido tiene que cambiar la sociedad? La sociedad se tiene que dar cuenta de que somos ciudadanos y ciudadanas y tenemos unos derechos que están siendo vilipendiados por la dictadura y por las estructuras neocoloniales, ellos son los más interesados en que la situación no cambie, porque se están llevando más del 90% de los beneficios del petróleo. Todos, todas y todes somos corruptos y me incluyo. Hay que parar la corrupción. Se da mucho cuando vamos a Guinea, esto de: “A ver si tengo un primo que trabaja aquí y me ayuda a hacer no sé qué”, “a ver si, para que no me paren en la barrera, le doy 10.000CFA” o “a ver si cuando voy a España, como me he comprado telas y esculturas de madera, para que no me molesten, le pago 20.000CFA”. Raramente verás en España que te pidan una tasa que desconozcas y encima regateando. Yo, cuando voy a Guinea siempre lo digo: “¿En qué artículo? ¿Qué ley dice que tengo que pagar 10.000CFA?”. Hay que empezar a saber cuáles son nuestros derechos y exigirlos. Y también saber cuáles son nuestras obligaciones. Dos sectores muy importantes que se tienen que involucrar en el cambio social son las mujeres y la juventud. JUAN TOMÁS ÁVILA LA ¿De qué manera deberían hacerlo?Las mujeres tienen que recuperar el papel que les toca como mujeres africanas. El papel de las mujeres africanas ha sido siempre liderar los cambios sociales y gestionar las sociedades en las que viven, como dice Cheikh Anta Diop. Ahora mismo la mujer guineana tiene muchos temas de discriminación de género que le afectan, como la violencia doméstica o la poligamia capitalista, como yo la llamo. La poligamia podía tener sentido en sociedades pre-industriales, pues servía a nivel de unión de los distintos clanes para tejer relaciones entre diferentes tribus, o de subsistencia, pero no en Malabo en 2024. La mujer debe volver a su papel real en la sociedad y debería estar liderando en asociaciones que buscan el cambio social, incluso el cambio climático. Guinea es el país con mayor porcentaje de ecosistema no destruido del mundo, el que más ha sabido vivir en su ecosistema sin destruirlo. Una vez más, la mujer es la que se va a ver más afectada por el cambio climático, porque la mayoría viven todavía del campo. La juventud, por su parte, tiene que entender que la Guinea que se van a encontrar es la que se van a trabajar. Oigo a mucha gente decir que los mayores no han hecho nada, pero a partir de los 20, 23 años ya no tienes excusas. Todos los líderes y lideresas de las revoluciones contra el colonialismo y del Panafricanismo que han intentado cambiar sus países estaban en uniones de estudiantes. La juventud tiene que entender que esto no va de sentarse para ver qué pasa. Tiene que haber asociaciones, agrupaciones que creen cambio en algún aspecto de la sociedad, sea económico, cultural, social, de leyes, financiero, ideológico, artístico o lo que sea. Toda la juventud africana debería estar implicada en alguna asociación que esté involucrada en el cambio social. Y lo mismo pasa con la diáspora, se tiene que acabar esa cultura de ir a Guinea y hacer como que no veo, no oigo, no hablo, que es lo que hace todo el mundo. Por eso cuando hay manifestaciones en Londres o en Madrid y la gente no viene porque tiene miedo, yo siempre les digo: “Imagínate, si tú tienes miedo, el que está en Guinea cómo estará”. El trabajo fundamental que tenemos por hacer desde la sociedad civil, tanto en Guinea como los que estamos en la diáspora, es la concienciación del pueblo. Están deteniendo a mucha gente, nosotros tenemos tres compañeros de “Guinea Ecuatorial también es nuestra” ahora mismo en prisión Están deteniendo a mucha gente, nosotros tenemos tres compañeros de “Guinea Ecuatorial también es nuestra” ahora mismo en prisión. Es importante que se les de apoyo, que tengan para comida, para bebida, para que sus hijos se puedan matricular en los colegios. Yo siempre digo que el que no tenga tiempo, ponga dinero porque el dinero está ahí pero no lo estamos invirtiendo en el sitio correcto: aquellos proyectos sociales que están cambiando la sociedad. Los estudiantes en la historia de cualquier país son los que generan el cambio, no tienen un trabajo en el que han estado durante 10 años, no tienen niños, no tienen hipotecas, no tienen muchas obligaciones y tienen, por contra, la energía y el tiempo. Lo único que les falta es el dinero y ahí es donde deberíamos entrar la gente de mi generación para no caer en los mismos errores que las generaciones anteriores, acabar pidiendo fondos a las Embajadas de España, Francia o EEUU, porque estas fuerzas occidentales juegan a dos bandas. Por un lado, están a favor de la dictadura y, por otro, hablan de sociedad civil y democratización, de forma que gane quien gane, ganan ellos. Mucha juventud sale y se forma en el exterior y no vuelven porque no ven ese potencial para crecer profesionalmente. Y así nos encontramos con la esclavitud del siglo XXI que básicamente no es que nos secuestren y nos torturen para llevarnos, sino que crean unas condiciones para que la fuga de cerebros sea inevitable. Los estudiantes en la historia de cualquier país son los que generan el cambio, no tienen un trabajo en el que han estado durante diez años, no tienen niños, no tienen hipotecas, tienen, por contra, la energía y el tiempo ¿A cuántas personas has entrevistado hasta ahora en tu programa en Radio Macuto? No te sabría decir. Estamos en el programa 400 y al menos he hecho unos 120 son de entrevistas, lo demás son podcast en los que hablo de historia. Además, lo hago en español porque creo que hay una carencia a la hora de contar la historia de África en español. ¿Cuáles son las principales violaciones de los derechos humanos que se llevan a cabo en Guinea Ecuatorial? El derecho a la libertad de pensamiento, que es algo crucial. Ya no estamos hablando de la libertad de expresión, es que ni siquiera puedes pensar fuera de la estructura del PDGE (Partido Democrático de Guinea Ecuatorial). Luego están los derechos básicos: el agua potable, la luz, la educación, una vivienda digna. Podríamos vivir como viven en Arabia Saudí gracias a los réditos del petróleo. De hecho, lo llaman “el Kuwait de África” por la cantidad de recursos y la poca población que tiene. Bueno, ahora ya no, pero tuvimos una época en la que teníamos el mismo poder adquisitivo por cápita que España o Italia, unos 33.000€ por persona al año. Otro derecho importante es el derecho a la reunión, que no puedas reunirte cinco personas y hablar de lo que te dé la gana mientras no sea dar un golpe de Estado, que eso en cualquier país es un delito. Pero tú deberías poder reunirte y hablar de cómo vamos a cambiar la sociedad. O el derecho a tener una prensa libre. Luego, una vez detenido, el derecho a la vida, el derecho a no ser torturado, el derecho a tener un juicio justo. Y lo mismo pasa con los derechos de los niños, el derecho a la educación, a la sanidad, a la escolarización, a la familia, y los derechos de las mujeres que tampoco se están cumpliendo. Si miras el índice IDH (Índice de Desarrollo Humano) estamos muy por debajo en comparación con países vecinos. Me gustaría que Obiang no muriese sentado como presidente en el poder, me gustaría que hubiera una transición hacia la democracia y aquí hablo de una transición no europea sino africana ¿Cómo prevés el futuro en Guinea Ecuatorial cuando Obiang muera?Sinceramente, yo creo que si ahora mismo muere Obiang es lo peor que le podría pasar a Guinea. La sociedad no está preparada para un cambio drástico de la noche a la mañana, hay que concienciarnos, prepararnos y tener las estructuras suficientes. Me gustaría que Obiang no muriese sentado como presidente en el poder, me gustaría que hubiera una transición hacia la democracia y aquí hablo de una transición no europea sino africana. Guinea Ecuatorial en cinco años, con un gobierno serio, que entienda que los recursos son del pueblo, pegaría un cambio increíble. Siempre digo que es bueno mirar lo que está pasando a nuestro alrededor. En Angola han conseguido dar un cambio, una transición hacia la democracia sin ni siquiera cambiar el gobierno porque el que está ahora era la mano derecha de Dos Santos. Ha perseguido a toda la familia Dos Santos, la hija que sabemos que era la africana más rica del continente, está detenida y todos sus bienes han sido confiscados. Siempre digo que no estoy en contra del PDGE, estoy en contra de la ideología del PDGE. No estoy en contra de Obiang como persona sino como presidente dictador y de sus hijos que han conseguido crear una auténtica política de “dedocracia”, una dictadura donde todo pasa por el dedo. Así, tenemos ministros de cultura, de economía o de la mujer que no tienen ni la formación básica. Mucha gente te dice que se mete en los ministerios para intentar defraudar todo el dinero que se pueda. Si Obiang muriera mañana, nos tendríamos que preparar para algo muy malo, muy brutal. Teodorín, el vicepresidente, lleva ya varios años ejerciendo como presidente de facto. Está haciendo demasiadas cosas más allá de su función como vicepresidente y ya se está postulando para coger el cargo cuando muera su padre. Obiang tiene algo, ha asesinado a mucha gente, pero a la vez ha tenido mano izquierda, ha sabido ser políticamente más correcto. Intenta no matar a mucha gente en la cárcel, a pesar de las torturas, pero con Teodorín vamos a volver al tiro en la nuca. Si Teodorín sube al poder por parte de la comunidad internacional no se le permitiría estar más de tres o cuatro años porque desestabilizaría todo el sistema financiero del que se están beneficiando ellos y no el pueblo. ¿Qué responsabilidad tiene España y el resto de potencias occidentales en el mantenimiento de la dictadura en Guinea Ecuatorial? Mi punto de vista es que el neocolonialismo existe y está claramente expuesto en el sistema que tenemos. Tenemos el franco CFA y todo lo que supone tener una economía que nos podrían desmontar cuando quieran. Esa economía mono-agricultural en nuestro caso es el petróleo. Han creado un sistema donde no puedes cerrar el flujo del petróleo, no puedes diversificar la economía porque no te dejan, además de que estás malvendiendo tu producto. Por eso digo que el primer paso es la concienciación, darnos cuenta de que estamos siendo explotados. Yo diría que el 80% de la culpa de esta situación es nuestra y el 20% es de Occidente. El día que GEPetrol sea para Guinea, para el pueblo, y no una compañía que está beneficiando a unas pocas empresas americanas y a unas decenas de familias, Obiang dura dos segundos en el poder. Lo hemos visto con Nkrumah, con Lumumba, con Amilcar Cabral, con Gadafi... A toda la gente que ha querido beneficiar a sus pueblos le ha pasado lo mismo: Occidente los ha matado o derrocado. Han creado un sistema donde no puedes cerrar el flujo del petróleo, no puedes diversificar la economía porque no te dejan, además de que estás malvendiendo tu producto ¿Qué supuso para el país el descubrimiento del petróleo? Fue la maldición más grande que ha vivido Guinea Ecuatorial. Hay un libro del señor Obiang Bico que recomiendo a todo el mundo que lea, se llama Guinea Ecuatorial, del colonialismo al descubrimiento del petróleo y en él hay un apartado que habla sobre el narcotráfico de la familia Obiang. De hecho, hizo otro libro Quién es quién en el mundo del narcotráfico donde abunda en esa idea. Entre los 80 y los 90 se detuvo a mucha gente vinculada a la dictadura de Obiang por el tema del narcotráfico y ya estaban España, Francia y EEUU a puntito de cargárselo. Entonces apareció el petróleo y los intereses de Occidente cambiaron. El desarrollo de los derechos humanos ya no les importaba tanto. Esto lo digo como persona que ha estado sentada con embajadores de todos estos países, para ellos el tema de Guinea es “muy tóxico” y no lo quieren tocar. Como sabes, Rusia y China están ganando mucho espacio en África. De hecho, dicen que China quiere hacer una base militar en Guinea, algo que para las potencias occidentales sería muy desestabilizante. En 2022 se celebraron elecciones presidenciales que Obiang ganó con el 99, 03% de los votos, ¿qué significa eso para ti? La continuidad. A la gente que se sorprendió no la entiendo, la verdad. ¿Por qué iba a cambiar algo? Aparte de que son sus últimas elecciones. Después del referéndum de 2011, donde se cambió la legislatura a 7 años, ganó sus primeras elecciones en 2016 y estas del 2022 son sus últimas porque una persona no se puede presentar más de dos veces, aparte de que ya está mayorcito el señor. A mí no me extrañó, pero sí me apenó ver la inactividad de la juventud en Guinea Ecuatorial y también ver las colas en la Embajada de Madrid para votar. Porque son dos sectores de la sociedad que deberían mostrar su talante. Es cierto que luego, cuando vas a pedir el visado, tienes que tener el resguardo de que has votado o el carné electoral. Entiendo que mucha gente de los que están en España lo han hecho precisamente por eso, pero es triste. Mientras sea obligatorio votar, tal vez haya que hacerlo, pero el voto tiene que ser privado o se puede votar nulo. ¿Y el bloqueo de las comunicaciones en Guinea Ecuatorial que se ha anunciado después de las últimas elecciones? Irrelevante. Te digo mi experiencia, después del juicio de París yo me fui para Guinea, estaba con Weja Chicampo por el barrio de Ela Nguema y estaba asustado, mirando para todos lados por si me pasaba algo. Weja Chicampo me dijo: “Si a ti no te conoce nadie”. Las redes sociales no llegan tanto a Guinea, es un porcentaje muy pequeño el que tiene acceso regular a ellas, puede ser un 10% de la gente. Es distinto los que trabajan en oficina, pero los que no lo hacen pueden pasar días sin conectarse, si van a la oficina de alguien que tiene wifi entonces sí. Por eso no les envíes un video porque no lo pueden bajar, no les envíes un enlace de YouTube, por lo mismo. Por otro lado, eso demuestra que el ruido que estamos haciendo está teniendo un impacto. Esto no es algo casual, lo empezamos en 2012. Tenemos gente que va bajando los audios, ahora hay bares en los que se ponen esos audios y todos los que están ahí pueden ir escuchándolos. El eco que hay en Occidente de los videos, de WhatsApp o de Instagram es más a nivel de la comunidad guineoecuatoriana en la diáspora. Me gusta mucho el trabajo que están haciendo gente como los de “Somos más”, “Somos parte del mundo”, “Bocamandja” o “Locos por la cultura”, gente que se olvida del tema político como tal y se enfoca en desarrollar a la sociedad, ahí no necesitas redes, sino talleres de teatro o mesas redondas. Es importante [como diáspora] que no tengamos el síndrome del salvador blanco. Tenemos que entender que no lideramos nada, los movimientos ya existen en Guinea y lo que tenemos que hacer es darles nuestro apoyo ¿Cuál crees que es la aportación de la diáspora a la lucha por los derechos humanos en Guinea Ecuatorial? Es importante, primero de todo, que no tengamos el síndrome del salvador blanco. Tenemos que entender que no lideramos nada, los movimientos ya existen en Guinea y lo que tenemos que hacer es darles nuestro apoyo, dar voz y plataformas a esas luchas que están pasando dentro del país. Si, por ejemplo, los de “Somos parte del mundo” hacen un informe, nuestra obligación es darles eco, entrevistar a Melibea Obono o a Gonzalo Abaha y que llegue a cuantas más partes posibles. Tengo que enfatizar que el liderazgo tiene que venir desde Guinea Ecuatorial, desde allí nos tienen que decir: “Estoy haciendo este proyecto” y nosotros preguntar qué podemos hacer. Estamos para empujar. Ellos que tiren y nosotros empujamos. Por último, ¿qué piensas de la presencia de los expatriados guineoecuatorianos que vuelven al país? El papel de los expatriados con raíces guineanas que vuelven al país también me apena mucho por cómo se llevan comportando desde el boom del petróleo, hace casi ya dos décadas. Van allí y, en vez de intentar cambiar la sociedad para desarrollarla, lo que hacen es acoplarse a toda la corrupción y, peor aún, a la explotación de todos sus conciudadanos. El tema de la poligamia, el tema de la corrupción, el tema de coger viviendas sociales, o el tema de comprar tierras no es correcto y no ayuda al cambio social. Fuente https://www.elsaltodiario.com/en-el-margen/hay-una-carencia-hora-contar-historia-africa-espanol La Llave - otra África es posible LA LLAVE - Historia - Cultura - Debates - Entrevistas - Coloquios - Estrategias de empoderamiento - Activismo - Música tradicional y revolucionaria - Temas de actualidad Dirigido por Nsang Cristia Esimi Cruz a.k.a. Okenve Nsue, La Llave es un programa de radio semanal dedicado a la educación de historia e ideológica desde un punto de vista panafricano y afrocentrado. El objetivo es elevar la moral y auto-estima del pueblo africano (y sus descendientes) a través del estudio y análisis de nuestra historia, de conocer/compartir herramientas y estrategias de resistencia para cambiar las sociedades en las que vivimos. Información del canal www.youtube.com/@lallaveokenvensuensang7138
- El feminismo y la justicia restaurativa
La trasformación radical de un orden patriarcal requiere subvertir todas las relaciones de poder, también las del monopolio del castigo y la violencia. Texto: Pastora Filigrana El feminismo como movimiento político y propuesta de transformación está atravesado de debates, conflictos y nudos problemáticos. Uno de estos encarnecidos debates en las últimas décadas se centra en los límites del Derecho Penal para abordar las violencias específicas que sufren las mujeres por el hecho de serlo. ¿El aumento de penas de prisión y el mayor número de encarcelamientos está resultado efectivo para frenar la violencia contra las mujeres? ¿Cuáles son los riesgos del aumento del castigo penal para la propia causa feminista? Qué es el punitivismo La creencia de que el castigo por sí solo puede remediar graves problemas sociales tiene un hondo calado en las actuales sociedades. La violencia y la represión son fundadoras del orden social y de la seguridad ciudadana, que descansa en un brazo represor. Es la concepción del “el hombre es un lobo para el hombre” y el Poder se encarga de ponerle límites. A esta creencia cuasi mística de que la mano dura construye sociedades seguras autores como Jorge Ollero la han llamado “penalismo mágico” , y señalan la falta de evidencias científicas que existe entre el aumento del castigo penal y la disminución de los delitos. El punitivismo es una tradicional arma electoral en los debates políticos. El populismo punitivo consiste en centrar el debate de manera sensacionalista sobre concretos problemas de seguridad ciudadana y hacer promesas electorales de resolución de estos a través del aumento de penas. Piénsese en el terrorismo, en la ocupación de viviendas o en las violencias sexuales. El concepto de seguridad ciudadana que utiliza el populismo punitivo es muy estrecho y está ligado a la seguridad pública, la que se ve en las calles, olvidando que la seguridad tiene una dimensión material que tiene que ver con el acceso a la renta, a la vivienda o a la sanidad, entre otras cuestiones. Inseguridad ciudadana también es no llegar a fin de mes. De hecho, los procesos de recortes de derechos sociales y el desmantelamiento del Estado del Bienestar y han corrido en paralelo al endurecimiento y expansión del Derecho Penal en las últimas décadas. A medida que el brazo protector de los Estados se debilita y se recortan ayudas y servicios públicos, el brazo punitivo se refuerza y se construyen más cárceles, se compra más material antidisturbios y se endurecen las penas. Velar por la seguridad y la indemnidad sexual de las mujeres siempre ha sido una buena excusa para reforzar el brazo castigador del Estado, aumentar las penas de prisión, instaurar la cadena perpetua, recoger firmas a favor de la pena de muerte y hasta justificar invasiones armadas. Lamentablemente, aupado también por algunos sectores del movimiento feminista. El debate sobre las agresiones sexuales y el consentimiento en torno a la ley del solo sí es sí ha vuelto a centrar la solución de los problemas en la duración de las penas de prisión de los agresores como la variable principal para abordar la complejidad del problema de las violencias sexuales. La alianza entre el feminismo y el punitivismo no es deseable. Podría dar una respuesta corta a este debate diciendo que simplemente el castigo penal no funciona para aminorar las violencias machistas. Por ejemplo, a pesar del aumento de penas para los delitos de violencia de género y a pesar de que cada vez hay más hombres presos por este delito el problema no se ha reducido. El punitivismo no funciona, el castigo no disuade a los agresores. Pero existen otras razones de por qué el feminismo y el punituivismo son antagónicos en esencia. Por un lado, porque la propia forma de impartir el castigo penal es patriarcal. Existe una autoridad externa que concentra poder y ostenta el monopolio de la violencia, valora el daño e impone la pena. No existen espacios para la participación en la resolución de conflicto por parte de las personas implicadas y su entorno. Quizás no en todos los casos puedan existir estos espacios de autonomía en la búsqueda resolución porque no es igual a una agresión sexual múltiple a que te toquen el culo andando por la calle. Pero en todos los casos que se den las condiciones será preferible el acompañamiento en estos espacios de autonomía para buscar soluciones al daño y recortar el paternalismo y la tutorización del Poder Judicial. La concentración de poder y el autoritarismo son antifeministas en tanto en cuanto dificulta el objetivo último de igualdad que persigue el feminismo. Por otro lado, las cárceles, las expulsiones, y las multas siempre terminan afectando a quien más difícil lo tiene en la estrecha jerarquía social, a la gente más pobre y que más se aleja del ideal de lo que hay que ser. Las cárceles están llenas de pobres, con un alto porcentaje de representación de personas racializadas. Y también de mujeres pobres, pues en España tenemos un índice de mujeres encarceladas superior a la media europea; en su inmensa mayoría lo están por delitos contra el patrimonio y contra la salud pública, o sea por delitos de pobres. Las estructuras que perpetúan desigualdad social, como es el actual sistema carcelario, también es intrínsecamente antifeminista y contrario al objetivo de igualdad que persigue el feminismo. Finalmente, existe una respuesta más honda al asunto y es que el Derecho Penal, la Justicia, las fuerzas de seguridad y las cárceles tienen como finalidad última sostener este el status quo -el orden vigente-, ese que condena a las mujeres al lugar de subalternidad que el feminismo combate. Posiblemente el feminismo va a seguir necesitando enfocar también su lucha desde las instituciones, mientras se lleva a cabo la trasformación. Pero este uso ha de hacerse de manera crítica, sabiendo que estas instituciones forman parte del orden que hay que subvertir, y que nadie desmonta la casa del amo con las herramientas del amo. Las cárceles actuales son máquinas de generar exclusión y empobrecimiento que se traduce en más violencia social El feminismo lucha por la igualdad real de todas las mujeres, lo que requiere una impugnación global del orden económico y social. Todas las violencias contra las mujeres provienen de la sub-humanidad a la que el orden económico las condena para que cubran el trabajo reproductivo gratis o mal pagado que posibilita la acumulación de los grandes capitales. Cualquier institución que no cuestione este injusto reparto de la riqueza y el trabajo con base en el género o la raza son instituciones que hay que reformar. Qué es la justicia restaurativa Lo que al feminismo de verdad le interesa es que deje de haber violencia específica contra las mujeres. Buscar soluciones que de verdad funcionen y no se vuelvan en contra de las propias mujeres. Lo que nos debe preocupar no es que “echen a violadores a la calle”, es que los echen sin reinsertar. El debate no es uno o dos años más de prisión, el debate es si la pena está orientada o no a la reinserción social. Porque los uno o dos años de más de prisión no nos libra de las agresiones machistas. Es fácil conectar con la emoción que genera la venganza, y los políticos reaccionarios y los medios de comunicación hegemónicos lo saben bien. El “qué se pudran en la cárcel” causa un efecto balsámico de sentir que la gente de bien tiene el control. Sin embargo, literalmente la venganza no funciona, no nos libra de las violencias que tiene su origen en causas estructurales. De hecho, las cárceles actuales son máquinas de generar exclusión y empobrecimiento que se traduce en más violencia social. El enfoque actual del Derecho Penal es vengativo, se aplica calculando el daño social que ha causado el delincuente e imponiendo un sufrimiento equivalente al que ha provocado, esa es la pena. A más daño causado, más daño se le infligen: más años de privación de libertad o de multa. El feminismo debe abogar por un enfoque restaurativo del Derecho Penal y no vengativo Quienes abogamos por un enfoque restaurativo del Derecho Penal queremos que el objetivo real de la pena sea la reparación de la víctima y la reinserción de quien agrede, incluyendo a la sociedad en este proceso. Para restaurar a la persona que sufre el daño, hay que escucharla. Cada víctima, dependiendo de las circunstancias del daño, requiere algo diferente para la restauración. Hay personas que no quieren ver nunca más al agresor y olvidarlo todo. Hay quien necesita que le pidan perdón para su proceso de restauración, y hay quien necesita que el agresor asuma la responsabilidad públicamente. Se trata de oír y acompañar un proceso de sanación. Reinsertar a quien causa el daño consiste en posibilitar que la persona asuma su responsabilidad, desee restaurar a la persona dañada y se comprometa con este proceso. Por último, incluir a la comunidad consiste en dar un enfoque colectivo a los problemas, no es un problema privado entre un agresor malo y una víctima buena, la mayoría de las violencias responden a causas estructurales que deben estar presente en un proceso restaurador. La justicia restaurativa no es impunidad, todo lo contrario, se trata de que el agresor asuma responsabilidades para con la persona dañada y la comunidad. No se trata de que mañana abramos todas las cárceles, se trata de que el sistema penal esté pensado para solucionar los problemas de raíz y no solo para recetar castigos sin ningún efecto más allá de generar más pobreza y exclusión. El feminismo debe abogar por un enfoque restaurativo del Derecho Penal y no vengativo. No por una cuestión esencialista sobre la bondad de la naturaleza femenina, sino porque la trasformación radical de un orden patriarcal requiere subvertir todas las relaciones de poder, también las del monopolio del castigo y la violencia. La justicia feminista está por construir desde las calles, las academias, las instituciones y los tribunales, pero sin duda un enfoque restaurativo del Derecho Penal que nos aleje de concepciones punitivistas y reaccionarias tiene mucho que decir en este proceso. Se trata de cambiarlo todo hasta que caiga el patriarcado y ya no hagan faltan cárceles. Fuente https://www.pikaramagazine.com/2023/09/el-feminismo-y-la-justicia-restaurativa/
- El Bus
SINOPSIS Un autobús recoge a unos pasajeros el viernes por la mañana para recorrer la ruta que les acerca al fin de semana, con sus planes, sus reflexiones y sus miedos. El mismo autobús los recogerá el domingo por la tarde para devolverlos a su lugar de origen. FICHA TÉCNICA Dirección: Sandra Reina Guión: Sandra Reina y Francisco Menchón Dirección de Fotografía: Aïda Torrent Dirección de Arte: Laura Galofre Dirección de Sonido: Gianni Quarta Montaje: Elodie Leuthold Productora: Valérie Delpierre Coproductor: Jaume Fargas Coll Producción: Inicia Films S.L. Con la financiación del ICAA, ICEC y Creative Europe MEDIA of the European Union. Con la colaboración del Institut Ramon Llull. Ver documental completo en Filmin
- Tecnofeudalismo: la nueva era del poder corporativo
Unas pocas corporaciones tecnológicas gigantes, las 'Big Tech', operan de una forma que se asemeja al sistema feudal de la Edad Media. Guillem Pujol 24 marzo 2024 Una lectura de 7 minutos El tecnofeudalismo es un concepto que se basa en una analogía con el sistema feudal histórico, pero adaptado al contexto de la era digital y la economía globalizada. En el feudalismo tradicional, la estructura social estaba claramente jerarquizada, con señores feudales que poseían la tierra y los siervos o campesinos que trabajaban en ella, a cambio de protección y una parte de la producción. Este sistema creaba una dependencia directa de los siervos hacia los señores, quienes ejercían un control significativo sobre la vida económica, política y social de la época. De señores feudales a señores digitales En la era digital, el tecnofeudalismo sugiere una estructura similar, donde las grandes corporaciones tecnológicas, las Big Tech, asumen el papel de los señores feudales. Estas compañías controlan los territorios digitales esenciales, como los datos y las plataformas en línea, que son fundamentales para la economía y la sociedad contemporáneas. Los usuarios de estas tecnologías, por su parte, se asemejan a los siervos del feudalismo, dependiendo de estas plataformas para una variedad de actividades diarias, desde la comunicación y el consumo hasta el trabajo y el entretenimiento. En este sistema, las Big Tech ostentan poder no solo a través de la acumulación de capital, sino también mediante el control de la información y los recursos digitales, lo que les permite influir en gran medida en la economía y en la toma de decisiones políticas. Al igual que los señores feudales tenían poder sobre la vida de los siervos, las Big Tech tienen la capacidad de influir significativamente en la vida de los usuarios, dictando no solo las condiciones de uso de sus servicios, sino también recopilando y utilizando datos personales, a menudo de forma opaca y sin el pleno consentimiento de los individuos. El tecnofeudalismo también refleja una disminución de la movilidad social y económica, similar a la observada en el feudalismo clásico. En el mundo digital, la concentración de poder y capital en unas pocas entidades limita la competencia y la innovación, creando barreras para el ingreso de nuevos actores y restringiendo las oportunidades para las pequeñas empresas y los emprendedores. La reciente demanda de EEUU contra Apple por actuar en presunto régimen de monopolio y la histórica sanción de la Unión Europeacontra dicha compañía «buscar de su posición dominante en el mercado de distribución de aplicaciones de streaming de música», así lo corroboran. Los teóricos críticos del tecnofeudalismo Uno de los autores más destacados que ha contribuido al desarrollo de este concepto es Cédric Durand, economista y profesor en la Universidad de París XIII. Durand argumenta en su obra Techno-Feudalism que estamos presenciando una transición de un capitalismo neoliberal a una forma de feudalismo tecnológico, donde el poder económico se centraliza en unas pocas corporaciones tecnológicas. Durand sostiene que estas empresas han logrado una posición dominante no solo en términos económicos sino también en términos de control sobre la información y la tecnología, lo que les otorga una capacidad sin precedentes para influir en la sociedad. El economista y político griego Yannis Varoufakis también ha abordado el tecnofeudalismo, enfatizando quelas tecnologías digitales están facilitando una nueva forma de capitalismo que se distancia del neoliberalismo. Varoufakis argumenta que la digitalización de la economía ha permitido a las Big Tech acumular poder no solo mediante la acumulación de capital sino también controlando los flujos de información y datos. Él ve esta tendencia como una amenaza para la democracia y la soberanía de los estados, ya que estos gigantes tecnológicos operan a menudo más allá del alcance de las regulaciones nacionales. El Ascenso de las Big Tech en la Economía Global En las últimas dos décadas, las Big Tech han experimentado un crecimiento exponencial, no solo en términos de valor de mercado, sino también en su influencia en la economía global, la política y la sociedad. Empresas comoAmazon, Google, Facebook (Meta), Apple y Microsoft han transformado no solo el sector tecnológico sino también varios aspectos de nuestra vida diaria y la economía en general. Por ejemplo, la capitalización de mercado de Apple superó los 2 billones de dólares en 2020, destacando el enorme crecimiento económico de estas corporaciones. Amazon controla una porción significativa del comercio electrónico, mientras que Google y Facebook dominan la publicidad en línea. Su dominio se extiende más allá de sus respectivos mercados, impactando en la innovación, el empleo y la acumulación de capital. La concentración de poder en estas corporaciones plantea interrogantes sobre la estructura de nuestro sistema económico y las dinámicas de poder en la era digital. Su dominio en el mercado puede sofocar la innovación por parte de empresas más pequeñas y limitar la diversidad en el ecosistema tecnológico. Este dominio no solo afecta a la economía, sino que también tiene implicaciones para la democracia, ya que estas empresas tienen la capacidad de influir en la opinión pública y en la política a través de sus plataformas y productos. Algunas propuestas económicas En el marco del tecnofeudalismo, donde las Big Tech asumen un papel central en la economía, generando enormes cantidades de riqueza, pero también consolidando su poder, surge la necesidad de una propuesta económica que busque una distribución más equitativa de los beneficios que estas corporaciones obtienen. La idea es desarrollar un sistema tributario que no solo refleje la estructura única del poder económico en la era digital, sino que también fomente una mayor equidad social. Una medida central podría ser la introducción de un impuesto sobre los beneficios extraordinarios, específicamente diseñado para las corporaciones tecnológicas que superan ciertos umbrales de ingresos y rentabilidad. Este impuesto se enfocaría en capturar una parte de los beneficios que estas empresas obtienen gracias a su posición dominante en el mercado, reflejando la idea de que con gran poder y beneficios viene una mayor responsabilidad fiscal. Otra propuesta es el impuesto sobre la renta digital, que se aplicaría a los ingresos generados por la venta de datos, la publicidad en línea y otros servicios digitales. Este impuesto reconocería la naturaleza única de la economía digital, en la que los datos y los servicios digitales no siempre se valoran ni se gravan de manera efectiva en los marcos tributarios tradicionales. Además, se podría reformar la asignación de derechos impositivos para que los impuestos se paguen en los países donde las Big Tech generan valor, no solo donde tienen su sede física o legal. Esto abordaría la práctica de trasladar beneficios a jurisdicciones de baja imposición y aseguraría que las contribuciones fiscales reflejen más precisamente el lugar donde se crea el valor. Implementar una tasa impositiva global mínima para las corporaciones tecnológicas sería otra estrategia, evitando la carrera hacia el fondo de los paraísos fiscales. Esto requeriría una cooperación internacional sólida, estableciendo un marco global para los impuestos corporativos y asegurando que las Big Tech contribuyan justamente a las sociedades de las que se benefician. Estas propuestas reflejan un enfoque que no solo busca gravar de manera justa a las grandes corporaciones tecnológicas, sino que también apuntan a reinvertir en la sociedad, fomentando un ecosistema tecnológico más diverso y equitativo. En última instancia, el objetivo es asegurar que los beneficios de la revolución digital se compartan de manera más amplia, en lugar de acumularse en las cúspides del poder corporativo tecnofeudal. Hacia un futuro incierto Nos encontramos en un punto de inflexión en la historia económica y tecnológica. El debate sobre el tecnofeudalismo no es solo una cuestión académica, sino que tiene implicaciones prácticas profundas para la sociedad. Nos enfrentamos a preguntas fundamentales sobre el tipo de futuro que queremos construir en la era digital. ¿Cómo podemos asegurar que los avances tecnológicos y la acumulación de riqueza por parte de las Big Tech beneficien a toda la sociedad y no solo a una élite tecnocrática? El tecnofeudalismo nos ofrece un marco para entender la concentración de poder económico y tecnológico en manos de unas pocas corporaciones gigantes. Autores como Cédric Durand, Shoshana Zuboff y Yannis Varoufakishan contribuido significativamente a nuestra comprensión de este fenómeno. Mientras avanzamos en el siglo XXI, es crucial mantener una conversación abierta y crítica sobre el papel de las Big Tech en nuestra sociedad, cuestionando y analizando su influencia para garantizar que el futuro tecnológico sea inclusivo, equitativo y democratico. El tecnofeudalismo no es un destino inevitable; es un escenario potencial ante el que podemos y debemos influir con nuestras decisiones políticas, económicas y sociales Fuente https://www.lamarea.com/2024/03/24/tecnofeudalismo-la-nueva-era-del-poder-corporativo/
- Viaje al fondo del horror
El fotoperiodista Javier Bauluz cubrió la primera Intifada, la primera gran rebelión del pueblo palestino desde la creación del estado israelí. JAVIER BAULUZ Javier Bauluz 28 MAR 2024 06:00 Intifada: sacudida, agitación. Este término árabe designó la primera rebelión del pueblo palestino desde la creación del Estado de Israel. También conocida como ‘La revuelta de las piedras’, este levantamiento del pueblo palestino vino precedido por la embestida de un camión militar de las fuerzas israelís contra un vehículo que transportaba trabajadores y trabajadoras palestinas en el campo de refugiados de Yabalia el 9 de diciembre de 1987. Cuatro de ellos murieron. La población salió a la calle en una protesta duramente reprimida que dejó un reguero de asesinatos. Piedras contra tanques. El fotoperiodista Javier Bauluz aterrizó en Gaza en enero de 1988 para cubrir una revuelta popular que se extendió hasta septiembre de 1993. Estas son sus fotografías, acompañadas de su diario de a bordo. Hemos decidido respetar sus palabras, escritas en otro contexto histórico diferente y bajo la óptica de un joven fotoperiodista. *** 9-1-88 Desde hace dos días todo son retratos absurdos. Hoy ha sido el único día que han cerrado la entrada en Gaza a la prensa, exactamente media hora antes de llegar yo. ¡Mierda! Mañana voy a intentar pasar de estrangis, en un taxi colectivo árabe. JAVIER BAULUZ 10-1-88 Todo va mejor: me he dado de narices con una manifestación de mujeres palestinas. Unas 25 o 30 mujeres y niños gritando “Jerusalén es Palestina”. En menos de tres minutos apareció el ejército con cascos, ametralladoras, porras de madera, máscaras antigás, y cargaron violentamente sin avisar. Hubo escenas brutales y más de diez mujeres detenidas. Las arrinconaron contra el muro con los caballos y las voltearon. Posteriormente empezaron las detenciones, absolutamente arbitrarias, de los curiosos; detenidos, golpeados con palos, patadas, puñetazos y empujones. Entonces empezaron a llover piedras, más cargas a caballo, y una paliza increíble entre seis policías a un joven de unos 18 años. Más tarde detuvieron a los hijos de una familia que pasaba por allí. Detenidos y apaleados mientras la madre rogaba desesperada y era apartada a empujones. El padre se abofeteaba la cara. Los soldados gritaban y amenazaban a los niños. Más piedras desde detrás del muro del Jerusalén viejo. Gases y balas de goma. Un soldado probó la monstruosa potencia de este gas americano, del que se niegan a dar su composición. El soldado quedó tendido medio muerto por asfixia, y fue sacado a hombros por sus compañeros. JAVIER BAULUZ 14-1-88 Increíble el sistema que utilizan aquí para romper una huelga. Soldados armados con palanquetas y martillos destrozando las cerraduras y las puertas de las tiendas. Los palestinos asisten al hecho con los ojos brillantes de impotencia. Buenas fotos hoy en un pueblecito de montaña, Kifur-Namí. Funeral y entierro simulado de un joven asesinado ayer, con tres tiros en el pecho, por los soldados israelíes. Todo el pueblo, hombres, mujeres y niños, indignados en manifestación y encapuchados con banderas. Un helicóptero del ejército sobrevuela constantemente el funeral. El cuerpo de Hassan, de 18 años, fue posteriormente secuestrado por el ejército y enterrado ayer noche con la sola presencia de ocho familiares. La familia llora sin consuelo mientras todo el pueblo, en fila india, les da el pésame. El abuelo, en la cama, mira con ojos incrédulos. JAVIER BAULUZ 16-1-88 Jerusalén. Ayer no escribí nada. Estaba agotado. Escalando muros y tejados para poder ver la mezquita y las hostias que se dieron allí: gases, pelotazos, palos. Gas dentro de la mezquita llena de mujeres. Pánico y zancadillas a mujeres corriendo. Palos en los cojones a un herido en camilla. Palos a dos fotógrafos franceses. Varias cámaras rotas. Piedras, gritos y banderas palestinas. Espectáculo increíble desde el tejado: humo, tiros. Ya no respetan ni los lugares sagrados de los musulmanes. Fuera de la mezquita los esperaban miles de soldados y policías armados hasta con tanquetas. Vi más de veinte heridos en camilla. JAVIER BAULUZ 19-1-88 Hace varios días que no escribo. Gran actividad. ¡Por fin en Gaza! El día 17 pude ver a cientos de mujeres en la carretera, escapadas de los campos de refugiados, buscando comida. Furgoneta de agricultores árabes repartiendo comida, tirándola al aire, y las mujeres desesperadas recogiendo el pan, los tomates y las lechugas como si fueran un tesoro. Deprimente. Más tarde llegó un Land Rover con soldados armados hasta los dientes, persiguiendo a las mujeres: les quitaron la comida, la tiraron y pisotearon. Después derribaron la puerta de una casa a patadas y se oyeron gritos horribles dentro. Me vieron y vinieron a por mí y a por el corresponsal de RNE. Querían la película, que yo estaba cambiando, y al final nos obligaron a irnos con los jeeps a la espalda y apuntándonos con los fusiles. Fuimos a la agencia France Press y me compraron tres fotos: un soldado disparando y otro corriendo con un detenido, otra foto con un soldado con máscara antigás retorciéndole el brazo a un detenido y otra de un soldado tirando piedras. Acabo de doblar mi capital económico a 150 dólares, es decir, 15.000 pelas. JAVIER BAULUZ 21-1-88 Sin novedad en el frente. Ramallah todo tranquilo. Solo huelga general y soldados rompiendo cerraduras, abriendo tiendas y destrozando palestinos. Nada importante. Mañana a la mezquita y después hostias para todos. 22-1-88 Nada. Están cambiando de política. Incluso subieron a la prensa internacional al tejado de una comisaría para ver todo lo de la mezquita. Manifestación tras la ovación y no intervención policial. Estaba claro. JAVIER BAULUZ 23-1-88 Hoy, Gaza. Dos campos de refugiados, Seboliya y Al- Burij. Fotos de la vida, retratos... etc. Soldados en controles de carreteras. Cientos de coches palestinos parados y sus ocupantes registrados y humillados ante un muro. La tarde en Tel Aviv. Manifestación de un grupo progresista israelí, Paz Ahora, en contra de la ocupación de Gaza y Cisjordania, y de la represión. Unas 20 o 25.000 personas. Se me ahogó el flash en un estanque. ¡Su padre! 24-1-88 Hospital de Ramallah. El Randy, un fotógrafo freelance americano, y yo escondidos de los soldados en el cuartucho de la limpieza para poder hacer fotos de varios heridos graves de bala y otros apaleados. 25-1-88 Hoy estuvimos en Simod (Cisjordania), en tres casas asaltadas y destrozadas por dentro, muebles, puertas... etc., por los soldados. Llegaron a las 12 de la noche, tiraron las puertas, lo destrozaron todo, incluso el coche, y se llevaron a tres palestinos a golpe limpio. Hoy me han comprado en Reuters una foto. Buena gente. Simpáticos y además el jefe de fotografía, Jim Hollander, habla español. Y pagan mejor que en France Press. JAVIER BAULUZ 26-1-88 Esta mañana hubo follón en un campo cercano a Ramallah. Los soldados cerraron el paso como siempre. Zona militar cerrada, dicen. Diez chavales detenidos en el suelo, esposados y muertos de miedo. Hambre, frío. Varios esposados con unos hilos de plástico que cortan la circulación de la sangre. A su lado varios soldados comiendo entre bromas. Al vernos hacer fotos les empezaron a dar naranjas para comer. Hospital de Ramallah. Los tres detenidos que ayer estaban durmiendo en sus casas han aparecido hoy totalmente morados, tirados en una cuneta. Los recogió un taxista y están destrozados en el hospital. Fuente https://www.elsaltodiario.com/palestina/intifada-viaje-fondo-horror
- Luisa Casulleras, recuerdos en la Casa de Elna durante el horror de la guerra
Durante la Guerra Civil, Luisa Casulleras fue una de esas pocas afortunadas que vivieron durante algún tiempo en la Maternidad Suiza o, como se la conoce popularmente, la Casa de Elna Lluisa Casulleras Ferrer VICTOR SERRI Marc Solanes 2 JUN 2019 06:00 Son las cuatro y media de la tarde y los rayos de sol entran vívidos por el intervalo que abren dos grandes cortinas blancas. Cuando llego al rellano, la puerta se encuentra entreabierta para que me abra paso en su pequeña madriguera como diciendo: “Si vienes túa mi casa, haz los honores de presentarte tú mismo”. Luisa Casulleras tiene 88 años y su discurso irradia una coherencia envidiable. Durante la Guerra Civil, fue una de esas pocas afortunadas que vivieron durante algún tiempo en la Maternidad Suiza o, como se la conoce popularmente, la Casa de Elna. Un lugar privilegiado donde, además de ayudar a dar a luz a cientos de niños y niñas durante el conflicto, Luisa refugió a unos pocos hijos e hijas de las comadronas y trabajadoras del centro. Es de esas pocas personas despreocupadas que dejan todo abierto por una confianza ciega en la bondad humana que nuestra generación es incapaz de entender. Y, quizás, ya no lo hará ninguna otra. En la casa se respira esa moralidad perdida en cada detalle, que muestran un orden casi matemático para que los recuerdos no se confundan. Le doy dos besos de presentación y me ofrezco a llevar la bandeja del café hasta el comedor, donde se fraguará la conversación que tanto tiempo llevo (y lleva, por lo que imagino y descubro gratamente más tarde) esperando. “No sé cuánto tiempo estuvimos allí, pero imagino que mi madre debió de trabajar en algo esencial para que acogieran a tres crías en aquel momento”, me explica con la mirada fija en la mía mientras tambalea una pequeña taza de café a punto de derramarse. Mediante una conexión semántica, Luisa me explica, siempre al borde de las lágrimas, cómo llegaron hasta la Maternidad, situada en la población de Elna, desde Lleida. “Pasamos un viaje aterrador. Mi versión es un poco más suave, porqué solo tenía siete años y tengo un recuerdo un poco más amable que el de mi hermana mayor. Si ella te explicara, estoy segura de que la historia no sería la misma. Pero ella no va a hablar”. Con este mazazo continúa explicando una historia demasiado común entre los refugiados españoles y catalanes en su exilio hacia Francia durante la guerra. Una historia demasiado tiempo olvidada por un Estado que no recuerda. Durante el trayecto explica que pasaron por Cervera, y allí tuvo lugar la trágica muerte de su padre. “Mi padre nos ordenó que fuéramos al refugio, porque justo acababan de sonar las sirenas, y mi madre replicó que bajaríamos más tarde porque aún no nos había peinado”. Minutos después, cayó una bomba en la calle de enfrente y destrozó toda la planta baja de la casa, escalera incluida. Su padre se encontraba en la puerta. “Soy incapaz de recordar cómo bajamos, porque la escalera ya no estaba”, me repite hasta tres veces, en una incógnita que, por insignificante que pareciera, recoge todo el dolor contenido en esas ocho décadas en las que recordar siempre ha estado prohibido. Cuando por fin consiguieron atravesar la frontera, en el 39, vieron absolutamente destrozado su anhelo de libertad al ser confinadas en el campo de internamiento de Argelès-sur-Mer, construido por el gobierno francés ese mismo año En esta conversación ha salido a la luz una de las historias anónimas mejor guardadas del siglo XX: el testimonio de alguien que vivió en una de las instituciones de maternidad más importantes durante la Guerra Civil Española y la Segunda Guerra Mundial, que permitió el nacimiento de 800 criaturas de refugiadas judías y españolas. Con el porte ligeramente encorvado hacia adelante, Luisa calcula con exactitud cada palabra que sale de su boca con unos segundos de inquebrantable pausa entre frase y frase. La bandeja que he ayudado a transportar y que reposa paciente sobre la mesa tiene, al menos, tantos años como yo. Un ejemplo del cuidado de todo aquello que ha aportado algo positivo a su vida, ni que sea para contribuir a que el café pueda tomarse en el comedor cada día del último cuarto de década de su vida. El dolor y la paciencia de su juventud se reflejan en unas arrugas profundas que complementan todo aquello que explica con un infinito abanico de muecas y expresiones. Cuando por fin consiguieron atravesar la frontera, en el 39, vieron absolutamente destrozado su anhelo de libertad al ser confinadas en el campo de internamiento de Argelès-sur-Mer, construido por el gobierno francés ese mismo año. “No sé cuánto tiempo tardamos en salir de allí y establecernos en la Casa de Elna. Tengo esa etapa muy borrosa y hay muchas lagunas…”, explica mientras se comienza a hacer evidente la humidificación de sus ojos. Si los recuerdos más borrosos son los de un campo de concentración, prefiero no imaginar qué debió ser lo que los ha hecho olvidar. Tiendas de campaña hechas con paja, agua extraída de cochambrosos agujeros construidos en la arena, por no hablar de la incapacidad total para defenderse de los vendavales y el frío que azotaban la playa durante el invierno. No importa el cómo ni el porqué, me dice, sino que finalmente salieron de allí para recalar en la Maternidad. “Mi madre era sombrerera de profesión, así que todavía me pregunto cómo acabó trabajando allí ayudando a dar a luz a las decenas de refugiadas que llegaban allí procedentes de España”. Los hijos del infierno. Bebés traídos al mundo por comadronas y voluntarias que habían vivido o vivían un infierno igual o peor. Por supuesto, ella no adjetiva ni una sola vez con malas palabras nada de lo vivido. Un temperamento fuerte, rígido e inquebrantable ante una de las situaciones más atroces que pueda sufrir un niño durante la infancia. “No había explicado esta historia ni a mis propios hijos. Es algo que no queremos recordar”, pero alguien tiene que escribirlo para que quede patente todo es dolor. Como dijo Eisenhower cuando entró en Auschwitz: “Graben todo. En algún momento algún bastardo se levantará y dirá que esto nunca sucedió”. No quiero imaginar qué me contaría su hermana mayor si accediera a hablar conmigo después de esta versión más “suave” de lo sufrido, según me explicaba Luisa al principio de la conversación. Quizás ese silencio hermético ya explica a gritos qué es lo que contaría si abriera la boca. Quizás sí que hay cosas que no deben contarlas ciertas personas, quizás hay monstruos que no deben despertarse nunca más o quizás mi instinto periodístico ha encontrado por primera vez una barrera moral infranqueable. Meses más tarde, volvieron a Lleida en tren, una vez finalizada la guerra. “Mi madre tenia un tumor que le había crecido muchísimo y ya no podía hacer prácticamente nada por sí misma”, explica. Una vez en Lleida, fueron a Vilanova de Bellpuig, a casa de sus tíos, donde finalmente murió. Es en este momento en el que ya no existe esfuerzo en el mundo que pueda retener un reguero de lágrimas que cae sin cesar. Una de las figuras anónimas más importantes de la guerra que, en la retaguardia, logró salvar decenas de vidas. Menos la suya. Espero hasta que logra reponerse y me despido de ella con un abrazo sincero pero calculado para no aportar más melancolía a la situación. Me acompaña hasta la puerta para despedirse y ver cómo bajo por la escalera. Es de aquellas personas que no te reciben pero que sí te dicen adiós, que dan por supuestas las bienvenidas pero que temen las despedidas, como las que tuvieron que asumir los familiares de las víctimas del conflicto. Quizás es el instinto remanente de lo vivido, de las continuas despedidas a las que se ha visto forzada durante los últimos 88 años. Quizás observa cómo bajo las escaleras una a una por si fuera mi última vez. Quizás solo se trate de eso, de disfrutar como si fuera la última vez que tienes el privilegio de algo tan sencillo como bajar una escalera. Fuente https://www.elsaltodiario.com/memoria-historica/casa-elna-relato-luisa-casulleras-maternidad-guerra-civil-espanola









